15.7.22

Aventura paranormal de dos inglesas en Versalles

 

 

 Charlotte Moberly y Eleanor Jourdain

 

En 1911 Charlotte Moberly y Eleanor Jourdain (respectivamente directora y vicedirectora del primer College de señoritas de Oxford) publicaron un libro al que titularon An Adventure, (traducido al francés como "Les fantômes de Trianon" y al castellano como “Una aventura en el tiempo”)

En él afirmaban que diez años antes, el 10 de agosto de 1901,- la fecha es importante como se verá más adelante- paseaban como turistas por los jardines de Versalles pero se perdieron y se toparon con las apariciones de María Antonieta y miembros de su corte.

El libro fue recibido con escepticismo por los académicos pero fue un éxito de ventas: hasta la década de los '50 tuvo cinco ediciones y generó mucha repercusión popular con defensores y detractores.

¿Por qué tiene importancia examinar este caso de más de cien años?

En el sitio web Europaranormal se nos cuenta que al cumplirse el centenario de aquella jornada, miembros del Ghost Club ( sociedad dedicada a explorar y debatir fenómenos paranormales) recorrían las instalaciones y se encontraron con descendientes de Moberly y Jourdain que querían homenajearlas allí mismo.

Por otra parte, la página web del Palacio de Versalles publicita la historia narrada en el libro como verídica:años después del testimonio de las dos inglesas, un descubrimiento acredita su historia. Se descubre un plano del Trianon que indica que, efectivamente existía un kiosco chino en 1774. Surge entonces una pregunta: ¿Cómo es que Moberly y Jourdain llegaron a conocer esta información insospechada para su época? ¿Y si las personas que conocieron allí eran en realidad fantasmas de la época de Luis XV?

 

 El relato

 

Plano del Petit Trianon (en pequeñas rayas se ve el recorrido que hicieron las dos mujeres)
 

En el libro An Adventure las autoras – que firmaron con seudónimos- narran visitaron Versalles como turistas. Tras pasar por el Palacio, decidieron ir al Petit Trianon (palacete rodeado de jardines y variadas construcciones) pero se perdieron en los jardines y bosques.

En aquella época, Versalles era mucho menos visitado que ahora, no todos los recintos estaban habilitados para turistas. El terreno es inmenso: 3,5 km de punta a punta (Dunning, 2012).

“…llegamos a un amplio camino verde perfectamente desierto. Si lo hubiéramos seguido, deberíamos haber llegado inmediatamente al Petit Trianon, pero como no sabíamos dónde estaba el edificio, cruzamos y subimos por un camino que estaba ante nosotras". (Morison & Lamont, 1913).

  • Las dos turistas debían ir desde el Palacio hasta el Petit Trianon por un determinado camino A. Sin embargo, se perdieron y recorrieron otro camino B que no iba directamente a su destino.
  • A lo largo de ese camino B se encontraron con gente vestida de manera extraña que les provocaron sensaciones de inquietud y depresión:
  • Moberly (no su compañera) notó a una mujer que sacudía un paño a través de la ventana de una casa (Mujer 1)
  • Al girar por un camino, ambas vieron a “dos hombres con sombreros de tres picos, vestidos con largos abrigos verde grisáceos”. Moberly supuso que eran jardineros o funcionaros (Hombres 1).
  • Jourdain (que hablaba francés de principiante) les preguntó por el camino a seguir y ellos le respondieron que siguieran “tout droit” (todo derecho), frase que interpretó equivocadamente como “girar a la derecha”.
  • Al caminar en esa dirección vieron a una mujer y una niña “que estaban vestidas de manera inusual” (Mujeres 2). La señora le daba una jarra a la pequeña, y “por un momento parecieron detenerse como las figuras de un tableau vivant" (representación llevada a cabo por un grupo de actores para una fotografía).
  • Llegaron al inicio de un bosque y se toparon con algo parecido a un Belvedere o kiosko de jardín. Como los Belvedere se originaron en Oriente, es más que probable que sea el kiosco chino de 1774 del que habla el sitio web de Versalles. El lugar solía usarse para representaciones teatrales.
  • Junto al kiosko se encontraron con un hombre sentado (Hombre 2) que para Moberly “tenía un aspecto "repulsivo”, y Jourdain “creía que su cara estaba picada de viruela”
  • Para Moberly fue entonces que "De repente, todo tenía un aspecto antinatural y, por tanto, desagradable; incluso los árboles detrás del edificio parecían haberse vuelto planos y sin vida, como lo es un bosque bordado en un tapiz. No había efectos de luz y sombra, y ningún viento agitaba los árboles. Todo estaba demasiado quieto".
  • Jourdain tuvo sensaciones parecidas “como si caminara en sueños”
  • Ambas se sintieron “aliviadas cuando un caballero con la cara colorada y zapatos con hebillas se acercó súbitamente por detrás y nos advirtió (en un francés con acento extraño) que íbamos por el camino equivocado; y salió corriendo en otra dirección”. (Hombre 3)
  • Después de cruzar un puente pequeño con un arroyo debajo llegaron al Petit Trianon. Cerca de ahí vieron a una “mujer que estaba dibujando; tenía un vestido curiosamente anticuado con un gran sombrero blanco” (Mujer 3)
  • Mientras subían por los escalones de la construcción, Moberly, miró hacia atrás a la mujer que dibujaba y “tuve de nuevo una inexplicable sensación de pesadumbre”, añadió. 
  • De repente, “un joven vestido de lacayo” cerró la puerta tras de sí, se apresuró a acercarse a ellas y “con una peculiar sonrisa” les dijo que la entrada principal no era por la que intentaban ingresar sino que era “por el otro lado”. (Hombre 4)
  • Continúan el relato, ya sin incidentes:Nos dirigimos a la parte delantera del Petit Trianon, donde vimos a una pareja francesa. En el interior del recinto había varias personas en una fiesta de casamiento. Recuperamos el ánimo y nos unimos a un grupo de visitantes que recorría las habitaciones”.
  • Ni ese día, ni en los siguientes hablaron de lo sucedido.

 

 ¿Qué pasó después de la "experiencia"?

 

Pasada una semana todavía en París, mientras Moberly le escribía una carta a su hermana que estaba en Inglaterra, súbitamente fue invadida por un sentimiento de desazón similar al de Versalles. Dejó de escribir y le preguntó a Jourdain: "¿Cree usted que el Petit Trianon está embrujado?". La respuesta fue inmediata: “Sí, lo creo”.

Tres meses después, volvieron a tratar el tema y comprobaron que la señorita Jourdain no había visto a la señora que agitaba el paño (mujer 1), lo que causó sorpresa a Moberly.

Decidieron entonces escribir relatos independientes para comparar sus experiencias. Moberly completó su relato así 107 días después del incidente, mientras que Jourdain lo acabó 110 días después del hecho. El dato es significativo por la cantidad de tiempo que pasó entre el episodio en sí y los primeros manuscritos.

Al examinar sus textos descubrieron que sus sentimientos de depresión y ansiedad habían sido peores cuando estuvieron cerca de los dos hombres, y que los del bosque habían tenido algo "teatral" en su apariencia y comportamiento.

Jourdain mencionó que “una amiga francesa le contó que María Antonieta y otros miembros de su corte en determinada fecha embrujaban Versalles “; comenzó entonces a relacionar sus experiencias con la historia de Francia  descubriendo con asombro que el 10 de agosto de 1792 fue la jornada en que el Palacio de las Tullerías fue atacado por los revolucionarios , la guardia real fue masacrada y el rey y la reina fueron conducidos detenidos ante la Asamblea Legislativa.

 

Toma de las Tullerías el 10 de agosto de 1792 por Jean Duplessis-Bertaux (en el Museo del Palacio de Versalles) 

 

En seguida empezaron a preguntarse si habían “entrado inadvertidamente en un acto de la memoria de la Reina cuando estaba viva, y si esto explicaba nuestra curiosa sensación de estar completamente confinadas y oprimidas”.

 

¿Como llegaron a una explicación tan extravagante?

Moberly mencionó que su familia poseía "capacidades psíquicas": tanto su abuela como su madre "tenían poderes de premonición acompañados de visiones ". Ella misma había presenciado la aparición de pájaros que anunciaban la muerte de un obispo de Salisbury y había visto en 1914 en el museo del Louvre a un hombre de dos o tres metros de altura con una corona y pensé que era una aparición del emperador romano Constantino”. La Srta. Jourdain aseguraba tener "poderes de percepción extrasensorial deliberadamente no desarrollados”. Agrega que “Las dos rechazaban firmemente al espiritismo” (Castle, 1991).

Las dos creían poseer capacidades paranormales, por lo que perfectamente podrían haber  haberse comportado como receptoras extrasensoriales en una situación anómala.

Entre los sucesos de aquella jornada de 1901 y la publicación de An Adventure en 1911 ambas mujeres intentaron convencer en dos ocasiones a la Sociedad para la Investigación Psíquica (S.P.R.) de que su caso era digno de investigación. La primera vez, en 1901 aquellas anotaciones fueron rechazadas por carecer de interés. Ese desplante indignó a Moberly y, por ello iniciaron frenéticas investigaciones y búsqueda de pruebas a lo largo de años. Poco antes de la edición del libro, el editor Macmillan les pidió a los de la S. P. R. que volvieran a ver otras anotaciones nuevas que-según Moberly- tenían diferencias insignificantes respecto de las primeras. Sin embargo, la oficial de investigaciones de la S.P.R. las volvió a rechazar tras comprobar que había considerables agregados. (Lamont, 1919)

Lamont comparó los cuatro relatos (los dos originales de 1901 y los dos de 1911) y encontró evidencia de que, los últimos no eran sólo una ampliación de los previos. Las últimas anotaciones no se habían escrito de forma independiente como lo habrían sido los primeros. Sacó a relucir que, Jourdain en soledad volvió a visitar el lugar en 1902 y 1906, y las dos repitieron la visita al Trianon en 1904, 1908 y 1910. (Lamont, 2019)

Pese al doble rechazo, decidieron publicar su historia bajo seudónimos. Después que las dos mujeres murieran (Jourdain en 1924 y Moberly en 1937), la edición se publicó con sus nombres reales.

En los '50 el investigador psíquico Guy Lambert, propuso una teoría alternativa aún más extraña. (Lamont, 2019). Lambert habría encontrado una marcada semejanza entre los caminos que las damas recorrieron en 1901 y un diseño del arquitecto de Luis XV (Antoine Richard) que databa de 1774, “pero que fue rechazado y nunca se realizó”. Sugiere, de hecho, que en lugar de entrar en la memoria de la Reina (como la señorita Moberly había escrito) “lo visualizaron todo en trance en alguna relación telepática con la mente de Antoine Richard”. El hombre con cada picada de viruela (Hombre 2) sería un “reflejo de la memoria” del arquitecto, recordando la cara de Luis XV que había muerto de esa enfermedad. Se trataría así, de una "retrocognición" (percepción extrasensorial del pasado), ni un viaje físico remoto ni una visión de fantasmas. Sin embargo, no explicó el mecanismo de tal proceso.

 

Escepticismo sobre el caso


Quinta edición del libro (1955), con los nombres reales de las autoras

 

Después que se publicara An Adventure en 1911, Eleanor Sidgwick hizo una reseña muy negativa de la obra en el Journal of the Proceedings of the Society for Psychical Research. Un investigador francés contratado por la S.P.R. hizo el mismo recorrido que las docentes inglesas cotejando lo escrito con lo que veía. Si bien la revisora no cuestiona la honestidad de las autoras, considera que el caso podría explicarse muy bien por fallas de memoria y fabulación de relleno. Para Sidgwick, no había nada extraño en el recorrido, además del importante hecho de que las mujeres mientras caminaban “en vez de prestar atención a su entorno, charlaban sobre sus amistades de Oxford distraídamente”.

Peor fue cuando en 1950, el investigador psíquico William H.Salter hizo una minuciosa revisión de la correspondencia entre Moberly-Jourdain y la S.P.R. llegando a la conclusión de que muchos de los detalles habían sido añadidos en 1906 después de que viajaran de nuevo a Versalles y que hubieran realizado varias de sus investigaciones históricas. No estaban en los manuscritos de 1901. (Dunning, 2012)

En una línea diferente, la crítica literaria Terry Castle (1991) consideró que toda la historia debió ser producto de una folie a deux (trastorno psicótico compartido) ; la personalidad inductora de la locura sería la de Jourdain que es quien activamente realizaba las investigaciones. Dos años antes, el psicólogo Leonard Zusne había propuesto que las visiones de las autoras en realidad podrían haber sido experiencias alucinatorias. 

 

El golpe final

La editora de la quinta edición del libro Joan Evans (heredera de los derechos una vez que murieron las dos autoras), en el prefacio hizo una detalladísima descripción de las personalidades de las dos mujeres, a quienes conoció personalmente. Ella cuenta que, en 1910, siendo muy joven, acompañó a Jourdain a sacar fotografías en el recinto de Versalles "para los investigadores psíquicos", y “aunque indudablemente honestas, eran muy crédulas y con escaso juicio crítico. (Evans, 1955)

Dos décadas después, prohibirá toda nueva edición del libro argumentando que había salido a la luz “una explicación definitiva para los hechos”. (Evans, 1976).

El historiador Philippe Jullian en su biografía del poeta Robert de Montesquiou revela que “desde que era un joven de veinte años, a este conde le gustaba vestirse con trajes del siglo XVIII al igual que varios de sus amigos”. Añade que “Era, en efecto, la época de los tableaux vivants con recreaciones históricas y bailes de disfraces”.

Montesquiou se mudó al lado del recinto y “con ese predio a sus espaldas, podía sentirse como en casa en las galerías, parques y jardines de Versalles y podía planear fiestas para sus amigos que renovaran los esplendores del pasado”. Todo esto era posible porque “su casa tenía una puerta al parque y el conservador Pierre de Nolhac le había prestado una llave privada”. Al principio el aristócrata organizaba fiestas públicas con fines benéficos, “pero luego se cansó de esos eventos y organizaba reuniones solo para sus íntimos, siempre con trajes del siglo XVIII”. (Jullian, 1967)

Cuenta Evans que, para organizar las fiestas Montesquiou contaba con la ayuda de su secretario Gabriel Yturri. “Era moreno y guapo. Normalmente vestían igual, con un toque de extrañeza en su elegancia”. (Evans,1976) 

 


El Conde Montesquiou vestido como Luis XIV

 

 

Jullian sugirió en su libro que los dos funcionarios vestidos de forma similar con sombreros de tres picos (hombres 1) eran en realidad “Montesquiou e Yturri vestidos de manera extravagante”. Justo al lado de los hombres, a la derecha, la señorita Jourdain había visto a una mujer y a una niña (mujeres 2) con una vestimenta anticuada poco habitual. “Ambas parecieron detenerse por un instante como en un tableau-vivant; pero seguimos adelante apurando el paso y no vi el final" (Morison & Lamont, 1913). La extrañeza de lo que veían, les hizo apurar el paso a Moberly y Jourdain porque querían llegar a su destino cuanto antes. No estaban en absoluto interesadas por indagar la naturaleza de sus posibles visiones.

Sobre esa escena Evans afirmó enfáticamente: “Aquí, creo, está la clave. Estaban ensayando un tableau vivant para una celebración que no necesariamente debía realizarse ni en ese momento ni en ese lugar”. (Evans, 1976)

 


Montesquiou y amigos con vestimenta medieval

 

Según esto algunos estarían actuando (Mujer 1, Mujeres 2, Mujer 3), otros observando (Hombres 1 y Hombre 2) y otros simplemente estarían yendo a algún lugar (Hombre 3 y Hombre 4).

Por eso algunas de estos personajes interactuaron con las turistas, en especial los caballeros:  avisándoles que deberían ir “tout droit”, (Hombres 1) o que estaban en el camino incorrecto (Hombre 3) o que se ingresaba por el lado contrario a la puerta por la que querían entrar (Hombre 4) o poniendo una cara de desagrado ante la presencia de turistas donde no deberían estar (Hombre 2). Curiosamente, las mujeres (Mujer 1, Mujeres 2, mujer 3) no interactuaron con ellas y no les provocaron mayor inquietud, según refirieron mismas las autoras (Morison & Lamont, 1913).

Si se trataba de un ensayo, los personajes de época estaban en un sitio que no correspondía al camino turístico, pero sí, era adecuado para sus actividades.  Las que se perdieron y siguieron por otro lado fueron ellas mismas.

 

Conclusiones

 

Todas las explicaciones anteriores coinciden en presuponer la honestidad de las dos autoras del libro. Ha habido errores de juicio de su parte, malinterpretaciones de lo que veían, confusiones, credulidad, autosugestión, lagunas de memoria y una imaginación desbordada (no creemos que fuera probable la experiencia alucinatoria). Pero, sobre todo tuvieron una desenfrenada necesidad de probar que habían vivido una experiencia extraordinaria. La deshonestidad de Moberly hacia los miembros de la S.P.R. era prueba de la propia impotencia para persuadirlos con evidencias. Un sesgo confirmatorio (tendencia a favorecer, buscar, interpretar y recordar la información que confirma las propias creencias) dictaba sus investigaciones.

El problema no lo veo tanto al principio, cuando buscaban sentido a la experiencia y estaban confundidas o perplejas ante la extraña situación, sino en lo que vino después. 

Este aspecto es crítico, porque algunos creyentes y/o investigadores convencidos de la existencia de fenómenos PSI (paranormales), incurren en la misma desviación al querer probar sus conjeturas, en vez de guiarse por la evidencia. Es muy probable que no exista deshonestidad deliberada en este caso, pero sí, un claro desinterés por la duda razonable.

Con todas estas idas y venidas, cambios, olvidos, tergiversaciones, y falta de sentido común no nos parece extraño que la credulidad haya hecho su agosto, literalmente.

 

Referencias:

Morison, E. & Lamont,F. (1913). An Adventure. Macmillan & Co Ed.

Castle, T. (1991). Contagious Folly: An Adventure and Its Skeptics. Critical Inquiry 17, 741-72 

Dunning, B. (2012). The Versailles Time Slip . Recuperado 14 de julio de 2022, de Skeptoid website: https://skeptoid.com/episodes/4296

Evans, J. (1955). Preface in Moberly,Ch. & Jourdain, E. An Adventure. Coward-McCann Ed.

Evans, J. (1976). "End to an Adventure: Solving the Mystery of the Trianon. Encounter.  October 1976, 33-46 

Jullian, P. (1967). Robert de Montesquiou a Fin-de-Siecle Prince. Seker & Warburg Ed.

Lamont, M. (2019). The Mysterious Paths of Versailles: An Investigation of a Psychical Journey Back in Time. Amazon Kindle

Society for Psychical Research (1911). An Adventure. [Review.] Proceedings of the Society for Psychical Research. 25 Supplemental, 353-60

Zusne, L. & Jones, W. (1989). Anomalistic Psychology. Taylor and Francis Ed.