28.10.25

Häxan: La brujería a través de los tiempos (1922)

 


La reseña que sigue es una traducción del original en inglés de The Public Domain Review

Conocida en inglés como The Witches o Witchcraft Through the Ages, Häxan es una película sueco-danesa, una curiosa y pionera mezcla de documental y cine mudo de terror , escrita y dirigida por Benjamin Christensen

Mientras que la mayoría de las películas del período eran adaptaciones literarias, el enfoque de Christensen fue único: basó su película en obras de no ficción, principalmente el Malleus Maleficarum, un tratado del siglo XV sobre brujería que encontró en una librería de Berlín, así como en varios otros manuales, ilustraciones y tratados sobre brujas y caza de brujas (una extensa bibliografía fue incluida en el programa original del estreno de la película). Sobre las adaptaciones literarias, Christensen comentó: "En principio estoy en contra de estas adaptaciones... Busco encontrar el camino dirigiéndome hacia películas que sean originales". En cambio, Häxan fue concebida, como se indica en los créditos iniciales, como una "presentación desde un punto de vista cultural e histórico en siete capítulos de imágenes en movimiento"

Mientras que la mayor parte del formato de la película, con sus escenas dramáticas interpretadas por actores (incluyendo al propio Christensen en el papel del diablo), habría resultado suficientemente familiar para los espectadores de cine de la época (aunque impactante en contenido), el primer capítulo, de 13 minutos de duración, es otra historia. Con su estilo documental y tono académico —presentando varias fotografías de estatuaria, pinturas y grabados en madera— habría resultado totalmente novedoso: un estilo de conferencia ilustrada proyectada que no se volvería popular hasta muchos años después. 

De hecho, la película quizás podría reclamar con fundamento ser el primer documental de la historia (un reconocimiento normalmente reservado para el estudio etnográfico de Robert J. Flaherty de 1922 titulado Nanook of the North). Reportada como la película más costosa de la era del cine mudo sueco, Häxan fue efectivamente prohibida en Estados Unidos y fuertemente censurada en otros países. En 1968, fue estrenada una versión abreviada del film. Titulada Witchcraft Through the Ages, presentaba una ecléctica partitura de jazz de Daniel Humair y narración dramática de William S. Burroughs, de voz maravillosamente grave.

El enlace al video de Internet archive que está  subtitulado en inglés , está acá . En cambio, un enlace a la película subtitulada en castellano está acá.

21.10.25

El papel de las creencias paranormales en el afrontamiento de la incertidumbre

 

 

Este artículo pulicado por The Conversation me parece introductorio en un sentido particular. No quiero decir que sea un artículo "básico", sino que introduce al lector a reflexionar sobre el papel que, de hecho, desempeñan las creencias en lo paranormal para ciertas personas en determinados casos. Si eso es bueno o malo, es otra cuestión. El texto está basado en investigaciones sugerentes (señaladas en los enlaces), por lo que no se trata de afirmaciones caprichosas o especulativas. De hecho, aunque la refutación de tales fenómenos supuestamente "paranormales"  es algo necesario, decididamente no agota la perspectiva para tratar de entender por qué algunas personas creen en cosas extrañas. 

 

Cómo las creencias paranormales ayudan a las personas a afrontar tiempos inciertos

 escrito por  y 

 

Según revelan ciertos estudios académicos, las creencias paranormales generan una sensación de control, predictibilidad y confort durante períodos de incertidumbre,. Sin embargo, esto no explica por qué resultan más atractivas para algunas personas que para otras, aunque investigaciones recientes comienzan a ofrecer respuestas sobre qué hace que ciertas personas se sientan tan inclinadas por lo paranormal.

Las creencias paranormales son convicciones en conceptos que trascienden lo que la ciencia convencional puede explicar, como los fantasmas o las habilidades psíquicas. Las encuestas muestran que un número significativo de personas en Estados Unidos y el Reino Unido —entre aproximadamente un tercio y el 50%— sostienen este tipo de cogniciones.

Nuestro estudio reciente acerca del tema encontró que quienes se sienten impotentes o inseguros tienen mayor probabilidad de creer en lo sobrenatural. Esto se debe probablemente a la forma en que nuestros cerebros procesan la incertidumbre. Cuando enfrentamos eventos que escapan a nuestro control, nuestras mentes buscan patrones y explicaciones.

Las creencias paranormales constituyen narrativas estructuradas que transforman eventos aleatorios en sucesos aparentemente intencionados. La astrología, por ejemplo, vincula los movimientos planetarios con experiencias personales, brindando a sus seguidores una manera de comprender sus vidas. También las personas depositan su fe en teorías conspirativas por motivos similares.

Una razón fundamental por la que las personas acuden a ese tipo de creencias es para enfrentar la ansiedad respecto a la existencia. Reconocer que la vida es impredecible y finita puede resultar perturbador. Las creencias sobrenaturales ofrecen consuelo al sugerir que un poder superior controla el destino humano.

Esta percepción otorga a la vida un sentido de propósito y significado. Las historias sobre fantasmas y la comunicación con los muertos ayudan a las personas a sentirse conectadas con sus seres queridos fallecidos. Así, el pensamiento sobrenatural les permite enfrentar los temores sobre lo desconocido.

Creer en lo paranormal puede brindar consuelo a algunos, pero resulta contraproducente en ciertas situaciones. Por ejemplo, una creencia profunda en fuerzas sobrenaturales podría llevar a alguien a atribuir sus problemas a dichas fuerzas en lugar de buscar soluciones prácticas. De hecho, nuestra investigación reciente identificó que la creencia en fuerzas sobrenaturales externas que ejercen control, como dioses o el destino, se asocia con angustia. En éste caso, este tipo de creencia refleja una pérdida de control personal.

En contraste, nuestro estudio reciente demostró que la creencia en fenómenos paranormales centrados en la espiritualidad personal, como la manifestación, no se asocia con estrés. Esto parece deberse a que estas creencias enfatizan el control personal y la construcción de significado.

Nota: aquí " manifestación" refiere a la creencia de que las personas pueden materializar o atraer hacia sus vidas aquello que desean (por ejemplo éxito, amor, dinero, salud) mediante el poder del pensamiento, la visualización, las afirmaciones positivas o la "energía" personal

Las creencias paranormales también reciben influencia de atajos mentales que moldean nuestra percepción del mundo. El reconocimiento de patrones constituye un buen ejemplo: las personas perciben conexiones en eventos aleatorios. Esto explica por qué vemos rostros en las nubes o por qué alguien interpreta una serie de eventos negativos como señal de que está maldito.

Otro sesgo común surge cuando las personas creen que pueden influir en cosas fuera de su control. Conocido como la ilusión de control, un estudio de 2024 reveló que este sesgo también se manifiesta en el ámbito de la salud, como cuando se cree en tratamientos o curas médicas sin fundamento. Los investigadores encontraron que las creencias ilusorias sobre la salud se correlacionaban positivamente con la creencia en pseudociencia y negativamente con el escepticismo.

 

Influencias culturales y sociales

La cultura y la sociedad pueden reforzar las creencias paranormales. La manera en que los medios representan eventos sobrenaturales influye en cómo las personas los perciben. Las películas de terror y los programas televisivos frecuentemente muestran seres sobrenaturales interactuando con el mundo real. Las redes sociales amplifican aún más estas ideas, permitiendo que las personas compartan historias personales, videos y experiencias en línea. Estas publicaciones compartidas pueden fortalecer las creencias en lo paranormal.

Cuando las personas se encuentran rodeadas de otras que creen en lo sobrenatural, resulta más probable que consideren estas ideas como verdaderas. Las normas sociales moldean estas creencias al establecer expectativas sobre qué se considera aceptable o real dentro de una cultura. Si una sociedad acepta ampliamente ideas paranormales, aumenta la probabilidad de que las personas las adopten y refuercen.

Comprender el papel de las creencias paranormales puede ayudar a los investigadores a desarrollar una visión equilibrada de quienes las sostienen. En lugar de desestimar tales creencias, resulta importante reconocer su significado emocional y personal. Particularmente, cómo estas creencias moldean las perspectivas y mecanismos de afrontamiento de las personas. Aunque pueden no alinearse con la lógica o la evidencia, el consuelo que ofrecen posee un significado profundo para quienes las sostienen. Un estudio de 2024 encontró que las creencias paranormales no necesariamente se asociaban con un bienestar negativo y, por el contrario, estaban vinculadas con un sentido de significado en la vida.

La investigación ha demostrado que enseñar pensamiento crítico y alfabetización científica puede ayudar a las personas a distinguir entre prácticas espirituales beneficiosas y malentendidos perjudiciales. Fomentar el escepticismo y el pensamiento racional permite interactuar con el mundo de una manera que equilibra la esperanza con la razón.

Las creencias paranormales persisten porque satisfacen necesidades psicológicas profundas. Comprender por qué las personas creen en lo sobrenatural puede conducir a discusiones más compasivas y ayudarlas a encontrar mejores estrategias para manejar la incertidumbre. Crea o no alguien en fantasmas, la necesidad de estabilidad y consuelo es universal y compartida por todos los seres humanos.

13.10.25

El parapsicólogo que jugó a ser fantasma y ayudó a entender por qué no vemos lo evidente


En 1960, el parapsicólogo británico Anthony Donald Cornell, vinculado a la Universidad de Cambridge, llevó a cabo una serie de experimentos peculiares. Su objetivo era estudiar las llamadas "experiencias aparicionales", es decir, la percepción de presuntos fantasmas. Para ello, no recurrió a relatos de testigos ni a casas encantadas, sino que decidió convertirse él mismo en "fantasma" y observar cómo reaccionaban los demás.

La historia de estos curiosos "cuasi experimentos" y cómo se vinculan con la génesis del ahora ampliamente aceptado concepto  de "ceguera inatencional" es contada por el psicólogo experimental Matthew Tompkins en un artículo de la BBC. El original está aquí. 

 
Primer prueba: Apariciones en un pastizal de vacas

El primer escenario elegido por el investigador para sus "experimentos" fue un pastizal cercano al King’s College (una universidad pública ubicada en Londres) Cornell, cubierto con una sábana blanca, aparecía y desaparecía bruscamente como si apareciera de la nada, realizando una especie de coreografía entre montículo y montículo de tierra. Ubicó asistentes de investigación a lo largo del camino para observar a los desprevenidos transeúntes que, sin embargo, no parecieron notarlo. Solo las vacas del lugar, según él mismo refirió, observaron con atención esas apariciones.


Segunda prueba: Apariciones en un cementerio

Ante este fracaso, trasladó su experimento al cementerio de la iglesia de St. Peter, un lugar más acorde para la percepción de fenómenos paranormales. Dado que el cementerio lindaba con una calle, el equipo tomó precauciones de seguridad adicionales. Esta vez, los asistentes del investigador no solo estaban presentes para observar; estaban listos para intervenir para "evitar cualquier accidente", resultante de la histeria ante la visión de las apariciones . Unos 142 peatones, ciclistas y automovilistas pudieron haberlo visto. Sin embargo, sólo cuatro dijeron haber notado algo, y todos lo interpretaron como el disfraz de un excéntrico o un estudiante de arte envuelto en una manta ensayando una actuación. Cornell incluso intentó llamar la atención emitiendo gemidos, pero nadie lo reconoció como una aparición.

Dos testigos, al ser interrogados , se dieron cuenta de que la “aparición experimental” probablemente pretendía simular un evento paranormal, pero señalaron que el efecto se arruinó porque "pudimos ver sus piernas y pies y supimos que era un hombre vestido con una sábana blanca".

Tercer prueba: Apariciones en un cine

Al reflexionar sobre las razones de sus fracasos anteriores, Cornell consideró que era necesario que los posibles testigos concentraran su atención en el lugar donde ocurriría la aparición, por lo que decidió llevar a cabo su experimento en un cine. Sin embargo, como le preocupaba que sus apariciones pudieran aterrorizar a los niños que pudiera haber, optó por realizarlo en una sala que proyectara películas clasificadas para adultos.


Tampoco era conveniente que el público estuviera demasiado absorto en la película, así que eligió realizar su «experimento» durante los minutos previos a la proyección, es decir, en el tramo de los tráilers o publicidades.


La "aparición experimental" fue claramente visible durante aproximadamente 50 segundos mientras cruzaba frente a la pantalla. Seis asistentes de investigación, distribuidos estratégicamente entre el público, observaban atentamente cualquier reacción.


Al concluir su «pasaje aparicional» y antes de que comenzara la película, Cornell —esta vez sin la sábana— reapareció en la sala con un micrófono para interrogar al público sobre lo que acababa de ocurrir.


Sin embargo, una vez más, el experimento fue un fracaso.


Nadie en la audiencia reportó nada remotamente paranormal. Muchos no percibieron nada inusual: el 46 % de los encuestados no notó la «aparición fantasmal» cuando Cornell pasó frente a la pantalla por primera vez, y el 32 % permaneció completamente ajeno a su presencia. Incluso el proyeccionista, cuya labor incluía precisamente vigilar cualquier anomalía en la sala, declaró que no había advertido nada extraño.


Entre quienes sí vieron «algo», las descripciones fueron poco precisas: una persona dijo haber visto a una mujer con un abrigo; otra creyó haber visto un oso polar; y otra pensó que se trataba de una falla en el proyector. Solo una persona describió con exactitud a un hombre vestido con una sábana fingiendo ser un fantasma.  

Las conclusiones de Cornell

El investigador publicó sus "experimentos" y conclusiones en el Journal of the Society for Psychical Research 

en 1960. Concluyó que estos fracasos perceptivos se debían a la ausencia de un «Factor Psi sutil» o de una «estimulación telepática» que normalmente acompañaría a una aparición «auténtica». Llegó incluso a sugerir que el número real de «auténticas» apariciones podría estar considerablemente subestimado.

Por el contrario, el psicólogo experimental Matthew Tompkins, autor del artículo aquí reseñado, piensa que los resultados de Cornell anticiparon, sin proponérselo, una comprensión moderna de la mente que no tiene nada que ver con lo paranormal.


Cornell, precursor de los estudios cognitivos sobre ceguera inatencional

El autor nos recuerda el famoso estudio de Christopher Chabris y Daniel Simons , presentado en el libro "El gorila invisible" , en el que se les propuso a los espectadores de una escena de baloncesto una tarea específica: contar los pases que se daban entre los jugadores vestidos de blanco. Mientras realizaban esta tarea, aparecía repentinamente un gorila que entraba en escena, se detenía en el centro, se golpeaba el pecho y luego salía. Sorprendentemente, cerca de la mitad de los espectadores no notó nada inusual, ya que estaban completamente concentrados en contar los pases.

En psicología cognitiva, este fenómeno se conoce como  "ceguera por falta de atención" (inattentional blindness).

El término fue acuñado por primera vez en 1998 por los psicólogos Irving Rock y Arian Mack, quienes demostraron que, cuando los observadores están enfocados en una tarea —en sus experimentos originales, la identificación de figuras geométricas simples presentadas en monitores de computadora—, pueden volverse funcionalmente ciegos ante objetos o sucesos inesperados. Simons y Chabris ampliaron este concepto con su célebre experimento del gorila.


Desde entonces, como señala Matthew Tompkins, la investigación sobre la atención ha proliferado, generando numerosos informes sobre «cosas vistas pero no notadas», que incluyen motocicletas, agresiones simuladas, piratas e incluso payasos montados en monociclo.


Para el psicólogo experimental, el paradigma de Cornell presenta varios paralelismos con el juego de baloncesto: observar los tráilers en el cine equivale, en cierto modo, a la tarea de contar pases, y la «aparición experimental» funciona como un «gorila» perfecto. Esto sugiere que los resultados de Cornell constituyen, posiblemente, una de las primeras demostraciones —aunque inadvertida— de ceguera por desatención.


Aunque hoy en día este fenómeno está sólidamente establecido en la comunidad científica, la mayoría de las personas no suelen ser conscientes de su existencia. Encuestas recientes han mostrado que la mayoría cree firmemente que notaría cualquier objeto o evento inesperado, incluso si estuviera concentrada en otra cosa.

Concluye el artículo de Tompkins con la siguiente reflexión:

"La investigación continua sobre la ceguera por desatención podría tener implicaciones importantes en ámbitos del mundo real, como la seguridad, la publicidad, la seguridad vial y los testimonios de testigos presenciales. Pero, mirando hacia atrás, resulta interesante que Cornell lograra —de forma totalmente involuntaria— diseñar y llevar a cabo un experimento tan perfectamente adecuado para demostrar este fenómeno".