31.8.08

La candidata a vice republicana es una IDiot

La candidatura a la vicepresidencia de los EEUU de la gobernadora de Alaska , Sarah Palin es una mala noticia para escépticos, científicos y humanistas racionales.

Sarah pertenece a la organización Feminists For Life (una organización anti-abortista) , es miembro de fuste en la Asociación Nacional del Rifle (RNA) y se opone al matrimonio de homosexuales lo que es bastante coherente con la política de "defensa de los valores" (conservadores) que quiere imponer su compañero de fórmula, el hombre que avala al movimiento anti-vacunas, John Mc Cain.

Pero además la gobernadora es partidaria de que en las escuelas se enseñe la teoría de la Evolución y el engendro denominado "Diseño Inteligente" un mismo mismo nivel,( como si se estuvieran debatiendo las idea de Gould o la de Dawkins acerca de la evolución)
Esta noticia lo ha reflejado.

El I.D. (sus partidiarios son llamados por los científicos cariñosamente "IDiots") es hasta ahora el ataque más fuertemente orquestado contra el evolucionismo . Para ilustrar la gravedad del asunto, (la sofisticación de las falacias de los ID, y su agresividad) he aquí el documental de Discovery Channell "La ciencia en duda", que ya posee un tiempo en la red.

http://www.youtube.com/watch?v=6p4NHKqk-KQ

http://www.youtube.com/watch?v=JQ8SSMdoRx0&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=sowzQOOMWrg&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=DkmrDL4qTXs&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=BIREGkjqGv8&feature=related

22.8.08

Resolución de problemas


Hace un tiempo encontré esto subido a una web de matemáticas, por un profesor que lo encontró entre una pila de exámenes que había tomado. Desgraciadamente no anoté en su momento la referencia, pero me pareció que merece ser rescatado del olvido por su ingenio.

Si hace click en la foto, ésta se ampliará.

17.8.08

Críticas a los memes


Críticas a los memes
por Daniel Tubau
Esta entrada es sólo parte del ensayo "Los memes de Dawkins" :Ideas platónicas, mundos popperianos y memética.

Quizá el mayor defecto de la hipótesis de los memes es sencillamente que parece ser tan sólo una nueva manera de denominar a cosas que ya todos conocíamos, lo que se llama descubrir la sopa de ajo, el mediterráneo o llenar odres nuevos con vino viejo. Usar una nueva palabra para hablar de algo ya conocido.

“En vez de proporcionarnos nuevos conocimientos, meme es aparentemente tan sólo una nueva etiqueta para cosas ya familiares, como invención, ciencia, arte e historia. Pero los inventores, los científicos y los historiadores lo han hecho bien siglos antes de que llegaran Darwin y Dawkins. Han sido las personas, no los memes, las que han descubierto cosas como la insulina y que han inventado cosas como Internet o creado cosas como la Capilla Sixtina. Lo que dice Blackmore de que los memes han creado esas cosas es puro sinsentido.”

En efecto, en casi todos los contextos la palabra meme se puede sustituir sin ningún problema por la palabra “idea”. Es evidente que a mucha gente le parece poco interesante o novedoso decir “La idea de la evolución tiene un fuerte poder de convicción” y prefieren expresarlo de manera más moderna y aparentemente científica: “El meme de la “evolución” es un meme exitoso”. Emplean un lenguaje de comillas innecesarias e innecesariamente rebuscado. La “ciencia de la memética” se podría llamar sin problema el estudio de la cultura, pero eso también suena poco brillante.

Jerry Coyne, un partidario de la teoría de la evolución darwinista, como Dawkins y como yo mismo, dice que la teoría de los memes es “un brillante envoltorio para un pedazo de ideas convencionales” y califica el libro de Blackmore acerca de los memes no como un tratado de ciencia, sino de extrema retórica”.

Stephen Jay Gould, un evolucionista estricto, aunque con su propia interpretación de la teoría darwinista, considera que Dawkins pertenece al grupo de los fundamentalistas darwinistas que quieren aplicar la teoría de al selección natural a todo y considera que la idea de los memes es “una metáfora sin sentido”.

Viniendo esta opinión de alguien que ha escrito recientemente La estructura de la evolución, un libro que ya algunos consideran el más importante en evolución tras El origen de las especies de Darwin, y que admira a Darwin sin dudarlo, es difícil considerar que quienes se oponen a la teoría de los memes son anticientíficos o antidarwinistas.

H. Ollen Orr, genetecista evolucionista de la Universidad de Rochester no se muestra tampoco más amable. “Creo que la memética es una absoluta tontería”, se queja. “No es más que ciencia de salón”.
Orr compara la selección natural en el contexto biológico con el intento en su opinión erróneo de aplicarlo a la evolución cultural:

“La selección natural, según Orr, explica procesos fortuitos como las mutaciones genéticas, pero si los animales pudieran mejorar sus crías deliberadamente, la teoría no podría sostenerse. Por el contrario, las ideas suelen modificarse conscientemente antes de transmitirse. La evolución memética, a diferencia de la evolución genética, no es casual. Cuando Newton inventó el cálculo, no generó un millón de ideas al azar y después eligió la mejor”. En opinión de sus críticos, el darwinismo no tiene relevancia alguna en esas condiciones.”

Desde fuera del terreno de los especialistas, el periodista y escritor Tom Wolfe se expresa con su habitual dureza ante las teorías pretenciosas:
“Los memes plantean un problema considerable. No existen. Aunque un neurofisiólogo emplee las técnicas más modernas de exploración cerebral por la imagen, no logrará localizar un meme. Los fundamentalistas darwinianos [aquí sin duda Wolfe sigue a Jay Gould, no a los creacionistas], igual que los fundamentalistas de cualquier otra clase, están preparados para una objeción tan obvia. Explican que los memes operan de manera análoga a los genes; vale decir, a través de la selección natural y la supervivencia de los memes más aptos. Pero por desgracia, en ciencia, las “analogías” no bastan. La danza tribal también es análoga al movimiento del trigo azotado por el viento antes de la lluvia”

Wolfe continúa diciendo que en el caso de los memes se da lo que Joseph Levine llamó la laguna explicativa de las teorías pseudo o protocientíficas . Compara la indefinición y la incapacidad de formular hipótesis acerca de cómo se produce esa infección con el proceder de McLuhan, quien al menos propuso “una teoría neurocientífica para su doctrina”.
Pero en el caso de los memes, sus seguidores -dice Wolfe- se encuentran:
“En la misma situación comprometida de los ingleses que en el año 100 creían en hadas, gnomos y elfos. Para ellos, Jack Frost, no era una personificación infantil del frío invernal, sino uno de tantos otros seres pequeños, un elfo que enfriaba los dedos, congelaba la punta de la nariz como un carámbano y dejaba el suelo demasiado duro para que resultara posible ararlo. Era imposible verlo, pero estaba allí. Lo mismo ocurre con los memes.”

Aunque Dennet dice que la memética consigue explicar la conciencia sin recurrir a un duendecillo supremo alojado en nuestra cabeza (se refiere al célebre dilema conocido como “el fantasma en la máquina”), Wolfe opina todo lo contrario:
“Los memes son hombrecillos que rocían los genes con polvos mágicos para permitirles trasmitir una supuesta información cultural a las generaciones futuras, siguiendo un riguroso procedimiento darwinista”.

13.8.08

Curso Conceptos y Lenguaje: Análisis Biocomportamental

Conceptos y Lenguaje: Análisis Biocomportamental
Docente/s Responsable/s: Alberto Andrés Yorio


Docentes colaboradores:
Mariana Inés Arismendi, Gerardo Gabriel Primero, Alejandro Javier Wainselboim, Ángel Tabullo

Docentes invitados: Sergio Lew, Yamila Sevilla

Objetivos:
Proveer al cursante de una versión actualizada de las disciplinas científicas que estudian la adquisición y uso de los conceptos y el lenguaje. Promover la discusión acerca de las relaciones entre los comportamientos complejos y las neurociencias en los temas específicos de conceptos y lenguaje. Abordar la contrastación de los diversos enfoques teóricos y abordajes metodológicos vigentes.

Contenidos: Abordaje bio-comportamental de las conductas complejas. Conceptos. Tipos. Clases de equivalencia. Teorías de las clases de equivalencia. Aspectos neurobiológicos de las clases de equivalencia. Lenguaje. Gramática generativa. Teorías del análisis del comportamiento del lenguaje. Aspectos neurobiológicos del lenguaje. Introducción a los modelos de redes neuronales. Modelos formales de categorización lógica. Modelos conexionistas del lenguaje.

Modalidad de dictado: Teórica
Carga horaria total: 16 hs (16 hs teóricas + 0 hs prácticas)
Frecuencia: semanal
Evaluación: monografía individual, informe individual

Condiciones de admisión: Graduados de carrera mayor (no menor a 4 años de cursado).

Inicio: martes 2 de septiembre de 2008, de 18 a 22
Finalización: 23 de septiembre de 2008
Lugar: IBYME, Vuelta de Obligado 2490

Inscripción: $20
Aranceles: 1 cuota de $160

6.8.08

¿Quieres hacer un test de personalidad gratuito?

Si quieres hacerlo, éste no es tu lugar :-)

Es el modo habitual de captación que llevan a cabo los cienciólogos, según se revela en la investigación periodística realizada con cámara oculta, cuyo video está en youtube (gracias a Hampton 1844)

¿Cuanto tiempo durará en la red ? ¡Aprovecha ahora que es tiempo! ;-)

Parte 1

Parte 2

Parte 3

Parte 4

Como regalo, una entrevista a Tom Cruise acerca de la psiquiatría (en inglés)


Si quieres enterarte de la curiosa historia del dictador de la "Confederación Galactica" que no puede ser nombrado sin infringir leyes de copyright , puedes consultar el artículo de la wikipedia (en inglés) .

Si quieres profundizar aún más , puedes despacharte a gusto en la web Operation Clambake .

¡Zás! Quizás ya mismo me estén investigando :-(

2.8.08

Carlos Castaneda:el chamán de la nueva era


Carlos Castaneda
(Foto gentileza de Sense of live.com)

Recomiendo -además del artículo reproducido mas abajo- leer "The dark legacy of Carlos Castaneda" de Robert Marshall . Gran parte del mismo está traducido al español en el blog de Luis Ruiz Nogués con el título "El oscuro legado de Carlos Castaneda".
Carlos Castaneda: tras los pasos de un personaje misterioso (Fuente:InfoRIES-Red Iberoamericana de estudio de las sectas)

“Tras los pasos de Carlos Castaneda” es el título de un artículo que ha publicado el pasado mes de julio el diario argentino La Nación, firmado por Leonardo Tarifeño. Ya hemos sacado recientemente en Info-RIES otro artículo sobre el célebre chamanista mexicano. Según el reportaje que nos ocupa, sus libros fueron -y aún son- una auténtica contraseña cultural. Empeñado en ocultarse tras una nube de datos contradictorios, concedió poquísimas entrevistas y dejó detrás de sí una serie de pistas falsas que construyen y alimentan su enigma. ¿Escritor de ficción o antropólogo místico? ¿Aprendiz de brujo o mentiroso experto? Carlos Castaneda, el autor del clásico Las enseñanzas de Don Juan, es uno de los escritores más inasibles de la Historia. Un periodista siguió el camino de su paso por México y dibujó el retrato conjetural de quien vivió para convertirse en un fantasma.

En la intensa y vastísima historia de la literatura del siglo XX es difícil encontrar un escritor más misterioso que Carlos Castaneda. En un posible escalafón de figuras enigmáticas, apenas se lo podría comparar con Thomas Pynchon, J. D. Salinger o "B. Traven". A Pynchon no se le conoce su cara, pero se sabe que es neoyorquino y sirvió en la marina estadounidense. La vida de Salinger ha podido ser reconstruida, juicios contra el biógrafo aparte, por Ian Hamilton en J. D. Salinger: A Writing Life. Y de la esquiva personalidad oculta tras el seudónimo "B. Traven", autor de El tesoro de la Sierra Madre, el investigador Karl S. Guthke apunta en B. Traven: biografía de un misterio que "la única fecha que conocemos con certeza de la vida de este misterioso escritor es el día de su muerte". Pero de Castaneda, aprendiz de brujo en el clásico Las enseñanzas de don Juan y héroe de la revolución contracultural de los años sesenta y setenta, ni eso.

Muchos de sus seguidores -Castaneda es el tipo de escritor que genera lectores fanáticos y al borde del fundamentalismo- aseguran que ni siquiera llegó a morir, ya que antes su cuerpo habría emprendido el "vuelo mágico" del "nahual" (término que designa al líder de un grupo de chamanes). No hay datos incontrovertibles acerca de su desaparición física, y también hay bancos de neblina alrededor de su presunto lugar de nacimiento, su verdadero nombre, y por supuesto, la autenticidad de sus libros, basados en las experiencias de "realidad no ordinaria" vividas con un indígena yaqui (a quien nadie vio nunca), que bien podrían pertenecer al campo de la antropología, la magia, la ficción o algo tan extraño que no tiene nombre.

Graduado en Antropología de la Universidad de California, Los Ángeles (UCLA), en 1968 causó un auténtico terremoto literario y sociológico con Las enseñanzas de don Juan, libro que ya lleva vendidos más de diez millones de ejemplares en todo el mundo y que, en su momento, recibió los elogios de gente tan dispar como el poeta mexicano Octavio Paz, el sociólogo Theodore Roszak y la novelista Joyce Carol Oates, entre muchísimos otros. En esa obra, planteada originariamente como su tesis académica, Castaneda relata en primera persona la reeducación cultural a la que lo somete el indio Juan Matus, un yaqui proveniente de Sonora al que conoce por casualidad -o, en sus palabras, "acuerdo"- en la parada de un autobús Greyhound, en un pueblo de la frontera entre México y Estados Unidos.

Para hacerle evidente esa "realidad aparte" que conduce a una forma alternativa de conocimiento, Don Juan lo inicia en el camino de expansión sensorial que producen el peyote, los hongos alucinógenos y el toloache, todas plantas sagradas en la cosmogonía del México antiguo. El resultado, que empieza en Las enseñanzas... y se prolonga muy especialmente en Una realidad aparte (1971), Viaje a Ixtlán (1972) y Relatos de poder (1974) es un paisaje literario inclasificable en el que conviven la antropología, el relato de no ficción, la ficción enmascarada, el diario íntimo y, también, el germen de lo que décadas después sería la autoayuda de Paulo Coelho y Miguel Ruiz.

Sus libros pueden leerse como un retrato veraz o como una pura ficción (Castaneda siempre afirmó en sus textos que los hechos narrados eran reales), y de cualquier manera su impacto tiende a cuestionar la vida y los valores del lector. "Terminé en un campo que era tierra de nadie. No era tema de la antropología o la sociología, la filosofía o la religión -escribe el autor en el comentario introductorio a la edición que conmemora los 30 años de Las enseñanzas...-. Había seguido las reglas y las configuraciones propias del fenómeno, pero no había tenido la capacidad de salir a la superficie en un lugar seguro. En consecuencia, arriesgué mi esfuerzo total al caerme de las escalas académicas apropiadas, las que miden su valor o la carencia de él." Tal vez la mejor explicación del enigma que surca esta obra pertenezca al siempre lúcido Octavio Paz, cuyo extraordinario prólogo a la primera edición española de Las enseñanzas... todavía da en el blanco, casi 35 años después de su publicación.

Dice Paz, Premio Nobel de Literatura en 1990: “Confieso que el "misterio Castaneda" me interesa menos que su obra. El secreto de su origen -¿es peruano, brasileño o chicano?- me parece un enigma mediocre, sobre todo si se piensa en los enigmas que nos proponen sus libros. [...]. ¿Antropología o ficción literaria? Se dirá que mi pregunta es ociosa: documento antropológico o ficción, el significado de la obra es el mismo. [...] Si los libros de Castaneda son una ficción literaria, lo son de una manera muy extraña: su tema es la derrota de la antropología y la victoria de la magia; si son obras de antropología, su tema no puede serlo menos: la venganza del "objeto" antropológico (un brujo) sobre el antropólogo hasta convertirlo en un hechicero. Antiantropología”.

Sin pensar demasiado en si Paz tenía razón o no al considerar una fantasía irrelevante el "misterio Castaneda", algunas circunstancias me llevaron de a poco a interesarme en la vida, obra y milagros de este escritor célebre y desconocido a la vez, mago y chamán para unos y mentiroso patológico para otros. En 1999, viviendo en México DF, una amiga argentina que acababa de leer Las enseñanzas de don Juan me preguntó qué sabía del autor. Yo, que presumía de crítico literario metido a periodista, no le pude decir nada. Días más tarde, en una fiesta en la casa del escritor mexicano Enrique Serna, conocí al editor Andrés Ramírez, de quien me hice amigo a la primera copa. Con el espíritu afable y abierto que los mexicanos suelen prodigar a los extranjeros, Andrés rápidamente me propuso ir un día a la casa con piscina de su padre, a la que describió como un hermoso refugio de sol eterno enclavado entre las alturas de Cuautla, muy cerca de la zona que Malcolm Lowry inmortalizara con las pesadillas de Bajo el volcán.

Pocas semanas después, la revista Gatopardo me envió al pueblito Real de Catorce, en el estado mexicano de San Luis Potosí, para que desde allí entrara al desierto, comiera el cactus alucinógeno peyote y escribiera una crónica sobre el viaje y los espeluznantes resultados del singularísimo menú. A mi regreso al DF, y todavía bajo los efectos místicos del cactus, busqué algunos libros de Castaneda que no había leído, para comparar lo que él decía sobre el peyote con la indescriptible experiencia que a mí me había tocado vivir. El primero de sus libros que cayó en mis manos fue El don del águila, el quinto de la serie, cuya traducción estaba a cargo del escritor José Agustín. Durante los días de esa extraña lectura postalucinógena, un amigo de Andrés llamó para decirme que todavía no sabía cuándo podríamos ir a la casa de Cuautla, y aprovechó para preguntarme si mientras tanto quería leer algunos libros del dueño de aquella casa de sol y piscina. Esa misma tarde, ese amigo pasó por mi casa con De perfil y Contra la corriente. ¿El autor de los libros? José Agustín.

En Contra la corriente, Agustín ensaya en la crónica "Carlos Castaneda" un invalorable retrato del Señor X de los escritores. Recuerda que lo conoció en 1972, un día después de que éste se apareciera sin avisar (al parecer, una característica permanente en Castaneda) en la casa del poeta Juan Tovar, traductor al español de Las enseñanzas..., Una realidad aparte, Viaje a Ixtlán y Relatos de poder. La tarde siguiente, Tovar tenía una cita con Castaneda en el céntrico hotel María Isabel, y antes de ir llamó a Agustín para que lo acompañara. "Lo primero que me sorprendió, al verlo de lejos, fue el parecido que le encontré con Peter Lorre, el gran "Joel Cairo" de Casablanca -escribe Agustín-. Desde un principio Carlos se mostró notablemente radiante, informal, afectuoso y generoso [...]. No fumaba ni cigarros fresas [tabaco]; tampoco bebía, aunque se complacía viéndonos a gusto y nos invitaba cervezas y excelente vino importado [...]. Nos dijo desde entonces que había nacido en Brasil, pero que se educó en la Argentina y que finalmente acabó estudiando Antropología en la UCLA [...]. Además, me pareció rarísima su manera de hablar español, pues lo hacía con un acento imprecisable, con términos y dejos de varios países y el uso de expresiones muy peculiares como ´hijo de la gran flauta´, ´San Puta , ´como Kiko y Kako´, etcétera".

Cuando llegué a su casa de Cuautla, en los parlantes sonaba Electric Light Orchestra. Agustín es un tipo moreno, fuerte y saludable, de los que parecen estar de vuelta de todo y practicar el culto a la buena vida sin complicaciones. Se veía que no lo entusiasmaba hablar de un amigo que jamás quiso revelar absolutamente nada de su vida personal, pero también es verdad que podía hacerlo si le daban ganas. Pusimos discos de Rod Stewart, comimos a un lado de la piscina y sin darnos cuenta él empezó a recordar. "Era un tipo de actitudes extrañas. Un día estábamos presentando un libro suyo, no recuerdo cuál, por Paseo de la Reforma, y de repente, mientras yo hablaba, levanto la vista y lo veo en la puerta, haciéndome caras y morisquetas -me dijo-. Y yo pensaba: puta madre, no es posible, todo el mundo aquí cagándose por saber quién es Castaneda, y él está aquí presente... y no lo sabíamos más que dos o tres. Recuerdo que todavía me bajé de la mesa, fui, le di un abrazo, y me dijo: ´¡qué bárbaro, cuántas pendejadas dijiste!, así que le pedí que subiera al escenario. ´¡No, ni madres! , me contestó, con esa risa tan suya...".

-¿No le daba curiosidad saber más cosas de él?

- Yo lo aceptaba como era, en ese sentido soy muy poco curioso, si él no tenía el menor deseo de decir nada acerca de eso, pues no digas nada y a la chingada. Era un tipo tan simpático, tan agradable, que no se necesitaba andar hurgándole mucho.

-¿Tenía algo de brujo?

-Es difícil pronunciarse. Sí puedo contar que una vez, en 1986, fui a dar una conferencia a Santa Barbara, y resultó que ahí conocí a unos maestros con quienes agarré una empatía inmediata y me invitaron a cenar. Primero me llevaron a un restaurante y luego a tomar la copa a la casa de uno, allí no se podía y entonces nos fuimos a la casa de otro, y a los diez minutos de entrar sonó el teléfono para mí. Atendí, extrañado, y del otro lado estaba Castaneda. Me asusté muchísimo y le pregunté cómo podía saber que yo estaba allí. "Bueno, es uno de mis chistes", contestó.

-¿Qué valoración hace de sus libros? ¿Son realidad o ficción?

-Para mí son como Las mil y una noches: se trata de una gran obra literaria, que puede tener un basamento real, y sin duda lo tiene. Yo creo que un 70% de lo que plantea es cierto, y si algo hilvana para concatenar esas realidades, será un 30%. De hecho, después de tratarlo personalmente me resulta difícil creer que no conoció a don Juan y a gente muy especial, por sus propias condiciones físicas.

-¿Por ejemplo?

-Y, una vez me tocó verlo semidesnudo, estaba en un hotel y nos recibió al cineasta Jorge Fons y a mí. Por primera vez lo veía sin camisa, y tenía una corpulencia... ¡De fisicoculturista, tipo Schwarzenegger! Y era evidente que éste no iba al gimnasio, así que le pregunté, "¿puta, pero cómo puedes estar tan mamado, mano?" Y me contestó "pues por la pinche vida que me hace hacer don Juan". "Y eso no es nada", siguió, y se subió el pantalón y me mostró un músculo muy raro que le salía en los tobillos, una bola dura que según él sólo aparece cuando se ejercita lo que él llamaba "el paso de poder", o el "correr en la oscuridad". Entonces, si él inventaba todas estas cosas, era tan meticuloso en su invención que hasta modificaba su propio cuerpo, lo cual ya para un escritor es demasiado sacrificio.

El perfil de Castaneda dibujado por Agustín coincide con el que hace la mayoría de quienes lo trataron, el director Fons, la actriz Julie Furlong y la poeta Elsa Cross, entre ellos. El escritor mexicano Héctor Manjarrez lo conoció en 1975, en la casa de los artistas Vicente y Alba Rojo, y desde entonces entabló una larga relación con él, basada sobre todo en extensísimas conversaciones telefónicas impulsadas por Castaneda, que llamaba -según decía- desde algún lugar del desierto de Sonora. "Después de conocerlo me pasaba de sentir que ese día iba a llamar, y al rato sonaba el teléfono y era él. Varias veces fue así", me contó la tarde en que fui a visitarlo a su casa de la Villa Olímpica del DF.

-¿Cómo era Castaneda?

-Es un tipo muy raro Castaneda, extraordinariamente singular... Qué raro, estoy hablando en presente... Te decía, extraordinariamente seductor, muy simpático, no me cabe la menor duda de que tenía... ¿Cómo lo podemos llamar? Poderes hechiceros, poderes mágicos, los tiene, los tenía...

-¿Por qué habla de él en presente?

-No sé, es algo muy curioso. Yo creo que aún si se demostrara que fue uno de los grandes escritores de todos los tiempos, igual lo más importante en él es que vivió experiencias extraordinarias y hacía que uno viviera lo mismo.

-¿Qué experiencias extraordinarias le hizo vivir a usted?

-No sé si fue él. Pero la noche en que lo conocí, salí de la casa de Vicente Rojo y me puse a caminar hacia la mía. Iba por el bulevar, de Coyoacán hacia San Ángel, por Taxqueña, y al mirar de frente, poco antes del crepúsculo, me di cuenta de que podía ver unas cinco o seis cuadras con total claridad. Veía toda la gente, las caras, y de repente vi, de mi lado, dos tipos con dos perros negros, doberman, y me dije "son nahuales". Sin ponerme a reflexionar, pensé "bueno, si son nahuales no me van a hacer nada, porque esto lo debe producir Castaneda". Entonces yo seguí mi camino, los dos tipos y los dos perros cruzaron la calle, se metieron al bulevar, caminaron hacia mí y los pinches doberman hijos de la chingada se siguieron pero volteando, como dos personas...

-... ¿que lo cuidaban?

-Que me cuidaban y me asustaban. Dándome una lección. O una enseñanza. Ya dejaba la casa de Manjarrez cuando me advirtió: "ten cuidado con lo que vayas a escribir. Castaneda es de verdad. Y no se puede tener una actitud ingenua con el poder. Es como un enchufe. Por más buena onda que quieras ser, si pones los dedos en el enchufe, te va a dar electricidad".

Lo curioso es que el propio Castaneda habría sido ingenuo con respecto al poder, en su caso ejemplificado en la figura de don Juan. Si hay un poco de verdad en lo que cuenta, se habría acercado al yaqui como quien cree que nunca será sorprendido por alguien inferior, y el indígena le habría demostrado que el sabio no era el científico, sino él. En esa autocrítica racional reside buena parte del encanto de su obra y quizá también el del Carlos-persona, a juzgar por la pormenorizada descripción que en 2004 hizo el editor Michael Korda (quien publicó en Simon & Schuster la versión estadounidense de Las enseñanzas...) en Editar la vida:

Era un hombre robusto, de pecho amplio y muscular, de complexión morena, ojos oscuros, pelo rizado negro, corto, y una sonrisa de dentadura perfecta. [...] Casi nunca, si acaso, me había sido agradable alguien tan rápido, [tenía] una especie de inocencia, no del tipo naïve sino del tipo que uno supone que tienen los santos, los hombres sagrados, los profetas y los gurús.

El espíritu de Castaneda era definitivamente pantagruélico y su lenguaje abusivo, y tenía un mordaz sentido del humor, sin embargo, emitía de alguna manera un auténtico y potente soplo de poder no terrenal. [...] La verdad es que todos los chamanes exitosos y hombres santos son actores. [...] Tal vez Castaneda había actuado en la escuela, en Brasil o Argentina, o donde fuera que haya crecido (un asunto que nunca quedó realmente claro), pero su don natural para la actuación lo hubiera hecho un estudiante exitoso en el Actor s Studio. Sin embargo, creí entonces en cada palabra de su libro y aún lo hago. Detrás de los trucos astutos -el aislamiento, la deliberada ofuscación de su biografía, su deleite al dejar pistas falsas para confundir a los periodistas-, Carlos Castaneda era real. Más real, de hecho, de lo que sus lectores más devotos pudieran pensar, ya que tenía un sentido común pedestre, de campesino...

Ni siquiera Margaret Runyan, la primera esposa de Castaneda y madre de Carlton Jeremy, el hijo de ambos (no reconocido por el escritor), que cuenta aquellos años de convivencia en Un viaje mágico con Carlos Castaneda (1999), contradice la opinión generalizada sobre el carácter de su ex. Tampoco lo hace Amy Wallace, hija del escritor Irving Wallace y amante de Carlos, cuya historia puede leerse en Aprendiza de bruja. Mi vida con Carlos Castaneda (2003), tal vez el único libro testimonial en el que se profundiza críticamente en los abusos de poder que habría tenido el Castaneda millonario (su herencia se calcula en más de 50 millones de dólares), mitómano y manipulador (primero) y víctima (después) de Florinda Donner, Taisha Abelar y Carol Tiggs, las tres mujeres con las que vivió durante años en Los Ángeles, todas desaparecidas en misteriosas circunstancias.

Da la impresión de que el alegre Carlos nunca fue el mismo después del catastrófico exposé que produjo la edición del 5 de marzo de 1973 de la revista Time, cuya nota de tapa estaba dedicada a él con una entrevista y una investigación. En la entrevista, él afirmaba que era brasileño; la investigación demostraba que había nacido en Cajamarca, norte de Perú, el 25 de diciembre de 1925. En esas páginas, él hablaba del peyote como una planta inherente a la cultura yaqui; en el texto firmado por la reportera Sandra Burton (como ya lo había hecho el periodista mexicano Fernando Benítez en 1968, antes de que el esquivo don Juan apareciera en escena) se recordaba que en la zona donde viven los yaquis ni siquiera crece ese cactus. "Pedirme que verifique mi vida proporcionándoles estadísticas es como usar la ciencia para corroborar la brujería", se defendió entonces el autor, con el argumento de que la libertad de movimientos de un brujo, en esta dimensión y sobre todo en las otras, depende de que nadie sepa quién y cómo es.

"Un gurú tramposo es, ciertamente, un ilusionista, pero podríamos preguntarnos si el arte no es otra cosa que ilusión -escribió Alan Watts en El gurú tramposo (1974), quizás inspirado en Castaneda-. Si el universo es sólo una vasta mancha de Rorscharch sobre la que proyectamos nuestras medidas e interpretaciones, y si el pasado y el futuro carecen de existencia real, un ilusionista es simplemente un artista creativo que cambia la interpretación colectiva de la vida, e incluso la mejora." ¿La mentira en la vida de Castaneda, muy probablemente también presente en su obra, habrá sido una forma perversa de elevar el engaño a categoría de arte terapéutico? ¿Qué llevó a Castaneda a esconderse de propios y extraños, cuando podría haber vivido como un escritor reconocido y más allá del Bien y del Mal? Y en cuanto a sus libros, ¿se puede inventar todo lo que inventó sin basarse ni siquiera un poco en la realidad?

Con esas preguntas en la cabeza partí rumbo a Hermosillo, a un lado del desierto de Sonora, en busca de las comunidades yaqui por donde se supone que Castaneda habría conocido a don Juan. En el DF., la especialista María Eugenia Olavarría, profesora de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM), me contactó con el etnólogo Alejandro Aguilar, de Hermosillo. Bajo el calor del desierto, Aguilar me llevó en camioneta a Pótam, una de las aldeas yaquis más antiguas. El pueblo es la suma de cuatro barrios polvorientos y secos, en la que se hablan distintas variantes de la lengua yaqui pero poco de español y nada de inglés. Aguilar me presentó al enlace indígena del pueblo con los funcionarios de Hermosillo, quien por lo bajo se rió de mi búsqueda. Recordó que a fines de los años sesenta llegaban miles de blancos como yo, pero aquellos con la única intención de drogarse de la mano de indios sabios. Ahora, parecía, llegaban periodistas interesados en algo que, para él, era otro tipo de opio, igual de ridículo y sin ninguna importancia.

Por cierto, mi interlocutor se llamaba Juan Matus, como tres parientes más que en ese momento estaban en su casa de adobe. Amable y serio, me acercó hasta el cementerio, donde en ese momento se llevaba a cabo un ritual funerario. Me dejó bajo un árbol, protegido del sol. A pocos metros, unas ancianas estaban sentadas en la puerta de un galpón muy pequeño; los niños jugaban y los hombres se movían muy lentamente y en silencio, como en sueños. Con el mayor respeto del que fui capaz, me acerqué primero a los hombres, luego a las ancianas; ninguno hablaba mi idioma, y si me entendían, se cuidaban muy bien de demostrarlo. Al rato volví a mi árbol, entonces fueron los niños los que se acercaron. Tampoco me entendían ni querían hablar conmigo, apenas si me observaban como a un ejemplar biológico rarísimo.

Castaneda debió de haber tenido mucha suerte, pensé, para que un indígena como estos le haya prestado atención en la parada del autobús Greyhound, luego lo haya invitado a su casa y, por último, le haya querido revelar todos los secretos mágicos de una cultura antiquísima. Me fui sin haber podido hablar con nadie, sólo con el recuerdo de lo que me había dicho el escritor y "psicomago" Alejandro Jodorowsky días antes de viajar a Sonora. Él había conocido a Castaneda a mediados de los años setenta, en un restaurante mexicano. Carlos había ido a cenar con Jorge Fons; Jodorowsky, con Julie Furlong y otra mujer. Según Jodorowsky, Castaneda lo reconoció, fue hasta su mesa, comieron alegremente, y de ahí los cinco fueron al hotel donde se hospedaba el chileno, enredados en una conversación sobre la película que podrían hacer juntos. De acuerdo a Jodorowsky, la velada terminó mal, porque en un segundo todos empezaron a sentirse muy enfermos, con un tremendo dolor de estómago, y cada uno debió partir de urgencia para sus respectivas camas.

Pero la historia de esa noche no se correspondía con lo que ya me habían contado Fons y Furlong; para el director, no fueron juntos a ningún lado, y tras comer en el restaurante se habrían despedido en la puerta; y en palabras de la actriz, todo había acabado bien, en el hotel del director de Santa Sangre y sin ningún enfermo a la vista. ¿La magia perturbaba la coherencia de la historia? ¿Había alguna mentira en el medio? ¿O, simplemente, cada uno recordaba lo que podía, a tantos años de distancia? Cuando confronté a Jodorowsky con todas esas versiones de la misma noche, me miró con los ojos de un niño, sonrió y me dijo: "Mira, si es mentira, es una mentira sagrada". Con el calor del desierto quemándome la cabeza y los pies, sentí que a veces no hay más verdad que ésa.

31.7.08

Viajes en el tiempo: las flechas no son reversibles

Albert Einstein junto a Arthur Eddington
Foto gentileza Royal Observatory Greenwich

La idea de la "asimetría del tiempo" (el futuro puede cambiar, pero el pasado es inmutable) se refleja claramente en el concepto "flecha del tiempo": el tiempo transcurre irreversible desde el pasado, por el presente y hacia el futuro tal como lo hace una flecha. No tiene sentido imaginar una "flecha reversible".

La flecha del tiempo por Jordi Cortés (artículo original)
"Flecha del tiempo" es un término creado inicialmente por el astrofísico Eddington (famoso por probar experimentalmente la Teoría de la Relatividad General) para señalar el carácter direccional del tiempo. Esta dirección muestra que los fenómenos suceden según un orden que va del pasado al futuro.

El sentido direccional del tiempo va unido a la concepción lineal de éste, y a su carácter unidimensional (a diferencia de la tridimensionalidad espacial) ; unido al espacio forma el continuo espacio-tiempo de 31 dimensiones. (La primera formulación de Eddington suponía la audaz posibilidad de una unidimensionalidad del tiempo solamente en las regiones del universo más cercanas a nosotros ) .

De hecho, históricamente la noción de una dirección irreversible del tiempo es relativamente reciente, ya que en la culturas antiguas predominaba una concepción circular del mismo, unida a la constatación del carácter cíclico de las mareas, los solsticios y las estaciones (como lo ha estudiado profusamente Mircea Eliade) . La experiencia biográfica del crecimiento, envejecimiento y muerte se situaba en el marco de un tiempo cíclico, de manera que se consideraba la posibilidad de un retorno.

Una de las formulaciones clásicas de esta concepción cíclica del tiempo es la noción de la ecpírosis de los estoicos. Pero la tradición judeo-cristiana, marcada por las tesis de una creación inicial y un fin de los tiempos o eschatón, juntamente con el carácter irreversible de la pasión, muerte y resurrección de Jesús (piénsese lo absurdo que resultaría para las tesis cristianas sostener que Dios muere repetidamente en un ciclo ininterrumpido de retornos) , condujeron a sostener una concepción lineal y orientada del tiempo, que se concibe fluyendo desde el pasado hacia el futuro. Dicha concepción lineal está en la base de los conceptos de progreso y de evolución.

En la Física todas las ecuaciones son reversibles respecto del tiempo. El tiempo puede ser entendido como una magnitud reversible, o lo que es lo mismo, todas las ecuaciones físicas son simétricas respecto al tiempo (a excepción del todavía poco claro caso de los mesones K, cuya desintegración no es ajena a la dirección del tiempo) . Sin embargo, el segundo principio de la termodinámica (al que Bergson llama la más metafísica de las leyes de la física) , al señalar que en los sistemas aislados la entropía aumenta, proporciona un criterio para decidir la orientación temporal.

Así, por ejemplo, si se rompe una estatua y estalla en una gran cantidad de fragmentos, ha aumentado la entropía (el sistema pasa a tener más «desorden») . Pues bien, la experiencia muestra que nunca de manera espontánea se vuelve a recomponer la escultura. Según la interpretación de Boltzmann, esto es así no porque sea absolutamente imposible (teóricamente no lo es ya que, como hemos dicho, todas las ecuaciones físicas -dentro de la tradición de la física clásica- son simétricas respecto al tiempo) , sino porque es altamente improbable. El aumento de la entropía nos permite distinguir entre el pasado y el futuro. Esta constatación se conoce como «flecha termodinámica del tiempo».

Recientemente se ha abordado la naturaleza del tiempo físico a partir de las ciencias físico-químicas, conduciendo a otras perspectivas que completan la concepción termodinámica clásica de la flecha del tiempo. Así, a partir del estudio de los sistemas alejados del equilibrio, algunos autores, como Prigogine, por ejemplo, han destacado el carácter esencialmente irreversible del tiempo, de forma que dicha irreversibilidad no depende solamente de la ínfima probabilidad de que un suceso que genera mayor entropía pueda darse a la inversa, sino que el carácter direccional del tiempo y su irreversibilidad le son inherentes. De hecho, la reflexión de Prigogine se efectúa más en el ámbito de la química y de los llamados sistemas alejados del equilibrio, más cercanos al paradigma de las ciencias de la vida que a los de la física que trata fundamentalmente con lo inerte.

Por ello, no es de extrañar que desde este punto de vista se haga más hincapié en los fenómenos de la irreversibilidad puesto que, aunque desde la perspectiva física predomine la noción de crecimiento de la entropía, desde la perspectiva biológica (evolución, paso a lo complejo, creación de la cultura, aumento de la información, etc.) predomina la noción de la irreversibilidad. En este contexto se sitúan también las investigaciones sobre el caos, que permiten explicar fenómenos de autoorganización a partir de sistemas sin estructura aparentemente definida (aunque siguen siendo modelos semi-deterministas, engendrando un concepto paradójico: el de "azar predecible", aunque no plenamente determinista en el sentido clásico) .
Psicológicamente la direccionalidad del tiempo se muestra señalando que hay recuerdos del pasado, pero no hay memoria del futuro. A esta constatación se la denomina «flecha psicológica del tiempo».

Por otra parte, la cosmología contemporánea, basada mayoritariamente en la hipótesis del Big Bang, sustenta que el universo está en expansión, lo que determina la llamada «flecha cosmológica del tiempo».

Según Stephen Hawking las tres flechas del tiempo van unidas, mantienen la misma dirección y se relacionan con el llamado principio antrópico aunque, según Roger Penrose, será la unificación de las teorías físicas de la relatividad y de la mecánica cuántica (una teoría cuántica de la gravedad) la que permitirá una auténtica comprensión de la flecha del tiempo.

La conexión de la(s) flecha(s) del tiempo con el principio antrópico que sustentan algunos teóricos actuales de la cosmología (entre ellos el propio Stephen Hawking) , hace pensar en formulaciones filosóficas clásicas, como la hipótesis de la evolución creadora de Bergson aunque, por supuesto, sin la carga mística inherente al pensamiento de dicho autor.

Fin del artículo

Viajes en el tiempo:

Continuando con el tema de la asimetría del tiempo, vemos que hasta el físico Paul Davies , que cree que viajar en el tiempo es posible -aunque nada sencillo- , considera que se lo podría hacer hacia el futuro. Sin embargo, mantiene sus reservas con respecto al pasado. Así lo revela en una entrevista publicada en "El escéptico digital":(cito - los destacados en negrita son míos-)

– Hablando de viajes al futuro, ¿qué dijo el propio Einstein al respecto?

– Hace cien años predijo que los viajes al futuro eran posibles. Si viajas a la velocidad de la luz, es posible «saltar» hacia el futuro. Hoy sabemos que esto es cierto. Se puede medir esta distorsión en el tiempo en naves espaciales, usando relojes atómicos. El efecto es muy pequeño, sólo de milmillonésimas de segundo, ya que estos vehículos van muy lentos en comparación con la luz. Pero si pudiéramos fabricar naves espaciales que fueran a un 99 por ciento de la velocidad de la luz, sería posible para los seres humanos saltar muchos años hacia el futuro.

– Parece algo muy exótico.

Las partículas subatómicas, que viajan casi a la velocidad de la luz en los aceleradores de partículas, sufren esta dilación del tiempo, es algo que podemos medir. Por tanto, podemos viajar hacia el futuro.

¿Y qué me dice del pasado?

– Este método no nos lo permite. Es un viaje sólo de ida. Desde que Einstein formulara su teoría de la relatividad en 1915 y la gravedad, mucha gente se ha preguntado si no sería posible retroceder en el tiempo. A Einstein no le gustaba esa idea. Pero su colega austríaco, Kurt Gödel, encontró una solución en las ecuaciones de campo gravitacional de Einstein que permitían viajar al pasado. Para ello, el Universo tendría que estar rotando. Y sabemos que no es cierto, el Universo se expande. Pero mucha gente ha encontrado otras soluciones extra que permitirían viajar al pasado.

– ¿Cuál es la más singular?

– Los agujeros de gusano. Son como un atajo que conecta dos puntos del espacio. Si tuviéramos un agujero de gusano aquí, lo usaríamos para saltar al otro extremo de la galaxia.".... (Fin de la cita)

Entusiastas seguidores de Gödel creen haber solucionado el problema del "universo en rotación" para los viajes en el tiempo, con herramientas derivadas de la "teoría de cuerdas" aunque reconocen la impractibilidad de sus elucubraciones.
Por otra parte, el grave problema con la "teoría de cuerdas" pareciera estar en el hecho de que sus hipótesis no son falsables. Se ha creado un gran debate al respecto, por ejemplo el físico Lee Smolin lo plantea en su libro The Trouble with Physics .
Para mí, aún es prematuro decidir si se trata de física teórica de alto vuelo o de una pseudociencia.

Estas ideas las vemos ejemplificadas en el documental "Viaje en el tiempo" del programa "Horizon" de la BBC , subtitulado en castellano.

http://www.youtube.com/watch?v=b8nu1nQzxYk
http://www.youtube.com/watch?v=PJcBX2jQjIM&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=t8bB5mukuGU&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=k1uWIjq-a3k&feature=related
http://www.youtube.com/watch?v=XCLQHdK3EIQ&feature=related


El final a lo "Matrix" de los físicos viajeros en el tiempo me hace pensar que probablemente el tiempo sea irreversible al fin de cuentas, ya que los más aventurados terminan siendo engullidos por sus propias especulaciones .

25.7.08


El arte de descubrir fraudes en la ciencia

Julie Clayton
(publicado en SciDev.net)

¿Cómo pueden los periodistas saber si lo que afirma un científico es verdad? Julie Clayton ayuda a los reporteros de ciencia a revisar la calidad de las aseveraciones científicas e, incluso, detectar a quienes cometen fraude.

La mayoría de los científicos son honestos, aunque algunos cometen fraude cuando engañan deliberadamente a sus colegas o al público con falsas aseveraciones. Pueden describir experimentos que nunca han tenido lugar, referir pacientes que no existen o distorsionar información e ilustraciones para parecer más convincentes.

El médico noruego Jon Sudbø inventó más de 900 pacientes en un estudio publicado en 2005 por The Lancet, donde afirmaba que analgésicos comunes ayudaban a proteger contra el cáncer oral [1]. El médico alemán Jan Hendrik Schön falsificó información en numerosos artículos, incluyendo 15 publicaciones en las revistas de más alto nivel en el escenario científico, Nature y Science. Más recientemente, el científico surcoreano Hwang Woo Suk inventó datos que se publicaron en Science, afirmando que había obtenido células madre a partir de embriones humanos [2,3]. En los tres casos, las retractaciones se hicieron una vez que los fraudes fueron publicados.

Es importante que los medios informen sobre los fraudes científicos de tal manera que pueda responsabilizarse a la comunidad científica por el mantenimiento de estándares en la investigación, la que suele financiarse con fondos públicos. La comunidad científica no sólo debiera actuar velozmente para castigar el fraude, sino también cuestionar la negligencia de los coautores por no conocer y comprender más sobre el trabajo que se va a publicar e impedir que ocurra un fraude.

Al informar sobre un fraude, los medios también pueden ayudar a proteger al público de los embaucadores que, por ejemplo, hacen que los pacientes tarden en recibir un tratamiento apropiado en beneficio de un medicamento no aprobado, como ocurrió recientemente con pacientes con SIDA en Sudáfrica [4]. Además, la reputación de los medios está en juego si una afirmación fraudulenta ha tenido publicidad en el pasado.

¿Por qué es tan difícil detectar el fraude?

Los científicos, por regla, siguen un código de conducta convenido. Comienzan con experimentos diseñados para responder a una pregunta científica o crear un nuevo producto. Presentan los resultados a sus colegas y luego los publican en una revista científica. Una revista de buena calidad requiere de expertos independientes que certifiquen que los resultados del artículo son válidos. Este proceso se conoce como revisión por pares.

El proceso de revisión por pares significa que los periodistas pueden habitualmente asumir que el trabajo publicado es de calidad y vale la pena cubrirlo. Y esto suele ser verdad. Pero la revisión por pares no está diseñada para detectar fraude, y tanto los pares que revisan, como los periodistas, pueden ser engañados por un fraude bien disfrazado.

Después de todo, los revisores no son testigos de los experimentos, por lo que deben confiar en que el estudio es honesto, y pueden pasar por alto si los datos han sido inventados o alterados. El fraude frecuentemente sólo sale a la luz cuando otros científicos son incapaces de replicar los resultados. Los periodistas no expertos tienen pocas posibilidades de descubrir tal farsa.

A veces, sin embargo, los embaucadores se burlan de manera tan obvia de los estándares normales de la conducta científica, que los periodistas bien informados son tan capaces como los científicos de dar la voz de alarma. Por ejemplo, cuando omiten completamente la evidencia científica y se basan en la observación anecdótica, incluso en un informe publicado. En estudios clínicos, pueden no registrar detalles de sus experimentos ante las autoridades reguladoras o negarse a que los resultados de los ensayos queden disponibles para análisis independientes.

¿Cómo se puede mejorar la detección de fraudes?

Los siguientes consejos apuntan a que los periodistas estén mejor preparados para juzgar la calidad de las aseveraciones científicas y para detectar el fraude:

Familiarizarse con un campo de investigación

Asistir a conferencias científicas o visitar institutos de investigación y conocer científicos en áreas de interés específicas para descubrir sus objetivos, métodos y progreso, además del tipo de críticas que podrían tener hacia el trabajo de otros.

Visitar bibliotecas universitarias o usar bases de datos en Internet, tales como PubMed, para encontrar publicaciones sobre un tema particular o de un autor específico, permite obtener una mayor comprensión de los estudios individuales. Aunque los artículos de investigación primarios podrían tener demasiada jerga y detalles técnicos para que los comprenda un lego, los artículos de revisión, que exploran ideas e hipótesis, podrían ser más fáciles de seguir y presentan una visión más general de un área en progreso.

Comprobar la calidad de la revisión por pares

Preguntar al científico si su afirmación está publicada en una revista con revisión por pares. Incluso si la respuesta es sí, no asumir que esto es una señal de calidad. Cada revista tiene distintos criterios y prácticas, y por tanto, la calidad de la revisión por pares varía. Si es posible, es importante averiguar la calidad de la revista en cuestión. Para hacerlo, se puede consultar directamente a los científicos o comprobar con bibliotecarios de universidades si la revista es reconocida. Las revistas de alta calidad tienden a ser ampliamente leídas y más frecuentemente citadas en artículos académicos.

Los periodistas también podrían probar el motor de búsqueda Google Scholar en Internet, un recurso gratuito que califica los resultados de acuerdo con el número de veces que un artículo es citado por otros, indicando por consiguiente la importancia relativa dentro de la comunidad científica.

Si no se está seguro sobre la calidad de una revista, es necesario averiguar las limitaciones del estudio. ¿Era demasiado preliminar, o el tamaño de la muestra era muy pequeño como para ser aceptado en una revista de mayor calidad? Un científico honesto reconocerá de inmediato la debilidad de un estudio y la necesidad de más investigación. En cambio, uno menos escrupuloso podría exagerar la importancia y trascendencia de los resultados y negar que falta alguna información.

Si se descubre que el artículo ha sido rechazado para su publicación, averiguar la razón. Puede que sea un trabajo honesto, pero pobremente diseñado o insuficiente en algún aspecto. Otra posibilidad es que haya sido enviado a una revista inapropiada y que, a pesar de considerarse buena ciencia, su ámbito sea muy reducido para una revista de interés más amplio, como Nature o Science, por ejemplo. Entonces, nuevamente, los autores podrían haberse negado a rediseñar o ampliar su estudio, por temor a que sus afirmaciones resulten ser equivocadas.

Cuestión de números

¿Son las cifras consideradas en un estudio apropiadas y suficientes para el tipo de investigación involucrada? Los ensayos clínicos, por ejemplo, avanzan a través de tres fases reconocidas, desde pruebas iniciales de seguridad con sólo unos pocos individuos, hasta pruebas más amplias de efectividad que involucran a cientos y luego a miles de personas. Esto revelará si un resultado ha surgido por casualidad o no (su significación estadística), permitiendo que se saquen conclusiones con mayor exactitud. Incluso si las estadísticas parecen respaldar la aseveración, es bueno chequearlas con un experto independiente, porque los errores pueden ocurrir y ocurren, incluso en las revistas más destacadas.

Ser crítico si la afirmación se hace en una declaración pública

Un periodista que durante una entrevista, conferencia de prensa o seminario escucha una afirmación no publicada, debiera investigar más sobre la manera como se condujo el estudio y responder las siguientes preguntas (que también pueden servir para un estudio publicado):

  • ¿Cuán confiable es el científico o científica entre sus pares? Preguntar directamente a otros científicos puede dar una rápida indicación. Otra posibilidad es que la revisión de una base de datos en Internet, como PubMed, podría mostrar con cuánta frecuencia el trabajo de esta persona es citado por otros.
  • ¿Pertenece el científico a una institución científica reconocida?
  • ¿Cómo fue financiado el estudio? El protocolo de un estudio financiado con fondos públicos, por ejemplo, ha sido escrutado por expertos para competir contra otros por el financiamiento.
  • ¿Es probable que el autor lucre con la venta de productos relacionados con su estudio? Aunque muchas revistas solicitan que los autores declaren cualquier interés financiero involucrado, algunos científicos no lo hacen.

Buscar expertos para que aconsejen y comenten

Encontrar a un experto independiente que comente es la forma más confiable de juzgar la validez de un estudio. Cuando se entrevista a los científicos, vale la pena preguntarles por los datos de contacto de otros científicos que estén haciendo un trabajo similar. Otra posibilidad es identificar a un experto relevante para que revise el comité editorial de una revista, en el caso de que sea una de buena reputación.

Usar la base de datos PubMed para ver quién ha publicado algo en la materia, o examinar la lista de expositores en una conferencia relevante, que se puede encontrar anunciada en una revista o en la página web de una sociedad científica. Universidades locales, centros de investigación, agencias de financiamiento o departamentos gubernamentales también podrían proporcionar una lista de académicos deseosos de hablar con los medios.

Revisar la aprobación ética y regulatoria

Si el estudio es un ensayo clínico y afirma proporcionar evidencia para el tratamiento, vacuna o cura de una enfermedad, revisar que tanto los detalles relacionados con la composición de la droga o vacuna, como cualquier efecto secundario tóxico, estén públicamente disponibles. Asegurarse de que los investigadores sean médicos oficialmente registrados y que el ensayo o producto haya tenido aprobación ética y regulatoria, ya sea para experimentar o para comercializarlo.

Actualmente hay bases de datos públicas, como la del servicio de los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, ClinicalTrials.gov, donde se pueden registrar los ensayos clínicos. Hoy todas las revistas de calidad más destacadas insisten en que éstas sean mencionadas en los artículos publicados.

Comprobar los hechos

Los periodistas deben tener certeza de su evidencia, pues una acusación de fraude podría arruinar la carrera de una persona. Deben chequear sus datos con más de una fuente y también anticipar que podría serles difícil persuadir a algunos investigadores de pronunciarse contra un colega. Un científico acusado podría amenazar con demandar por calumnias a un periodista o a su medio, en cuyo caso sería sabio pedir el consejo de un abogado antes de publicar.

En conclusión, vale la pena recordar que la mayor parte de la ciencia es honesta y que el fraude es difícil de detectar. Sin embargo, si se siguen los pasos antes descritos, un periodista ciertamente podrá fortalecer sus habilidades y reputación para cubrir estudios científicos precisos y de buena calidad y, tal vez, sorprender a un embaucador en el acto.

REFERENCIAS

[1] Sudbø, J., Lee, J.J., Lippman, S.M. et al. Non-steroidal anti-inflammatory drugs and the risk of oral cancer: a nested case-control study. The Lancet 366, 1359-1366 (2005)

[2] Hwang, W.S., Ryu, Y.J., Park, J.H. et al. Evidence of a pluripotent human embryonic stem cell line derived from a cloned blastocyst. Science 303, 1669-1674 (2004)

[3] Hwang, W.S., Roh, S., Lee, B.C. et al. Patient-specific embryonic stem cells derived from human SCNT blastocysts. Science 308, 1777-1783 (2005)

[4] Bolognesi, N. Bad Medicine. Nature Medicine 12, 723-724 (2006)

Pdta del creador de éste blog:
A continuación, un enlace a un documental doblado en español
(gracias a skizocangi) donde se explica como el ex- editor de "Nature" , John Maddox, logra desmontar la investigación fraudulenta de Jacques Benveniste sobre "la memoria del agua" que había sido publicada antes en "Nature". En el equipo formado por Maddox estaba James Randi.

22.7.08

De bacteria oportunista a bacteria letal

Por ESTHER SAMPER
Publicado en SOITU.es (bajo licencia CC)

La Acinetobacter baumanni, una bacteria presente en más del 90% de los hospitales españoles, ha pasado de ser una especie frecuente y poco peligrosa a convertirse en letal y rara gracias al tratamiento que la prensa le ha dado estos días.

Ya había pasado mucho tiempo desde la última noticia sanitaria "sobrecogedora" en nuestro país. Desde las dos muertes provocadas por el mal de las vacas locas no habíamos vuelto a oír ningún dato alarmantemente necio, hasta hoy, que los periodistas han descubierto la Acinetobacter baumannii.

El descubrimiento de la prensa me ha despertado una sensación similar a cuando he escuchado en Antena 3 un "novedoso y puntero" sistema para luchar contra el pulgón gracias a unas hormigas. ¡Enhorabuena, los periodistas acababan de descubrir la lucha integrada! Lástima que la realidad sea otra y se trate de una técnica agricultora que lleva décadas en nuestro país. Mi padre, sin ir más lejos, lleva más de diez años utilizándola.

Digo que me ha despertado la misma sensación porque en ambas noticias, los periodistas descubren la rueda y, encima, no saben muy bien cómo funciona por lo que te encuentras un montón de disparates acompañando la noticia.

Del caso 12 de Octubre se han dicho, sin duda, muchas burradas (burradas que pasaremos a discutir). Pero la que se lleva el premio, y bien merecido, es la de describir a la Acinetobacter Baumanii como una bacteria letal.

¡Miedo! ¡Pánico! Una bacteria que 1 de cada 4 lectores que está leyendo esto ahora mismo la tiene en su piel o en su faringe y que se encuentra frecuentemente en casi cualquier medio ha pasado a convertirse gracias a la prensa en una asesina. La Acinetobacter baumannii es lo que se considera una bacteria oportunista. En personas normales no es capaz de producir ninguna enfermedad. Es inofensiva, mansa, porque no tiene las "armas" suficientes para atacarnos. Pero la cosa cambia en personas que ya están muy mal físicamente, ya sea por cirugía, inmunodepresión y/o una cantidad variada de enfermedades. En esas personas, aprovecha la situación (de ahí lo de "oportunista") para lograr infectarlas y empeorar determinadas enfermedades.

Pero lo más llamativo de la realidad del Acinetobacter b. con respecto a las noticias que se han podido leer en la prensa, no está sólo en que sea oportunista, está el hecho de que en muchos estudios se discuta que contribuya a aumentar la mortalidad de los pacientes de UCI. ¿Cómo es eso posible? Muy sencillo, muchos de los pacientes que se encuentran en UCI tienen un precario estado de salud, unas enfermedades de fondo y unos déficits funcionales que les hacen estar muy cerca de las puertas de la muerte. En esos estudios de mortalidad en UCI se ha visto que no había una elevación apreciable de la mortalidad en aquellos que estaban infectados por el Acinetobacter b. porque aquellos que morían estaban tan mal que podrían haber muerto con o sin la mencionada bacteria.

A pesar de que no es especialmente peligrosa, hay una razón de peso por la que la Acinectobacter b. es una de las principales "moscas cojoneras" de los hospitales: Es resistente a gran cantidad de antibióticos. Esto hace muy difícil su tratamiento, siendo necesarios estudios de resistencia y antibióticos muy específicos. Y no sólo eso, la Acinetobacter b. se encuentra muy a gusto en casi cualquier medio (la piel de un enfermo, el aparato portátil de rayos X de la UCI, la superficie del broncoscopio...), por lo que es fácil que se distribuya alegremente por un hospital si no se toman medidas drásticas.

Para todo aquel que piense que sólo hay brotes de Acinectobacter b. en el Hospital 12 de Octubre que sepa que está profundamente equivocado. En más del 90% de hospitales españoles hay pacientes colonizados/infectados por esta bacteria. El 7% de las infecciones hospitalarias se produce por el Acinetobacter. Tres de cada 1.000 pacientes que se hospitalizan en España se infectan por esta bacteria y los brotes son frecuentes en los hospitales.

¿Por qué entonces todo ese escándalo? Ni la bacteria es letal, ni es rara, sino todo lo contrario. Es fácil encontrarla en prácticamente todos los hospitales y no contribuye apreciablemente a la mortalidad. ¿Que los responsables del 12 de Octubre tardaron demasiado tiempo en reaccionar para cortar el brote? Muy posiblemente y se van a tomar medidas para investigarlo. Pero el suceso no es, ni mucho menos, tan trágico como se ha informado.

Pero es que una servidora lee esta serie de datos...

"El diario 'El País' publica hoy que la bacteria Acinetobacter baumannii causó la muerte de 18 personas en el hospital madrileño y fue "factor contribuyente" en otros 83 fallecimientos en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Además asegura que el brote, que se inició en febrero de 2006 y tardó 20 meses en ser controlado, afectó a 252 pacientes.

... y se queda traspuesta. Traspuesta porque el periodista no conoce que el 50% (ojo, el 50%) de los pacientes en la UCI que están colonizados con la bacteria (que no están infectados y que son muchísimos) pueden dar positivo a una infección por esta bacteria en los diagnósticos microbiológicos. Y que cuando se imponen criterios de infección ese porcentaje queda reducido en un 10-35%. Muchas veces es difícil saber distinguir si hay infección o hay colonización porque son pacientes que suelen tener casi de todo.

¿Qué es lo que él llama "factor contribuyente"? ¿Que estaban colonizados o que estaban infectados? Porque no es ni por asomo lo mismo. Y, después, asociar muertes con una bacteria de escasa virulencia como es el Acinetobacter en pacientes con múltiples y complicadas enfermedades es irse mucho a la aventura cuando en muchos estudios se refleja que no hay o apenas hay un aumento de la mortalidad.

Y así ha digievolucionado nuestra Acinetobacter gracias a la prensa. De ser una bacteria frecuente y poco peligrosa, se ha convertido en letal y rara. Aunque, podría haber sido peor. Podrían haber descubierto la Escherichia coli y entonces sí que la habríamos liado.

Pdta del autor del blog: Recomiendo muy especialmente no pasar por alto el enlace al artículo "El absurdo alarmismo de las vacas locas"

21.7.08

Un paseo por Ansbach, el lugar de Kaspar Hauser

Monumento en el Hofgarten cerca del lugar donde Kaspar fue apuñalado

Hubo un personaje de leyenda en la Alemania de la primera mitad del siglo XIX al que se le dio el nombre de Kaspar Hauser. Se dice que apareció súbitamente en Nürenberg como un niño lobo, pero a los pocos años se socializó muriendo apuñalado en la ciudad de Ansbach donde vivió la mayoría de su corta vida.

Se creó un gran misterio acerca de la verdadera identidad de este personaje (por ejemplo, corrió la voz de que era un miembro repudiado de la familia real, aunque pruebas modernas de ADN lo descartaron por completo) .

En la década del '70,el director alemán Werner Herzog dirigió una película inspirada en él :"El enigma de Kaspar Hauser", y fantaseó conque su secreto era que podía ver el futuro.

La pequeña ciudad de Ansbach desarrolló una importante industria basada en este personaje (en agosto se realiza un festival y se festeja el "día de Kaspar Hauser") .

El autor de éste pequeño artículo (Donald Cousins, Ph.D. de la universidad de Rhode Island) nos guía por la ciudad, mostrándonos lugares y monumentos relacionados con la leyenda.


Kaspar Hauser, Ansbach

por Donald Cousins, Ph.D

La pequeña ciudad de Ansbach queda a 25 millas al sudoeste de Nuremberg y se puede acceder con facilidad en automóvil o tren.

En cierta época, Kaspar Hauser fue presentado como el prototipo del niño lobo aunque los casos posteriores del Salvaje de Aveyron y de Genie Willey le quitaron ese privilegio. (Ver postdata al final)

En una forma distinta a Genie y Víctor de Aveyron , Kaspar Hauser mostró un rápido desarrollo de habilidades -incluyendo el lenguaje- de tal forma que durante sus pocos años como miembro de la sociedad logró escribir una corta autobiografía.

Apareció de la nada en Nürenberg, Alemania en 1828 y fue asesinado en Ansbach en 1833. La historia de Kaspar forma parte de las leyendas alemanas y provee aún material para el enérgico debate que hay sobre sus orígenes , experiencias tempranas y muerte . ¿Fue víctima de las intrigas cortesanas por la sucesión al trono de Baden?. El número de artículos y libros que se le dedican continúa aumentando.

En noviembre de 1996, la revista de noticias “Der Spiegel” informó en profundidad sobre un intento de emparejamiento genético de las muestras de sangre tomadas de los pantalones de Kaspar con las de miembros de la familia real de Baden . El emparejamiento fracasó, por lo que se descartó científicamente el supuesto "lazo real".
No obstante la leyenda continúa.

En el centro de la ciudad vieja existe una doble estatua que representa a dos imágenes de Kaspar, una como un encorvado y desfigurado joven al momento en que apareció, y la otra como un socializado y civilizado joven unos pocos años más tarde.



Además del monumento cercano al lugar donde fue apuñalado, en el circuito peatonal nos encontramos con la casa donde vivió y un museo que posee una colección de objetos recordatorios. Todos estos sitios están dentro del radio peatonal del centro de la ciudad pero en diferentes direcciones.

El Friedhof Heilig-Kreuz (Cementerio de la Sagrada Cruz) está un poco más lejos hacia el oeste del centro de la ciudad formando parte de una pronunciada colina.Uno podría tener ganas de hacer el viaje en taxi aunque la caminata cuesta abajo para regresar es fácil de realizar .En el cementerio está bien señalada su tumba y la inscripción en el sepulcro mantiene el tema del misterio del origen de Kaspar.



Pdta del autor del blog: Aunque sabemos fehacientemente que Kaspar Hauser NO era un niño lobo dada su rápida socialización, hay mucha controversia acerca de que existan "niños lobos" tal como se los describe en la literatura psiquiátrica. Recomiendo aquí éste artículo (en inglés) sobre el caso contemporáneo de Genie y el agregado final al caso de Víctor de Aveyron en el artículo de la Wikipedia.

16.7.08

¿Significa lo mismo el verbo creer para científicos y creyentes?

Me ha parecido muy interesante éste extracto de un artículo titulado "Lo qué creen los científicos" escrito por Javier Sampedro en febrero de 2005 para el diario el País de España


¿Significa lo mismo el verbo creer para científicos y creyentes?

Este diario (El País) le planteó la pregunta a Brockman ( editor de "The Edge"), y él se la rebotó a cinco estrellas de su elenco. He aquí sus respuestas.

"No", responde el filósofo Daniel Dennett, de la Universidad de Tufts. "Los científicos pueden apoyarse en fórmulas que no comprenden si se convencen de que otros expertos las comprenden. Los creyentes se proclaman incapaces de comprender aquello que creen".

"Los científicos comparten la creencia de Einstein de que 'la naturaleza es sutil pero no maliciosa', y de que podemos usar nuestro poder de razonamiento para descubrir pautas y leyes en el mundo", añade Martin Rees, el Astrónomo Real del Reino Unido. "Pero algunos añaden creencias más peculiares, por ejemplo que las leyes naturales han sido diseñadas por un Creador, o que no podemos comprender la consciencia".

"Yo diría que, en general, el científico dice creo que en el sentido de pienso que, y no en el sentido de tengo fe en", puntualiza el gran evolucionista Robert Trivers, de la Universidad de Rutgers.

Y, curiosamente, dos de los más brillantes psicólogos del mundo discrepan entre sí:

"De ningún modo significa lo mismo", dice Steven Pinker, de Harvard. "En el lenguaje ordinario creer puede significar 'albergar un pensamiento' o 'tener fe en algo'. La primera acepción se usa en vez de saber cuando el hablante tiene dudas".

"No es tan diferente", opina Nicholas Humphrey, de la London School of Economics. "Decir creo es admitir que los fundamentos de la creencia son emocionales además de racionales, que la creencia suena bien estética, moral e incluso espiritualmente. Pero la gran diferencia es que el científico la ve como un desafío para seguir adelante, y el religioso como una señal de que ya ha llegado".