Investigadores canadienses acaban de identificar los mecanismos neurobiológicos por los cuales el estrés y la ansiedad pueden conducir a la depresión.
Es bien conocido el hecho de que el estrés continuo y los trastornos de ansiedad constituyen factores de riesgo para desarrollar depresión. También se sabe del vínculo estrecho entre el receptor1 del factor liberador de corticotrofina (CRFR1) y un tipo específico de receptor de serotonina: (5-HT2R) . Ahora , los científicos Stephen Ferguson y Ana Magalhaes han logrado establecer como es ésta interacción en un modelo experimental con ratones .
En un artículo deNature neuroscienceseñalan que el CRFR1 trabaja para aumentar el número de 5-HTRs en la corteza prefrontal del cerebro. La activación de CRFR1 conduce a la ansiedad en respuesta al estrés, y la de 5-HTRs a la depresión. Es así como el estrés, la ansiedad y la depresión se vinculan por medio de un mecanismo bioquímico específico determinado.
Además los científicos desarrollaron un inhibidor molecular que podría proporcionar una nueva vía para tratar la ansiedad, depresión y otros trastornos relacionados.
Dos semanas después de la desaparición de doña Fernanda, estaban Elenita y Fernando lidiando con los empleados del mostrador. Eran viejos empleados que sabían perfectamente bien lo que tenían que hacer, pero les faltaba dirección, evidentemente se notaba la falta de la finada. Había llegado de mi trabajo y noté que había un ambiente de tensión. Elenita sollozaba mientras hablaba con el hermano. Querían citar al contador para consultar con él. Estaban con falta de efectivo para el movimiento normal de caja y lo que tenían en la caja fuerte ya se había gastado. Me senté con ellos dos solos en la oficina, esperé que se hubieran ido los empleados. Sucedía que había dinero en los bancos, pero no había firma para sacarlo. Era imperiosa la sucesión para que el banco tuviera a quien entregarlo. La sucesión no había sido iniciada y ya habían pasado quince días. El estancamiento financiero del negocio era un desastre. Esa misma noche llamé al abogado amigo de la familia y le pedí que a la mañana siguiente nos diera una cita urgente para iniciar los trámites. Hubo que movilizar todo el papelerío, por suerte en la caja fuerte estaba toda la documentación necesaria. Al otro día, con una nota del abogado nos fuimos a uno de los bancos con el que había más movimiento. Pedí hablar con el gerente. Cuando vi que andaba con vueltas le dije que se dejara de perder el tiempo, no íbamos a esperar el plazo para la convocatoria de herederos, necesitábamos el dinero ahora y no había otros deudos que reclamaran la herencia. Si se mostraba reticente, buscaríamos otra solución y también otro banco. Finalmente se llegó a un acuerdo, sacamos otra cuenta corriente a orden conjunta de los dos hermanos y provisoriamente transferiría una parte del depósito a la nueva cuenta. Había varias propiedades que estaban alquiladas. Los inquilinos, aunque eran buenos inquilinos, se hacían los distraídos para pagar el alquiler. Los visité junto con los chicos y llevé directamente los recibos, que se los firmé yo mismo y aceptaron sin discutir. Todos los cheques que entraban por mostrador iban a la nueva cuenta, se suspendieron los pagos en efectivo. Yo fui a hablar con La Química, que era el proveedor más grande, arreglamos diferir todos los vencimientos para darnos un respiro. Los proveedores chicos, a quienes ordinariamente se pagaba en efectivo, cobraron a partir de ahora con cheque diferido. En el término de solo diez días la situación financiera empezó a cambiar. Había varios certificados de plazo fijo que sumaban cifras considerables. Tuve que pelear mucho con los estúpidos gerentes de banco para ir cobrando los que ya vencían. Como nadie me decía nada, dispuse que no renovaríamos jamás ningún plazo fijo. Todo el efectivo sobrante se invertiría en mercadería. Desde ya que abandoné completamente mis trabajos, los problemas de la droguería me absorbían todo el tiempo. Mi tío se arreglaba como podía para atender los trabajos de albañilería que se iban presentando. Nunca me llamó para reclamar mi presencia, él sabía, sin necesidad de que nadie se lo dijera, cómo era la situación. Sobre la misma avenida, separada por otras dos propiedades vecinas, había una casa vieja, también propiedad, que se usaba como depósito. Allí se descargaban los bultos grandes, los tambores y la mercadería a granel. Me tomé el tiempo de revisarla atentamente, nunca había entrado. Le llamaban el depósito. Era una picardía que una propiedad con tan buena ubicación para fines comerciales se mantuviera exclusivamente para depósito. Había varios miembros de la familia que extrañaban mucho a la finada suegrita, uno de ellos era el pícaro primito. Se acercó varias veces al negocio y a la casa. Parece ser que tenía la pretensión de obtener un empleo en la firma. Si ya la vieja no lo había favorecido con un empleo (por algo sería, ya que ella en los negocios sabía con quien se metía) podía esperar sentado si esperaba algo de mí. Él se arrimaba a los primos, aunque ya se iba dando cuenta de que yo iba a ser un filtro difícil de pasar. Tenían un contador que hacía los balances anuales, llevaba la carpeta impositiva y el tema de aportes laborales. En definitiva era como la mayor parte del gremio, un imbécil. Yo contraté un muchacho joven, perito mercantil, que tenía dos dedos de frente y además estaba acostumbrado a cocinar, porque trabajaba en un estudio contable en que eran unos linces. Fernando todavía tenía para rato hasta que se recibiera de contador, le exigí que se aplicara con ahínco a su carrera, pero lo puse todas las tardes una o dos horas al lado de este muchacho nuevo que sí sabía muchas cosas y era verdaderamente despierto. A Elenita le insistí en que ella tenía, por lo menos, que ocuparse de la administración de la casa y no estaba de más que también hiciera algo. El lema era, aquí todos tenemos que trabajar. Había desde la administración de la finada, asignaciones personales para los dos hermanos, para el tío y para gastos de la casa y personal doméstico. Esos cheques los firmaba doña Fernanda. Ahora los firmaban los hermanos, pero los llenaba yo y guardaba las libretas en la caja fuerte a la cual yo solo tenía acceso. En una palabra, la canilla de la plata estaba únicamente de mi mano. Paulatinamente todo se fue organizando alrededor de mi persona, me transformé, casi sin darme cuenta, en un gerente virtual. Desde ya que abandoné completamente mi vieja actividad, la administración del negocio me absorbía completamente. Ya finalizada la sucesión, los herederos tuvieron en su mano el poder de hacer lo que quisieran. Pensé que en algún momento tomarían alguna iniciativa o al menos opinarían con respecto a cierta decisión. No fue así. Nunca decidieron nada por sus propios medios, ellos esperaban que todo lo resolviera yo. Al principio, cada decisión que yo tomaba, la consultaba con ellos, que me miraban como recién despertados y no sabían hacer otra cosa que decir que sí. No necesité mucho tiempo para interiorizarme de cómo era el negocio de la droguería, antes del año yo era un experto droguero. Una de mis primeras decisiones fue construir en el fondo libre de la casa que se usaba como depósito. Mandé hacer un galpón bien alto, levantar las medianeras y encargué estanterías metálicas muy reforzadas, hasta la altura a que llegaba el cargador. En esa forma pudo quedar libre el local y las habitaciones subsiguientes. El espacio disponible fue tan grande que no lo acabábamos de llenar a pesar de todas las compras que yo hacía. Nunca había tenido la droguería un stock tan grande. Esto fue muy bueno porque se desató en un momento uno de esos inesperados golpes inflacionarios que dejan medio muertos a muchos empresarios. A nosotros nos salvó el stock. Conversé más de una vez con una clienta que consumía drogas que se emplean en perfumería. Era una mujer inteligente y muy atractiva, sabía mucho del ramo, pero carecía de medios para desarrollarse. Se me ocurrió que podría asociarla a la droguería, por supuesto no en plan de igualdad, para emprender junto a ella la explotación de ese mercado accesorio. Nosotros teníamos los medios y el local. El local ya estaba vacío, era el famoso depósito. Encargué el diseño de un local a todo lujo. Un arquitecto amigo, a quien yo hacía a veces las instalaciones eléctricas, me hizo un proyecto formidable. Todo vidrio, mármol, acero inoxidable y luz, mucha luz. Quedó un pasillo para el fondo con el ancho indispensable para que circulara el Clarck. El éxito de La Perfumería superó largamente mis expectativas. Al poco tiempo el amplio galpón del fondo resultó insuficiente. Tuve que alquilar uno, que finalmente compré, mucho más grande. Esto ya no fue en capital sino en la provincia, pero muy bien comunicado por autopista. La droguería cambió totalmente, fuimos proveedores del Estado y ganábamos casi todas las licitaciones que nos interesaban.
Tuvimos dos hijos, un varón y una nena, tres años menor. Yo tuve una relación bastante distante con mis hijos. Mis ocupaciones eran tantas y tan diversas que no me quedaba casi tiempo para ocuparme de la familia. Tal vez esto no sea del todo cierto, porque en realidad, lo que sucede es que a mis hijos los siento lejanos, distintos. Ellos son como Elena, como Fernando, tímidos, retraídos. Uno nunca sabe en qué están pensando, si es que piensan en algo. Recuerdo cuando pasaba por la puerta de La Droguería y Elenita era una nena, ¡qué bonita era! Fue hermosa cuando ya era una señorita y ahora que es todo una mujer, es sencillamente hermosísima. Nunca supe por qué razón, el tío de Elena no tenía parte en la herencia de doña Fernanda. Aparentemente él no era dueño de nada, sin embargo se movía dentro de la casa como un virtual propietario. Era un hombre de pocas palabras, aunque las pocas veces que conversé algo con él, mostró ser una persona sensible y muy culta. Siempre estaba para dormir y para las cuatro comidas del día, eso sí: con un cronometrismo riguroso. El resto del tiempo no paraba en casa, a dónde iba, siempre fue un misterio. Verdaderamente lo sentí cuando falleció, todavía no era tan viejo y no tenía, aparentemente, ninguna enfermedad. Cuando Fernando se recibió le sugerí que fuera el presidente de la sociedad anónima que constituimos. Yo seguí siendo el gerente. Integramos el directorio con Elena, la socia de la perfumería, la antigua empleada de la droguería y los demás eran de palo. Más del noventa por ciento de las acciones quedaron en la caja fuerte. Fernando nunca alcanzó a madurar como empresario, todo lo que tenía que hacer me lo consultaba a mí, o si no al perito mercantil que teníamos como administrador contable, porque ese sí que era una luz. Fernando era varios años mayor que la hermana, tenía casi mi misma edad, pero actuaba para todo como si fuera mi hijo. Me consultaba hasta sus problemas sentimentales. Así me enteré que se estaba enamorando de la linda señora socia de la perfumería, pero que no se atrevía a mostrarle su pasión. Esto fue una señal de alerta. Si Fernando se llegaba a casar con ella constituiría una fórmula explosiva. A esta señora yo la conocía muy bien, demasiado bien, era simpática, muy inteligente, audaz y no sé hasta qué punto tendría escrúpulos. Si ella fuera dueña de las decisiones de Fernando podría manejarlo perfectamente y pasarme por arriba. Cuando murió mi tío me causó un profundo dolor. Estaba lo más bien aunque ya era bastante mayor, se acostó a dormir y no se levantó. En los últimos años siguió trabajando como siempre en la construcción. Cuando tenía tiempo ocioso entre una obra y otra, se ocupaba de continuar el departamento que había iniciado yo. Terminó haciendo una hermosa casa de dos plantas. Al fondo guardaba los andamios y otros enseres. Todavía no inicié la sucesión y yo soy el único heredero. Tengo que ocuparme de alquilar la casa para evitar el peligro de que la ocupen. Me traje conmigo el perro de mi tío, porque el mío había muerto hacía poco, por su manía de escaparse a la calle y cruzar corriendo la avenida. Parece mentira, yo acá soy el que maneja hasta los menores detalles de una millonaria empresa, yo podría (y sé cómo hacerlo) vaciarla a mi favor y quedarme con todo. Sin embargo sé que eso jamás lo haré, en realidad no soy dueño de absolutamente nada. Ni siquiera cobro los sueldos que tengo asignados como gerente, no los necesito, tengo acceso a todo el dinero de la compañía, aunque formalmente nada sea mío. Lo único mío es la casa que me dejó mi tío en Villa Lugano. Míos son mis hijos y Elena. ¿Es mía? Nunca estuve seguro. Lo que sí creo cierto es que tampoco sea de nadie más. Ella fue propiedad exclusiva de su mamá, al faltar la mamá, yo la reemplacé. La reemplacé en todos los ámbitos y hasta creo que la superé en muchos términos. ¿Fue ese mi propósito? Estoy seguro que no. Reemplazarla fue una tarea a la que me vi abocado por imperio de las circunstancias. No tuve más remedio, alguien lo tenía que hacer. Lo inicié como tarea temporaria, circunstancial y la bola de nieve que formé me envolvió. Ahora La Droguería, “mi droguería”, es la más grande o la más importante del país. Importamos de todo el mundo y exportamos a países vecinos. Esta es una empresa que yo creé. Antes no era así, no era ni la sombra de lo que es hoy. Elenita, yo siempre la llamo Elenita, porque sigue siendo siempre la misma hermosa niña de La Droguería. Esa niña difícil a quien la familia no me la quería dar. Esa mujer que ya siendo mi mujer y habiendo sido madre y pasado los años, sigue siendo en cierto modo esquiva. Ella nunca se negó a nada, aunque creo que si niega algo, se lo niega a sí misma. En nuestra casa nunca hay peleas, nunca hay gritos, todo es perfectamente normal. En nuestra cama nunca hay celos ni recelos, no hay reyertas, todo es normal, pero tampoco hay reconciliaciones. En nuestra cama no hay risas ni cosquillas, no se juega, todo es en serio. La imagen del Cristo que pende sobre nuestra cama se me antoja que es el retrato omnipresente de la finada doña Fernanda. El grado de intimidad que alcancé con la socia de la perfumería, ella se ocupa de remarcarlo cada vez que puede en presencia de otras mujeres, como si las mujeres no fueran de por sí rápidas para advertir estas cosas. Todas, menos Elenita. No tengo temor de que esta situación pueda derivar en un escándalo mayúsculo, la socia no es tonta y en ningún momento arriesgaría un sólido negocio. Diría que hasta me molesta esta tranquilidad en mi relación matrimonial. ¿Cómo puede ser que Elena no se dé cuenta de lo que pasa con la socia? Todo cambió mucho en La Droguería en estos últimos años, pero yo sigo utilizando la pequeña oficina que usaba la finada. Sobre una de las paredes hay un retrato del viejo fundador, don Fernando, padre de la finada y abuelo de los chicos, con su mirada severa y autoritaria. Al lado hice colocar con un marco igual, la fotografía de doña Fernanda, elegí para ello una de sus muchas fotografías en que luce mejor. Queda lugar para otro cuadro igual. Mucho pienso si no estaré yo allí en algún momento. Cuando todo el personal se retira, se apagan las luces y se bajan las persianas, me gusta quedarme solo en esa oficinita. Solo con mis recuerdos. No me cabe duda de que yo reemplacé a la muerta. Yo no quería ni nunca quise su empresa, lo único que yo quise siempre fue a su hija, pero ese reemplazo no me dio sobre ella el poder que tuvo la madre. Y cuando digo el poder que tuvo me da una sensación de vértigo. Cada día estoy más convencido de que ese poder lo sigue teniendo, ahora más que nunca. No sé si dentro de ella yo sigo siendo el petiso, el enanito de jardín. ¿Por qué me cuesta tanto acceder a su intimidad? Siempre tan distante, cordial pero distante. No ofrece ningún motivo de queja, ni uno solo, pero siento que no es mía. Percibo que está siempre el fantasma latente de la vieja influyendo sobre ella. Mientras todos me manifiestan admiración y respeto, y en algunos casos hasta evidente temor, ella se muestra inconmovible. He llegado a la triste conclusión de que estoy pagando un alto precio. Gasté mis energías, gasté buena parte de mi juventud, gasté nada menos que mi suerte. Porque hay que ver que tuve suerte al no dejar las huellas digitales en el frasco. ¿Qué hubiera pasado si las dejara? ¿Cómo las iba a explicar? Recién ahora estaría saliendo de la cárcel, eso si hubiera observado muy buena conducta. Estaría sin un peso, sin trabajo, sin familia, envejecido y arruinado. Lo peor de todo es que estaría sin Elena. Ya muy cansado para empezar de nuevo. Pero…sería yo mismo. Viviría en la casita de Av. Cruz, haría instalaciones eléctricas y albañilería. En lugar de manejar un Mercedes nuevo, andaría en mi viejo y fuerte Baqueano, cargando los caños, los rollos de cables y las bolsas de cemento. Tendría una mujer con quien cada tanto me agarraría de los pelos y luego nos reconciliaríamos en la cama. Mis hijos serían distintos, serían atrevidos y traviesos, tendrían la cara sucia y el pantalón roto de jugar en la calle. En toda la casa se oirían gritos de la madre, pero también risas y la alegría de vivir reinaría por todos los rincones.
¿Qué pasa ahora? Ah, me llama la mucama, es la hora de cenar. Cierro todo y voy para arriba.
Cuando yo iba a la escuela técnica la veía. Muchas veces ella estaba en la puerta de la droguería. Entoncesera aún una niña, pero dejaba ver la hermosa mujer que llegaría a ser.
Hay cosas valiosas en la vida, que tienen precios que cuesta pagar. Ella llegó a ser mi mujer, pero tengo que reconocer que me costó mucho lograrlo. No todo fue vencer su natural recato y timidez, conseguir que me contestara y que alguna vez llegara a sonreír. Fue todo un triunfo lograr que aceptara que nos encontráramos en la plaza y mucho más aún arrancarle un fugaz beso.
Cuando su mamá se enteró de que nos estábamos viendo, me hizo saber por medio de ella que quería conocerme. Me recibió cortésmente, aunque con cierta frialdad. Fueron innumerables las preguntas que tuve que contestar. Me observaba de arriba abajo, como buscándome alguna falla o defecto. Demás está decir que yo estaba firme pero muy tenso, esperando ese veredicto que tardaba en producirse. Aunque entré en la casa como amigo de la nena, era evidente que se me observaba como probable candidato.
Había según mi entender, una valla social que sortear, yo pertenecía a una familia muy humilde y ellos eran gente rica. La droguería con todo su local, depósito, oficina y demás instalaciones, más la enorme residencia que había en el primer piso, eran propiedad de la familia. Esto solo ya valía una fortuna, pero además tenían otros bienes raíces. La mamá era viuda, una viuda relativamente joven, dueña o por lo menos indiscutible administradora de todos esos bienes. La nena estudiaba magisterio, piano y no sé que otras cosas. El hermano iba a la facultad, algún día sería contador, como había sido su padre. En la casa imperaba una rígida disciplina sostenida por la mamá, con el noble propósito, sin duda, de hacer de sus hijos personas probas y equilibradas.
Me llevó un tiempo llegar a ser considerado el novio, y esto a regañadientes. Era muy claro para mí que la familia no me consideraba el candidato con dotes suficientes. Yo no era rico, carecía de abolengo (ellos también) no tenía título universitario y era petiso. Lo de petiso fue siempre tema discutible, no soy alto pero tampoco soy un enano. No obstante todas estas objeciones, yo contaba con una carta de triunfo: la nena me quería. Soporté innumerables desplantes hasta que finalmente llegó el solemne día en que fui a pedir la mano de Elenita, la nena.
Como ya todas las instancias de negación habían sido salvadas, la mamá me impuso una última y perentoria condición: al casarnos tendríamos que vivir en la casa. La casa era por demás grande, con comodidad para varias personas. De esa forma la nena estaría siempre cerca de su mamá. Esta condición me resultaba un beneficio y una solución inmediata, por lo cual acepté muy complacido.
Todo parecía marchar perfectamente bien, aunque nunca negué mi condición de ateo, no me costó ningún trabajo aceptar el casamiento por iglesia, además del Registro Civil. Mi futura segunda mamá era muy, pero muy católica y no tuve nunca el menor interés en contrariarla.
En otras familias el casamiento de una joven pareja puede tener el efecto de una gran alegría, en este caso no fue así. A pesar de que la familia era numerosa y la multitud de relaciones era inacabable, la concurrencia a la iglesia fue escasa. No hubo fiesta, solo un almuerzo familiar en un restorán y con los íntimos indispensables. La famosa luna de miel duró apenas diez días. Yo la tuve que costear con cierto sacrificio y ellos no pusieron ni un centavo.
La convivencia parecía no acarrear mayores problemas, la nena seguía con sus actividades habituales, siempre muy pegada a su mamá. Teníamos una habitación al lado de uno de los baños, que resultaba prácticamente de uso exclusivo. Comíamos en el comedor de la casa. Había mucama y cocinera. Casi siempre lo hacíamos solos, la comida era una instancia bastante anómala, cada cual comía cuando se le daba la gana. Los domingos sí, se reunía todo el grupo familiar, la mamá con sus dos hijos, un tío, hermano de ella y yo. Con frecuencia había algún otro pariente o invitado. Antes de comer se debía rezar para agradecer a Dios. Con las manos sobre la mesa, me quedaba quieto esperando hasta que todos empezaran a comer.
Como yo trabajaba, porque nunca dejé de trabajar, impuse a rajatabla la condición de que contribuiría con los gastos de la casa. No querían cobrarme de ninguna manera, pero insistí y me puse firme hasta que la señora tuvo que aceptar.
Mis estudios fueron nada más que de escuela técnica, soy electrotécnico. Ya de estudiante trabajaba con mi tío, él era albañil y con él aprendí el oficio, es decir que soy electricista, albañil, gasista, plomero, carpintero, herrero, etc. Todo me sirve para no estar nunca sin trabajo. Mi ropa de trabajo y toda mi ropa, nunca dejé que la lavara la muchacha, la llevaba al lavadero.
Yo no conocí otra casa que la de mis padres y mis tíos. Allí se respiraba alegría dentro de una pobreza digna. En la droguería no había alegría, al menos en mi presencia, nunca se veía una sonrisa ni mucho menos una carcajada. Cuando entraba a una habitación, se daba la casualidad que las personas que estuvieran en ella se tenían que ir. Podría pensar que se me hacía a un lado, pero eso no era atribuible a doña Fernanda, ella parecía severa pero justa y no daba lugar a que se pusiera en duda su bondad y buena disposición hacia todo el mundo, condición propia de su firme religiosidad. No era persona de hablar mucho, pero cuando lo hacía siempre recalcaba que su más firme propósito en la vida era hacer todo el bien posible a los demás.
Para el primer cumpleaños de Elenita, quise hacerle un regalo. Yo siempre fui una calamidad para hacer regalos, es algo que no me gusta, tengo poca habilidad para acertar qué puede gustarle a otro y mucho menos a una mujer. Entendí que si le compraba un lindo vestido en la Avenida Santa Fe y que fuera bastante caro, al menos para mí, estaría bien. Tuve que darle la boleta para que lo cambiara por cualquier otra cosa. Lo que se han reído con el famoso vestido. Ni siquiera tuvieron la delicadeza de reírse a mis espaldas.
Había momentos en que doña Fernanda me resultaba una persona contenedora, casi tierna, amigable. En esos momentos me sentía feliz. Elenita estaba siempre junto a ella. Debía controlar mi efusividad delante de la mamá, porque eran gente muy recatada. Sin embargo los parientes mostraban entre ellos todo lo contrario. Sentía en todo momento que me faltaba más tiempo junto a mi mujer, siempre había alguien, siempre alguna ocupación, siempre, por lo menos, la presencia de la mamá.
Varios meses, casi un año después del casamiento, tuvimos nuestras primeras vacaciones. Me esforcé por recaudar fondos suficientes, cobrando todas la deudas que me debían y tuve con tiempo todo preparado para ir a las sierras de Córdoba. Por fin iba a estar, aunque solo fuera unos días, solo con mi amor. No fue así, la mamá vino con nosotros. Con una dulce sonrisa y muy suelta de cuerpo, dijo –Ay, yo voy con ustedes, nunca estuve en las sierras, las quiero conocer, pero no los voy a molestar para nada.
Tuve que aceptar, muy de mala gana, que compartiéramos los gastos, porque otra persona excedía mi presupuesto. Esto me resultaba muy desagradable, porque yo podía gastar hasta donde me daba el cuero, en cambio la señora gastaba a manos llenas y forzosamente lo compartíamos.
Lo lógico hubiera sido que alquiláramos en el mismo hotel dos habitaciones con baño privado, pero doña Fernanda no podía dormir sola, tenía miedo de la soledad. Era un departamentito con una habitación matrimonial que ocupábamos nosotros y otra más pequeña que ocupó Fernanda. Eso sí, compartíamos el baño y el espacio sonoro, con lo cual quedaba totalmente restringida nuestra intimidad. Ella era muy buena, todo lo hacía con la mejor intención, pero, sin querer nos arruinó las vacaciones.
Nunca se hablaba en la casa del finado padre de Elenita, yo lo conocí a través de unas fotografías. Se veía un hombre serio, delgado, de gruesos anteojos de carey, con un cierto aire de funcionario público. La empresa y todas las propiedades fueron obra de don Fernando, el abuelo de Elena, el marido de Fernanda había sido su contador. Ahí está, tenía pintada la estampa de contador. Cuando la señora hablaba del papá, se le iluminaba el semblante, sin duda era su ídolo, hombre avasallador y de empresa. Del finado marido nunca la oí hablar. Por lo visto Fernandito seguiría los pasos del papá, ya que estudiaba contabilidad. Pero no basta con ser contador para administrar cualquier clase de empresa, hay que tener condiciones y esas condiciones las tenía doña Fernanda, heredadas de su papá.
Con mi mejor ánimo de integrarme a la familia y colaborar con la empresa, propuse, en ratos libres, rehacer la instalación eléctrica de la droguería. El edificio, aunque de muy buena calidad, era bastante antiguo, los cables tenían aislación de parafina y estaban en muy malas condiciones. Había frecuentes cortocircuitos y pérdidas, el peligro de incendio estaba siempre presente. Yo le puse conductores antiflama, descarga a tierra con una buena jabalina, térmicas adecuadas a la carga de cada circuito y disyuntor diferencial. Una cosa bien hecha. Como lo hacía yo solo y por las noches, tardé bastante tiempo en terminar y creo que siempre me quedó alguna parte pendiente. Fernanda dijo en broma –Parece la obra del Congreso- Me reí del chiste aunque no me hizo mucha gracia, pero menos gracia me hizo cuando la oí comentar que gastaba mucho en materiales eléctricos. Yo siempre le llevaba las boletas y ella me daba el dinero, el material estaba puesto. Mi trabajo no se lo cobraba, por supuesto, ¿qué pretendía, que comprara el material de mi bolsillo? La propiedad era de ellos o de ella, no mía.
Con el tiempo me fui interiorizando de cómo era la mecánica familiar. Ellos se reían y divertían entre sí, pero no delante mío. Recibían frecuentes visitas, amigos personales y compañeros de facultad deFernando, amigas y compañeras de Elena, hermanos de Fernanda y primos hermanos y segundos y toda la parentela. Conmigo no tenían mucha afinidad. Tengo que reconocer que tal vez esta frialdad era mi culpa, yo recibía a mis amigos en el café de la esquina, mi vieja vino una vez sola y nunca volvió, mi tío, que era como un hermano mayor, como mi padre, no era persona para andar con protocolos. Yo parecía más bien un pensionista a quien no se le da cabida en la familia.
Mi tío tenía un terreno amplio en Av. Cruz, en Lugano, es un barrio feo pero está dentro de la capital. Allí tenía un galpón donde guardábamos los andamios. El terreno contaba con pavimento, agua, luz, cloaca, gas, etc. Era perfecto para vivir. El barrio no era muy lindo pero se podría vivir perfectamente bien.
-Vos sabés que todo lo que yo tengo es para vos, ya casi no trabajamos en la construcción, con el tiempo este terreno va a valer mucho. Vos te podés ir haciendo una comodidad para vivir con tu señora y pueden vivir solos, porque “el casado casa quiere” Pensalo y ya sabés que aquí todo es tuyo, hay puertas buenas, ventanas, caños, vos te das maña para hacerlo todo, no tenés necesidad de pedirle nada a nadie.
Parece mentira, una solución tan sencilla y tan al alcance de mi mano, que la tenía ahí no más y no la veía.
Con gran entusiasmo le comuniqué a Elenita la novedad. Se quedó un poco pensativa – No sé qué dirá mamá- No tengas miedo, ella va a estar de acuerdo, seguro. Vení, vamos hasta allá para que conozcas el barrio.
El barrio no le gustó, era natural, además se trataba de un terreno baldío con un galpón, yo estuve mal en no haberla preparado con calma. Al menos conoció a mi perro, quien penaba su soledad en el depósito.
Una tarde lo llevé a mi perro para que conociera la casa de ellos. No creo que haya en el mundo un perro más inteligente y bien educado, es de estos que no ensucian de ninguna manera, ni se rascan, no pierde pelo y hasta creo que no tiene pulgas. Doña Fernanda lo vio y dijo -¡Qué es esto!- el pobre perro cuando la vio se vino a guarecer detrás de mí. Esa misma noche lo tuve que volver a llevar hasta la avenida Cruz.
Una sobrinita de ella, hija de una prima, niña de unos tres o cuatro años, una criatura encantadora con quien me gustaba jugar, me contempló un rato y me dijo “vos sos el enanito de jardín” yo me reí por la ocurrencia, pero me llamó la atención, fue como si de golpe se hubiera prendido una luz roja. ¿De dónde sacó la nena esa expresión? Ella vive en un departamento, no tienen jardín ni enanitos. En los dibujitos de la televisión pueden aparecer enanitos, pero los de jardín no. Esa expresión con una carga tan peyorativa es cosa de adultos. Así me deben calificar los parientes, para ellos yo no debo ser más que un enanito de jardín.
Cada día estaba más cansado de vivir en la droguería, todo rato libre que tenía me iba para la Avenida Cruz, donde preparaba mezcla y me ponía a hacer algo. Ya había diseñado un pequeño departamento con posibilidades de ampliación.
Los domingos eran sagrados para “La Familia” misa y almuerzo familiar. A la hora de la siesta tenía toda la intención de dormir con mi mujer, pero siempre, por hache o por be, la mamá tenía algo que hacer con la nena. Yo me acostaba solo y no podía dormir, pensaba que en ese tiempo podría estar adelantando la obra del departamento.
Un día, no sé cómo fue, a alguien se le escapó decirme “che petiso” No sería nada en otra circunstancia, pero yo ya estaba muy cargado con resentimientos y me desmandé. No sé quién era, un hombre a quien no conocía, lo invité a pelear, para mostrarle que el petiso bien le podía romper la cara. Por supuesto que arrugó humildemente, pero a partir de ese momento mi permanencia en la casa pasó a ser una tortura. Me puse huraño y trataba de estar todo el máximo tiempo posible fuera de la casa.
Volví a la carga con Elenita –Yo quiero vivir con vos, no con tu familia, todos me resultan hostiles, quiero terminar el departamento y que nos mudemos. Puso mala cara, primero dijo que el que era hostil era yo mismo, que sus parientes y amigos eran todos gente educada y cordial. Que el ermitaño era yo. Que no sabía convivir con los demás. Vivir en Lugano ni soñarlo, que ella jamás iría a esa “villa miseria”. Yo me puse mal y alcé la voz, tal vez me excedí calificando a la familia. Ella se echó a llorar sobre la cama. La quise acariciar pero me di cuenta de que no estaba el horno para bollos. Mientra tanto, en la casa no volaba una mosca. Ese silencio indicaba que estaban todos parando la oreja.
Seguí con cada vez más entusiasmo trabajando en el departamento de Lugano, en consecuencia mi matrimonio se deterioraba día a día. Cuando volvía a insistir con el tema de que nos fuéramos a vivir fuera de la casa, ardía Troya, los gritos ya ocuparon su sitial. Decidí entonces recurrir a la autoridad máxima para pedir justicia.
Le pedí a mi suegra hablar con ella. Confiaba en que con su proverbial rectitud me ayudaría a resolver el conflicto que tenía con su hija. Me hizo pasar a su oficina de la planta baja, cerró la puerta y nos sentamos. Me escuchó serenamente mientras yo le explicaba la situación, aunque esta era una situación que ella conocía perfectamente. Cuando terminé, comenzórecién a hablar, lo hizo con mucha calma, muy dulcemente y sin que se borrara una amable sonrisa de su boca. Luego me palmeó cariñosamente la espalda y me dijo: no se preocupe joven, todo va a estar bien. Me fui algo más tranquilo, pero no del todo, eso de “no se preocupe joven” me sonó a burla, ¿acaso no sabía mi nombre?
En definitiva ¿qué me dijo, me dio la razón o no? Tuve la sensación de que no habría ningún cambio favorable. Elena ya estaba enterada de que estuve hablando con la madre, cuando la vi. Estaba que echaba chispas –Así que estuviste molestando a mamá, haciéndote el hombrecito- Por primera vez y última, espero, le levanté la mano.No había nada que hacer, estaba realmente rodeado de enemigos. Mi última esperanza, doña Fernanda, se desvanecía paulatinamente. Me fui hecho una furia, bajé la escalera y abrí la puerta de calle, de pronto recordé que me había olvidado algo. Cuando me volvía, el viento cerró la puerta con estrépito. Me quedé un cierto tiempo en medio de la escalera para tratar de serenarme. Desde allí se oía claramente todo el movimiento de la casa. Doña Fernanda fue corriendo a ver qué pasaba con la nena, en ese momento ella, con el rimel corrido por las lágrimas, salía en busca de su mamá. En la sala se encontraron con el tío y ese a quien desafié a pelear, que había sido un primo lejano o algo así. Abrieron las ventanas de la sala para que entrara luz, la escalera quedaba más bien oscura. Nunca en mi vida fui fisgón, pero ahora era mi oportunidad de saber qué se decía a mis espaldas.
Mejor sería que no lo hubiera hecho. Confiados en la impunidad, seguros de que el portazo coincidía con mi alejamiento, no tuvieron inconveniente en expresarse con toda sinceridad. Ahí pude ver bien a las claras el manejo de la vieja puta y celestina. El primo famoso se tomaba delante de ella unas libertades inconcebibles, ¡qué rápido era para seducir a la prima! Se atrevía el desgraciado a jugar de mano con Elenita y la “nena” delante de la mamá, parecía tomarlo con la mayor naturalidad. Estuve a punto de subir y matarlos a todos a golpes, cosa que me hubiera resultado fácil por la indignación que tenía. Temblaba como una hoja, por fin había descubierto bien cómo era la situación. Esta vieja maldita tenía dos caras, con una me sonreía y con la otra me mandaba degollar. ¡Qué engañado estuve! Me armé de toda mi fuerza de voluntad para no reaccionar en caliente. Estaba tan desesperado que tuve miedo de caerme por la escalera y revelar mi presencia. Abrí la puerta y la cerré al salir, en el mayor silencio.
Yo ya había visto el frasco, varias veces los tuve que mover de lugar para acceder a las bocas de luz, cuando estuve cambiando los cables. Eran muchos frascos iguales de aproximadamente un litro o dos, color caramelo con tapa esmerilada. Casi todos tenían etiquetas blancas con especificaciones. Éste tenía una etiqueta roja con una calavera y tres grandes letras mayúsculas (KCN) No soy químico pero en seguida supe de qué se trataba.
Volví tarde a la noche, me había pasado casi todo el resto del día en avenida Cruz, no tenía ganas de trabajarni de hacer nada. Mi perro parecía entender mejor que nadie mi desazón, estuvo todo el día pegado a mi pantalón. Parece mentira, ¡tanto que quiero a mi perro y no tengo derecho de vivir con él! Elenita dormía, el que no pudo dormir en toda la noche era yo. Me daba vueltas y vueltas en la cabeza la imagen del primo baboso manoseando ami mujer. A ese gusano yo lo aplastaría en un segundo, pero mi gran enemigo era la vieja reputísima que incitaba a la hija a que me metiera los cuernos. Y esta boba ¿no era capaz de darse cuenta? Con razón tanto desprecio por parte de toda la familia, ahí se hacía siempre lo que mandaba la vieja, ella mandaba en el negocio, en la casa y en todas partes. No hacía falta que hablara, se hacía entender por gestos y por silencios, todos los demás eran unos peleles a quienes ella manejaba a su antojo. Por eso su oposición a que nos mudáramos a otro lugar, ella quería tener a su hija siempre cerca para disponer de su vida. Su inconveniente era yo. Yo le resultaba un hueso duro de roer, por eso se había propuesto destruirme, destruyendo mi matrimonio. Así ella volvería a tener intactos los hilos de sus títeres.
Después de tomar el se te descompuso, cuando vino la médica del SAME, ya estaba muerta. Tenía los labios llenos de espuma y signos más que evidentes de envenenamiento. La médica, una flaca mal y nunca, ni lenta ni perezosa dio cuenta inmediatamente a la policía. Esa misma tarde vino un oficial joven y estuvo haciendo preguntas a todos los de la casa. Yo no iba ser tan estúpido de llorar y decir que la quería muchísimo. Dije que sí, que me llevaba mal con mi suegra porque era una persona autoritaria y quería mandar en la vida de los demás. El oficial, un muchacho de mi edad, a pesar de ser policía parecía inteligente, dijo -¡Qué le vas a hacer hermano, las suegras son jodidas! Se ve que él también tenía suegra.
Tuve que quedarme todo el tiempo haciéndome cargo de la situación, muerta la vieja quedaron todos desamparados, nadie sabía qué hacer. Tuve que ocuparme de los trámites, de la pompa fúnebre y de todos los requisitos. De pronto parecía haberse terminado toda animosidad contra mí.
Esa misma noche me escurrí al depósito dela droguería a borrar con un trapo las huellas digitales, no encendí la luz para no llamar la atención. A la mañana, antes del entierro, vinieron de la policía científica con guantes y se llevaron el frasco entero en una bolsa, junto con una nota. Yo estuve presente y un escalofrío me corrió por todo el cuerpo, el frasco al que le borré las huellas no era ese. En la semipenumbra me había equivocado de estante. No había tiempo de hacer nada ni de pensar la menor estrategia, las consecuencias del arrebato había que afrontarlas con entereza. Ahora había que ir a Chacarita, a depositar a la señora en la bóveda de la familia, junto a su marido y a su querido papá.
Pensé más de una vez si me convenía hacer una declaración o simplemente callarme la boca, pero las circunstancias me iban llevando. Aquí estaba y me aguantaría a pie firme lo que viniera.
Pasaron varios días en que no tuve sosiego, de noche dormitaba solo a ratos. Me despertaba sobresaltado, siempre me parecía que me venían a buscar. No me explicaba cómo no confrontaban las impresiones digitales sobre el frasco con las mías. No sabía si sería mejor presentar una declaración voluntaria asumiendo mi culpabilidad.
Lo fui a ver a mi tío, nos citamos en el depósito de avenida Cruz. Le conté todo lo sucedido, él era la única persona a quien se lo podía contar. Se quedó un rato callado, serio, pero sus ojos sonreían –La puta que sos corajudo, cuántos hubieran querido hacer lo mismo que vos.
-Sí tío, pero en cualquier momento me va a venir a buscar la policía.
-¿Por qué?
-Las huellas digitales en el frasco, yo podría argumentar que lo tuve que mover para hacer la instalación, pero ¿qué digo cuando aparezcan las huellas en la tapa?
-Ya te habrían llamado. A ver, mostrame tus manos… No ves, vos estuviste haciendo el cielorraso con cal fina y sos tan bruto como tu tío, no te querés poner guantes de goma, ahí tenés, la cal te borró las impresiones digitales. Mirá, hace unos años yo tuve que renovar la cédula, fui varias veces a tocar el pianito porque salían lisas, todo por el mismo motivo, la cal fina. A vos mismo te habrá pasado que hasta las yemas de los dedos terminan sangrando de cómo se come la piel.
Siempre mi tío tiene la respuesta tranquilizadora, es verdad ¿qué huellas digitales si tengo todos los dedos lisos?
-Mirá tío, yo tengo pensado, si este asunto se tranquiliza, obligarla a mi mujer a que venga a vivir aquí conmigo y si ella insiste y no quiere, la pienso dejar, la pienso abandonar y yo me vendré solo.
-Me parece muy mal. Eso no es la actitud de un hombre responsable. Ahora que no está la vieja, y no te quiero oír hablar nunca más de cómo murió y por qué murió, te decía que ahora que la señora falleció, no hay ninguna razón para que vos te tengas que ir. Además es tu deber cuidar y proteger a tu mujer. Tenés que pensar que la pobre chica se debe encontrar desamparada, y no solo ella, también tu cuñadito y toda la familia de alguna manera. Vos no los podés abandonar. Este lugar de acá es tuyo, vos lo sabés bien, pero ahora tu lugar está allá.
Me volví con el perro, a nadie se le ocurrió decir nada. Elenita lo acarició y hasta lo besó. Demás está decir que este atorrante estaba en el cielo. Nadie puso objeción.
Yo no acababa de quedarme tranquilo, de la policía no me llamaban, del juzgado tampoco, pero me resultaba inquietante la tranquilidad repentina del asunto. Resolví hacer lo más lógico, preguntarle a mi mujer cómo se había resuelto el asunto. Los dos hijos y el hermano declararon lo mismo: ella se habría suicidado. Toda su vida se había estado quejando de diversas dolencias, no había enfermedad que no fuera conocida y sufrida por ella. Su mayor deleite era estar permanentemente en manos de médicos. Ahora se le había antojado que tenía cáncer en estado terminal, incurable e irreversible. Había dicho muchas veces que no iba a esperar estar en las últimas, ella era una mujer de coraje y sabía lo que tenía que hacer. Esto le servía a la perfección para tener en vilo a toda la familia y a mí me salvó definitivamente.
Retiro del artículo: "Ileal-lymphoid-nodular hyperplasia, non-specific colitis, and pervasive developmental disorder in children"
Tras la sentencia del Panel de ejercicio profesional del Concejo General Médico (GPC) , ha quedado claro que varios elementos del artículo de 1998 escrito por Wakefield, A. y colegas son incorrectos, contrarios a las conclusiones de una investigación previa. En particular, las afirmaciones de que los niños "fueron derivados al especialista de forma consecutiva a los hallazgos" y que las investigaciones "habían sido aprobadas" por el comité de ética local demostraron ser falsas. Por lo tanto, retiramos por completo el artículo de nuestros archivos.
Los editores de The Lancet
Pdta del autor del blog: No deja de resultar sugestivo que en el escueto comunicado, los editores ni mencionen que el GPC consideró válidas las indagaciones del periodista Brian Deer del Sunday Times que demostraron que Wakefield había falseado datos. Más que incorrectas, las afirmaciones probaron ser falsas y deshonestas.
Este artículo es reproducido de la web del CONICET
La película 2012 reabre el tema del Apocalipsis anunciado por los mayas, tema que genera tanta discusión y debates que, inclusive la NASA habilitó en su página Web una sección donde astrónomos y astrofísicos abordan el tema y responden las inquietudes de la gente.RonaldEmmerich, el director de 2012 sigue con una misma temática que implica atemorizar con determinados temas: “El día después de mañana”, sobre cambio climático y “Día de la Independencia”, sobre una invasión de extraterrestres. En esta ocasión aborda la creencia que señala que el 21 de diciembre del año 2012 los seres humanos entrarán en una nueva civilización y que habrá un grupo de investigadores intentando evitar la extinción de la raza humana.
Para dar tranquilidad desde ahora, la doctora Beatriz García, investigadora del Conicet - UTN Regional Mendoza, docente de la UNCuyo y del Centro Tecnológico para el Desarrollo Regional Los Reyunos y miembro de la Colaboración en el Observatorio Pierre Auger Sur, adelanta que “los mayas nunca predijeron el fin del mundo y lo que dicen ser profecías mayas no son tales. Y es que parte de estas historias tienen su origen en un texto de FrankWaters, un escritor especulativo, quien en 1975 publicó un libro llamado “Misticismo mexicano”.donde hace referencia a las estelas mayas y les da entidad de profecías a las inscripciones, adoptando una interpretación personal y errónea de los ideogramas”.
Sabiduría maya
Los mayas eran observadores del cielo, astrónomos que predecían fenómenos celestes y que conocían la manera de transformar al cielo en un instrumento para el desarrollo de sus actividades cotidianas.
Adoptaron dos tipos de calendarios, que correspondían a dos ciclos con usos independientes. Uno era el calendario civil, de 365 días, llamado Haab, parecido al calendario moderno, que se basaba en el movimiento de la Tierra en torno del Sol. El otro era el Tzolkin, un calendario sagrado, de 260 días. Los mayas combinaban ambos calendarios para obtener una Cuenta Corta o ciclo de 52 años. Este ciclo estaba contenido en uno mayor, llamado Cuenta Larga. Esta última les permitía contar el número de días transcurridos desde el inicio de una Era Maya y este ciclo comprendía 13 grandes periodos de 394 días cada uno.
Pero la realidad es que muy pocos descendientes de los mayas que viven en la actualidad usan esta cuenta larga, que fue descubierta hace poco y cuyo conocimiento proviene de interpretaciones de estelas y códices en muchos casos, incompletos.
Los Historiadores difieren respecto de la manera de determinar este periodo largo y se inclinan por la cuenta que corresponde a 20 periodos Baktun, que da como resultado un periodo de 7886 años.
Los códices fueron uno de los recursos del pueblo maya para registrar conocimientos. Se trata de rollos de papel coloreados, con pictogramas. Los códices están confeccionados en un tipo particular de papel, denominado amatl, que proviene de la corteza de un árbol.
Parte de la información que algunos interpretan como profecías están en los códices, y otra parte está en las estelas, rocas monolíticas con bajorrelieves, los ideogramas. Estos ideogramas representan conceptos, ideas y por lo tanto puede haber más de una interpretación.
Uno de los códices más famosos del mundo maya es el de Dresden, en donde fue posible descifrar predicciones de eclipses solares y registros de las fases de Venus, entre otros fenómenos astronómicos conocidos por los mayas.
La medida del Tiempo
Los mayas crearon un sistema de medición basado en el número 20, atendiendo a que los seres humanos tenemos 20 dedos entre las manos y los pies. La escritura maya se representa mediante glifos y a partir de ellos fue posible deducir que los calendarios se usaban para determinar épocas de siembra y cosecha, predecir eclipses solares y lunares y otros movimientos de cuerpos celestes, tales como los del planeta Venus.
Así, partiendo desde el 0, otro concepto que conocían a la perfección, un día es un kin; y 20 x 20 días es un Iunal. En esa secuencia, un intervalo de 7200 días (360 x20) se conoce como Katun; para tener un Baktun, se necesitan 20 Katun (7200 x 20 = 144.000 días).
Cada Era Maya comprende un total de 13 baktuns completos y se piensa que la presente inició en el 3114 AC.
"El fin del calendario maya no es el fin de la creación, sólo el fin de un ciclo, explica García.
Registros incompletos e interpretación
Una de las nueve estelas monumentales es la que hace referencia al inicio de la Quinta Era Maya.
En ninguna parte de esa estela ni de otras se hace referencia alguna al fin del mundo, ni a ningún hecho catastrófico provocado por agentes naturales. Probablemente para los mayas el fin de una era estuviera relacionado con un recomienzo del mundo, pero entendido en términos culturales; es decir, una renovación místico espiritual propia de su cosmogonía.
Así como los seres humanos modernos también celebramos los fines de año, de siglo y de milenio, los sentimientos asociados con el “volver a comenzar”, con la posibilidad de empezar un nuevo tiempo, renovado, volver la cuenta a cero, es parte de las aspiraciones del hombre como especie.
Respecto de la fecha mencionada como clave, entre el 21 y el 23 de diciembre de 2012, es la fecha aproximada, asociada con el solsticio de verano para el hemisferio sur, que coincidiría con la que se desprende de la interpretación de los grifos: es la fecha en la nueva era o periodo Baktun, comenzaría.
Astronomía: verdades reveladas
Parte de las propuestas especulativas y catastróficas para el 2012 están relacionadas con fenómenos netamente astronómicos, vinculados con la Tierra como planeta en el Sistema Sola y el Sistema Solar en la Galaxia. Pero esos fenómenos existen desde hace miles de millones de años, convivimos con ellos, no son temas complejos, son predecibles y los astrónomos saben de qué se tratan y la doctora García explica uno por uno:
El 21 de diciembre se completaría el ciclo de 26000 años que invierte el eje de la Tierra en dar una vuelta completa en tono de una posición central
La precesion es un fenómeno real, es el tercer movimiento en orden de importancia de la Tierra (que tiene más de 10!), tras el de rotación y translación. Se lo conoce desde hace miles de años y está vinculado con el hecho de que la tierra posee un abultamiento ecuatorial, rota, y su eje de rotación está inclinado respecto del plano de la orbita que describe en torno del sol. La combinación de estos factores hace que la tierra se comporte de manera parecida a la de un trompo. El eje de rotación describe un círculo en torno de la posición central en miles de años.Este movimiento es real, se denomina precesión, pero completar un ciclo no implica un día determinado.
Otro argumento que se esgrime es el de la alineación entre el ecuador terrestre, el sol y el ecuador galáctico.
No habrá tal fenómeno. De hecho lo más cerca que se estuvo de esa situación ocurrió en 1998.
Según las falsas profecías, el 21 de diciembre de2012, la Tierra atravesará el plano de la Galaxia.
Eso esta lejos de ser cierto. En la actualidad la Tierra está a 27 años luz del plano y deberemos esperar 27 millones años para que pase de un lado al otro de dicho plano.
Un planeta oculto, con una órbita de 3600 años está listo para entrar al S.S. interior, encontrarse con la Tierra y destruirla. Ese planeta se llamaría Nibiru y en los últimos tiempos se lo asoció con Eris o el planeta X.
No hay tal planeta desconocido, Eris es un planeta enano, más pequeño que la Luna, descubierto en 2005 por el doctor Michael Brown y su equipo, del Instituto Tecnológico de California. Está más lejos que Plutón y nunca ingresará al sistema solar interior. Su máxima aproximación ocurrirá en el 2255 y aun así estaría a más de 2000 millones de kilómetros de distancia.
El manto de la tierra derivará en pocos días, inclusive pocas horas, destruyendo la tierra. Los polos cambiaran de posición y los terremotos ytsunamis terminarán con el planeta.
Esto, obviamente, es imposible. Es real que el polo se mueve, pero muy lentamente, alrededor de un grado cada millón de años. También hay evidencia de la deriva del polo, unos 50 metros por año, pero esto no implica destrucción alguna del planeta y, además, es un fenómeno conocido, mensurable y estudiado por los científicos.
Una tormenta solar masiva invertirá los polos magnéticos.
Existen evidencias de la reversión de los polos magnéticos, probablemente unos 780.000 años atrás esto haya sucedido, pero la reversión es lenta y probablemente se inviertan unos 5000 años en completarla. Además, el fenómeno no tiene que ver con causas externas. El fenómeno es inherente a la Tierra.
Una tormenta solar sin precedentes acabará con la vida en la tierra pues destruirá las centrales productoras de energía del planeta.
Los picos de actividad solar ocurren cada 11 años. Como el sol está entrando en uno de esos periodos de actividad, se espera un máximo solar entre el 2010 y el 2012. Si bien la actividad solar, que implica un exceso de partículas que llegandesde el Sol a la Tierra en el denominado viento solar, puede, además de intensificar las auroras boreales y australes, alterar las comunicaciones y generar un exceso en radiación X las centrales eléctricas.
Sin embargo, hay un acontecimiento astronómico real que se espera en 2012 y es realmente significativo: el tránsito de Venus. El planeta pasa por delante del disco solar, lo que sucede dos veces cada siglo. Ya ocurrió en 2004 y tendrá lugar nuevamente en junio de 2012.
A lo largo de la historia de la Astronomía, el transito de Venus fue seguido por los científicos de diversas maneras y sirvió para determinar, en el siglo XIX cuando la fotografía permitió registrar el fenómeno con precisión, la distancia Tierra-Sol y establecer la escala del Sistema Solar.
“En definitiva, en 2012 no se va producir ninguna catástrofe al estilo de las películas de Hollywood”, aclara con tranquilidad Beatriz García.
La que sigue es la entrevista que realizó Antonio Gimeno al escéptico italiano en abril de éste año , publicada en "La nueva Ilustración Evolucionista". El autor nos recuerda que "el Dr. Pigliucci es profesor de Evolución y Ecología en la universidad estatal de New York en Stony Brook. Es, además de doctor en genética, doctor en botánica y en filosofía. Autor de varios libros sobre evolución, escribe regularmente en the SkepticalInquirer y en el blog Rationally Speaking."
Reproduzco a continuación, el diálogo mantenido entre ambos.
1. Decía Adrian Bird que “la Epigenética es una palabra útil si no sabes de qué va – si lo sabes, usas alguna otra”. En sus propias palabras “la Epigenética es el estudio de los cambios heredables en la expresión y función de un gen que no pueden ser explicados por cambios en la secuencia de ADN” ¿Qué significa esto?
Supongo que Adrian Bird debería estar de acuerdo también en algo así como “la genética es una palabra útil si no sabes de que va ...” La epigenética es el estudio de información heredable no contenida en el ADN, no puedo explicarlo de manera más clara. La complicación surge del hecho empírico de que existe variedad de fuentes de información no genética, pero esto sólo hace el campo más interesante.
2.¿Alguno de estos cambios se transmiten de generación en generación? ¿Hay evidencia empírica de la existencia de esta herencia epigenética?
Sí, hay una serie de cambios epigenéticos que se transmiten a la siguiente generación, y hay evidencia empírica contrastada en sistemas vegetales y animales. Ya no es cuestión de “si” el fenómeno es real, si no de cuál es su extensión y de qué consecuencias tiene sobre nuestros puntos de vista sobre la evolución.
3.¿Qué relación hay entre la herencia genética y la epigenética?
Es una buena pregunta. De alguna manera, la información epigenética (digamos la del tipo implementada en los patrones de metilación de ADN) depende de los genes puesto que la metilación es posible gracias a las enzimas codificadas por los genes. Por otro lado, la acción de los genes depende de los patrones de metilación, por lo tanto la causalidad funciona en ambos sentidos.
4.¿Cuál es el papel de la ecología en la evolución de nuevos rasgos fenotípicos?
Si por ecología entendemos la totalidad de los factores medioambientales que afectan al mundo de la vida, la ecología es el mayor (pero no el único) determinante de la evolución fenotípica. Pero es una explicación demasiado amplia como para resultar útil.
5.¿Funciona la evolución en varios niveles? Si es así, ¿en cuáles?
Teóricamente, la evolución puede funcionar en varios niveles, incluyendo genes, individuos, grupos familiares, poblaciones y especies. La evidencia empírica para los tres primeros niveles es ahora sólida, y empieza a haber evidencia aceptable para el nivel de especies. También creo que hay una evidencia razonable para la selección de poblaciones y grupos, pero es más controvertida.
6.¿Favorece la selección natural los rasgos que potencian la evolución?
Te refieres a la evolución de la “evolucionabilidad”. Es una cuestión abierta. Aunque hay algunos modelos tentadores y resultados empíricos que parece sugerir que la respuesta es afirmativa. Menos controvertido es que la evolucionabilidad puede y evoluciona por medios no relacionados con la selección natural (por ejemplo como resultado de transiciones evolutivas pasadas, como la habida entre organismos unicelulares y multicelulares).
Si tus lectores están interesados, pueden encontrar mi respuesta a Brooks en mi blog. Creo que Brooks andaba perdido en ese editorial, no comprende la ciencia y desde luego no sabe de filosofía. Dicho fácilmente, la filosofía es una disciplina completamente distinta de la ciencia, con métodos y objetivos diferentes. Decir que la ciencia está a punto de reemplazar a la filosofía tiene tanto sentido como decir que la ciencia está a punto de reemplazar a la literatura, esto es, ninguno en absoluto.
8. Ha mostrado como la disolución del problema de las especies puede ayudarnos a comprender la manera en que la filosofía y la ciencia se pueden reforzar mutuamente. ¿Necesita la Síntesis Moderna un nuevo marco filosófico para incorporar conceptos como “criticalidad” o nuevos descubrimientos empíricos como los que demuestran la plasticidad fenotípica o la herencia epigenética?
Como comenté anteriormente, el negocio de la filosofía no es resolver problemas científicos (o viceversa). Sin embargo los filósofos pueden aportar a los científicos una perspectiva diferente sobre un problema dado (de la misma manera que los científicos pueden dar a los filosófos información empírica que es relevante a sus objetivos). La Síntesis Moderna no necesita una nueva filosofía, sino una discusión abierta entre científicos sobre qué nuevas ideas y descubrimientos añadir a una Síntesis Extendida en el futuro. Como sabes, junto con Gerd Muller del Konrad Lorenz Institute, he editado un libro sobre este tópico que MIT Press publicará el año que viene.
9.¿Cuáles son las limitaciones de la Síntesis Moderna?
Principalmente, que nunca ha incorporado el desarrollo. Esto se está remediando parcialmente desde el campo de la evo-devo, pero sospecho que es sólo el comienzo. El otro problema importante con la Síntesis Moderna es que se basa en un punto de vista sobre el mundo excesivamente geno-céntrico. Los genes son componentes fundamentales de los sistemas biológicos, pero hay otros principios ordenadores (por ejemplo las propiedades emergentes de las redes génicas, así como las interacciones locales de desarrollo) que deben ser consideradas seriamente. Finalmente, hay avances teóricos, como el de la introducción de conceptos como la evolucionabilidad, robustez y la modularidad, que en tanto que compatibles con las ideas de la Síntesis Moderna, simplemente no son una parte explícita de la misma (ni podían serlo, ya que que se han propuesto décadas más tarde) .
10.¿Cuál es su mayor reto intelectual? ¿Sobre qué misterio le gustaría escribir?
Mi reto personal es simplemente comprender el mundo mejor y convertirme en un mejor comunicador de ideas. En cuanto a los misterios, no creo en ellos. Para mi hay problemas que resolver, no misterios. Dicho esto, los problemas más interesantes a los que se enfrenta la biología hoy día, creo yo, son el origen de la vida, la base mecánica de la conciencia, y la futura ampliación de la estructura de la teoría de la evolución.
El Dr. Ernesto Gil Deza es Director de Investigación y Docencia del Instituto Henry Moore
Pseudociencia en oncologia
Enrnesto Gil Deza
(Este artículo fue publicado en la desaparecida revista "El Ojo escéptico"
No es una perogrullada afirmar que la historia de la medicina es paralela ala historia de la humanidad, o, más específicamente, a la historia del pensamiento humano. Así, en la medicina primitiva encontramos el predominio del pensamiento mágico bajo la figura del médico brujo o chamán. Más tarde aparece el médico sacerdote en la medicina asirio-babilónica y en el antiguo Egipto. Posteriormente nace la medicina "científica o técnica" en Grecia hacia el siglo V A.C. cuya figura principal es Hipócrates de Cos. Clasificarla como científica es justo sólo en la medida en que se diferenció de la mentalidad mágica y consideró al conocimiento médico como un "saber" más que como un "poder", a la vez que sentó las bases éticas del ejercicio, práctica, o arte médicos mediante el llamado Corpus Hippocraticum, aunque sus conocimientos serían hoy considerados como proto o precientíficos.
Seis siglos después Galeno(*), llamado "príncipe de los médicos", ejerció una autoridad indiscutida durante catorce siglos en el mundo cristiano a través de sus escritos, aun cuando éstos contienen afirmaciones dogmáticas no probadas y errores groseros fruto de la traslación de observaciones animales a la anatomía humana.
Aun cuando hubo muchos intentos para modificar o perfeccionar los conocimientos recibidos (Vesalio y Paracelso entre otros) recién en el siglo XVII se logra romper con la hegemonía galénica y se instituye en la medicina una forma moderna de pensamiento, a partir de la escuela de Padua teniendo como máximo representante a William Harvey con su Excercitatio Anatomica de Motu Cordis et Sanguinis in Animalibus (“Ejercicio anatómico sobre el movimiento del corazón y la sangre en los animales”) (1- 2 - 3- 4).
Desde entonces hasta nuestros días la medicina ha desarrollado un camino científico para la obtención y transmisión de sus conocimientos. El cientificismo y el reduccionismo por una parte, al igual que el animismo y el vitalismo por otra, pueden ser vistos como extremos erróneos de este camino, en el cual la observación, el registro, la cuantificación, la experimentación, y la comunicación de los conocimientos son fundamentales para una buena práctica médica.
Una visión panorámica de la actualidad muestra cómo la llamada medicina científica tiene una difusión y aceptación universales. Sin embargo se puede observar la coexistencia de tres modalidades diferentes a ella:
1- las medicinas folklóricas: china tradicional, hindú tradicional, indígenas americanas, mágica africana, etc., las cuales pueden ser vistas como la persistencia de sistemas médicos pretécnicos estrechamente relacionados con factores sociales o religiosos.
2- el curanderismo: entendido como el conjunto de prácticas llevadas a cabo por no médicos, relacionado con curaciones milagrosas, imposición de manos, médicos del espacio, etc. (invocando a veces un origen milenario y esotérico).
3- el charlatanismo: prácticas médicas no científicas también llamadas medicinas alternativas, no ortodoxas, no convencionales, no probadas, etc., llevadas a cabo en su gran mayoría por médicos formados en escuelas de medicina científica.
Estas últimas pueden ser concebidas como formas parásitas de la práctica médica, lo cual complementaría el periplo de definiciones: primero fueron llamadas medicinas alternativas, luego complementarias. Hoy podrían llamarse medicinas parasitarias.
Esto es sólo a los fines de aplicar un término médico para su práctica: se nutren y requieren de la práctica médica convencional para poder existir. Habitualmente los pacientes son atendidos por un médico que brinda la asistencia científicamente probada y otro médico que provee una asistencia no probada, la cual, en el mejor de los casos, obra como un placebo.
Frecuentemente sus prácticas son ejercidas con finalidades espúreas y en conocimiento de la ineficacia terapéutica de dichos procedimientos.
En esta ocasión, no analizaré ni las medicinas folklóricas ni el curanderismo. La razón de centrar mi análisis en las medicinas parasitarias es que éstas ponen a la comunidad frente a dos discursos médicos: uno que se enseña en los hospitales o facultades de medicina y responde a los principios científicos, y otro transmitido frecuentemente a través de los medios masivos de comunicación sin fundamentos científicos, ni siquiera en la más ele-mental contrastación de los dichos con los hechos. Esto permite además hacer justicia a las medicinas folklóricas, las cuales carecen del rigor científico de la medicina occidental pero al menos realizan actos terapéuticos con la finalidad de curar y son a veces el único vehículo de salud para mucha gente.
La contraposición de discursos enfrenta a los pacientes con opciones "médicas" difíciles de dilucidar porque cuando acuden a un curandero, mago, chamán o sanador eligen un discurso no médico. En cambio, las medicinas parasitarias se presentan como alternativas y los pacientes o sus familiares consideran que no han dejado de optar por un discurso médico cuando las eligen (ver Cuadro I).
En un artículo reciente** se analiza el impacto de estas medicinas no convencionales en 1.539 norteamericanos angloparlantes adultos entrevistados telefónicamente y se llega a las siguientes conclusiones: el 34 % de ellos se ha so-metido, en 1990, al menos a una de las prácticas no probadas. Se ha calculado, teniendo en cuenta la población global, un total de 425 millones de visitas a prestadores de estas prácticas con un costo de 11.700 millones de dólares anuales. Esto supera en número a las visitas realizadas a los médicos responsables de la atención primaria de la salud (clínicos, pediatras, obstetras) y tiene un impacto económico similar a los gastos sin reembolso de la atención en los hospitales durante el mismo período. Las afecciones mencionadas para su empleo son: cáncer, artritis, dolor crónico lumbar, SIDA, problemas gastrointestinales, insuficiencia renal crónica, y desórdenes alimenticios (5).
Un sinnúmero de prácticas médicas se incluyen en este grupo de tratamiento, entre ellas: terapias florales, acupuntura, quiropraxia, homeopatía, megavitaminas, dietas variadas, grupos de autoayuda, imaginería, curaciones energéticas, biofeedback, hipnosis, sanaciones espirituales, curanderismo, remedios folklóricos, drogas no aprobadas, etc. De las 16 prácticas analizadas, 14 fueron probadas por más de 1 millón de personas.
INCIDENCIA EN ONCOLOGÍA
El impacto de los tratamientos no tradicionales en oncología fue analizado específicamente por Cassileth y col. (6), quienes, mediante entrevistas personales a 1.000 pacientes, mostraron cómo un 54 % de los pacientes realizaban algún tipo de terapia alternativa; la American Cancer Society, en una encuesta telefónica nacional, informó que sólo el 9 % de los pacientes con cáncer recibían terapias alternativas (7). Probablemente, la discrepancia se debe al método empleado para la recolección de datos. En Europa, el uso de terapias alternativas oscila entre 10 y 65 %, mostrando una elevada incidencia en Alemania (65 %), Austria (59 %) y Suiza, con frecuencias que oscilan entre el 23 y 65 % (8).
En una serie presentada en las XII Jornadas de Trabajo de la Asociación Argentina de Oncología Clínica, las licenciadas Ferro N. y Cuello G., analizaron 140 en-cuestas autoadministradas a pacientes de consultorio externo, mostrando que el 43, 5 % de los pacientes han realizado o realizan tratamientos alternativos (9) . Esta cifra re-presenta un valor mínimo, y probablemente el número real sea mayor.
TIPOS DE TRATAMIENTO
La mayoría de las medicinas parasitarias pueden clasificarse en:
1- Metabólicas
2- Nutricionales
3- Psicológicas
4- Espirituales
5- Inmunoterapias
6- Tratamientos con toxinas
7- Tratamientos físicos
8- Terapias herbales o florales
9- Terapias con drogas no probadas
En los Estados Unidos, entre 1893 y 1971, se han desarrollado 59 tipos de tratamientos no probados considerados eficaces contra el cáncer, en la lista de Olson (10) y la American Cáncer Society tiene registrado un número aún mayor . (Ver Cuadro II).
En nuestro país cabe agregar, entre otras, la apitoxina, la cromosomoterapia o espermoterapia, el Iscador, la medicina Ayurveda, pero sobre todo la crotoxina y el método Hansi, los cuales analizaré en forma específica.
CROTOXINA
Fue presentada como un medicamento antitumoral producido con veneno de crotalus terrificus. Su centro de producción fue el CONICET, siendo el doctor Juan Carlos Vidal su mentor principal. La última información periodística que se tiene de él es que estaría trabajando en toxinas de ofidios en los EE. UU. (Nota de Hipótesis: ya fallecido)
La crotoxina fue administrada a pacientes por médicos del Hospital Municipal de Oncología. Los encargados de llevar a cabo esta tarea fueron los doctores Coni Molina, Costa y Hernández Plata. De los 80 casos presentados ante la comisión de oncólogos notables formada a los efectos de evaluar la eficacia del tratamiento, no pudo comprobarse eficacia alguna en los pacientes evaluables (histología probada, tratamiento único, etc.). Fueron llevados a cabo estudios de experimentación preclinicos a posteriori de su estudio clínico, los cuales no mostraron ningún efecto anti-tumoral.
Quizás el problema fundamental de la crotoxina haya sido "el exitismo argentino": se testean 15.000 productos para encontrar 1 que sea eficaz; la crotoxina no hubiera pasado de ser 1 de los 14.999 que no sirven, pero la propaganda que se hizo a través de los medios de difusión y el ámbito oficial de su descubrimiento (CONICET, Hospital Municipal), hizo perder de vista la forma incorrecta en que se había encarado su estudio.
Fue observada neurotoxicidad referida como diplopia (visión doble), hasta el punto que uno de los médicos, Hernández Plata, aconsejaba que fuera administrada de noche para evitar esta molestia al paciente. También se han referido casos de toxicidad hematológica, relacionada con sangrado.
Las declaraciones posteriores de uno de los médicos que formaron parte de la comisión de oncólogos notables, en las cuales desacreditaba el rigor con que se estudiaban los casos por parte de la misma comisión, sembraron dudas en el público. Más recientemente, éstas se acrecentaron con las repercusión del fallo del juez Néstor Blondi, quien firmó el sobreseimiento definitivo de Juan Carlos Vidal, Juan H. Tramezzani, Guillermo J. Hernández Plata, Luis A. Costa, Carlos M. Coni Molina, Gabriela A. Canziani de Rodríguez, y Cristina Seki de Buela.
Estos médicos, junto con Vidal, estaban acusados de haber suministrado sustancias nocivas contra la salud, tentativa de defraudación al Estado e infracción a la ley de Propiedad Intelectual. En el caso de Vidal, los cargos era más graves: malversación de caudales públicos. Sostiene el juez en el mismo fallo que "es cierto que la crotoxina fue aplicada sin mayores recaudos metodológicos científicos" y también "es cierto que las aplicaciones hechas de crotoxina --por lo menos queda evidenciado en el caso de Vidal-- no medió otro intento que no fuera el humanitario; que en algunos casos resultó una franca mejoría del paciente tratado".
"No dudo en afirmar --dice Blondi en el fallo-- que fueron razones humanitarias de asistencia a personas enfermas enfrentadas a la muerte sin remedio y sin posibilidad de recibir remedios, conocidos por la medicina hasta hoy. No descarto que exista en el doctor Vidal una confianza intuitiva en las bondades terapéuticas en los venenos ofídicos." (11),
En otro medio periódistico, se destaca: "Certeza: el ex ministro de Salud y Acción Social, Conrado Storani, dijo que la crotoxina demostró su ‘absoluta inutilidad’ para tratar el cáncer", concluyendo que "por su parte, el titular de la cátedra de Oncología de la Universidad de El Salvador, Eduardo Estévez, dijo ‘la crotoxina es asesina’ y aseguró que los médicos que trabajaron en el tema ‘se salieron absoluta-mente de todos los recaudos científicos’" (12),
Remarcando la confusión, otro periódico sostiene "Crotoxina studied gets green light" (El estudio de la crotoxina tiene luz verde) (13),. Esta serie de transcripciones textuales tiene una sola finalidad: demostrar el grado de incertidumbre y desconfianza que puede suscitar la valoración de un mismo acto, desde la absolución de los acusados por el convencimiento de que obraron por "razones humanitarias" hasta "la crotoxina es asesina", tal como lo afirmó uno de los oncólogos más serios y destacados del país.
Ya veremos más adelante cómo por "razones humanitarias" los científicos deben trabajar con seriedad y ética en las investigaciones clínicas, respetando las declaraciones de Nüremberg, Helsinki y Tokio, que no pueden ser ignoradas.
HANSI
En 1990 hace su aparición el método Hansi, ideado por un médico obstetra, el doctor Crescenti, y el fitólogo Hirschmann. Se presentó como un medicamento homeopático (método Homeopático Activador Natural del Sistema Inmune). El presidente de la Sociedad de Homeopatía desmintió que se tratara de un medicamento homeopático -a través de un reportaje radial- 24 horas después de la difusión pública del método. La Secretaría de Salud Pública se abstuvo de prohibirlo pues "no encuentra principio activo", según la crónica periodística.
En 1993 el laboratorio Canovas afirma que el Hansi en realidad está fundado en un producto homeopático para tratamientos veterinarios: CANOVAS 200, el cual le fue provisto al Sr. Hirschmann quien a su vez lo solicitó para un "amigo con cáncer". Por supuesto, es imposible saber la fórmula original de algo que carece de elementos activos, y al decir del abogado de Canovas en un programa televisivo, "si se lo analiza sólo se encuentra agua y alcohol". Por lo tanto, el Hansi original quedará en una discusión teórica. En ese mismo año se produce una fractura entre Crescenti y Hirschmann: este último sostiene que el primero habría modificado la fórmula original.
Además de la vía oral, se han administrado otras formas farmacéuticas: inyectables, nebulizaciones, etc. Se produce en farmacias seleccionadas, su formulación permanece desconocida y se ignora su mecanismo de acción. Los pacientes han presentado complicaciones relacionadas con este tratamiento, especialmente infecciosas: abcesos, empiemas y sepsis. Así como hematomas y dolor en el sitio de inyección. Se han cultivado frascos cerrados y abiertos encontrándose diferentes gérmenes: Candida Sp, Acinetobacter Sp, Enterobacter agglomerans. En uno de nuestros pacientes bajo este tratamiento observamos síndrome Cushing. También observamos progresión de la enfermedad hasta un estado de incurabilidad en dos casos de pacientes portadores de tumores potencialmente curables, quienes se ne-garon a recibir tratamientos convencionales. No hemos podido observar ningún beneficio objetivo relacionado con su administración cuando los pacientes recibieron sólo Hansi. En aquellos pacientes que recibieron Hansi y tratamientos convencionales, no hemos podido objetivar beneficios diferentes a los del trata-miento convencional solo en términos de eficacia o tolerancia.
ANÁLISIS CRÍTICO
Independientemente del lugar en el cual se produzcan, todos los tratamientos o medicinas alternativas tienen algunos puntos en común:
1- Traslado de la hipótesis a la práctica sin contrastarla con la realidad mediante una experimentación adecuada.
2- Modificación del tipo de tratamiento según la percepción social del progreso científico. Es muy interesante ver cómo en la década del 20 predominaron los tratamientos con "energías", en la del 50 con "aparatos", en la del 70 con "drogas" y en la del 80 con "terapias naturales". Esta suerte de capacidad camaleónica hace que se reciclen muchos de ellos.
3- Explicaciones simplistas de los fenómenos que facilitan la comprensión popular.
4- Falta de distinción entre tipo tumoral, estadios, localizaciones, condiciones clínicas asociadas, etc. y la asunción de la enfermedad como síntoma de un trastorno subyacente fácil de resolver.
5- Conceptualización de los tratamientos médicos como severamente tóxicos e ineficaces ("la batalla contra el cáncer está perdida", "la toxicidad de la quimioterapia es mortal", "luego de la cirugía el tumor se incendió").
6- Eficacia de sus tratamientos mediante el "testimonio" de pacientes "curados", muchos de ellos mal estudiados desde el inicio y algunos probablemente sin cáncer.
7- Gran difusión por los medios de comunicación social.
8- Denominaciones que facilitan su aceptación y dificultan su análisis: medicinas no ortodoxas, no probadas, alternativas, paramedicinas, holísticas, complementarias, etc.
9- Inocuidad aparente de sus prácticas.
CAUSAS DE BÚSQUEDA DE LOS TRATAMIENTOS ALTERNATIVOS
Lo más impactante del informe elaborado por Cassileth y col., luego corroborado por otros (entre ellos el informe de Ferro y Cuello), es el elevado nivel socio-económico-educacional de quienes recurren a estos tratamientos, en contraposición con el arquetipo de persona que consulta a un "curandero". La pregunta surge entonces naturalmente: ¿por qué una persona que tiene a mano la posibilidad de informarse adecuadamente acude a tratamientos fundados en la mentalidad mágica, en muchos casos convencida de la falacia de las argumentaciones y aun en la certeza del engaño?
Las respuestas son variadas así que esbozaremos algunas de las causas probables:
1- TEMOR Y DESESPERACIÓN: las connotaciones de la palabra cáncer son sufrimiento, dolor y muerte. Por lo tanto, cuando alguien recibe este diagnóstico sufre un shock muy importante, aún cuan-do globalmente el 50% de los pacientes se cure. Esta situación lo lleva a obrar con temor a morirse provocando reacciones que van del pánico a la sobreadaptación. Una de las presiones más influyentes son las de "hacer todo", quedando la persona expuesta a realizar lo que está probado y también los fraudes.
2- ABANDONO MÉDICO: puede re-sumirse en la célebre frase "no hay nada más que hacer". En realidad la medicina tiene siempre un quehacer con quienes se van a curar y también con los pacientes incurables. El acompañamiento del paciente y la familia, el control de síntomas, la asistencia de la muerte y la atención de los familiares durante el duelo son tareas médicas que deben llevarse a cabo siempre.
3- PRESIÓN FAMILIAR Y SOCIAL: una de las razones esbozadas para explicar la existencia de las "medicinas alternativas" consiste en la "teoría conspirativa", que propone la existencia de un "establishment" oficial que persigue y excluye a quienes no acatan sus normas o niegan las explicaciones aceptadas. En realidad esta visión de la ciencia como un tribunal de la Inquisición (tan agradable para los medios de comunicación) es falsa y la mayoría de los progresos científicos se han logrado porque la ciencia es un sistema generador de cambios y remoción de conocimientos adquiridos, es decir que tiene en su seno cobijo para el disconforme y el rebelde, e incluso más: es uno de los pocos sistemas que estimula su aparición. Sin ellos no habría progreso, pero es muy diferente la inconformidad a la incapacidad o la impostura.
4- FALSAS EXPECTATIVAS: aun cuan-do a veces quienes practican este tipo de medicina niegan explícitamente la posibilidad de obtener beneficios en términos de curación o sobrevida, siempre sugieren beneficios en cuanto a la calidad de vida. Por lo tanto la mayoría de los pacientes tienen la esperanza de verse al menos aliviados en la toxicidad de los tratamientos, o beneficiados en el control de los síntomas. En nuestra experiencia, aproximadamente 1 de cada 5 pacientes (18%) consideraba a estos tratamientos con posibilidad de curarles.
5- INOCUIDAD: es la base de la elección mencionada por la mayoría de los pacientes, expresada como "a lo sumo no me hará nada". Sin embargo el 40% de los pacientes abandonan tratamientos convencionales beneficiosos en términos de curación, sobrevida y paliación. También está demostrado que algunas de estas prácticas tienen toxicidad intrínseca: desnutrición, anemia, descompensación electrolítica (6), Un número importante de pacientes abandona estos tratamientos cuando se entera de los posibles efectos colaterales.
CAUSAS DE PRÁCTICA
Si el primer punto a resaltar en el estudio de Cassileth fue el perfil de los pacientes, el segundo fue el de quienes administraron los tratamientos: en su mayoría eran médicos y algunos de ellos con entrenamiento en investigación básica o clínica. La pregunta natural es ¿por qué estos médicos han recurrido a estas prácticas no científicas? Hay también varias respuestas, algunas de ellas son:
1- MESIANISMO: en algunas circunstancias consideran que han llegado a una "revelación" de un "tipo de cura", y deben ponerla en práctica sin necesidad de de-mostración, pues la vía por la cual la recibieron transciende el conocimiento científico. En el caso concreto de las medicinas parasitarias y tomando como ejemplo a la terapia floral, ésta le fue "revelada divina-mente" a Bach (14).
2- INGENUIDAD: algunos han llegado a una concepción "holística" de todas las patologías y aúnan etiología, patogenia y terapéutica. No distinguen prácticamente a las patologías entre sí e idean un trata-miento mágico capaz de restaurar la salud en todos los casos. En general, detrás de estas concepciones "ingenuas" hay una gran ignorancia y falta de preparación. A tal punto que, rastreando algunas de las hipótesis esbozadas por los charlatanes podemos retroceder milenios y encontrar al autor de la idea original, la cual ha sido criticada, contrastada, perfeccionada y superada varias veces a lo largo de la historia.
3- DOLO: un número muy importante de quienes realizan estas prácticas persiguen un beneficio económico y están convencidos de la ineficacia de las mismas. Fundamentan su quehacer en que no engañan a nadie, pues no son responsables de las expectativas generadas. Sin embargo no debe olvidarse que un paciente o un familiar de un enfermo con cáncer tienen severamente condicionada su libertad en el momento de elegir un tratamiento.
4- INOCUIDAD: la mayoría de los médicos que asumen estas prácticas están convencidos de que "a lo sumo no hará nada". Puesto que muchos de los pacientes no se van a curar, los médicos están moralmente autorizados a brindar un "placebo".
CAUSAS DE TOLERANCIA
Muchos de los pacientes que realizan estos tratamientos están o han estado bajo la atención de un médico que no los administra, pero tolera su administración. ¿Por qué se aceptan estos tratamientos?
1- IGNORANCIA: la mayoría conoce la toxicidad y las contraindicaciones de los tratamientos médicos, pero desconoce las toxicidades de los "tratamientos alter-nativos" permitiéndolos con un "...quién sabe... tal vez sea beneficioso...". Esto es inaceptable para su práctica, pero lo tolera en la del otro.
2- INGENUIDAD: muchos aceptan teo-rías que tienen uno o dos puntos ciertos y un sinnúmero de afirmaciones no probadas para justificar los tratamientos alternativos. Es particularmente importante distinguir todas las afirmaciones de un charlatán, pues el problema no está en que diga dos o tres cosas ciertas sino en las conclusiones erróneas, en las hipótesis infundadas, o en las mentiras con las que justifica su práctica. Quizás el consejo más útil para un médico consultado sobre la práctica de un charlatán --en un tema que no sea de su especialidad-- sea abstenerse de responder hasta analizar adecuadamente el tema.
3-INOCUIDAD: quienes toleran estos tratamientos están convencidos de que "a lo sumo no hará nada".
ESTUDIO DE LA INOCUIDAD
Como puede observarse, hay un punto de coincidencia entre los pacientes que buscan estos tratamientos, los que los administran, y los que los toleran: la inocuidad.
Por ello, antes de discutir la eficacia y las maneras de comprobarla, los médicos tenemos la obligación de analizar estos tratamientos en forma rigurosa en relación a su inocuidad. Es lo primero que tienen que demostrar quienes los sugieren.
El concepto de inocuidad hace referencia a la falta de efectos indeseables de un tratamiento determinado. El ejemplo médico por excelencia es el del placebo: medicación destinada a dar placer a un paciente, a complacer, más que a brindar un beneficio específico (15).
Hay una vieja tradición médica en torno a la administración de placebos: la primera condición es que no deben causar daño, siguiendo la máxima hipocrática (primero no dañar) y la ética médica. Sin embargo, como ya hemos visto, hay evidencias de que el 40% de los pacientes abandona tratamientos médicos con chances de curación o paliación. ¿Hasta qué punto son responsables de la elección equivocada de los enfermos los que administran estos tratamientos alternativos?
También son conocidos efectos nocivos para algunas de estas medicaciones. ¿Les son comunicadas a los pacientes estas circunstancias por quienes administran estos tratamientos?
La administración de sustancias por vías parenterales (inyectables) en pacientes bajo tratamiento quimioterápico, que disminuye las defensas (bajas de glóbulos blancos) y predispone al sangrado (bajas de plaquetas), facilita en los pacientes infecciones y sangrado. Quienes propugnan su empleo en forma simultánea ¿son concientes del riesgo al cual someten a sus pacientes?
ESTUDIO DE LA EFICACIA
Todo tratamiento debe ser considerado desde la ecuación costo/beneficio; el costo hace referencia a la toxicidad y el beneficio es contemplado como las expectativas reales de curación, sobrevida, o paleación . Cuando el objetivo es la curación o la prolongación de la sobrevida es posible atravesar momentos de "malestar" en la consecución de estas metas. Es por ello que aceptamos operarnos, realizar quimioterapia, radioterapia, etc. Cuando los fines antes citados no son asequibles, la terapia debe tender al control de los síntomas.
Desde 1970 hay un movimiento mundial en la administración de tratamientos paliativos en los pacientes incurables. Se han desarrollado métodos claros de evaluación de control de síntomas; sin embargo ninguno de los métodos alternativos ha aplicado esta metodología para sustentar su eficacia. ¿Por qué no han procurado con-vencer al resto de los médicos de los notables beneficios en el control de síntomas que ofrecen sus tratamientos, en lugar de convencer a los pacientes, quienes carecen del conocimiento técnico suficiente para discernir lo cierto de lo falso?
Desde 1945 (luego de las experimentaciones humanas en los campos de concentración) la comunidad médica mundial --primero en Helsinki y luego en Tokio-- ha sentado las bases éticas de la experimentación humana. En el caso de los tratamientos antitumorales está especificado que todos los posibles medicamentos deben atravesar las siguientes fases de investigación:
-Fase 0: eficacia antitumoral en cultivos de tejidos y tumores animales.
-Fase I: toxicidad humana (voluntarios sanos y pacientes terminales)
-Fase II: eficacia antitumoral
-Fase III: comparación con tratamientos standard
-Fase IV: evaluación de efectos secundarios a largo plazo.
Esto es visto por algunos como una traba burocrática al desarrollo de las investigaciones médicas; sin embargo, es la defensa más importante de los derechos humanos, respetando la dignidad de la persona durante las investigaciones.
La ciencia expresa los beneficios de un tratamiento en términos indudables de beneficios para la vida de una persona. Así que un tratamiento oncológico cura cuando es capaz de restaurar la salud a un paciente brindándole las mismas expectativas de vida de aquel a quien no afectó la enfermedad (esto se puede realizar con recuperación completa de las funciones o con algún grado de minusvalía). Esto se traduce en un mayor número de pacientes vivos a lo largo del tiempo.
Se dice que un tratamiento prolonga la sobrevida cuando los pacientes tratados viven más tiempo en relación a aquellos no tratados, aun cuando en definitiva mueren de la misma enfermedad (p.ej: diabetes); esto se traduce en un mayor tiempo de sobrevida.
Se dice que un tratamiento es paliativo cuando los pacientes controlan los síntomas ocasionados por la enfermedad (p.ej: dolor); esto se traduce en una mejor calidad de vida.
Estos tres elementos, a saber, mayor cantidad de pacientes vivos, mayor cantidad de tiempo de vida, y mejor calidad de vida, tienen correlatos objetivos en todos los tratamientos que científicamente han demostrado ser los mejores. Quienes realizan tratamientos alternativos ¿han demostrado algún beneficio en términos de curaciones, tiempo de sobrevida o calidad de vida, o, por el contrario, se limitan a presentar casos individuales habitualmente tratados en forma simultánea con varias medicaciones?
Para que un medicamento sea considerado eficaz en asociación con otro, debe primero ser útil por sí solo. En caso contrario debe demostrar de qué manera colabora en aumentar la eficacia del medicamento probado: rescatando su toxicidad, modificando su metabolización, aumentando su actividad, etc. Si la asociación no es superior a la droga útil sola, se considera que el medicamento asociado no cumple función alguna y se lo considera parásito.
Así también, muchos tratamientos alter-nativos se presentan como "complementarios". Sin embargo, cuando se analizan sus efectos se demuestra que sólo son parásitos del tratamiento efectivo.
A pesar de todas estas argumentaciones --que no son nuevas-- se siguen administrando medicinas no probadas, y la gente sigue solicitándolas.
Es razonable pensar en la necesidad de "hacerlo todo" cuando se busca el fundamento de esta actitud, y entre esos quehaceres del "hacerlo todo" está la magia; es también razonable asumir que al buscar la magia o la mentira se requiera del mago o del mentiroso para su aplicación. De tal modo la contención se obtiene mediante la administración simultánea de los contrarios: la medicina y la no medicina al mismo tiempo. Si esto es así e inmodificable, el problema es insoluble.
Es esperable que la situación empeore sin una actitud crítica y sin una educación popular en lo que concierne a estos temas. Desde la crítica social se puede ver el re-surgimiento de la mentalidad mágica como un signo de enfermedad social: la in-cultura o la anticultura. En un artículo reciente, Mario Bunge afirma: "para muchos (la ciencia) aparece como el villano responsable de la carrera armamentista, la degradación del medio ambiente y el desempleo", y más adelante sostiene que "dos tercios de los adultos británicos creen que el Sol gira alrededor de la Tierra, el 50% de los norteamericanos adultos rechaza la teoría de la evolución, y el 80% cree que la astrología es una ciencia"(16).
En este contexto, las "medicinas parasitarias" forman solamente parte del anecdotario.
Además, nuestro país ofrece como rasgos sobresalientes haber producido oficialmente la crotoxina y la impunidad para quienes aplican estos tratamientos.
Desde una perspectiva autocrítica, uno puede ver esta clase de "medicina" como un síntoma de la enfermedad de la propia ciencia y el arte médicos: mala calidad de la enseñanza universitaria, sobrepoblación profesional, déficit en la formación de posgrado, desilusión de la práctica médica, falta de reconocimiento social y económico de la tarea asistencial, deshumanización del acto médico, pérdida de la vocación, siendo ésta reemplazada por el comercio de la medicina, etcétera. Cada uno de estos puntos merecería un apartado especial para su análisis. Sin embargo, es ilusorio pensar que en las "medicinas alternativas" encontraremos las soluciones, ya que ellas son consecuencia de las fallas enumeradas.
PERSPECTIVAS
¿Qué se puede hacer desde el punto de vista científico? Lo primero y más importante es tomarlas en serio; esto significa que, sin estudiarlas, no podremos aconsejar adecuadamente a nuestros enfermos. Debemos respetar la autonomía de los pacientes. Nuestro deber es estar seguros de la libertad con la cual eligen: ¿Por qué eligen? ¿Qué saben de aquello a lo cual van a someterse? ¿Conocen los efectos indeseables? ¿Qué esperan del tratamiento alternativo? ¿Se sienten presionados por algún motivo?
Debemos respetar nuestra propia autonomía. Si estamos convencidos de la morbilidad, acrecentada por la aplicación simultánea del tratamiento que aconsejamos, debemos negarnos a administrarlo de esa manera, y que sea el paciente quien elija el tratamiento que desea recibir.
¿Es posible estudiar las medicinas parásitas científicamente? Así lo consideran la Swiss Cancer League y la Suiss Society for Oncology, las cuales, desde 1982, tienen un Grupo de Estudio de los Métodos No Probados en Oncología. Desde 1993, en el Instituto Nacional del Cáncer funciona una oficina para el estudio de las terapias no convencionales que se dedica a investigarlas con el mismo rigor que aplica para la medicina científica. A pesar de los conflictos éticos, que pueden surgir por no respetar las normas internacionales sobre investigación y experimentación, pienso que al menos dos tipos de estudios pueden realizarse sencillamente:
1) Estudios in vitro de los tratamientos propuestos para analizar su eficacia antitumoral.
2) En aquellos pacientes sin alternativas terapéuticas standard, y que estén bajo algún tratamiento alternativo, estudio de reducción de dosis a doble ciego para comprobar su efecto placebo.
Pero quizá lo más importante sea permanecer siempre abiertos al diálogo con nuestros enfermos y estimular su sano escepticismo ante afirmaciones no comprobadas.
A MODO DE CONCLUSIONES
1) Aproximadamente la mitad de los pacientes reciben algún tipo de tratamiento no convencional a lo largo de una enfermedad oncológica.
2) Es necesario observar con detenimiento a las "medicinas parasitarias", especialmente en lo que concierne a la inocuidad de sus prácticas.
3) La única actitud médica con posibilidades de éxito es el respeto y el diálogo con los pacientes.
4) Es necesario exigir idoneidad y rigurosidad en todos los ensayos clínicos.
5) No hay razón alguna para permitir que quienes practican medicinas no proba-das pasen por alto las obligaciones morales inherentes a cualquier práctica médica.
6) Deben realizarse todos los esfuerzos necesarios para informar a la comunidad sobre los riesgos presentes en los tratamientos realizados por charlatanes. EOE
NOTAS:
(*) Como su nombre es precedido por Cl. algunos traducen Cl. por Claudio, pero en reali-dad es una contracción de la palabra "Clarissimus": iluminado).
(**) New England Journal of Medicine, 28 de enero de 1993.
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