2.6.14

¿Cómo percibimos la aleatoriedad de los acontecimientos?




“Una joven paciente soñó, en un momento decisivo de su tratamiento, que le regalaban un escarabajo de oro. Mientras ella me contaba el sueño yo estaba sentado de espaldas a la ventana cerrada. De repente, oí detrás de mí un ruido como si algo golpeara suavemente la ventana. Me di media vuelta y vi fuera un insecto volador que chocaba contra la ventana. Abrí la ventana y lo atrapé al vuelo. Era la analogía más próxima a un escarabajo de oro que pudiera darse en nuestras latitudes, a saber la Cetonia aurata, que al parecer, en contra de sus costumbres habituales, se vio en la necesidad de entrar en una habitación oscura precisamente en ese momento.” Agrega el narrador que el escarabajo es un símbolo egipcio del renacimiento y que el vínculo entre el insecto y el relato de la paciente señalaba el significado trascendental que tenía el sueño de la paciente.
Para el psicoanalista suizo Carl Jung éste suceso constituye una manifestación del   “principio de sincronicidad”: simultaneidad de dos sucesos vinculados de manera psíquica, manifestación del “inconsciente colectivo”. (Jung,C.G. 1952). Sin embargo, aplicando la navaja de Occam, todo puede explicarse de una manera mucho mas sencilla: la casualidad.
La “apofenia” es percibir conexiones de sentido en sucesos que no están relacionados entre sí (Carrol,R.T. 2003) y constituye un extremo de la habitual tendencia del ser humano a dar sentido al sinsentido.
En su libro  “Romper el hechizo”, el filósofo Daniel Dennett ilustra el valor adaptativo que posee ésta disposición: “Imagine que está viajando con cautela a través de una zona boscosa, consciente de que recientemente otros viajeros han sido allí asaltados . De pronto ve una silueta oscura detrás de unos arbustos ¿Qué debería hacer ? Si usted cree que se trata de un ladrón y en realidad resulta ser una sombra , bueno, es mejor prevenir que curar. Pero si asume que lo que ve es una sombra y resulta ser un ladrón, entonces, usted pierde”. Dennett asegura que esta categoría mental es tan útil para los diversos aspectos de la vida que evoluciona una y otra vez en muchas especies diferentes.

La percepción subjetiva de la aleatoriedad  fue investigada por los psicólogos Falk y Konold (1997) en un experimento en que se les pidió a los sujetos que anotaran la secuencia de resultados que esperarían obtener al repetir una determinada cantidad 
de veces lanzar una moneda . Por otra parte, ofrecían  a los sujetos una serie de secuencias de resultados y pedían su opinión acerca de cuáles de ellas se habían generado aleatoriamente. Los investigadores encontraron en los sujetos experimentales sesgos sistemáticos tales como los que ocurren con los apostadores, en que éstos esperan que cambie el tipo de suceso: que cambie “la racha”. Los resultados de éste experimento  sugieren que - ante la imposibilidad de predecir los eventos- las concepciones erróneas subyacentes acerca de la aleatoriedad persisten en el tiempo, fortaleciéndose.  


Carrol,R.T. (2003) The Skeptic's Dictionary. John Wiley & Sons.
Dennett, Daniel. 2006. Breaking the Spell: Religion as a Natural Phenomenon. New York: Penguin Group.
Falk, R. y Konold, C. (1997). Making sense of randomness: Implicit encoding as a basis for judgment. Psychological Review, 104, 310-318.
Jung, Carl,G. (1952). Sincronicidad como principio de conexiones acausales en Obra completa de Carl Gustav Jung. Volumen 8, Madrid, E. Trotta

20.3.14

El mito del cerebro dual




Publicado en Orbitas Científicas


Existe una idea generalizada que consiste en suponer que en determinadas personas domina el hemisferio cerebral izquierdo (el racional) y por ello son lógicas y analíticas. En otras –por el contrario- dominaría el hemisferio cerebral derecho (el intuitivo) por lo cual estos sujetos serían emocionales, creativos y con dotes artísticas. 

Tal creencia no sólo se encuentra entre el gran público sino que es sostenida con entusiasmo por algunos psicólogos y educadores. Se afirma así que nuestros sistemas escolares nos han condicionado dirigiendo sus prácticas escolares a “estimular” el cerebro izquierdo y que “podemos reeducar el lado derecho del cerebro, liberándolo de la esclavitud racionalista de su vecino” (Edwards,1979).
Este dogma se había generalizado tanto en la opinión pública que en 1988 un panel de expertos reunido por la Academia Nacional de Ciencias de los EEUU debió dictaminar que “no se dispone de evidencias directas de que sea posible enseñar a utilizar por separado los hemisferios cerebrales” (citado por Lilienfeld, 2010). 

Con posterioridad, contrarrestando la idea de que  los hemisferios del cerebro lleven a cabo tareas diferentes, investigadores de la Universidad de Utah publicaron en Plos One un artículo científico tras estudiar mas de mil sujetos usando técnicas de imagen por resonancia magnética funcional (fRMI). Encontraron que al realizar determinadas actividades no se identificaban en los sujetos experimentales patrones de redes neurales específicas correspondientes sólo al hemisferio izquierdo en algunos de ellos o al derecho en otros. (Nielsen y col. 2013).

Es probable que el mito del “cerebro dual” se haya originado en interpretaciones erróneas de los estudios de Sperry y Gazzanigga con pacientes a los que se les había seccionado el cuerpo calloso que interconecta ambos hemisferios encefálicos . Las investigaciones han establecido que los dos hemisferios cerebrales tienen distintos niveles de capacidad lingüística y de habilidad visoespacial. Esto quiere decir que los hemisferios izquierdo y derecho son relativamente mejores en diferentes actividades cognitivas. El hemisferio izquierdo es mejor procesando aspectos específicos del lenguaje tales como la comprensión y producción oral, lectura, escritura y sintaxis  mientras que el derecho es mejor con las habilidades generales del lenguaje tales como el tono de voz, el discurso y la escrituras sencillas, así comocon habilidades visoespaciales tales como la agrupación perceptiva y la  percepción y reconocimiento de rostros (Gazzaniga,M.S., 2000). Aunque los hemisferios sean diferentes en la forma en que procesan las tareas, no lo son en si las procesan o no (McCrone, 1999) como sugiere la teoría del cerebro dual.  

Pero también se ha comprobado en pacientes a los que se les ha extirpado un hemisferio que el otro puede asumir las funciones del que se les ha eliminado. Mejor aún si la cirugía se realiza durante la infancia.  (Kennealy, 2006)
  

Edwards,Betty (1979) Aprender a dibujar con el lado derecho del cerebro. Madrid

Gazzanigga,M.S.(2000) Cerebral specialization and interhemispheric communication: does the corpus callosum enable the human condition? Brain. 2000 Jul;123 ( Pt 7):1293-326.


Kennealy,C. (2006) The deepest cut-Radical neurosurgery and the brain’s adaptability.New Yorker,82 (20),36-42.

Lilienfeld,S.,Lynn,S.,Ruscio,J.,y Beyerstein,Barry (2010) 50 mitos de la psicología popular.Ed. Oceano

McCrone,J.(1999). Right brain or left brain. Myth or reality? New Scientist. 03 July 1999

Nielsen y col. (2013) An Evaluation of the Left-Brain vs. Right-Brain Hypothesis with Resting State Functional Connectivity Magnetic Resonance Imaging. PLoS ONE 8(8): e71275. doi:10.1371/journal.pone.0071275

24.10.12

Homenaje a Paul Kurtz




Como todo escéptico ya sabe ha muerto Paul Kurtz, el cofundador del CSI (Comité para la Investigación Escéptica) originalmente CSICOP y creador del CFI (Centro para la Investigación) y del CSH (Consejo para el Humanismo Secular).

No es mi idea repetir lo que ya se ha escrito en multitud de obituarios pero sí señalar lo que Alejandro Agostinelli en su blog Factor 302.4 resaltó . A mi juicio, debería ser destacado en letras de molde para quienes se reconocen a sí mismo como librepensadores tolerantes y democráticos.

Se trata del punto de vista disidente de Kurtz respecto del CFI acerca del "Día de la blasfemia" que provocó su renuncia a las instituciones que él mismo había creado.


 "La celebración del “Día de la Blasfemia” por el Center for Inquiry, patrocinando un concurso para fomentar nuevas formas de blasfemia, creo que es muy imprudente. Traiciona las virtudes cívicas de la democracia. Apoyo la premisa según la cual la religión debe estar abierta al examen crítico de sus afirmaciones, al igual que todas las demás instituciones de la sociedad. Tengo serias reservas sobre las formas que toman estas críticas. Por ejemplo, se han distribuido recientemente viñetas cómicas ridiculizando figuras clave en el cristianismo, como una caricatura que representa un Jesús femenino pintando sus “clavos” con esmalte de uñas rojo ["nail" es clavo y uña en inglés, de ahí el juego de palabras], o el dibujo del Papa con una larga nariz como Pinocho.
“Cuando defendimos el derecho de un periódico danés de publicar caricaturas que deploraban la violencia de los terroristas suicidas musulmanes, estábamos apoyando a la libertad de prensa. El derecho de publicar críticas disidentes de la religión debe ser aceptado como fundamental para la libertad de expresión. Pero para el CFI, patrocinar la sátira del cristianismo fomentando caricaturas anti-católicas, anti-protestantes, o cualquier otras anti-religiosas va más allá de los límites del discurso civilizado en una sociedad pluralista. No es diferente de las caricaturas antisemitas de la época nazi. Sin embargo, algunos ateos fundamentalistas han recurrido a esas payasadas vulgares para atraer la atención de la prensa. Al hacerlo, han deshonrado los principios éticos básicos que el Center for Inquiry ha defendido firmemente hasta ahora: la tolerancia a puntos de vista opuestos.
“Una cosa es examinar las afirmaciones de la religión de una manera responsable, señalando las críticas bíblicas, coránicas o científicas; otra muy distinta es violar el principio humanista clave de la tolerancia. Uno puede estar en desacuerdo con las creencias religiosas, pero denigrarlas con burdas caricaturas roza el discurso del odio. ¿Qué dirían humanistas y escépticos si los creyentes religiosos les insultaran de la misma forma? Protestaríamos por la falta de respeto a puntos de vista alternativos en una sociedad democrática. Pido disculpas a mis compatriotas que han sufrido estos comentarios mordaces de indignidad.”
Paul Kurtz, 29 de septiembre de 2009



27.3.12

La tetera de Russell


Si yo sugiriera que entre la Tierra y Marte hay una tetera de porcelana que gira alrededor del Sol en una órbita elíptica, nadie podría refutar mi aseveración, siempre que me cuidara de añadir que la tetera es demasiado pequeña como para ser vista aun por los telescopios más potentes.

Pero si yo dijera que, puesto que mi aseveración no puede ser refutada, dudar de ella es de una presuntuosidad intolerable por parte de la razón humana, se pensaría con toda razón que estoy diciendo tonterías.

Sin embargo, si la existencia de tal tetera se afirmara en libros antiguos, si se enseñara cada domingo como verdad sagrada, si se instalara en la mente de los niños en la escuela, la vacilación para creer en su existencia sería un signo de excentricidad, y quien dudara merecería la atención de un psiquiatra en un tiempo iluminado, o la del inquisidor en tiempos anteriores.

Bertrand Russell
Is There a God? (1952)

2.4.11

Premios "(Pig)aso" a los mayores promotores del sinsentido

Desde 1997 la Fundación James Randi otorga los 1º de abril (April Fools Day, el día de los inocentes anglosajón) los Premios Pigaso (en un juego de palabras con "pig" y "Pegaso") a los mayores charlatanes y pseudocientíficos que hayan hecho especial mérito en destacarse durante el año.

Los premiados en 2011 han sido:

1) El ingeniero de la NASA Richard B. Hoover: Por anunciar por tercera vez en 14 años que había encontrado evidencia de vida microscópica en meteoritos

2) Farmacéutica CVS: Por ser la mayor distribuidora de remedios homeopáticos en USA

3) El Dr. Oz (el de Fox Nature que tiene las orejas como Spock) Por promover prácticas de medicinas "alternativas" en su programa de TV , siendo un respetado cardiocirujano

4) El tele evangelista Peter Popoff: Por resurgir de entre las cenizas luego de que Randi lo descubriera in fraganti cometiendo fraude en sus "curas a enfermos" (Los mensajes de Dios con informaciones determinantes los recibía a través de un audífono)

5) El Dr. Andrew Wakefield (promotor del movimiento antivacunas) : Por seguir presentándose como víctima pese a que se demostró que falsificó su famosa "investigación" publicada en la revista "The Lancet"

http://www.randi.org/site/jref-news/1260-pigasus-2011

11.3.11

Debate Ciencia vs New Age (4 º parte)


EPISTEMOLOGÍA BARATA Y SAPOS DE GOMA

ALEJANDRO J. BORGO

LOS CULTORES DE LA PSEUDOCIENCIA HAN ENCONTRADO GUIONISTA QUE LES DÉ SUSTENTO TEÓRICO: UNA EXTRAÑA EPISTEMOLOGÍA QUE DEFIENDE EL "TODO VALE" EN POS DE UNA SUPUESTA LIBERTAD DE IDEAS. EN REALIDAD, SE TRATA DE UNA MEZCLA DE IDEOLOGÍA, PENSAMIENTO MÁGICO Y FILOSOFÍA OSCURA Y CONFUSA QUE NO HACE MÁS QUE OBSTACULIZAR EL PROGRESO Y PERPETUAR LA IGNORANCIA.

¡ALELUYA! LOS GOURMETS DE LA NUEVA ERA AHORA TIENEN NUEVOS VIEJOS FILÓSOFOS, DISPUESTOS A SAZONAR UN PASTICHE QUE SIGUE SIENDO INDIGERIBLE.


"Examinad fragmentos de pseudociencia y encontraréis un manto de protección, un pulgar que chupar,

unas faldas a las que agarrarse. ¿Y qué ofrecemos nosotros a cambio? ¡¡Incertidumbre!! ¡¡Inseguridad!!"


Así lo decía Isaac Asimov. Y si esa pseudociencia está avalada por "epistemólogos" mucho mejor, porque adquiere una aureola de seriedad y solidez. Pero un examen detenido de la "epistemología de la Nueva Era" transforma esa aureola en ridiculez y fragilidad. Ahora los cultores del esoterismo, la charla­tanería, los vendedores de talismanes y sanadores de cartón, tienen intelectuales/oides que les allanan el camino, proporcionándoles un discurso teórico que justifica sus prácticas. ¿Y cuál es ese discurso? Veamos.

El profeta metido a filósofo Paul Feyerabend, en pleno siglo XX dio un gran espaldarazo al movimiento New Age con su famoso "todo vale" (any-thing goes). Despotricó contra la ciencia —en esto no fue original—, recomendó dar vía libre a la enseñanza de vudú en la universidad en nombre de la libertad de ideas, y ni qué hablar sobre la objetividad: "es una ilusión, consecuencia de una miopía de la teoría del conocimiento", dijo. El "todo vale" unido al relativismo cultural y a unas divertidas interpretaciones de la mecánica cuántica, formaron el sostén pseudoepistemológico de la Nueva Vieja Era.

Así las cosas, un moderno "teórico de avanzada" debe hoy decidir a favor de la anarquía gnoseológica, le debe dar el mismo valor a la astrología y a la astronomía, debe reconocer abiertamente que el progreso no es posible, y que si la vacuna Sabin se hubiera aplicado en una comunidad africana en el siglo XII no habría surtido efecto porque para ellos la "verdad" era otra y no creían en ella (relativismo cultural dixit). El neoepistemólogo posmoderno deberá tratar siempre de inquisidores y cazabrujas a los científicos, y de cerrado a cualquiera que pretenda pruebas frente a la afirmación "A los duendes extragalácticos les gusta el queso fontina". Siempre deberá confundir ciencia con tecnología, e inevitablemente tendrá que mezclar ideología, poesía y hormonas, coctail que —bien preparado— regala perlas como ésta:

"¿Por qué los Agostinelli temen a una ciencia con cara humana, como de­finió Andrew Ross a la New Age? ¿Por qué siguen fabricando en 1993, Refutadores de Leyendas? ¿Por qué se oponen con tanto fervor a los Cientí­ficos Sentimentales? Tal vez porque temen un poco de locura entre tanta exactitud y precisión del paradigma newtoniano".

Los autores de esta joya diagnostican nuestros temores, nos califican de fabricantes de refutadores (hasta ahora nadie nos había tratado de fabricantes), y habla de Científicos Sentimentales... (¿habrá científicos androides y no nos enteramos?), finalizando con nuestro supuesto miedo a la locura. ¿Paradigma newtoniano? ¿Ciencia con cara humana? ¿Feyerabend? ¿Chachara?

Una epistemología de la New Age debe ser necesariamente oscura y retorcida, contradictoria e irracional. No podría funcionar de otra manera. No puede ser clara porque siéndolo revelaría su frágil y anémica base. Es por eso que nos hablan de "varias realidades", reniegan de la lógica y de la razón y aceptan gustosos el "todo vale". Pero en ciencia las cosas son distintas. Hay una serie de principios ontológicos y gnoseológicos involucrados tácitamente en la investigación científica, entre otros: que el mundo existe por sí mismo, que está compuesto de objetos concretos, que las formas no existen por sí mismas sino que son propiedades de las cosas, que es posible conocer la realidad aunque sea parcial e imperfectamente.

Pero los new-epistemólogos, basándose en la teoría de los múltiples universos de Everett y De Witt, en la especulación de E. Wigner de que la mente del observador determina la realidad, y en la de Wheeler según la cual un observador puede ser res­ponsable de algo acontecido en el pa­sado remoto —principio antrópico—, dan rienda suelta a la fantasía salvaje diciéndonos que no siempre 2 + 2 son 4, que nada existe, que la indeterminación subatómica se puede extrapolar de buenas a primeras a organismos vivos, etc. Fascinante y hermoso, pero en la modesta vida cotidiana, cuando tenemos que pagar la cuenta de luz 2 + 2 son siempre 4 y parece que las "varias realidades" se colapsan en una en la que un cajero impaciente nos ladra para que le entreguemos el dinero, y nos da la sensación de que "la incertidumbre cuántica" se transforma en la "certidumbre mundana" de que nos cortan la luz si no pagamos. Esta graciosa alegoría sirve para intentar aproximamos a terrenos menos inocentes.

En las varias realidades de Feyerabend y acólitos, da lo mismo un tratamiento con flores de Bach que una quimioterapia, y las pirámides calman un dolor de cabeza igual o mejor que la aspirina, pero para el resto de los mortales hay una realidad en la que quien paga la factura del disparate pseudocientífico es la sociedad. Según estos parafilósofos, Galileo, Darwin, Pasteur, Einstein, Sabin, y Ramón y Cajal no nos proporcionaron un conocimiento más acabado de la realidad, ni resultados más eficaces que la magia y la brujería, simplemente porque la realidad no existe, mucho menos la verdad, y da lo mismo cualquier cosa. Las vacunas son una ilusión, también los telescopios (aparatos diseñados con el fin de observar planetas inexistentes en un inexistente universo), las células son quimeras biológicas al igual que los neurotransmisores son espectros químicos, y los televisores y trenes engendros mentales.

Con el slogan "sumar, no restar" se muestra una fachada de benevolencia y de "humanidad" a la que es difícil resistirse. Pero es evidente que el sumar basura y macaneo desenfrenado se paga restando conocimiento y obstaculizando el desarrollo y el progreso. El sutil sapo nuevaerístico nos dice "progreso = bomba atómica", "ciencia = contaminación". De acuerdo a esta extraña forma de pensar ningún conocimiento debería hacerse público por sus posibles consecuencias nefastas; ergo, no deberíamos haber conocido E=mc2, ni la electricidad, ni siquiera que en el cerebro está el centro de las emociones y no en el corazón (aunque para los newagers los científicos directamente carecen de estados emocionales).

A fin de cuentas la defensa epistemológica de la Nueva Era y su anarquía gnoseológica son insostenibles: favorecen el oscurantismo (complican lo simple y lo simple no lo explican), el autoritarismo (líderes, iniciados, elegidos, maestros) y los sistemas de sometimiento (no piense, no razone, no investigue). Dar la bienvenida a la doctrina del "todo vale" y a los filósofos de Acuario constituye un desastre epistemológico. El sapo New Age es de goma, pero contiene vidrio. Tragárselo es un inconveniente, por lo menos en esta realidad. Que para mí existe. €0€

Al cierre de EOE

El mismo día que estábamos por entregar a la imprenta esta edición (19/6/93), Futuro publi­caba el octavo round de la controversia, titulado "Contra los dragones de lo simple", que incluye tres artículos de antología: "El doble filo escéptico" (marcando el retorno de Piscitelli-Umaschi), "La cuestión es darse cuenta" (¿de que lo están en gañando?—agregamos), pero que en realidad es una ingenua apología de la "parapsicóloga" Rivka Bertish, una caminante sobre las brasas que se declara discípula de Louise Hay, y, por último, "¿Y dónde están los hechos?", que es la ¿respuesta? de Denise Najmanovich al artículo en Futuro de Alejandro Borgo. €0€

10.3.11

Debate Ciencia vs New Age (3º parte)

EL DEBATE CONTINÚA

Dr. Fernando Saraví

"En vez de considerar los interrogantes críticos planteados por Agostinelli, Piscitelli y Umaschi se embarcan en una mordaz crítica ad hominem. En ella, al tiempo que se rehusa delimitar la New Age, se delimita caricaturescamente a la "antigua" ciencia, con argumentos trasnochados, como el caso Galileo (que no fue condenado por sus pares sino por la autoridad religiosa), acusaciones sin base (¿quién cuestionó a los terapistas del Hospital Italiano?), exageración del papel de la autoridad (un artículo de Nature merece seria consideración, nunca asentimiento acrítíco) y recurso a motes peyorativos, como "científicos fundamentalistas".

"Al afirmar que los fenómenos paranormales han sido fácilmente desestimados, ignoran — culposamente, si los autores han leído el libro de Susan Blackmore que ellos citan, o el informe de la National Academy of Science estadounidense— la profundidad con que se ha examinado la evidencia en favor de lo paranormal.

"El hecho de que la preocupación — no el terror— de los científicos ante el arrollador avance del pensamiento mágico no sea compartida por el gran público, no hace más ni menos real la existencia de dicho problema. La libertad de opción exige información veraz, y los científicos faltarían a su responsabilidad si no informasen al público.

"La labor del CSICOP (Comité para la Investigación Científica de Supuestos Fenómenos Paranormales) y de otros organismos similares no es inquisito­rial, sino esencialmente docente, dirigida a delimitar hasta qué punto determinada noción o técnica se basa en evidencia firme; no condena la libertad de pensamiento ni de expresión, mas denuncia la superchería y el charlatanismo disfrazado de ciencia.

"El sincretismo despreocupado de la New Age mezcla lo verdadero y lo falso, lo demostrado y lo deseado, en un cóctel indigesto y nocivo, que llevado a su límite implica el colapso del juicio crítico y del pensamiento racional, y deja a sus adeptos inermes ante las afirmaciones más peregrinas de toda clase de charlatanes.

"Sin embargo, para Piscitelli y Umaschi lo verdaderamente peligroso y retrógrado son los "científicos fundamentalistas". Esto equivale a decir que todos tos científicos son iguales, y que la "antigua" ciencia es una institución monolítica y hostil a nuevas ideas. Si bien es innegable la existencia de misoneístas, meter a todos los científicos en la misma bolsa es tan arbitrario y pueril como pensar que los científicos son defensores completamente objetivos y desapasionados (o sea, inhumanos) de La Verdad.

"En el fondo, el tema original parece haber servido solamente como excusa para la apología de las "Ciencias de la Complejidad" (así, con mayúsculas) y sus representantes, como legítimas herederas al trono, ya vacante, de la anquilosada antigua ciencia. Para ello se recurre al mismo maniqueísmo "mutilador" que se aborrece de palabra, al descalificar a la ciencia y a los científicos tradicionales, en favor de unas nuevas "ciencias de la complejidad", a las que se refieren en términos tan elogiosos como imprecisos.

"Por último, el paradójico "relativismo absoluto", muy New Age, con el que concluye la nota, nos deja a fojas cero: si toda realidad es inventada, las presuntas ventajas de la Nueva Era, como las de la Nueva Ciencia, carecen de base objetiva y existen sólo en la imaginación, o en los anhelos, de sus partidarios. €0€


LA CIENCIA NO PUEDE DISPUTARLES EL PAPEL DE “GUÍA PARA LA VIDA” A LOS SISTEMAS DE CREENCIAS

Dr. Celso Aldao- Dr. Manuel Comesaña

"La ciencia no tiene todas las respuestas. No es capaz de decirnos, por ejemplo, cuáles son los fines que debemos perseguir; sólo puede, en algunos casos, indicamos cuáles son los medios más adecuados para alcanzar ciertos fines. Por esto se la ha criticado; se la ha acusado de ofrecemos una racionalidad meramente "instrumental". Esto último es cierto, pero no justifica ningún reproche: nadie en su sano juicio se enojaría con las almohadas porque no sirven para clavar clavos.

"En lo que concierne a la adopción de fines, la ciencia no puede reemplazar a nuestras intuiciones, aunque sí puede ayudar a corregirlas mostrando que algunas elecciones tienen consecuencias que no deseamos, o que algunos de nuestros fines son incompatibles entre sí. Como suele decirse, la ciencia se ocupa de lo que es, y no de lo que debe ser; por eso no puede disputarles el papel de "guía para vida" a sistemas de creencias como las religiones o las ideologías. Sólo se produce conflicto cuando esas creencias pretenden pasar por científicas; es decir, cuando éstas se presentan bajo la forma de pseudociencias.

"El campo de acción de la ciencia es, entonces, limitado; pero en ese campo, hasta ahora, nada ha podido competir seriamente con ella. Su objetivo principal consiste en brindamos una comprensión del mundo mucho más profunda que la que nos dan los conocimientos provenientes del sentido común, y, sobre la base de esa comprensión, también nos permite transformar el mundo.

"Para alcanzar estos objetivos los científicos deben hacer varias cosas. En primer lugar, producir hipótesis y teorías, para lo cual no existe ningún método mecánico (si existiera alguno, la ciencia podría ser hecha por máquinas); esta primera etapa de la tarea científica requiere inevitablemente talento e imaginación. En segundo término, los científicos deben poner a prueba sus hipótesis y teorías confrontándolas con los resultados de la observación y el experimento —cuyo diseño requiere una dosis excepcional de ingenio— aceptando sólo aquellas que resulten confirmadas por tales resultados. Cuáles sean exactamente los vínculos entre teoría y observación es algo que los filósofos de la ciencia siguen discutiendo, pero no puede dudarse razonablemente de que la función de control que los datos empíricos cumplen en la ciencia es la principal diferencia entre ésta y los sistemas de creencias mencionados en el párrafo anterior.

"La Nueva Era es un abanico de creencias y actitudes populares, muchas veces contradictorias, y al mismo tiempo un movimiento de protesta que desconfía de la ciencia y busca desarrollar nuevos "niveles de espiritualidad". La Nueva Era popularizada por Marilyn Ferguson en su libro The Aquarian Conspirancy y su rechazo a lo establecido ha penetrado hondamente en nuestra cultura; la industria publicitaria y los medios masivos de comunicación han abrazado sus técnicas y valores, sus adherentes piensan que la ciencia ha creado una civilización tecnológica que degrada los valores humanísticos (...)

"Sin duda, algunas ideas de la Nueva Era merecen ser compartidas, y de hecho lo son. Por ejemplo, la necesidad de proteger nuestro ambiente y considerar a la especie humana como una comunidad mundial ha sido reconocida por muchos, y seguramente no le corresponde a aquella la paternidad de esta iniciativa. Pero la Nueva Era incluye también una amplia gama de pseudociencias y creencias que no resisten un análisis crítico: la astrología, la canalización (que no es más que el espiritismo del siglo XIX aggiornado con términos de la era electrónica), la psicokinesis, la proyección astral, la levitación, la clarividencia, el "poder de los cristales", la medicina holística y las terapias alternativas, los ovnis y las vidas pasadas. Todas estas creencias tienen rasgos comunes, como la búsqueda del misterio, el uso de mitos y analogías como "pruebas", y la ausencia de una teoría digna de tal nombre (en realidad sólo se dispone de un guión dramático impreciso y, por lo tanto, irrefutable).

"El interés popular por lo oculto se ha intensificado llamativamente en los últimos años. Son muchos los que hoy, en todos los estratos de la sociedad, están deseosos de aceptar, sin crítica, explicaciones que atribuyen causas paranormales a fenómenos poco comprendidos o imperfectamente percibidos. Deben ser muchos los factores que contribuyen al auge del pensamiento mágico en nuestros días, pero seguramente la ineficacia de una educación que no logra estimular el desarrollo del pensamiento crítico y la irresponsabilidad de los medios masivos de comunicación que explotan el rating del dislate figuran entre los más importantes (...)

"Los científicos siempre están preparados para considerar nuevos resultados y nuevas explicaciones. Es por esto que la calificación de "Ciencia fundamentalista" de Piscitelli-Umaschi resulta ser un oxímoron sin contenido alguno. El desarrollo de la ciencia es imposible sin libertad de investigación y de crítica. Por eso nos llevó algún tiempo entender las caricaturas que aparecieron en Futuro... Nunca habríamos representado a la ciencia como a una reina; la figura de una reina no resulta revolucionaria, ni siquiera progresista. Por otro lado, los científicos no tienen poder político alguno. (Para la Nueva Era, sin duda, hubiéramos optado por un charlatán con una víbora enroscada en su cuello).

"A lo largo de todo el artículo se confunde a los inquisidores con las víctimas. Por ejemplo el término "guardián del orden científico" carece de contenido; es sólo un subterfugio para adjudicar a los científicos el papel de inquisidores (no disponen de poder como para llevar a cabo un trabajo de ese tipo) cuando la historia muestra, por el contrario, que los científicos fueron siempre las víctimas.

"El estudio de los fenómenos paranormales se originó fuera de la ciencia. Estos fenómenos son de gran interés y atracción y, en muchos casos, podrían tener importancia científica sí fueran ciertos. Pero las ideas involucradas son incompatibles con el conocimiento científico y no hay pruebas de la existencia de fenómenos de este tipo bajo condiciones controladas que excluyan el fraude. Por el momento debemos seguir escépticos.

"Hoy día carece de sentido decir que un investigador se rebela "contra el mundo mecánico propuesto por Newton, contra la matemática y la física determinista" o el "paradigma newtoniano". Esta crítica desconoce en qué está la física hoy. Moledo ya aclaró que el caos es un tema de actualidad en ciencia.

"Sí las ciencias de la complejidad intentan nuevos caminos, bienvenidas sean. Si sus logros son enriquecedores para el conocimiento científico, serán finalmente juzgadas su solidez y su fecundidad. El futuro dirá si realmente lo son, pero si las cosas no resultan como desearían los entusiastas de la nueva ciencia, la culpa no es del Cairp.

"Las pseudociencias se han convertido en un gran negocio que explota la credulidad pública, al mismo tiempo que pone en peligro la salud y el bienestar de la gente y aun de naciones enteras (Hitler acostumbraba consultar a sus adivinos antes de tomar una decisión; existen ejemplos actuales) y predisponen a la población contra la ciencia. Las pseudociencias no son inofensivas como opina Moledo: el costo social de su proliferación es realmente incalculable. (Una concepción irracional del mundo puede tener consecuencias trágicas. Por ejemplo, ser rechazado en un empleo por incompatibilidad zodiacal (discriminación astrológica ya detectada). Este último caso muestra que aunque las estrellas y los planetas no influyen en nuestras vidas, en el torbellino del disparate nuestra carta natal puede hacerlo.

"Ante el cúmulo de disciplinas irracionales contrarias al conocimiento científico, quienes nos encontramos vinculados a la ciencia tenemos dos caminos: ignorar lo que ocurre o trabajar para desenmascarar a los farsantes y charlatanes. Hay quienes consideran que las pseudociencias se refutan solas, que sus afirmaciones resultan evidentemente falsas.

Desgraciadamente no es así; los consultorios de parapsicólogos, astrólogos, y manosantas desbordan de clientes. Los cultores de estas disciplinas —de alguna manera hay que llamarlas— llegan al gran público regularmente a través de la radio, la TV, y los medios gráficos. A esta altura los falsos científicos tienen allanado el camino. Efectivamente, no son pocos los adherentes y practicantes que abren sus puertas a quienes contemplan permisivamente sus actividades.

"Al investigar y refutar las pretensiones (muchas veces peligrosas) de las pseudociencias no probamos lo evidente. Se trata de denunciar el fraude y prevenir el abuso de la credulidad pública. En esta ardua e ingrata tarea, organizaciones científico-educativas como el CSICOP y el Cairp, llevan a cabo una tarea encomiable, que muchas veces ni siquiera es comprendida por los científicos. €0€