16.7.08

¿Significa lo mismo el verbo creer para científicos y creyentes?

Me ha parecido muy interesante éste extracto de un artículo titulado "Lo qué creen los científicos" escrito por Javier Sampedro en febrero de 2005 para el diario el País de España


¿Significa lo mismo el verbo creer para científicos y creyentes?

Este diario (El País) le planteó la pregunta a Brockman ( editor de "The Edge"), y él se la rebotó a cinco estrellas de su elenco. He aquí sus respuestas.

"No", responde el filósofo Daniel Dennett, de la Universidad de Tufts. "Los científicos pueden apoyarse en fórmulas que no comprenden si se convencen de que otros expertos las comprenden. Los creyentes se proclaman incapaces de comprender aquello que creen".

"Los científicos comparten la creencia de Einstein de que 'la naturaleza es sutil pero no maliciosa', y de que podemos usar nuestro poder de razonamiento para descubrir pautas y leyes en el mundo", añade Martin Rees, el Astrónomo Real del Reino Unido. "Pero algunos añaden creencias más peculiares, por ejemplo que las leyes naturales han sido diseñadas por un Creador, o que no podemos comprender la consciencia".

"Yo diría que, en general, el científico dice creo que en el sentido de pienso que, y no en el sentido de tengo fe en", puntualiza el gran evolucionista Robert Trivers, de la Universidad de Rutgers.

Y, curiosamente, dos de los más brillantes psicólogos del mundo discrepan entre sí:

"De ningún modo significa lo mismo", dice Steven Pinker, de Harvard. "En el lenguaje ordinario creer puede significar 'albergar un pensamiento' o 'tener fe en algo'. La primera acepción se usa en vez de saber cuando el hablante tiene dudas".

"No es tan diferente", opina Nicholas Humphrey, de la London School of Economics. "Decir creo es admitir que los fundamentos de la creencia son emocionales además de racionales, que la creencia suena bien estética, moral e incluso espiritualmente. Pero la gran diferencia es que el científico la ve como un desafío para seguir adelante, y el religioso como una señal de que ya ha llegado".

14.7.08

Creyentes ... y Spinoza tenía razón

Daniel Gilbert de la Univ. de Harvard
Foto © Marilynn Oliphant
Gentileza Blog de Daniel Gilbert

Autor del libro Stumbling on Happiness y co-editor del Manual de Psicología Social de Oxford University Press , en 2002 fue considerado por Personality and Social Psychology Bulletin uno de los cincuenta psicólogos sociales más influyentes de la década. Es director del Social Cognition and Emotion Lab. Como muestra de su producción, en The Edge podemos leer un interesante artículo titulado "Los caprichos de la experiencia religiosa" (en inglés) .

Bastante antes de ello, "El ojo escéptico" (publicación del ya desaparecido CAIRP) había reproducido un artículo de Bruce Bower- habitual articulista de Science News- comentando una temprana investigación de Gilbert .

Creyentes

Bruce Bower


¿Cómo creemos? ¿Aceptamos de igual forma una información falsa y una verdadera? En el proceso de creer, ¿deglutimos primero y analizamos después o viceversa?

Según Bruce Bower, algunas investigaciones psicológicas nos muestran que Spinoza tenía razón- en contraposición a Descartes- cuando argumentaba que para comprender una idea se la debe aceptar inmediatamente como verdadera, quedando el análisis consciente para una instancia posterior. De paso, entérese en esta nota de qué manera las interrupciones y distracciones pueden afectar nuestro juicio.


Cualquiera que se haya sentido impactado por el titular de algún periódico puede darse cuenta de que entender una idea y creer en ella son cosas muy distintas. Si no fuera así, los lectores aceptarían como artículos de fe frases como "Cada día hay menos desocupados en el país".

Las mentes inquisitivas no sólo quieren saber: también tienden a creer - al menos en principio - en lo que leen o escuchan.

El psicólogo Daniel Gilbert, de la Universidad de Texas, afirma que "la mayoría de las recientes investigaciones convergen en un punto: los humanos son criaturas crédulas a las que les resulta más fácil creer que dudar" (American Psychologist marzo de 1991).Esa afirmación puede provocar un debate pero difícilmente podríamos decir que carece de antecedentes.

Hace más de 2300 años, Aristóteles decía que la habilidad de dudar es rara y aparecía sólo en las personas cultas y educadas.

En la última década esta idea ha sido apoyada por varios estudios que indican que los niños generalmente aceptan sin objeción lo que dicen los adultos, tendencia que a menudo distorsiona los testimonios que aquellos prestan cuando se investigan crímenes.

Sin embargo, las teorías psicológicas actuales sobre la formación de las creencias se apoyan más en las nociones de otro filósofo: René Descartes. Este influyente pensador francés del siglo XVII sostenía la idea de que la mente absorbe las nuevas ideas automáticamente y sin esfuerzo alguno, quedando allí hasta su verificación o rechazo después del análisis racional y consciente.
Esta idea de Descartes acerca de la separación entre comprensión y evaluación, (menos conocida que la de la separación entre cuerpo y mente) continúa influyendo en los supuestos científicos sobre el funcionamiento del pensamiento humano. Por ejemplo, los técnicos en cibernética diseñan sistemas que modelan el proceso de adquisición del lenguaje y otras habilidades para ingresar información en forma "neutra" antes de determinar la utilidad o destino de esa información.

Pero poco después de la muerte de Descartes, Spinoza presentó un punto de vista completamente diferente. Este filósofo argumentaba que para comprender una idea se la debe aceptar inmediatamente como verdadera. El análisis consciente-que según de qué idea se trate puede ocurrir casi instantáneamente o requerir un considerable esfuerzo-permite a la mente rechazar lo que inicialmente había sido aceptado.

Algunos experimentos:

Esta noción de Spinoza aparentemente absurda ha sido confirmada por tres experimentos realizados por Gilbert y colaboradores (Journal of Personality and Social Psychology, octubre de 1990).

Los experimentos prueban un supuesto básico de la hipótesis: si la gente cree al principio tanto las ideas verdaderas como las falsas, la interrupción de la evaluación mental de esas ideas debería interferir con la habilidad para rechazar cualquier fabulación mientras que las nociones verdaderas mantendrían su sello de aprobación.

En el primero de esos experimentos, 35 estudiantes universitarios aprendieron el significado de sustantivos ficticios (se les hizo creer que eran palabras del idioma Hopi) -Nota: Los Hopi son aborígenes de los EEUU – leyendo las definiciones en la pantalla de un monitor. En alguna de las pruebas ocurría una señal acústica después de que la computadora presentaba la definición. Debido a que los estudiantes tenían que presionar la tecla de respuesta después de oír la señal, ésta perturbaba su atención momentáneamente. La interrupción causaba un aumento importante del número de definiciones rechazadas que luego eran aceptadas como verdaderas en la prueba de identificación. Por otra parte, los estudiantes que fueron interrumpidos no mostraron mayor probabilidad de interpretar como falsa una definición que la computadora indicaba como verdadera.

Por la aceptación inicial de ideas de los dos tipos, verdaderas y falsas, los voluntarios aparentemente procedían del modo spinoziano. Por lo tanto, las distracciones socavaban los pensamientos subsiguientes necesarios, al tener que inspeccionar las aserciones rechazadas pero no las confirmadas. En contraste, el esquema cartesiano supone que las interrupciones tendrían el mismo efecto en la evaluación racional de las confirmadas y de las negadas.

En el segundo experimento,20 estudiantes observaron una serie de caras sonrientes en un video. En algunas pruebas el monitor mostraba las palabras verdadero o falso antes de verse una cara para señalar si el hombre expresaba una alegría genuina o falsa. En otras pruebas las señales aparecían después de verse la cara. Los estudiantes que eran distraídos-tenían que presionar una tecla al recibir una señal sonora producida inmediatamente después de ver la cara-generalmente clasificaban a las falsas sonrisas como genuinas, pero no viceversa. Incluso aquellos que sabían de antemano que una sonrisa era falsa, frecuentemente la marcaban como verdadera si eran posteriormente interrumpidos. En otras palabras, cuando las distracciones hacían descarrilar su tren de pensamiento, los voluntarios que habían dado razones para dudar tendían sin embargo a aceptar esa información como verdadera.

En el experimento final, los investigadores presentaron a los 30 estudiantes frases descriptivas sobre un animal imaginario llamado "glark".Los participantes luego decidían si las nuevas proposiciones sobre los glarks eran verdaderas o falsas. Durante esa tarea, a veces se les pedía que leyeran una definición sobre glarks tan rápido como pudieran sin controlar su veracidad. Cada una de esas frases aparecía de nuevo durante la evaluación como verdadera o falsa.

Gilbert argumenta que los estudiantes probablemente aceptaban rápidamente al principio las definiciones leídas, en lugar de tratarlas neutralmente. Luego informaron que el 25% de las definiciones falsas rápidamente leídas eran consideradas verdaderas por los estudiantes ,mientras que casi todas las verdaderas fueron identificadas correctamente.

Gilbert afirma que somos cartesianos ingenuos:"suponemos que las creencias están bajo control consciente todo el tiempo, pero las creencias pueden originarse por la mera aceptación pasiva de la información sin intentar analizarla".Señala, además, otras líneas de investigación que confirman sus argumentos. Por ejemplo, hace casi 20 años los psicolingüistas establecieron que las personas a las que se presentan frases verdaderas y falsas les lleva menos tiempo determinar la exactitud de las primeras que las de las últimas.

Los trabajos en psicolingüística también sugieren que la comprensión de una negación, por ej:"los armadillos no son herbívoros"requiere primero la comprensión del concepto contrario "los armadillos son herbívoros".

Un estudio del año 1981,dirigido por el psicólogo Daniel Wagner de la Universidad Trinity de Texas, ilustra la paradoja que nos lleva a creer lo que claramente ha sido negado. En una investigación, los estudiantes que leyeron el título "Bob Talbert no está ligado con la mafia" manifestaron impresiones negativas sobre este personaje ficticio, cosa que no hicieron los que leyeron oraciones neutrales como "Bob Talbert celebra su cumpleaños".

Las personas también tienden automáticamente a buscar evidencia que confirme sus creencias hacia otras personas. Los estudios han mostrado que los voluntarios inducidos a creer en la naturaleza abierta de una chica, le preguntaban a ella sobre su sociabilidad sin incursionar en los aspectos de reticencia y timidez de su personalidad.

En los trabajos relacionados con el tema, los psicólogos que estudian la persuasión y la detección de mentiras han observado que la gente cree con frecuencia en lo que otros le dicen ,sin cuestionamientos. Las opiniones sobre otros, así como las declaraciones autobiográficas son aceptadas más fácilmente cuando el oyente está realizando una tarea que perturba la atención del mensaje que se está difundiendo.

Gilbert nota que "los que venden autos usados conocen desde hace mucho sobre el poder persuasivo de las interrupciones y distracciones introducidas en los momentos críticos".

Muchas técnicas de lavado de cerebro y coerción utilizan métodos extremos para fragmentar la atención del prisionero político. Los interrogadores los mantienen despiertos durante varios días seguidos y los abruman con una carga de artillería ideológica que no pueden resistir. Las confesiones forzadas tienen también efectos duraderos: después de recibir y recitar el mensaje del torturador muchísimas veces, el exhausto prisionero comienza a dudar de sus propias opiniones.

Los mismos principios se extienden más allá de las agencias de autos o de los calabozos de los dictadores, según nos advierte el psicólogo John Bargh, de la Universidad de Nueva York: "Mi idea es que el control sobre las influencias automáticas, inconscientes, no se practica para nada. No es que la gente sea perezosa, sino que tiende a creer que esas influencias no existen y, a menudo, no se da el lujo de pensar en forma intensiva sobre lo que, de a ratos, escucha o lee."

Gilbert y colaboradores tienen todavía que estudiar si las distracciones de la atención serían capaces de hacer creer las más absurdas expresiones. Aunque la teoría de Spinoza sostendría que una frase como: "Hitler era una mujer" sería aceptada de inmediato y casi tan rápidamente descartada apenas llegara la evidencia a la mente, esa hipótesis sería muy difícil de probar con experimentos.

22.6.08

Sobre la Inteligencia Emocional

(Daniel Goleman, divulgador de la IE )

Inteligencia Emocional

por Susana Frisancho
http://blog.pucp.edu.pe/item/6322

La inteligencia emocional es, cuando menos, un concepto controversial que a mí personalmente no me gusta. Si algo positivo puede reconocérsele es quizá el haber puesto en boca de todos a las emociones, y haber enfatizado la importancia que éstas tienen para la educación y para la vida en general en un lenguaje sencillo y accesible al gran público. Si eso se ha logrado, en buena hora, aunque no le atribuyo el mérito al concepto sino a las preocupaciones que las personas tienen por vivir una vida plena, lo que las hace proclives a interesarse por ideas que son populares y que parecen ofrecer alguna respuesta a sus inquietudes. Como la literatura psicológica especializada es densa y de difícil acceso, el concepto de inteligencia emocional, por intuitivo y ligero, ha proliferado ampliamente.

Sin embargo, creo que desde un punto de vista académico se trata de un concepto poco relevante y confuso, que lamentablemente en nuestro medio ha sido acríticamente asumido por psicólogos, empresarios y profesores. No voy a extenderme mucho en esto pero sí esbozaré algunos de mis puntos de vista, que los interesados podrán luego investigar y ampliar por cuenta propia. En resumen, mi idea es la siguiente:

Pienso que el concepto de inteligencia emocional no describe ninguna entidad nueva. Incorpora otros conceptos y teorías ya existentes en la psicología, como las inteligencias intra e inter personal de Gardner, o la psicología del ajuste, que son propuestas psicológicas mucho más complejas y sólidas, sustentadas por investigación. Puede decirse que la inteligencia emocional es un concepto de divulgación (de best seller), apoyado por escasa investigación, y que no reconoce explícitamente las fuentes de las que se nutre. Al ser un concepto confuso, las medidas de inteligencia emocional correlacionan con medidas de otros constructos (como por ejemplo, personalidad), de los que se supone debería diferir, y por lo tanto no tienen validez discriminante. Como afirmo más arriba, desde mi punto de vista el concepto no describe ningún fenómeno psicológico nuevo, solamente agrupa otros ya existentes y no añade nada original, por lo que la etiqueta “inteligencia emocional” no resulta necesaria. Ojo: no es que las habilidades y capacidades que el concepto describe no existan -no estoy diciendo eso- sino que ya ellas han sido explicadas por la psicología y no se necesita entonces de una entidad nueva que repita lo que ya se sabe. Mi crítica, en este sentido, es académica. Creo además que el nombre “inteligencia” le hace un flaco favor al concepto, pues remite a una tradición psicométrica dura que está alejada de lo que el concepto, creo, intenta representar.

Hay mucha literatura crítica de la inteligencia emocional a la que lamentablemente muchas personas no tienen acceso. El Human Development le dedicó gran parte de un número en el 2003, al igual que el Psychological Inquiry en el 2004. De este último journal, un artículo muy ilustrativo es 'Seven Myths about Emotional Intelligence', que presenta con mucha claridad siete mitos o ideas erróneas acerca del concepto. Si bien el artículo es del 2004 y desde esa fecha puede haberse avanzado en la investigación y afinado lo que se sabe del concepto, creo que las debilidades que el artículo señala todavía se mantienen.

Algunas referencias que los interesados -especialmente psicólogos- pueden leer son:

Matthews, G.; Roberts, R. y Zeidner, M. (2004). Seven Myths about Emocional Intelligence. Psychological Inquiry, Vol. 15, 3, 179-196

Matthews, G. Roberts,R. y Zeidner. M. (2003). Development of emotional intelligence: A skeptical - but not dismissive - perspective. Human Development, Vol. 46, 2-3, p. 109

Arsenio, W. (2003). Emotional intelligence and the intelligence of emotions: A developmental perspective on mixed EI models. Human Development. Vol. 46, 2-3, p. 97

2.6.08

La teoría de la mente de Roger Penrose

Foto gentileza School of Mathematics and Statistics de la UNSW de Sidney, Australia

La teoría de la mente de Roger Penrose
por Pedro J. Hernández (2004)
Artículo reproducido con permiso expreso
Blog del autor: Ecos del futuro

Roger Penrose es uno de los pensadores más originales y creativos de la actualidad. Quizás no estaría exagerando si lo consideramos uno de los físicos más importante que ha trabajado en Relatividad General desde Einstein (Thorne 1994,§13). Junto a Stephen Hawking han exprimido la Relatividad General hasta sus últimas consecuencias con sus teoremas de las singularidades espacio-temporales (Hawking y Penrose 1993 y 1996). Actualmente trabaja en la teoría de los operadores de torsión (twistors en inglés), objetos geométricos abstractos que operan en un espacio complejo multidimensional y que subyacen el espacio-tiempo (Hawking y Penrose 1996 §6), que es una tentativa para la tan ansiada reconciliación entre la Mecánica Cuántica y la Relatividad General. En contra de la mayoría de físicos, Penrose piensa que es la Relatividad General la que terminará por modificar la estructura de la Mecánica Cuántica. Su objeción básica tiene que ver con la división intrínseca al formalismo entre el proceso de evolución de la función de onda (perfectamente determinado por la ecuación de Schrödinger) y el proceso de medida o colapso de la función de onda, que implica la introducción arbitraria de la regla de obtención de las diferentes probabilidades a partir del cuadrado de los módulos de los coeficientes complejos para cada estado posible (Penrose 1989 §6). Para Penrose, esta división arbitraria es inadmisible para una teoría que pretenda ser una explicación convincente del universo físico. Su propuesta de modificación de momento es una solución ad hoc que sugiere que el colapso de la función de onda tiene como causa principal el cambio de energía gravitatoria que se produce en el sistema físico que actúa como aparato de medida, y esto produciría un tiempo de decoherencia cuántica del orden de h/E, donde h es la constante de Planck, y E la energía gravitatoria implicada en el cambio de configuración del entorno (ver detalles en Penrose 1994, §13.6). Hasta aquí su argumentación es bastante atractiva y recomiendo al lector que lea detenidamente desde el capítulo 5 hasta el capítulo 8 de Penrose 1989 y los capítulos de 4 a 6 en Penrose 1994 para una exposición clara del tema. Si el lector está interesado en algo más técnico, debería acudir a Hawking y Penrose 1993 y 1996. De todas formas y en detrimento de los argumentos de Penrose, parece ser que la resolución de este problema tiene otras alternativas más factibles (Tegmark y Wheeler 2001)

Pero Penrose quiere ir mucho más lejos que todo esto. Según su punto de vista, tiene que haber algo de naturaleza no computable en las leyes físicas que están por venir. Este argumento tiene como base el ya famoso teorema de Gödel que implica que la indemostrabilidad formal de una cierta proposición matemática es señal de que de hecho es verdadera. De ahí concluye Penrose que nuestro pensamiento --al menos nuestro pensamiento matemático-- tiene componentes no computables. Este argumento ha sido ampliamente criticado por su debilidad (Denett 1995 §XV) y de hecho, Penrose escribió "Las sombras de la mente" (Penrose 1994) principalmente para replicar a sus críticos. Creo personalmente que la claridad con que Penrose escribe sobre cuestiones de física relativista y mecano-cuántica se echa mucho de menos en su tratamiento del teorema de Gödel. Para una exposición clara e inmensamente atractiva de este asunto dirijo al lector a Hofstadter 1979.

Pero sigamos concediendo a Penrose el beneficio de la duda. Admitiendo que existen procesos físicos no computables, tenemos todavía que ver cómo el cerebro podría hacer uso de éstos. En primer lugar, Penrose cree que existe una relación directa entre esta no-computabilidad y el puente entre el nivel cuántico y el nivel clásico que a su vez se relaciona con el proceso de medida cuántica antes mencionado. Por lo tanto, habría que buscar un lugar en el cerebro que pueda aprovechar los efectos de coherencia cuántica para acoplarlos a la actividad neuronal que se observa a gran escala en el cerebro. El lugar más prometedor parece ser los microtúbulos de Stuart Hameroff y sus colegas de la Universidad de Arizona, que forman parte del citoesqueleto celular. Sus consideraciones a favor de estas entidades celulares se apoyan en varias sugerencias que no están basadas en evidencias demasiado sólidas (§7.4 a 7.6 de Penrose 1994):

  • Estas entidades existen en todo tipo de células con lo que habría una explicación para los comportamientos complejos de seres simples sin sistema nervioso neuronal tal y como el paramecio.
  • Debido a que cada neurona contiene una cantidad enorme de microtúbulos, el poder de computación del cerebro se incrementaría en un factor de 1013
  • Dentro del microtúbulo podría existir un estado especialmente ordenado del agua (agua "vicinal") que podría ayudar a mantener el estado de coherencia cuántica buscado.
  • La acción de los anestésicos generales podría interferir en la actividad microtubular, hipótesis apoyada por el hecho de que estos anestésicos también actúan sobre seres simples como amebas o paramecios.
La cuestión final es, ¿hay necesidad de todo este escenario para explicar el origen de la consciencia?. Quizás sí y quizás no. Si uno está preocupado por explicaciones de fenómenos concretos de alto nivel de la conciencia como el lenguaje, el reconocimiento de rostros, la memoria a corto plazo, etc., se está haciendo un progreso bastante adecuado (si consideramos la complejidad del problema) con hipótesis más mundanas y un trabajo experimental bien dirigido (ver Crick 1994, Pinker 1997). Si lo que se quiere es buscar las leyes físicas que están en el fondo de todo esto, la propuesta de Penrose no deja de ser interesante. Por eso, el ataque de los Francisco Varela, Daniel Hillis, Marvin Minsky o Roger Schank (ver Brockman 1995) va desencaminado en el sentido de que lo único que se puede achacar a Penrose es que sus especulaciones, al igual que las de ellos mismos, tienen muchos puntos débiles y explican muy poquito, si lo que estamos buscando es dar cuenta de la fenomenología de alto nivel que presenta nuestro cerebro. Mi impresión es que Penrose trata de explicar los fenómenos físicos que subyacen a la actividad cerebral básica. Desde luego que es bastante cuestionable que éstos no vayan a ser la física y química ortodoxa que aplicamos en la actualidad. Pero creo humildemente que la intención de Penrose no es muy diferente de la de un bioquímico que intenta explicar el mecanismo de neurotransmisión a lo largo de un axón. ¿Acaso pretendería este último explicar las características del lenguaje humano basándose en esa explicación?.

Revisión noviembre de 2004

Algunas referencias añadidas que pueden resultar interesantes:

Can Humans Escape Gödel? A Review of Shadows of the Mind by Roger Penrose. Daryl McCullough

Has Penrose Disproved A.I.?

GAPS IN PENROSE'S TOILINGS.
Rick Grush and Patricia Smith Churchland. Philosophy Department, UCSD

A Refutation of Penrose's Godelian Case Against Artificial Intelligence. Selmer Bringsjord & Hong Xiao.

Minds, Machines, And Mathematics. A Review of Shadows of the Mind by Roger Penrose. David J. Chalmers. Department of Philosophy Washington University


Referencias:

Brockman, J. 1995. La Tercera Cultura. Tusquets

Crick, F. 1994. "La búsqueda científica del alma", Debate.

Denett, D.C. 1995. "La peligrosa idea de Darwin". Círculo de Lectores 1999.

Hawking, S y Penrose, R. 1993. Cuestiones cuánticas y cosmológicas. Alianza.

Hawking, S y Penrose, R. 1996. La naturaleza del espacio y el tiempo. Debate.

Hofstadter, D.R, 1979. "Gödel, Escher, Bach: Un Eterno y Grácil Bucle". Tusquets.

Penrose, R. 1989. "La nueva mente del emperador". Mondadori, Madrid, 1991

Penrose, R. 1994. "Las sombras de la mente". Crítica, 1996

Pinker, S. 1997. How the mind works. Penguin Books 1998.

Tegmark, M. & Wheeler, J.A. 2001. 100 Years of the Quantum. Scientific American. Febrero. p.68-75. Versión disponible en http://xxx.lanl.gov/abs/quant-ph/0101077

Thorne Kip S. 1994. Agujeros negros y tiempo curvo. Crítica. 1995


27.5.08

Tres enfermedades desatendidas por los medios: mal de Chagas, enfermedad del sueño africana y filariasis linfática

Países endémicos para la enfermedad de Chagas
(gentileza Instituto de Salud Carlos III -www.isciii.es)


Enfermedades desatendidas por los medios masivos

por Luisa Massarani
Fuente SciDev.net

A pesar de que una de cada seis personas en el mundo es afectada por las llamadas "enfermedades desatendidas" –como la enfermedad de Chagas, la tripanosomiasis africana (enfermedad del sueño) , y la leishmaniasis– estas tienen poco espacio en la cobertura de los medios masivos, de acuerdo con un artículo publicado en PLoS Neglected Tropical Diseases.

En el estudio, los investigadores de la Universidad de Bordeaux (Francia) y la Agencia de Protección a la Salud de la Gran Betaña, analizaron once medios masivos de impacto internacional, que circulan en inglés, durante el periodo del 1 de enero de 2003 al 1 de junio de 2007. Los investigadores también entrevistaron a nueve periodistas.

Solamente 113 artículos fueron identificados en el periodo analizado. La BBC fue el medio masivo con más presencia del tema (20 artículos), seguido por Financial Times y la Agencia France Presse. CNN fue, entre todos, el que tuvo menor cobertura, con solo un texto publicado en el período de la investigación.

La enfermedad considerada "desatendida" que tuvo más prensa fue la leishmaniasis y la que menos apareció en los medios fue la enfermedad de Chagas.

Los científicos fueron la fuente de información más consultada en los artículos, mientras que la Organización Mundial de Salud (OMS) y la industria farmacéutica fueron las que tuvieron menos presencia.

Los periodistas entrevistados, en general, afirmaron estar de acuerdo en que la cobertura sobre el tema no es adecuada, pero dijeron que la falta de un ángulo noticioso es un obstáculo importante para una mayor presencia del tema en los medios en los cuales trabajan.

Además, los periodistas consideraron que las agencias de salud, especialmente la OMS, no están comunicando de forma adecuada las situaciones en que hay incrementos en los casos de las enfermedades desatendidas.

Según la OMS, hay 14 enfermedades incluidas en la lista de las enfermedades desatendidas, que reciben este nombre porque ellas persisten exclusivamente en las poblaciones más pobres y marginadas. Los niños son los más vulnerables a estas enfermedades que, de acuerdo con la OMS, podrían ser controladas y evitadas.

9.5.08

Curso : Creencias, pseudociencias y Pensamiento Crítico

CFI/ARGENTINA

CREENCIAS, PSEUDOCIENCIAS Y PENSAMIENTO CRÍTICO

PROGRAMA - 2008

CREENCIAS

¿Qué es una creencia? Sistemas de creencias. ¿En qué creemos y por qué? Fe, opinión, convicción y saber.

Creencias y sociedad: el “respeto” a las creencias. Creencias religiosas.

¿Quién decide cuál es una buena creencia? Relativismo cultural: ¿todo vale? Tolerancia y límites morales. El rol de las creencias en nuestra vida cotidiana. Ateísmo, agnosticismo y escepticismo.

¿Creemos lo que vemos o vemos lo que creemos? - La necesidad de confirmar nuestras creencias. ¿Por qué nos cuesta tanto erradicar una creencia? - Estrategias de autojustificación. Racionalizar no es razonar. El éxito siempre es nuestro pero el fracaso raramente depende de nosotros. ¿Por qué repetimos los mismos errores? La traición emocional.

PSEUDOCIENCIAS

¿Qué son las pseudociencias? Indicios para identificarlas. Definición y ejemplos. Astrología, mancias, parapsicología, medicinas “alternativas” y OVNIs. Muletillas más comunes de los charlatanes. “Energía”, “vibración” y “armonización”: tres palabras clave.

Características del pensamiento científico. El contraste entre ciencia y pseudociencia. El pensamiento mágico como base de la pseudociencia.

Charlatanismo y medios de comunicación: cómo el sensacionalismo y lo “noticiable” contribuyen a la desinformación.

Pseudociencia en la universidad: falsa ciencia con título oficial.

Psicología de la pseudociencia: ¿Por qué las pseudociencias son tan atractivas?

Pseudociencias “populares” y de “elite”: cambia el envase, el contenido es el mismo.

PENSAMIENTO CRÍTICO

Para qué sirve y cómo aplicarlo. Falacias más comunes. ¿Podemos probar que algo no existe? La carga de la prueba. ¿Por qué ponemos el carro delante del caballo?

La verdad no es la realidad. Pensar no siempre es pensar correctamente ¿Estamos preparados para percibir el mundo tal cual es? Errores de la percepción. Nuestra memoria falla: olvidamos lo que pasó y recordamos lo que no fue. Nuestro cerebro y la búsqueda de patrones.

“Esto no puede ser casualidad, algo hay...” El rol de la coincidencia y la casualidad en la vida cotidiana ¿Por qué todo tiene que tener una causa? Confusión entre causa y correlación. Cómo formamos asociaciones incorrectas.

Enemigos del pensamiento crítico. No hay alternativas: o estás conmigo o estás contra mí. Prejuicio, etiquetas y generalización. Falsas analogías. Definiciones vagas. El pensamiento blanco-negro. “Todos a Plaza de Mayo”, “El que no salta es...” Seguir a la manada: la manera más segura de equivocarse. Cómo el grupo influye, censura y modifica al individuo. Ejemplos históricos.

Informes e inscripción, 4811-1858, lunes, miércoles y viernes, de 15:30 a 20:00. E-mail a : info@ pensar.org

Está abierta la inscripción, en la sede del Centro, Av. Santa Fe 1145, 2do piso, Ciudad Aut. de Buenos Aires.

Aranceles:
Curso: $80 por mes (estudiantes universitarios 20% de descuento).
Curso + suscripción a la revista Pensar por un año: $100 por mes.


Inicia: viernes 6 de junio - Finaliza: viernes 25 de julio.
Horario: viernes de 19 a 21.

La inscripción se hace personalmente en la sede del CFI/Argentina: Av. Santa Fe 1145, 2do piso, Capital, los lunes, miércoles y viernes de 15.30 a 20.00. Para otras opciones, llame al 4811-1858 en los días y horarios mencionados o envíe e-mail a info@pensar.org


Alejandro J. Borgo
Director - Revista Pensar

www.pensar.org
Director CFI-Argentina
Av. Santa Fe 1145 - 2do piso
C1059ABF - Buenos Aires

5.5.08

Modularidad de la mente: la "navaja suiza" frenológica

Imagen del cerebro obtenida con resonancia magnética funcional (fMRI)
Foto gentileza de http://psychcentral.com/

En la columna escéptica del SCIAM del mes de mayo (que aún no está on line) el psicólogo Michael Shermer se refiere a los abusos que cometen ciertos neurocientíficos cognitivos con la metáfora de la modularidad de la mente . Shermer se pregunta si estamos ante una nueva frenología.
Para los neurocientíficos cognitivos "modulares" , el cerebro se parece a una navaja suiza con módulos específicos para el reconocimiento facial, el movimiento, la toma de decisiones , la visión, el habla e incluso la espiritualidad . Esta aproximación a las neurociencias se ha visto alimentada por el uso de una nueva tecnología: la resonancia magnética funcional a través de la cual se obtienen verdaderos mapeos cerebrales "determinando exactamente la parte del cerebro que está controlando funciones esenciales como el pensamiento, el habla, el movimiento y las sensaciones"(sic) . En las imágenes obtenidas, el cerebro se "ilumina" de diferentes maneras al realizar distintas actividades cognitivas.

El problema principal consiste en que la fMRI mide el cambio de flujo de sangre, no la actividad neuronal ; los colores no son "reales" sino que están añadidos artificialmente para observar con detenimiento las diferencias en el flujo sanguíneo. Peor aún: las imágenes expuestas en muchas investigaciones "no son del cerebro de una persona determinada sino una compilación estadística de los cerebros de muchos sujetos experimentales", según aclara el director de The Skeptic.

En referencia a un experimento realizado en la Universidad de Los Angeles que- ante la presentación de estímulos verbales tales como "demócrata" o "republicano"- correlaciona reacciones tales como ansiedad y repugnancia con la "iluminación" de determinadas zonas cerebrales , diecisiete neurocientíficos respondieron duramente en el New York Times : " como neurocientíficos cognitivos que usamos la misma tecnología de imágenes cerebrales sabemos que no es posible determinar si una persona está ansiosa simplemente por observar la actividad de una particular región cerebral. Esto es así porque normalmente las regiones cerebrales se ven comprometidas por varios estados mentales", y añaden " la amígdala, por ejemplo, es activada por el estado de alerta (arousal) pero también por emociones positivas, la clave para interpretar las imágenes obtenidas consiste en realizar un cuidadoso diseño experimental que permita comparar los estados cerebrales".

Shermer va más allá pues asegura que ciertas afirmaciones de algunos neurocientíficos modulares son tan pseudocientíficas como las de los astrólogos y recurre a uno de los firmantes de la aclaración del NYT : Russell Poldrack señala que " si los modulares ven actividad en una determinada región cerebral concluyen que ésa es la zona del cerebro donde X ocurre". Podemos mostrar que su amígdala se enciende cuando colocamos al sujeto experimental ante una situación de miedo , pero esto no significa que siempre que experimente miedo se "iluminará" su amígdala." Concluye el neurocientífico diciendo que " cada área cerebral se enciende bajo muchos estados diferentes, pero no tenemos los datos justos para saber como se activa una región específica de manera selectiva".

Profundizando su escepticismo sobre la "modularidad de la mente ", Shermer recuerda lo que le confió la neurofilósofa Patricia Churchland: "Los módulos mentales son completas tonterías . No existen "módulos encapsulados" que envíen su propia información a un procesador central". Y agrega: "Por supuesto , hay áreas de especialización y tal vez "redes", pero éstas no siempre se dedican a una tarea particular."

El artículo finaliza con una advertencia : es legítimo buscar redes neurales que se asocien a conceptos psicológicos ... siempre que no sucumbamos al canto de sirena de la frenología.