15.3.09

El affaire Nature- Benveniste

(1935-2004)

Foto gentileza Revista Pensar
Enlace al resumen de los hechos en "Pensar",
con motivo del fallecimiento del controvertido investigador francés

En marzo de 1995 la revista "El ojo escéptico" publicó un extenso y brillante artículo del Dr. Fernando Saraví que relataba detallada y rigurosamente los hechos que ocurrieron alrededor del mítico paper que generó un justificado escándalo en el ámbito científico y una profunda reflexión acerca de la responsabilidad editorial de las revistas científicas de mayor impacto.

Por vez primera el artículo ve la luz en la web a través de éste post. Al final del mismo, se ofrecen diez minutos del documental de Horizon que explican la refutación de Maddox, Randi y Stewart, gracias a http://www.youtube.com/user/skizocangi

RECUERDOS DEL AGUA

El caso Benveniste

por Fernando Saraví


Cátedra de Biofísica, facultad de Ciencias Médicas, Universidad Nacional de Cuyo, Mendoza, República Argentina



En 1988, la comunidad científica internacional fue sorprendida por un artículo publicado en la prestigiosa revista multidisciplinaria NATURE . En él se informaba que disoluciones de inmunoglobulinas diluidas hasta el punto de no contener moléculas de dichos anticuerpos, eran sin embargo capaces de producir un efecto biológico característico de ellos. De haber sido ciertos, estos resultados hubiesen hecho tambalear los cimientos de las ciencias naturales, y supuestamente hubieran dado apoyo a las creencias homeopáticas. Sin embargo, parece claro que se trató de un fraude o de un error.



El artículo estaba firmado por un grupo internacional de investigadores dirigidos por el doctor Jacques Benveniste, profesor de la Universidad de París y director de la Universidad 200 del Instituto Nacional de la Salud y de la Investigación Médica (INSERM).El título del artículo era “Desgranulación de basófilos humanos iniciada por antisuero muy diluído contra la inmunoglobulina E” (1) .Antes de reseñar el artículo, es oportuna una breve explicación de carácter general.



El sistema en estudio


Los basófilos son una clase de glóbulos blancos, de los denominados polimorfonucleares, que poseen gránulos que se tiñen de azul violeta oscuro con la tinción de Wright. Los basófilos circulan en la sangre en muy escasa proporción: en el adulto normal, hay entre 20 y 50 basófilos por milímetro cúbico, lo que representa menos del 1% de todos los leucocitos. (2)


Otras células que posiblemente comparten un precursor común con los basófilos y poseen gránulos semejantes, son los mastocitos. Se encuentran en los tejidos, asociados a las mucosas y al tejido conectivo. Los gránulos de basófilos y mastocitos contienen sustancias químicas, como la histamina, cuya liberación es responsable en parte de las manifestaciones de la alergia. (3)


Los basófilos y los mastocitos comparten otra característica común, que es la de poseer en su membrana celular moléculas receptoras capaces de ligar inmunoglobulina E. La inmunoglobulina E (IgE) es el tipo de anticuerpo responsable de las reacciones alérgicas como urticaria, eczema, asma y anafilaxia. Es producida en ciertos linfocitos de sujetos predispuestos, en respuesta al ingreso de sustancias extrañas al organismo.En el plasma sanguíneo normal se encuentra en concentraciones muy bajas (menor de una cienmilésima del total de inmunoglobulinas). El resto de la IgE se encuentra ligada a las membranas celulares de basófilos y mastocitos a través de de los receptores que aquellas poseen.


Cuando ingresa al organismo un antígeno contra el cual el sujeto ha producidoIgE, se liga con la IgE fijada a basófilos y mastocitos. Ello produce un aumento intracelular de mediadores como el ión calcio y el monofosfato cíclico de adenosina, que promueven la producción de nuevas sustancias activas y la liberación de las sustancias almacenadas en los gránulos (desgranulación), que provocan las manifestaciones clínicas de la alergia.

La reacción de desgranulación mediada por la IgE puede ser iniciada asimismo por otros estímulos químicos (4), entre los cuales se hallan anticuerpos (generalmente inmunoglobulina G) contra la IgE. Estos anticuerpos anti-IgE se obtienen sensibilizando un animal contra la IgE de otra especie; por ejemplo, comercialmente puede obtenerse anti-IgE humana producida por carneros.


Cada molécula de anti-IgE puede ligarse a dos moléculas de IgE unidas a sendos receptores sobre la superficie del basófilo o mastocito, y dicha unión inicia la reacción de desgranulación.



La piedra del escándalo


El grupo de Benveniste investigaba, en basófilos provenientes de voluntarios normales, la reacción de desgranulación producida por anti- IgE de carnero. La sangre obtenida era centrifugada, obteniéndose plasma rico en glóbulos blancos. Diez microlitros (l) de esta suspensión se mezclaban con 10 l de cloruro de calcio y y 10 l de anti-IgE, y se incubaban a 37ºC por 30 minutos. Luego se añadía el colorante azul de toluidina en medio ácido, que colorea de rojo los gránulos de los basófilos, y se contaba bajo microscopio el número de células teñidas. Se comparaba el número con el de basófilos observados con igual tinción en muestras de control (no tratadas, o incubadas con anti- IgG, que no reacciona con la IgE). El porcentaje de desgranulación era así igual a:


B.Control-B. Muestra x 100

B. Control


Con B. Control= Basófilos en el Control

B. Muestra= Basófilos en la Muestra tratada



Se empleó una preparación comercial de anti- IgE, cuya concentración era de 1mg/ml, correspondiente a 6,7 x 10 -6 mol/litro (M). El anticuerpo era diluído por agregado de una disolución estándar antes del ensayo. Con la concentración inicial de anti- IgE en el ensayo, de 2,2 x 10 9 M, se observaban desgranulaciones del 80%. Este resultado no tenía nada de raro. Sin embargo, proseguía el artículo, cuando el antiIg-E se diluía progresivamente, la reacción de desgranulación seguía observándose, hasta con diluciones en las cuales era improbable que quedase siquiera una sola molécula de anti- IgE en la muestra.


Las diluciones seriadas se realizaban tomando un décimo de la dilución inicial y añadiéndole nueve partes de la disolución estándar (1/10), o bien noventa y nueve partes (1/100). El proceso se repetía tantas veces como fuera necesario, hasta llegar a disoluciones de 10 60 y 10 120 , respectivamente. Aún con la disolución de anti Ig-E así diluída, seguían observándose desgranulaciones estadísticamente significativas, de entre 40 y 60 % . El efecto se confirmó mediante observaciones “a ciegas”, en las cuales el que evaluaba la desgranulación no sabía a qué tratamiento había sido sometida cada muestra.


Con diversos procedimientos de separación, los autores determinaron que las altas diluciones carecían de moléculas anti-IgE; empero, conservaban su capacidad de inducir desgranulación. “Así-decían-no hay duda de que hubo degranulación de basófilos en ausencia de toda molécula detectable de anti- IgE”.

Curiosamente, el efecto no se observaba con todas las diluciones, sino que, con sucesivas diluciones se observaban “picos” de desgranulación. Por ejemplo, el efecto podía ser nulo con 1011, de 50 % con 1015, nuevamente nulo con 1017 , de 40% con 1020,etc.


Otro hallazgo extraordinario fue que el efecto de las diluciones extremas solamente se observaba si entre dilución y dilución se efectuaba una vigorosísima agitación mecánica durante no menos de 10 segundos (aunque tiempos de 30 o 60 segundos no aumentaban el efecto). El congelamiento, el calentamiento, y el ultrasonido hacían desaparecer la actividad biológica de las diluciones.


Como hipótesis ante tan curiosos resultados, los autores sugirieron que, dado que no había moléculas de anti- IgE en las diluciones extremas, pero éstas conservaban su actividad biológica, “la información específica (perteneciente a la anti- IgE) debe de haber sido transmitida durante el proceso de dilución y sucusión. El agua podría actuar como una “plantilla” para la molécula, por ejemplo por una red infinita de enlaces de hidrógeno, o por campos eléctricos y magnéticos” (5).



Leyes químicas


La presunta actividad biológica de las diluciones extremas no tenía fundamento en los hechos conocidos de la física y la química. A fines del siglo XVIII, el genial Antoine Laurent de Lavoisier (1743-1794) había sentado las bases de la química moderna. Por la misma época que Samuel F.C. Hahnemann (1755-1843) proponía su sistema homeopático, John Dalton (1766-1844) y Joseph Louis Proust (1754-1826) formulaban las leyes de la estequiometría, que establecen las relaciones posibles entre las masas reaccionantes de diferentes sustancias. Más tarde, los químicos noruegos Guldberg y Waage establecieron que la velocidad a la que se produce una reacción química es proporcional a la “masa activa” de las sustancias reaccionantes; la “masa activa” se representa por la concentración molar. Así, la velocidad con que se produce una reacción dada depende del producto de las concentraciones molares de los reactivos, multiplicado por una constante que depende de la afinidad química de éstos.


Los resultados de Benveniste contradecían todas las leyes mencionadas. Peor aún, suponían que una reacción podía producirse en la completa ausencia de uno de los reaccionantes, según lo predecían sencillos cálculos basados en el número de Avogadro.



El número de Avogadro


Otro contemporáneo de Hahnemann, el científico italiano Amadeo Avogadro (1776-1856) había formulado la hipótesis de que iguales volúmenes de diferentes gases, en idénticas condiciones de presión y temperatura , contenían igual número de moléculas. Más tarde la hipótesis se confirmó y se amplió para los sólidos y los líquidos. Hoy se sabe que una molécula gramo (mol) de cualquier sustancia tiene precisamente 6,022045 x 10 23 moléculas; a ésa cifra se la denomina número de Avogadro. Aquí emplearemos el valor redondeado de 6,02 x 10 23 (602000 trillones). El número de Avogadro implica que existe un número finito de moléculas en un mol de sustancia, y limita el grado de dilución que puede alcanzarse manteniendo aún moléculas de soluto en la disolución.


Benveniste empleó una preparación de inmunoglobulina G anti- IgE que contenía 1 gramo/litro. Dado que el peso molecular de la inmunoglobulina G es de 150000, la correspondiente concentración molar era de 1/150000=6,67x10-6 M. La mínima dilución empleada fue de 103, dando una concentración inicial (máxima) de 6,67x10-9 M. Diez microlitros de esta disolución contienen 6,67x10-14 moles, que al mezclarse con volúmenes iguales de glóbulos y cloruro de calcio (en el ensayo) dan una concentración nominal de 2,22x10-9 M y un número total de moléculas de anti-IgE presentes de 1,33x1015.


La referida cifra se reducía progresivamente con las diluciones. En una dilución 1010 , por ejemplo, quedarían 1338 moléculas en el ensayo. Para una dilución 10 13 quedaría teóricamente 1,338 moléculas en el ensayo, y para diluciones superiores (de 10 14 y mayores) era improbable que quedase siquiera una molécula.



¿Curva dosis-respuesta?


Cuando lo que se mide como resultado es un efecto biológico (en nuestro caso, la desgranulación), normalmente es posible establecer una relación entre la dosis de una sustancia activa y el efecto biológico observado; su expresión gráfica es una curva dosis-respuesta.


En ensayos in vitro , suele emplearse la relación entre la concentración de la sustancia activa y la respuesta observada. Es común expresar ésta última como porcentaje de la respuesta máxima en relación con el logaritmo decimal de la concentración. En el caso más sencillo, la curva resultante tiene la forma de una “S” itálica. En sistemas más complejos, la forma de la curva varía aunque normalmente puede establecerse algún tipo de correlación matemática entre las dosis (concentración) y la respuesta. (6).



Los resultados de Benveniste no permitían elaborar tal tipo de correlación, ya que se podían obtener resultados similares con concentraciones muy diferentes, y resultados nulos con concentraciones intermedias.

Tampoco ésta observación tenía antecedentes comprobados en biología. Además, en el artículo original se afirmaba, sin datos cuantitativos, que los autores habían obtenido respuesta de desgranulación con altas diluciones de otras sustancias activas, como antígenos específicos capaces de ligar IgE, la enzima fosfolipasa A, y ionóforos (sustancias que facilitan el pasaje de iones a través de las membranas).



Un poco de historia


¿Por qué razón, dado lo increíble estas observaciones, la revista Nature decidió publicarlas? Los antecedentes de la publicación pueden ayudarnos a entender mejor la decisión.


El autor principal, Jacques Benveniste, no era un desconocido en el mundo científico. Este profesor universitario e investigador de carrera era autor de docenas de trabajos científicos publicados en revistas con comité editorial. Algunos de sus trabajos previos habían sido notoriamente influyentes; trece de ellos habían sido citados más de cien veces; un artículo suyo de 1972 tenía en 1988 más de 640 citas y otro de 1979, más de 300. (7). En otras palabras, se trataba de un científico de sólidos antecedentes y excelente reputación. Por lo expuesto, el editor de la revista Nature se vio en un apuro al recibir un informe tan inusual. Las revistas científicas poseen revisores, especialistas en diversas ramas del conocimiento, que evalúan los trabajos científicos que se envían para publicación. Los revisores pueden aconsejar la aceptación o el rechazo de un trabajo, o bien (en la mayoría de los casos) sugerir al autor correcciones o precisiones. (8)


De haber provenido de otra persona, es posible que el informe hubiera sido rechazado sin más. (9). En cambio, se sugirieron numerosas mejoras. La última de ellas fue la confirmación de los resultados por otros laboratorios. Benveniste obtuvo entonces la colaboración de los investigadores israelitas, italianos y canadienses, que figuran como co-autores en el trabajo publicado.


Luego de dos años de interminables revisiones , y ante la insistencia de Benveniste, que ya había adelantado a la prensa francesa algunos de los resultados y creado así grandes expectativas entre el público , el editor de Nature, John Maddox, aceptó el artículo para su publicación, con la condición expresa de que Benveniste autorizase a “investigadores independientes” a observar repeticiones de los experimentos. Así se informó en una “Reserva editorial” al final del artículo.


En el mismo número de la revista, del 30 de junio de 1988, un editorial anónimo titulado “Cuando creer lo increíble” intentaba explicar la posición del editor, advirtiendo que las observaciones inexplicadas “no son siempre un signo de lo sobrenatural”, que Benveniste estaba tan perplejo como el que más por el fenómeno, y que no había ninguna justificación aún para el empleo de las observaciones para “propósitos malignos” (como la defensa de la homeopatía) (10) .


Es mi impresión que este desafortunado editorial resultó una patética disculpa, y en efecto contribuyó más a caldear los ánimos que a tranquilizarlos.



Llegan los cazafantasmas


Según lo prometido, el 4 de julio un grupo de observadores se presentó en Clamart, en las afueras de París, donde se ubica el Laboratorio de Inmunopatología y Alergia dirigido por Benveniste, para observar repeticiones de los experimentos de “alta dilución”. El singular grupo estaba integrado por James Randi, conocido prestidigitador y experto en fraudes en el terreno paranormal, Walter W. Stewart, químico de los Institutos nacionales de salud de EEUU., especializado en fraudes en ciencia, y el editor John Maddox, periodista profesional con conocimientos de física.


Durante la semana de su visita, Randi, Stewart y Maddox observaron la realización de siete experimentos. Los tres primeros se realizaron según la técnica usual en el laboratorio, mientras que los cuatro últimos se realizaron, por exigencia de los observadores “a ciegas” (colocando según un código preestablecido, las diluciones en un orden aleatorio desconocido por quien contaba las desgranulaciones).


Los tres primeros experimentos dieron resultados similares a los informados en el trabajo original, aunque la posición de los “picos”de desgranulación no era reproducible (los picos se producían con diferentes diluciones cada vez). El mismo hecho se reiteraba en los resultados registrados en los cuadernos de protocolo del laboratorio. Además, se notó que, al igual que en el trabajo original, los errores de conteo, que siempre existen, eran mucho menores que lo esperado.


En el cuarto experimento, donde quienes leían- las doctoras Davenas y Beauvois- no sabían que resultado debían esperar, se observaron picos de desgranulación que mantenían la misma altura (cerca de 70%) entre la dilución inicial y la dilución 10 00 Este resultado era poco común, y hubiese tendido a apoyar los datos del artículo. Sin embargo, en este cuidadoso experimento sí aparecieron los previsibles errores de conteo, lo que hizo más sospechosa la ausencia de ellos en los experimentos previos.


Otros tres experimentos “a ciegas” dieron resultados uniformemente negativos: se produjo desgranulación con las concentraciones usuales de anti- IgE, pero no con las “altas diluciones”.



Más datos sugestivos


Además de los resultados de los experimentos, Randi, Maddox y Stewart hicieron diversas comprobaciones bastante comprometedoras.


Primero, los experimentos no siemprefuncionaban”. A veces transcurrían meses sin que se obtuviesen resultados positivos con las “altas diluciones”. La razón de este hecho no había sido investigada sistemáticamente por los responsables.


Segundo, no había un control sistemático del origen de la sangre empleada (sólo se solicitaba que no proviniese de alérgicos). Los basófilos de algunas muestras no mostraban desgranulación en absoluto.


Tercero, los mejores resultados eran obtenidos por la doctora Elisabeth Davenas, quien regularmente contaba más células que sus colegas, y por la doctora Beauvais.


Cuarto, cuando en las muestras tratadas el conteo de basófilos era mayor que en los controles, éstos se recontaban (lo que implica que el conteo no se hacía verdaderamente “a ciegas”). Había registros de experimentos exitosos con diluciones, preparaciones y recuentos hechas por la misma persona, lo cual descartaba totalmente un procedimiento “a ciegas”.


Quinto, existía una larga lista de excusas para descartar los experimentos que “no funcionaban”, sin registrarlos en los cuadernos de protocolo. Dichas razones eran invocadas a posteriori, ante resultados negativos.


Sexto, los controles realizados con inmunoglobulina G anti-IgG, que aparecen en la figura 1b del trabajo original, no se habían hecho al mismo tiempo que el resto de los experimentos.


Séptimo, aunque según el trabajo original, la observación de los basófilos era un método de detectar la desgranulación que se correlacionaba bien con otros métodos, en el laboratorio de Benveniste no habían podido demostrar efecto alguno de las “altas diluciones” midiendo la liberación de la histamina, que es un método más sencillo y seguro que el conteo al microscopio.


Octavo, los salarios de dos de los coautores del artículo que trabajaban en Clamart, eran pagados por la compañía farmacéutica Boiron, accionista mayoritaria de los Laboratorios homeopáticos de Francia. En contra de la práctica normal, el subsidio de Boiron no se menciona en el trabajo original.



Veredicto y apelación


Las observaciones de Nature convinieron con el Dr. Benveniste en que el informe de la investigación se publicaría el 28 de julio, a menos que Benveniste se retractase del artículo, o al menos diese mayores explicaciones y moderase sus conclusiones. Como ello no ocurrió, Maddox, Randi y Stewart dieron a conocer su evaluación. En ella reconocían la diligente colaboración de Benveniste y todo su personal, pero cuestionaban duramente la validez y el significado de los resultados publicados un mes antes. El informe se iniciaba con las siguientes declaraciones:


“Las notables afirmaciones hechas en Nature 8333,816;1988) por el Dr. Jacques Benveniste y sus asociados, se basan mayoritariamente en una serie de experimentos que están mal controlados estadísticamente, en los cuales no se ha realizado un esfuerzo sustancial para excluir el error sistemático, incluyendo el prejuicio del observador, y cuya interpretación es dificultada por la exclusión de mediciones en conflicto con la pretensión de que la anti-IgE en “alta dilución” desgranularía los basófilos. El fenómeno descripto no es reproducible en el significado ordinario del término.


Concluímos que no hay base sustancial para la afirmación de que la anti- IgE en alta dilución (por factores tan altos como 10 120 ) retenga su efectividad biológica, y que la hipótesis de que el agua puede ser marcada con la memoria de solutos pasados es tan innecesaria como fantasiosa” (11).


En la página que seguía a éste informe, apareció una furibunda réplica de Benveniste, quien entre otras cosas, criticaba al grupo de observadores llamándoles “autodesignados guardianes de la conciencia científica”, “aficionados”, “incompetentes”, etc. Les acusaba de crear un” tornado de intensa y constante sospecha, temor y presión psicológica e intelectual, inadecuado para el trabajo científico”, de ser incapaces de comprender el sistema en estudio, y de pretender descartar cinco años de investigaciones sobre la base de una serie experimental.


Criticaba la falta de un plan de trabajo previamente acordado, los procedimientos e incluso la interpretación de los resultados, afirmando que las pruebas realizadas en realidad confirmaban su trabajo en lugar de desacreditarlo.


Aducía que el patrocinio de determinada empresa, según contrato aprobado por el INSERM, no era objeción válida contra los resultados, ya que la investigación realizada por empresas comerciales podía ser excelente y de hecho había logrado varios premios Nobel. Y sobre todo, Benveniste se quejaba amargamente de la actitud de la revista, de publicar su trabajo y desacreditarlo públicamente días más tarde mediante un “todopoderoso escuadrón antifraude y hetedoroxia”. Concluía afirmando que las cacerías de brujas y las persecuciones macchartistas matarían a la ciencia, y exhortando a sus colegas a no permitir que esto ocurriera:


“Nunca, pero nunca, deje que algo como esto ocurra, nunca permita que esta gente se meta en su laboratorio. La única forma de establecer definitivamente resultados conflictivos es repetirlos. Puede ser que todos nosotros estemos equivocados de buena fe. Esto no constituye un crimen, sino que es normal en ciencia, y sólo el futuro sabe (quien tiene razón) (12).



Reacciones diversas


Desde luego, tanto el artículo original como su refutación despertaron una intensa reacción, tanto en la comunidad científica como en el público general. Algunos descartaban el artículo como charlatanismo homeopático, otros lo defendían precisamente como evidencia a favor de la homeopatía. Algunos ofrecieron explicaciones alternativas, y aún otros intentaron verificar los resultados en sistemas afines. Finalmente, hubo una manifestación de apoyo hacia el proceder de la revista, pero muchas más críticas sobre éste particular.



Explicaciones convencionales


En el mismo número de Nature en que se publicó el informe de Maddox, Randi y Stewart, dos científicos belgas sugerían que los “picos” de desgranulación observados podían deberse a contaminación de depósitos contiguos en las placas de microtitulación (13). Dichas placas, en efecto, tienen 96 depósitos para muestras, y era posible que durante su llenado secuencial se contaminasen no solamente depósitos contiguos de una misma fila, sino también depósitos de filas adyacentes, que corresponderían a diluciones muy diferentes, por lo que aún un pequeño grado de contaminación con anti –IgE podría ser significativo.


El Dr. Danchin, del Instituto Pasteur de París, sugería que el anticuerpo podía interactuar con las paredes de los tubos de ensayo durante la sucusión, generando algún compuesto activo (14). Más tarde se propuso que la agitación vigorosa, capaz de generar enormes variaciones localizadas de presión y temperatura, podía originar especies químicas altamente reactivas, e indicaba formas de poner a prueba esta hipótesis (15).


También se sugirió que el efecto observado podía deberse a alguno de los solutos presentes en la disolución empleada para diluir la anti- IgE, dando fragmentos pequeños (y por ende difícilmente detectables) pero capaces de ligarse a la IgE (17).


Finalmente, el Dr. Farouk Shakib, del Centro de Tratamiento e Investigación del Asma y la Alergia, de Derby (Inglaterra) hizo notar que existe evidencia de que personas normales pueden tener anticuerpos contra su propia IgE en su sangre. Estos autoanticuerpos anti- IgE podrían ser un agente desgranulante presente en ls propias muestras de sangre y no en la anti IgE “diluída” que los investigadores agregaban. Como no todas las personas poseen estos autoanticuerpos, ello explicaría por qué en algunos casos el efecto se observaba y en otros no (18).

Debe notarse que ninguna de las hipótesis propuestas explicaba satisfactoriamente los datos. Por ejemplo, la hipótesis de contaminación de las placas podía explicar la existencia de “picos” de desgranulación, pero no la necesidad de agitación vigorosa. La hipótesis de los anticuerpos podía explicar los resultados con altas diluciones y el hecho de que los resultados no siempre se observasen, pero no la existencia de “picos” ni la necesidad de agitación vigorosa. Por otra parte, el resto de las hipótesis podía explicar la necesidad de agitar vigorosamente y el efecto de las altas diluciones, pero no la falta de reproductibilidad, ni la existencia de “picos”.



Intentos de convalidación


Diversos inmunólogos intentaron reproducir el efecto de las “altas diluciones” en sistemas biológicos semejante. Metzger y Dreskin, de los institutos nacionales de salud de EEUU, utilizaron la liberación de la amina biógena serotonina, marcada como tritio, para detectar la desgranulación de una línea cultivada de mastocitos de rata, sensibilizados con IgE. Emplearon tanto el antígeno específico de la referida IgE, como una anti-IgE. En ambos casos se observó liberación de serotonina con las concentraciones usuales, pero no con las “altas diluciones “preparadas según lo preconizado por Benveniste (19). Otro intento independiente de replicación en un sistema similar al de Metzger y Dreskin fue igualmente negativo (2).


Bonini, Adriani y Balsano, de la Universidad de Roma, determinaron la liberación de histamina en basófilos humanos, siguiendo el protocolo de Benveniste. Observaron que se producía liberación de histamina con diluciones de 10 1 a 10 4 , pero no con diluciones mayores. A diferencia de lo informado por Benveniste, el grupo italiano sí observó una relación entre la dosis y la respuesta para las diluciones efectivas. (21).


En resumen, los intentos de convalidación fueron uniformemente negativos, lo que tornó mas graves las dudas sobre los resultados y conclusiones de Benveniste y colaboradores.



Adhesiones


No faltaron quienes defendiesen el artículo de Benveniste. Mark Johnson, del Instituto tecnológico de Massachussets, al tiempo que se declaraba escéptico sobre las afirmaciones del trabajo, consideraba que había sido adecuadamente realizado, y que la ciencia tenía recursos para investigar si había habido error en los resultados o su interpretación (22). El Dr. Taylor Reilly, de la Universidad de Glasgow, defendió tanto la publicación en particular como la homeopatía en general., proponiendo explicaciones más audaces que las de Benveniste (23). Asimismo, Kurtz Opitz, del Politécnico de Hamburgo decía:


“Sembrar dudas sobre hallazgos meramente porque ellos son inconvenientes para suposiciones y modelos de especulación establecidos me impacta como una pobre forma de hacer avanzar a la ciencia” (24).


Los homeópatas Robin y Sheila Gibson afirmaban que la idea de que los resultados de Benveniste refutasen las leyes químicas era ilógica, y que las “altas diluciones” no eran esenciales para la homeopatía, ni tampoco constituyesen la base de ésta. Sugerían que los avances en la física cuántica (¡) podrían resolver la controversia (25). ¡En el número del 20 de octubre, un corresponsal sugería que James Randi podría haber empleado prestidigitación para sabotear los experimentos durante su visita a Clamart! (26).



Repudios


Ronald H. Plasterk, del Instituto del Cáncer holandés, hizo notar que el artículo de Benveniste tenía las características típicas de las afirmaciones homeopáticas: insuficiente descripción de los materiales y métodos, indicios sugestivos, y audaces afirmaciones sin datos confirmatorios. Luego hacía notar que:


Éste resultará otro caso más de artefactos (o algo peor), pero el daño ya está hecho; el reconocimiento mundial de este importante paradigma de la homeopatía por una importante revista científica. La industria homeopática… no se preocupará por una breve retractación en Nature (que tendrá mucho menor atención de la prensa que las afirmaciones originales). (27)


En la misma vena, Lipowicz insistía en que dado el dogma homeopático, sería muy difícil convencer a los homeópatas de que los resultados de Benveniste no eran reales: mientras que la ciencia acepta el veredicto de la reproducibilidad, la homeopatía buscaría explicaciones para ignorar la evidencia en contra (28).


Otro autor sugirió que toda la controversia se debía simplemente a la ignorancia de los principios químicos elementales (29). W. Fierz, de la Universidad de Zurich, llamó precozmente la atención sobre los desvíos estadísticos increíblemente pequeños del trabajo original, indicativos de que los datos difícilmente proviniesen de experimentos impecables. Ciertamente, estos datos no eran, decía, de la clase que se requeriría para descartar nuestra herencia intelectual (30). Sobre la misma base estadística, otro corresponsal afirmó su convicción de que al menos parte de los datos eran “sintéticos” (falsos) (31).



Un poco de buen humor


Una carta a Nature decía que el trabajo de Benveniste permitía explicar como James Bond podía distinguir entre un Martini batido y uno revuelto (32). Otro decía que se había confirmado su sospecha de que los trabajos enviados a Nature eran evaluados por el editor, un mago y su conejo (33). La revista médica The Lancet publicó dos breves noticias muy jocosas (34) Pero la palma cómica se la llevó el siguiente argumento por el absurdo:


“Para obtener una cura para todas las enfermedades sensibles a terapia química, uno sólo necesita beber agua desionizada de alta pureza, ya que todas las sustancias químicas están presentes en esta agua pura, en dilución infinita” (35).


Lo mismo fue planteado por la revista francesa Science et Vie , que se preguntaba cómo podía existir agua pura, en caso de que esta sustancia poseyese “memoria”.



A río revuelto…


Mientras la controversia científica continuaba, muchas publicaciones populares recibían los resultados de Benveniste como la sanción científica de la homeopatía. Si bien algunos periódicos franceses adoptaron una postura circunspecta, otros, como Le Monde, se lanzaron decididamente a la defensa de Benveniste. Entre tanto, los laboratorios homeopáticos aumentaron su caudal de ventas, y a la empresa Boiron, que subsidiaba las investigaciones de Clamart, adquirió el resto del paquete accionario de los Laboratorios Homeopáticos de Francia (36).



Críticas a Nature


Uno de los primeros árbitros designados por Nature para evaluar el trabajo de Benveniste, consideró que el artículo no debió publicarse sin previa repetición de los experimentos en laboratorios seleccionados por el editor (y no por Benveniste). Además consideraba que el informe producido por Maddox, Randi y Stewart había contribuído a la atmósfera circense engendrada por el artículo original (37). Otros autores hicieron críticas parecidas (38). Arnold Relman, editor del prestigioso New England Jounal of Medicine, opinó que Nature debería haber aceptado o rechazado el trabajo, pero no efectuar por sí misma la investigación, tarea ajena a la revista como tal (39). Según Eugene Garfield, director del Instituto para la Información Científica, el criterio de Nature , había sido erróneo:


“Por qué el equipo de observadores no incluyó un inmunólogo es desconcertante. En términos más amplios, es aún más lamentable que la revista tomase sobre sí éste papel de jurado después de publicar el artículo. ¿Por qué no antes?... Pudiera ser que la “historia” (en sentido periodístico) era demasiado buena-una garantía para causar tentación y atraer publicidad para Nature?... Si así es, resulta verdaderamente desalentador que una por otra parte sobresaliente revista de ciencia ponga a sus propios intereses por encima de los de la comunidad a la que sirve “ (40).


Gregory Petsko, del Departamento de Química del Instituto Tecnológico de Massachussets, hizo notar con fundamento cuan grotesca había sido la investigación de Maddox, al tomar precauciones (como adherir el sobre con los códigos de los ensayos a ciegas al techo del laboratorio) que se explican sólo si se esperaba un fraude deliberado, que es algo muy diferente que detectar errores. También criticaba la actitud de Benveniste, con su pose de sabio perseguido. La atmósfera así creada, decía, polariza las discusiones, crea un clima más emocional que racional para una investigación, y deja al público con la impresión de que la ciencia es una institución monolítica, hostil hacia nuevas ideas e implacable en su defensa de las ya establecidas. (41).


El propio Maddox confesó que la inclusión de Randi se debió efectivamente a que sospechaba fraude, aunque de hecho no se pudo comprobar tal cosa. Aunque según Benveniste, Stewart había afirmado, durante su visita a Clamart, que los resultados estaban “dibujados”, en una entrevista para revista Omni el experto en fraudes se quejó más bien por la omisión de datos cruciales en el trabajo original, y sugirió que la predisposición de la doctora davenas para obtener resultados podía ser la causa de las observaciones (42). Randi opinaba de manera parecida, agregando que a su juicio Benveniste estaba sinceramente convencido de la realidad de los hallazgos informados (43).



Respuestas de Maddox


El editor de Nature defendió su posición en un editorial titulado “Cuando publicar pseudociencia”. Allí se argüía sin demasiada convicción que:


“La opinión de que esta revista no debió haber publicado un famoso artículo sobre disoluciones libres de soluto pasa por alto la función multivalente de una revista general de ciencia.


Natural, pero equivocadamente, un puñado de lectores…están perplejos porque nature haya publicado el artículo por el Dr. Jacques Benveniste y sus asociados… Las revistas generales como ésta son aquejadas de un torrente de literatura posiblemente heterodoxa…Pero es raro que tal cosa provenga de un laboratorio apoyado por el gobierno, que su autor principal insista en la publicación en contra del sentido común, y se queje de que la falta de publicación equivaldría a la supresión de la verdad… Además, no hay reglas absolutas de que revistas como ésta, que se enorgullecen en publicar una gran cantidad de ciencia original, no pueda en ocasiones dar a conocer un material de naturaleza diferente. De hecho, la publicación de ciencia espuria puede, en ocasiones, ser un servicio público…

…¿quién puede pretender, en fin, que la ciencia excelente sea toda la ciencia? (44).


La mejor respuesta sintética a ésta débil defensa fue dada por el editor de la otra principal revista multidisciplinaria, Science, Daniel E Koshland, Jr, quien hizo notar que el papel de una revista multidisciplinariaera el de “alentar la herejía, pero desalentar la fantasía” (45).


Además, la revista había anunciado una investigación en Clamart a ser efectuada por “observadores independientes”. Es obvio que el editor de la propia revista, juez y parte, no encajaba en absoluto en esa descripción. El mismo título y tono general del informe (“High dilution” experiments a delusion) también expuso a Maddox a justas críticas. (46).En inglés, la palabra delusion es ambigua, pudiendo referirse a una ilusión o a un engaño deliberado.


La ausencia, ya subrayada, de un especialista en inmunología experimental entre los observadores, es otro grave e inexcusable error. En un resumen destinado a poner punto final a la controversia, Maddox llegó a decir que “si un grupo de aficionados pudieron tan rápidamente descubrir errores de procedimiento de tanta importancia, esto es suficiente justificación” (47). Sin embargo, esto es algo que no podía saberse de antemano. Además, el grupo no descubrió fehacientemente la causa de los resultados.


Peor aún, en el citado resumen, Maddox puso de manifiesto una y otra vez su falta de dominio en el tema.

Primero, decía que los basófilos son una “subclase de linfocitos” (p. 760), cuando es bien sabido que pertenecen a una diferente estirpe celular que los linfocitos (48).


Segundo, calculaba mal la concentración de anti- IgE en el preparado comercial, dando la cifra de 2,2x10-6 M y 1,5x1015 moléculas/cm3 en lugar de 6,67x10-6 M y 4.10-15 moléculas/cm3, respectivamente (véanse mis cálculos, más arriba). Luego, como es obvio, erraba en los cálculos de las diluciones.


Tercero, presentaba en la figura 1, el resultado de uno de los experimentos observados en Clamart como “típico”, cuando en el informe anterior había llamado la atención del mismo experimento como atípico , e incluso citando palabras de Benveniste en el mismo sentido (“ No hemos visto uno como éste antes”) (49). Más abajo, sin embargo, ¡reiteraba lo dicho por benveniste! (p.762).


Cuarto, continuaba aceptando la afirmación de Benveniste de que la desgranulación no se correlacionaba con la liberación de histamina, sin presentar resultado alguno al respecto (p. 761).


Quinto, justificaba la presencia de Stewart por haber sido uno de los principales árbitros del artículo de Benveniste. Esto mas bien hablaba en contra de la elección, por cuanto Stewart había pasado por alto obvias anomalías en las estadísticas, que ya mencionamos.


Sexto, afirmaba que todos los árbitros habían sido excelentes. Esto implica que quien se equivocó fue el mismo Maddox, pues la responsabilidad final de la publicación era de él.

A pesar de todo esto, Maddox continuaba justificando su proceder en una airada protesta a la revista Science (50).



Respuestas de Benveniste


El Dr. Benveniste hizo aún peor papel que Maddox. Si bien su alegato final en Nature señalaba con razón aspectos cuestionables de la investigación de Maddox, randi y Stewart, su arrogancia le traicionaba al rechazar todos los intentos de replicación, con la excusa de que no habían empleado exactamente el mismo método que él, y al afirmar (contra lo dicho en la introducción de su trabajo) que la liberación de histamina no se correlacionaba bien con la desgranulación evaluada ópticamente (51).


Para peor, tras haber afirmado que su publicación era un pedido de ayuda para explicar esos resultados intrigantes, descartaba sumariamente los intentos de explicación propuestos por otros:


“Varias cartas proponen hipótesis más atrevidas que nuestros datos… Las respuestas a estas divertidas fantasías se hallan en nuestra figura 1b”.

Tras otra encendida protesta, concluía diciendo que “los hechos son tercos, y nosotros también… Hay más por venir”.


Lamentablemente, era precisamente la solidez o “terquedad” de los datos lo que estaba más en duda. Además de no ser fácilmente replicables, y de tener un defectuoso tratamiento estadístico, se habían obtenido en un sistema muy poco confiable.


En efecto, la observación de la desgranulación de los basófilos como una prueba de alergia había sido propuesta décadas atrás, irónicamente en un artículo publicado en Nature (52). La razón por la cual nunca se popularizó fue precisamente su escasa reproducibilidad. Los basófilos son células escasas, por lo que su conteo está sujeto a considerable fluctuación estadística. Además, decidir por microscopía si un basófilo está efectivamente desgranulado no siempre es sencillo.


Dada la naturaleza extraordinaria del presunto hallazgo, era de esperar que se tomasen mayores precauciones en cuanto al diseño experimental, y los resultados obtenidos con el dudoso método fuesen confirmados por otra técnica más confiable y generalmente aceptada. Nada de esto se hizo. Martin Gardner planteó bien el asunto al escribir:


“Considere el egocentrismo y la locura de éste hombre. Se lanzó a la prensa con una afirmación tan extraordinaria que si fuese cierta revolucionaría la física y la medicina, y le garantizaría un premio Nobel. Empero, lo hizo sin preocuparse por aprender las técnicas más elementales para conducir ensayos verdaderabente “doble a ciegas” o para supervisar observadores que se engañaban a sí mismos”. (53)

Es muy probable que , como fundamentó muy bien el Dr. Elie Shneour en Skeptical Inquirer , Benveniste estuviese sinceramente convencido de la validez de sus datos. (54)


Sin embargo, ello sugiere orgullo y terquedad más que objetividad científica.



Los datos, ¿apoyaban la homeopatía?


Retrospectivamente, resulta claro que los resultados de Benveniste, así como la hipótesis propuesta para explicarlos, pretendía dar convalidación científica a las creencias homeopáticas. Benveniste había dado a conocer de antemano sus hallazgos en el Congreso Nacional de Homeopatía, donde anunció que ellos se publicarían en Nature; en el trabajo mismo se vinculaban los resultados con el de un estudio clínico de Reilly y colaboradores, sobre tratamiento homeopático de la rinitis alérgica (55). Finalmente la investigación recibió apoyo de una empresa con fuertes intereses en la industria homeopática (que dicho sea de paso, pagó los gastos de estadía de Maddox, Randi y Stewart).


Sin embargo, un análisis cuidadoso demuestra que el estudio de Benveniste no apoyaba en modo alguno las creencias homeopáticas.


En otra he examinado críticamente los fundamentos de la homeopatía (56). Por tanto, aquí haré sólo una breve referencia a sus principios básicos relacionados con el trabajo de Benveniste, a saber: que lo similar cura a lo similar, las altas diluciones con agitación vigorosa, y la individualización del tratamiento.


Según el primer principio citado, el enfermo debe tratarse con la sustancia que, administrada a una persona sana, reproduce con mayor fidelidad los síntomas de la enfermedad. Según el segundo postulado, la sustancia elegida debe administrarse extremadamente diluída, a veces en tal grado que difícilmente quede siquiera una molécula de sustancia activa en cada dosis.


Se supone que la dilución, acompañada de una vigorosa agitación mecánica, produce en la sustancia un proceso denominado por Hahnemann “dinamización, que le confiere nuevas propiedades, no manifiestas en la sustancia original. En su Organon (párrafo 269, nota 149) Hahnemann dice:


“Diariamente oímos llamar sólo diluciones a las potencias medicinales homeopáticas, que son precisamente lo contrario, es decir, un verdadero descubrimiento que revela y manifiesta el poder medicinal específico oculto en las sustancias naturales, por medio de la fricción y sucución”.


En el arcaico lenguaje de Hahnemann, la trituración y agitación mecánica “espiritualizan” la sustancia dándole un “mágico poder curativo”. Hoy los homeópatas prefieren actualizar estas expresiones, hablando de “energización” que le conferiría a la sustancia nuevas e insospechadas propiedades curativas. Sin embargo, según Benveniste la anti-IgE diluída producía el mismo efecto que el antisuero en concentraciones normales; en otras palabras, no se demostró ninguna nueva propiedad de la anti- IgE diluída. Si el efecto es el mismo, ¿para que diluir?.


En segundo lugar, para apoyar las creencias homeopáticas, hubiese sido preciso demostrar que la anti-IgE tenía, en basófilos de pacientes alérgicos, un efecto opuesto al que causaba en los voluntarios no alérgicos. Nada de esto se documentó. Además, la existencia de “picos” de actividad con ciertas diluciones, y “valles” de inactividad con otras, que variaban entre una y otra serie, haría que el homeópata no pudiese predecir exactamente cual dilución (o “potencia” en la jerga homeopática) será efectiva y cual no lo será (57). La exquisita e impredecible sensibilidad del efecto a las modificaciones del grado de dilución hubiese sido otro contundente mazazo contra la maltrecha homeopatía.


Finalmente, la concepción homeopática de la individualización del tratamiento tampoco se condice con los datos del trabajo de Benveniste. Según las teorías de Hahnemann , el tratamiento debe formularse sobre una base estrictamente individual, conforme a los antecedentes, signos y síntomas de cada paciente en particular.

Si bien es indudable que existe una amplia variabilidad individual, la medicina moderna ha obtenido notables éxitos en el conocimiento de los mecanismos de la enfermedad, su diagnóstico y su tratamiento, sobre la base de clasificar las enfermedades por criterios clínicos y exámenes complementarios. Así, los tratamientos pueden evaluarse estadísticamente, al compararse los resultados obtenidos en grandes números de pacientes que padecen de la misma enfermedad. El buen médico obtiene los mejores resultados aplicando estos criterios generales, sin descuidar por ello los aspectos particulares de cada paciente.


En la homeopatía clásica, el diagnóstico es exclusivamente clínico, y el axioma de que “no hay enfermedades, sino enfermos” es llevado a un extremo irracional.


Debido a esta individualización extrema agravado por el desinterés en los métodos auxiliares de diagnóstico (anatomía patológica, bioquímica, diagnóstico por imágenes, electrocardiografía, etc). La homeopatía carece de base para una nosología o clasificación científica de las enfermedades.


Es precisamente esta circunstancia la que hace difícil o imposible la realización de ensayos terapéuticos controlados, y por lo tanto impide la evaluación experimental de la terapéutica homeopática según las normas internacionalmente aceptadas de la medicina moderna. Como lo expresan Reisser, Weldon y Reisser:


…”la tradición homeopática elimina virtualmente la posibilidad de un estudio científico. Normalmente, una terapia se evalúa por medio de un grupo de pacientes que es tratado, con un grupo similar que no lo es. Las conclusiones obtenidas son rutinariamente escrutadas, a menudo cuestionadas, y a veces revisadas en el foro abierto de las revistas y conferencias científicas. Pero ¿cómo puede ud . comparar grupos “tratados” y “no tratados” cuando la clasificación de las enfermedades carece de significado y cuando no hay dos pacientes que sean tratados exactamente de la misma manera? (58).


Por el contrario, según los datos del estudio de Benveniste, los basófilos de diferentes individuos respondían de manera uniforme a un tratamiento determinado; si los referidos datos se hubieran confirmado, solamente hubieran añadido una evidencia más en contra de la concepción homeopática de la individualización extrema del tratamiento. Debe recordarse que Hahnemann formuló su sistema cuando apenas surgían las bases de la química, y antes del desarrollo de la bioquímica, la anatomía patológica , la genética, la fisiología, la inmunología y la farmacología; por tanto, estas ciencias no tienen cabida en los moldes homeopáticos, consolidados dos siglos atrás.



El golpe de gracia


El escándalo del “agua con memoria” sirvió para desprestigiar a una de las mejores revistas científicas del mundo e, injustificadamente, aumentar la venta de placebos etiquetados como “medicamentos” homeopáticos. La respuesta de los basófilos a la anti IgE en “altas diluciones” nunca se confirmó, ni siquiera por un laboratorio canadiense que participó en un estudio original. Como era previsible, la controversia surgió , llegó a su apogeo entre septiembre y octubre de 1988, y decayó abruptamente en dos o tres meses, por falta de más evidencia sobre la cual debatir. (59).


Sin arredrarse ni siquiera cuando el museo del MIT le otorgó una parodia del premio Nobel reservado a los más destacados charlatanes en ciencia, Benveniste continuó defendiendo su supuesto descubrimiento con un ahínco digno de mejor causa. Sin embargo, parece que el destino finalmente le ha alcanzado: en 1993 el director general del INSERM comunicó la disolución de la unidad 200. Hasta ahora, la vehemente protesta de Benveniste- fiel a su pose de sabio perseguido por su originalidad- no ha modificado la drástica decisión. (60).


Y es difícil que la situación se revierta, porque el golpe de gracia sobre el asunto del “agua con memoria” acaba de ser asestado. Se recordará que Benveniste rechazó la evidencia en contra proveniente de laboratorios que no habían empleado la misma metodología que él. Pues bien, el 9 de diciembre de 1993, Nature publicó un estudio de los Dres. Hirst, Hayes, Burridge, Pearce y Foreman, de los departamentos de farmacología, estadística y química del University College de Londres. Los británicos emplearon el mismo método que Benveniste, con determinación “a ciegas” de la desgranulación de basófilos por recuento directo y un análisis estadístico minuciosos. Concluyeron que no hay “ninguna evidencia de que las diluciones elevadas de anti-IgE…causen ningún efecto reproducible sobre la desgranulación de leucocitos basófilos humanos” (61).



Au revoir, Dr Benveniste!


Aunque es dudoso que Benveniste acepte la derrota, pocos fuera de un grupo de incondicionales pueden abrigar dudas de que la suerte del “agua con memoria” está echada. Como dijo el propio Benveniste, los hechos son tercos…


Este fiasco es una advertencia en contra de aceptar hallazgos supuestamente revolucionarios, antes de que ellos sean confirmados y bien establecidos. Es obvio que la ciencia no avanzaría sin nuevos hallazgos, pero se requiere un sano escepticismo para evaluar con ecuanimidad los datos nuevos y las hipótesis basadas en ellos. El Dr. Benveniste se lamentaba de que se pretendiese descartar el resultado de cinco años de trabajo de su laboratorio. Empero, haber aceptado crédulamente sus hallazgos hubiese implicado arrojar por la borda los conocimientos obtenidos en doscientos años de trabajo, en todos los laboratorios científicos del mundo, y junto con ellos, nuestro juicio crítico y nuestro sentido común. EOE



Notas

(1) E. Davenas & col, Human basophil degranulation triggered by very dilute antiserum against IgE. Nature, 333:816-818, 1988

(2) Stuart C. Finch, en W.J.Williams & col. (Dir), Hematology, ed 2 (Mac Graw-Hill, Nueva York, 1977, p.718, 746)

(3) Véase, v.g., Ivan Roitt & co. (Dir), Immunology, ed 2 (Gower Medical Publishing, Londres, 1989); André Capron & col., Present et future de l’allergie. Medecine/Sciences 6: 958-964,1990; Ricardo A. Margni (Dir), Inmunología e Inmunoquímica, ed. 4 (Panamericana, Buenos Aires, 1989; cap. 19)

(4) Roitt,oc. (n.3), pag. 19.10s. Para un tratamiento en profundidad de la biología molecular de la inmunoglobulina E y sus receptores, véase B.J. Sutton y H.J. Gould, The human IgE network, Nature 366: 421-428, 1993. Esta revisión con 112 referencias ni siquiera menciona el trabajo de Benveniste.

(5) Davenas, o.c. (n.1), p.818

(6) Un excelente tratamiento del tema puede leerse en el Cap. 39 de C.J.Bowman y M.J. Rand, Textbook of Pharmacology, ed.2 (Blackwell, Oxford, 1980). Hay edición en español.

(7) Eugen Garfield, Citation perspective on Jacques Benveniste-Dew process at last? (Current Comments). Current Contents (LS), nº 13, p.3-7, 27/3/1989

(8) Un instructivo y divertido sumario del proceso de evaluación y aceptación de trabajos científicos puede hallarse en el libro de Robert A. Day, How to write and publish a scientific paper (ISI Press, Filadelfia, 1979, p.72-83). Hay edición en español

(9) When to believe the unbelievable (Editorial) Nature 333:787,1988

(10) Ibid.

(11) John Maddox y col., “High dilution” experiments a delusion (News & Views). Nature 334: 287-290, 1988.

(12) Jacques Benveniste, Dr. Jacques Benveniste replies (News & Views). Ibid, p.291.

(13) I. Lasters y M. Bardiaux, Explanation of Benveniste (Correspondence). Nature Ibid., p. 285.s

(14) A. Danchin, Ibid.

(15) K.S. Suslick, Only the smile is left (Correspondence) . Nature 334: 375s, 1988

(16) J. L. Glick; M. J. Escribano, Ibid.

(17) R. Schilling, More on Benveniste’s “dilution results” (Correspondence) Nature 335: 584, 1988.

(18) F. Shakib, The debate continues (Correspondence). Nature, 335:564, 1988.

(19) H. Metzger y S. Dreskin, Only the smile is left (n.15)

(20) J.C.Seagrave, Evidence of non-reproductibility (Correspondence). Nature, 334: 559, 1988 .

(21) Sergio Bonini y col. , Ibid.

(22) M. Johnson, Outlandish claims (Correspondence). Nature 335: 392, 1988.

(23) D. T. Reilly, Explanation of Benveniste (n.13)

(24) K. Opitz, Ibid.

(25). R.G. Gibson y S. L.M. Gibson Controversy Continues (Correspondence). Nature. 335: 200, 1988.

(26) D. Dunthorn, The debate continues (n .18)

(27) R.H.A Plasterk, Explanation of Benveniste (n.13)

(28) P.J. Lipowicz, Unreproducible results (Correspondence) Nature 335: 109, 1988

(29) L.Lane, Ibid.

(30) W. Fierz, Explanation of Benveniste (n.13)

(31) P. M. Gaylarde, Only the strule is left (n.15)

(32) A. Nisonoff, Explanation of Benveniste (n.13)

(33) K. Snell, Evidence of non reproductibility (n.20)

(34) Amadeo Avogadro meets IgE . Lancet. II (8602): 117, 1988; Delusion in Clamart Ibid (8606): 347

(35) J.P. Shoup, The debate continues (n.18)

(36) Peter Coles, Benveniste Controversy rages on in the French press (New & Nes) Nature 334: 372,1988 .

(37) Metzger y Dreskin, l.c. (n19)

(38) B.H.Bland, Unreproducible results (n.28); G.J. Neville y P. Taylor. Controversy continues (n25); JF.Claire. More on Benveniste’s “dilution results” (n. 17)

(39) Robert Pool, More Squabbling over unbelievable result. Science 241: 658, 1988

(40) Eugene Garfield, Contrary to Nature? (Editorial). The Scientist 2 (16): 12, 5/9/1988

(41) G. A. Petsko, Unreproducible results (n.28)

(42) Doug Stewart, Omni 11 (5): 64-66,87-94, Feb.1989.

(43) Jame Randi, The case of remembering water. Skeptical Inquirer 13: 142-146, Winter 1989

(44) When to publish pseudo-science (Nature) 334: 367, 1988

(45) Citado por James Sullivan, New York Times, 27/7/1988.

(46) Por ejemplo, Claire (n.38).

(47) John Maddox, Waves caused by extreme dilution (News & Views). Nature 335:760-763,1988.

(48) Véase , v.g., Oscar Zangheri, en H.E. Cingolani y col. (Dir), Fisiología Humana de Bernardo A. Houssay, ed. 6 (El Ateneo, Buenos Aires, 1988, vol 1, p.II.5-11 y 33-36)

(49) Maddox y col. (n.11), p.288.

(50) J. Maddox, Maddox on the Benveniste affair (Letter). Science 241: 1585s, 1988. Tampoco Benveniste dejó de replicar: Benveniste on Nature investigation, Ibid., p.1028.

(51) Jacques Benveniste, Benveniste on the Benveniste affair (News & Views). Nature 335:759, 1988.

(52) Walter B. Shelley y Lennart Juhlinn, A new test for detecting anaphylactic sensitivity : The basophil reaction. Nature 191: 1056-1058, 1961.

(53) Martin Gardner, Water with memory? The dilution affair. Skeptical Inquirer 13: 132-140, Winter 1989

(54) Elie Shneour, The Benveniste case: A reappraisal. Ibid. 14: 91-95, Fall 1989.

(55) D. T. Reilly y col., Is homeopathy a placebo response? Controlled trial of homeopathic potency, with pollen in hayfever as a model. Lancet II (8512): 881-886, 1986

(56) Fernando D. Saraví, La trampa de las medicinas alternativas (CLIE, Terrassa, 1993; Cap. 9)

(57) Wallace I. Sampson, When not to believe the unbelievable. Skeptical inquirer 14: 90s, Fall 1989.

(58) Paul C. Reisser y col., New Age Medicine: A Christian perspective in holistic health (InterVarsity Press, Downers Grove, 1988, p.140)

(59) Garfield,l.c. (n.7)

(60) Anónimo, Memoire de l’eau, la bataille reprend. AFIS-Science et Pseudosciences 206: 28-29, Nov-Dec.1993.

(61) S.J. Hirst y col, Human basophil degranulation is not triggered by very dilute antiserum against human IgE. Nature 366: 525-527, 1993.






20.2.09

Hoja de ruta para el pensamiento crítico

El autor del artículo: el antropólogo James Lett

Kanijo tuvo la excelente idea de traducir y publicar en su blog el histórico artículo de James Lett publicado en el Skeptical Inquirer en diciembre de 1990 bajo el título "A Field Guide to Critical Thinking" . Lo reproduzco a continuación.

Una guía de campo para el pensamiento crítico

Existen muchas razones para la popularidad actual de las creencias paranormales en los Estados Unidos, incluyendo:
  • La irresponsabilidad de los medios de comunicación, que explotan el gusto del público por las insensateces
  • La irracional visión estadounidense del mundo, la cual apoya afirmaciones tales como la vida después de la muerte y la eficacia del polígrafo
  • La falta de efectividad de la educación pública, que normalmente falla al enseñar a los estudiantes las habilidades básicas del pensamiento crítico.

Como profesor universitario, estoy especialmente preocupado por este tercer problema. La mayor parte de los estudiantes de primer y segundo año de mis clases simplemente no saben cómo llegar a una conclusión razonable a partir de las pruebas. En su mayoría, se les ha enseñado en el instituto qué pensar; pocos de ellos saben cómo pensar.

En un intento por remediar este problema en mi facultad, desarrollé un curso optativo llamado “La antropología y lo paranormal”. El curso examina un rango completo de las creencias paranormales contemporáneas de la cultura estadounidense, desde la precognición y la psicokinesis a la canalización y la criptozoología pasando por todo lo que hay en medio y más allá, como la astrología, OVNIs y creacionismo. Enseño a los estudiantes muy poco sobre teorías antropológicas y menos aún de terminología antropológica. En lugar de esto, intento comunicar la esencia de la perspectiva antropológica, enseñándoles, indirectamente, de qué trata el método científico. He hecho esto enseñándoles cómo evaluar las evidencias. Les he dado seis simples reglas a seguir cuando consideren cualquiera afirmación, y entonces les he mostrado cómo aplicar esas seis reglas al examen de cualquier afirmación paranormal.

Las seis reglas del razonamiento evidencial son mi propia destilación y simplificación del método científico. Para facilitar a los estudiantes el recuerdo de esta media docena de guías, he acuñado un acrónimo para ellas: Ignorando las vocales, las letras de la palabra “FiLCHeRS” (mangantes) son las reglas de Falsabilidad, Lógica, Completitud, Honestidad, Replicabilidad, y Suficiencia. Aplica estas seis reglas a las evidencias ofrecidas para cualquier afirmación, digo a mis estudiantes, y nadie será capaz de acercarse sigilosamente y robarte tu opinión. Estarás a prueba de mangantes.

Falsabilidad

Debe ser posible idear una prueba que demuestre que la afirmación es falsa.

Puede sonar paradójico, pero para que una afirmación sea cierta, debe ser falsable. La regla de la falsabilidad es una garantía de que si la afirmación es falsa, la evidencia la demostrará como falsa; y si la afirmación es verdadera, la evidencia no la descartará (en cuyo caso puede aceptarse provisionalmente como cierta hasta que, con el tiempo, se lleve a cabo una que la descarte). La regla de la falsabilidad, para abreviar, dice que la evidencia debe contar, y esta es la primera y más importante regla del razonamiento evidencial.

La regla de la falsabilidad es esencial por esta razón: Si no se puede idear algo que descarte la afirmación, entonces la prueba de que existe no importa, sería imposible de señalar incluso analizando las pruebas, debido a que la conclusión ya se conoce – la afirmación es invulnerable a cualquier prueba posible. Esto no significa, sin embargo, que la afirmación sea cierta; sino que significaría que la afirmación no tiene sentido. Esto es así debido a que es imposible – lógicamente imposible – para cualquier afirmación ser cierta, no importa lo que sea. Para cada afirmación verdadera, siempre debes poder pensar una prueba que haría que la afirmación fuese falsa — en otras palabras, de nuevo, cada afirmación cierta es falsable.

Por ejemplo, la afirmación cierta de que el tiempo de vida de los seres humanos es menor de 200 años es falsable; sería falsa si un humano viviese más de 200 años. De forma similar, la afirmación de que el agua se congela a 0º C es falsable; sería falsa si el agua se congelase a, digamos, 1 grado. Cada una de estas afirmaciones está establecida como un “hecho” científico, y no esperamos que alguna de estas afirmaciones sea falsada; no obstante, el punto está en que podrían serlo. Cualquier afirmación que no pueda falsarse estaría carente de cualquier contenido proposicional; es decir, no haría ninguna afirmación factual – en lugar de eso sería como hacer una declaración de emociones, una declaración de la forma en la que el afirmante siente el mundo. Las afirmaciones no falsables comunican información, pero lo que describen es la orientación de los valores del afirmante. No comunican otra cosa que una naturaleza factual, y por tanto, no son ni verdaderas ni falsas. Las afirmaciones no falsables son proposicionalmente vacías.

Existen dos forman principales en las que se puede violar la regla de la falsabilidad – dos formas, en otras palabras, de hacer afirmaciones no falsables. La primera variedad de afirmaciones no falsables es la afirmación no declarada: una afirmación que es tan amplia o vaga que carece de contenido proposicional. La afirmación no declarada es, básicamente, ininteligible y por consiguiente, sin sentido. Considera, por ejemplo, la afirmación de que los cristaloterapeutas pueden usar trozos de cuarzo para restaurar el equilibrio y la armonía de la energía espiritual de una persona. ¿Qué significa tener una energía espiritual desequilibrada? ¿Por qué condición se reconoce y diagnostica? ¿Qué evidencias demostrarían que la energía espiritual desequilibrada de alguien ha sido – o no – equilibrada por la aplicación de cristaloterapia? La mayoría de las maravillas New Age, de hecho, consisten en afirmaciones no declaradas que se disuelven por completo cuando se exponen al disolvente de la racionalidad.

La afirmación no declarada tiene la ventaja de que virtualmente cualquier prueba aducida podría ser interpretada como congruente con la afirmación, y por esta razón es especialmente popular entre los seguidores de lo paranormal que afirman tener poderes de precognición. Jeane Dixon, por ejemplo, predijo que 1987 sería un año “lleno de cambios” para Caroline Kennedy. Dixon también predijo que Jack Kemp “se enfrentaría a grandes desacuerdos con el resto de su grupo” en 1987 y que el terror mundial a las drogas “sería desatado por los zares de los narcóticos” en el mismo año. Posteriormente reveló a Dan Rather que “podría [o no] ser hospitalizado” en 1988, y que el “mayor problema” de Whitney Houston en 1986 sería “equilibrar su vida personal y su carrera”. Las afirmaciones no declaradas se reducen a una afirmación que puede traducirse como “Qué será, será”.

La segunda variedad de afirmaciones no falsables, que es incluso más popular entre los seguidores de lo paranormal, implica el uso de múltiples salidas, que es, una interminable lista de excusas que intenta explicar la evidencia que se vería falsada por la afirmación. Los creacionistas, por ejemplo, afirman que el universo no tiene más de 10 000 años de antigüedad. Lo hacen a pesar del hecho de que podemos observar la luz de estrellas que están a miles de millones de años luz de la Tierra, lo que significa que la luz debe haber abandonado esas estrellas hace miles de millones de años, y lo cual demuestra que el universo debe tener miles de millones de años de antigüedad. ¿Cómo contestan entonces los creacionistas a esta falsación de su afirmación? Sugiriendo que Dios debe haber creado la luz ya en camino desde esas estrellas lejanas en el momento de la creación hace 10 000 años. Ninguna prueba concebible podría descartar esa afirmación.

Ejemplos adicionales de múltiples salidas abundan en el dominio de lo paranormal. Los seguidores de los OVNI, cuando se enfrentan a la carencia de pruebas físicas o fotográficas fiables donde descansar sus afirmaciones, apuntan a una “conspiración gubernamental” secreta que se supone que evita la publicación de las pruebas que podrían apoyar sus casos. Los curanderos psíquicos dicen que pueden curar si tienes suficiente fe en sus poderes psíquicos. Los psicokinéticos dicen que pueden doblar cucharas con la mente si no están expuestos a vibraciones negativas de un observador escéptico. Los lectores de tarot pueden predecir tu destino si tú eres sincero en el deseo de conocimiento. Las múltiples salidas significan, en efecto, “Cara, yo gano, cruz, tú pierdes”.

Lógica

Cualquier argumento ofrecido como prueba en apoyo de alguna afirmación debe tener sentido.

Un argumento se dice que es “válido” si su conclusión se desprende de forma inevitable de sus premisas; si “tiene sentido” si es válido y si todas las premisas son ciertas. Las reglas de la lógica, por tanto, gobiernan la validez de la inferencia. Aunque los filósofos han codificado y nombrado distintas formas de argumentos válidos, no es necesario asistir a un curso de lógica formal para aplicar las reglas de la inferencia de forma consistente y correcta. Un argumento inválido puede reconocerse por el simple método del contraejemplo: Si puedes imaginar un único ejemplo en el que la conclusión no se siga necesariamente de las premisas, incluso cuando las respuestas son ciertas, entonces el argumento no es válido. Considera el siguiente silogismo, por ejemplo: Todos los perros tienen pulgas; Xavier tiene pulgas; por tanto Xavier es un perro. Este argumento es inválido debido a que un único gato con pulgas llamado Xavier proporcionaría un contraejemplo efectivo. Si un argumento es inválido, entonces, por definición, es poco sólido. No todos los argumentos válidos son sólidos, no obstante. Veamos este ejemplo: Todos los perros tienen pulgas; Xavier es un perro; por tanto Xavier tiene pulgas. Tal argumento no se sostiene, incluso aunque es válido, debido a que la primera premisa es falsa: No todos los perros tienen pulgas.

Determinar si un argumento es sólido frecuentemente es problemático; saber si una premisa dada es cierta o falsa a menudo requiere un conocimiento adicional sobre la afirmación que puede requerir una investigación empírica. Si el argumento pasa estas dos pruebas, sin embargo – si es tanto válido como sólido – entonces la conclusión puede ser abrazada con certeza.

La regla de la lógica a menudo es quebrantada por los pseudocientíficos. Erich von Däniken, que él sólo popularizó la mitología de los astronautas antiguos en la década de 1970, escribió muchos libros en los que ofrecía muchos argumentos inválidos y poco sólidos con asombrosa regularidad (ver Omohundro 1976). En Chariots of the Gods? no estaba exento de hacer argumentos que fuesen tanto lógica como factualmente imprecisos — en otras palabras, argumentos que eran doblemente poco sólidos. Por ejemplo, von Däniken argumenta que el mapa del mundo hecho en el siglo XVI por el almirante turco Piri Re’is es tan “increíblemente preciso” que sólo podría haberse realizado a partir de imágenes por satélite. No sólo el argumento no es válido (un número de distintas técnicas distintas a la fotografía por satélite podrían dar como resultado un mapa “increíblemente preciso”), sino que la premisa es simplemente incorrecta – el mapa de Piri Re’is, de hecho, contiene muchas imprecisiones de bulto (ver Story 1981).

Completitud

La prueba ofrecida en apoyo de una afirmación debe ser exhaustiva –es decir, todas las pruebas disponibles deben ser consideradas.

Por razones obvias, no es razonable considerar sólo las pruebas que apoyen la teoría y descartar las que la contradicen. Esta regla es clara y evidente, y requiere menos explicación o justificación. Sin embargo, es una regla que rompen habitualmente los defensores de afirmaciones paranormales y por aquellos que se adhieren a dichas creencias.

Por ejemplo, los que proponen la teoría de los biorritmos son propensos a apuntar que los accidentes de aviones tienen lugar en días en los que piloto, copiloto y navegador están experimentando puntos críticamente bajos en sus ciclos intelectuales, emocionales, y/o físicos. Las pruebas tenidas en cuenta para los defensores de los biorritmos, no obstante, no incluyen el aún mayor número de accidentes de avión que tuvieron lugar cuando las tripulaciones estaban experimentando puntos altos o neutrales en sus ciclos de biorritmos (Hines 1988:160). De forma similar, cuando la gente cree que Jeane Dixon tiene capacidades precognitivas debido a que predijo la elección de George Bush en 1988 (la cual hizo dos meses antes de la elección, cuando cada científico social, experto de los medios y ciudadano privado del país habían hecho el mismo pronóstico), normalmente ignoran las miles de predicciones que ha hecho Dixon y que han resultado ser falsas (tal como sus predicciones de que John F. Kennedy no lograría ganar la presidencia en 1960, que la Tercera Guerra Mundial comenzaría en 1958, y que Fidel Castro moriría en 1969). Si eres propenso a ser selectivo en las pruebas que consideras, podría ser razonable concluir que la Tierra es plana.

Honestidad

Las pruebas ofrecidas en apoyo de cualquier afirmación deben ser evaluadas sin autoengaño.

La regla de la honestidad es un corolario a la regla de la completitud. Cuando has examinado todas las pruebas, es esencial ser honesto contigo mismo sobre el resultado del examen. Si el peso de las pruebas contradice la afirmación, entonces tienes que abandonar tu creencia en la afirmación. Lo inverso, por supuesto, se aplicaría también.

La regla de la honestidad, al igual que la de la completitud, es a menudo violada tanto por proponentes como por seguidores de creencias paranormales. Los parapsicólogos violan esta regla cuando concluyen, tras numerosos experimentos psi posteriores que han errado al replicar los resultados inicialmente positivos, que los psi deben ser un fenómeno esquivo. (Aplicando la Navaja de Occan, la conclusión más honesta sería que el resultado original tuvo que haber sido una coincidencia). Los creyentes en lo paranormal violan esta regla cuando concluyen, tras observar como un “psíquico” dobla clandestinamente una cuchara con sus manos, que él sólo engaña a veces.

En la práctica, la regla de la honestidad normalmente se reduce al requisito de no romper la regla de falsabilidad tomando una salida múltiple. Hay más que eso, no obstante: La regla de la honestidad significa que estás en la obligación de aceptar una conclusión racional una vez que hayas examinado todas las pruebas. Si el peso abrumador de todas las pruebas falsa tu creencia, entonces debes concluir que la creencia es falsa, y debes enfrentarte a las implicaciones que la conclusión trae consigo. A la luz de la evidencia abrumadoramente negativa, la neutralidad o el agnosticismo no son mejores que la credulidad y la fe. Negación, evasión, racionalización y todos los otros mecanismos comunes de autoengaño constituirían violaciones de la regla de honestidad.

En mi opinión, sólo esta regla invalidaría toda la disciplina de la parapsicología. Tras más de un siglo de investigación erudita sistemática, la hipótesis psi sigue siendo completamente insustancial e inapoyable; los parapsicólogos han fallado, como observa Ray Hyman (1985:7), en producir “cualquier prueba consistente de que la paranormalidad puede superar un escrutinio científico aceptable”. Todas las indicaciones son que el número de parapsicólogos que observan la regla de la honestidad palidece en comparación de aquellos que se engañan a sí mismos. El veterano investigador psíquico Eric Dingwall (1985:162) resumió sus extensas experiencias de investigación parapsicológica con esta observación: “Tras sesenta años de experiencia y relación personal con la mayor parte de líderes parapsicológicos del periodo, no creo que pueda nombrar media docena que pudiese llamar estudiantes objetivos que desearan honestamente descubrir la verdad”.

Replicabilidad

Si las pruebas de cualquier afirmación están basadas en un resultado experimental, o si la evidencia ofrecida e apoyo de alguna afirmación podría ser explicada por un resultado casual, entonces es necesario que se repita la prueba en siguientes experimentos o ensayos.

La regla de replicabilidad proporciona una salvaguarda contra posibles errores, fraudes o coincidencias. Un único resultado experimental nunca es adecuado por sí mismo, si el experimento concierne a la producción de fusión nuclear o la capacidad telepática. Cualquier experimento, no importa cómo de cuidadosamente haya sido diseñado y ejecutado, siempre está sujeto a la posibilidad implícita de sesgos o errores no detectados. La regla de la replicabilidad, que requiere que observadores independientes sigan el mismo procedimiento y logren los mismos resultados, es una forma efectiva de corregir sesgos o errores, incluso si el sesgo o error sigue permanentemente sin reconocerse. Si los resultados experimentales son producto de un fraude deliberado, la regla de replicabilidad asegurará que el experimento sea realizado finalmente por investigadores honestos.

Si el fenómeno en cuestión puede ser producto de la casualidad, entonces el fenómeno debe replicarse antes de que pueda descartarse la hipótesis de coincidencia. Si la casualidad es de hecho la explicación para el fenómeno, entonces dicho fenómeno no se replicará en siguientes ensayos, y la hipótesis de coincidencia será confirmada; pero si la coincidencia no es la explicación, entonces el fenómeno será duplicado, y tendrá que buscarse una explicación aparte de la casualidad. Si predigo correctamente el lanzamiento de un dado, podrían solicitar que repita la hazaña antes de conceder que mi predicción ha sido algo más que casualidad.

La regla de replicabilidad es regularmente quebrantada por los parapsicólogos, que son especialmente dados a malinterpretar las coincidencias. El famoso “detective psíquico” Gerard Croiset, por ejemplo, afirmaba haber resuelto un número increíblemente grande de crímenes y localizado a cientos de personas perdidas en una carrera que se extendía más de cinco décadas, desde la década de 1940 hasta su muerte en 1980. La verdad es que la abrumadora mayoría de las predicciones de Croiset eran en realidad vagas, no falsables, o simplemente incorrectas. Dado el hecho de que Croiset hizo miles de predicciones durante toda su vida, no es difícil que haya disfrutado de uno o dos “éxitos” por azar. El fallecido parapsicólogo holandés Wilhelm Tenhaeff, no obstante, se aprovechó de estos “escasísimos casos de éxito” para argumentar que Croiset poseía poderes psíquicos demostrados (Hoebens 1986a:130). Esta es una clara violación a la regla de replicabilidad, y no podría haberse tenido en cuenta como prueba para las capacidades psi de Croiset incluso si los “pocos casos de éxito” hubiesen sido ciertos. (De hecho, sin embargo, muchos de los datos de Tenhaeff eran fraudulentos — ver Hoebens 1986b. )

Suficiencia

Las pruebas ofrecidas para apoyar cualquier afirmación deben ser adecuadas para establecer la certeza de la afirmación, con estas estipulaciones: el peso de la prueba para cualquier afirmación cae sobre el afirmante, afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias, y las pruebas basadas en los testimonios y/o autoridad no son adecuados para las afirmaciones paranormales.

El peso de la prueba siempre recae sobre el afirmante por la simple razón de que la ausencia pruebas que desacredite, no es lo mismo que la presencia de pruebas que confirmen. Esta regla frecuentemente es violada por los que proponen afirmaciones paranormales, que argumentan que, dado que sus afirmaciones no han sido refutadas, entonces han sido demostradas. (Los creyentes en los OVNIs, por ejemplo, argumentan que debido a que los escépticos no han explicado todos y cada uno de los avistamientos OVNI, algunos avistamientos OVNI deben ser naves extraterrestres). Considera las implicaciones de tal tipo de razonamiento: Si yo afirmo que Adolf Hitler está vivo y que vive en Argentina, ¿cómo podrías desacreditar mi afirmación? Dado que la afirmación es posible lógicamente, lo más que puedes hacer (en ausencia de una prueba forense indiscutible) es demostrar que la afirmación es altamente improbable – pero eso no sería descartarla. El hecho es que no se puede demostrar que Hitler no está viviendo en Argentina, no obstante, eso no significa que se haya demostrado que esto es cierto. Sólo significa que he demostrado que podría estarlo – pero eso significaría muy poco; la posibilidad lógica no es lo mismo que la realidad establecida. Si la ausencia de desacreditación de pruebas fuese una prueba suficiente para una afirmación, entonces podríamos “demostrar” cualquier cosa que imaginásemos. La creencia debe estar basada no simplemente en la ausencia de pruebas que descarten, sino en la presencia de pruebas de confirmen. Es obligación del que afirma proporcionar tales pruebas que confirmen.

Afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias por razones obvias de equilibrio. Si yo afirmo que llovió durante 10 minutos en mi camino al trabajo el pasado martes, entonces estaría justificado que aceptases como prueba de que esto es cierto simplemente mi informe de la situación. Pero si la afirmación es que fui abducido por unos alienígenas extraterrestres que me llevaron a toda velocidad al lado oculto de la Luna y me realizaron toda clase de extravagantes experimentos médicos, estaría justificado solicitar pruebas más sustanciales. La prueba corriente de mi testimonio, aunque suficiente para afirmaciones comunes, no es suficiente para las extraordinarias.

De hecho, el testimonio siempre es inadecuado para cualquier afirmación paranormal, ya esté ofrecida por una autoridad o por una persona normal, por la simple razón de que un ser humano puede mentir o cometer un error. Ninguna cantidad de experiencia en ningún campo es garantía contra la falibilidad humana, y la experiencia no excluye la motivación de mentir; por tanto, las credenciales, conocimiento y experiencia de una persona por sí mismas no pueden tomarse como prueba suficiente para establecer la verdad de una afirmación. Además, la sinceridad de una persona no aporta nada a la credibilidad de su testimonio. Incluso su la gente te cuenta lo que sinceramente creen que es cierto, siempre es posible que estén en un error. La percepción es un acto selectivo, dependiente del contexto de creencias, expectación, y estados bioquímicos y emocionales, y todo un conjunto de distintas variables. La memoria es notoriamente problemática, tendiendo a un rango de distorsiones, borrados, sustituciones y amplificaciones. Por tanto, el testimonio que ofrece la gente de lo que recuerda ver u oír debería siempre ser tomado de forma provisional y de una precisión aproximada; cuando la gente habla sobre lo paranormal, su testimonio nunca debería ser tenido en cuenta como una prueba fiable por sí mismo. La posibilidad e incluso la posibilidad de error son demasiado amplios (ver Connor 1986) .

Conclusión

Las primeras tres reglas de FiLCHeRS — falsabilidad, lógica y completitud – son reglas lógicamente necesarias de razonamiento evidencial. Si tenemos que confiar en la veracidad de alguna afirmación, sea normal o paranormal, la afirmación debe tener sentido proposicional, y las evidencias aportadas en apoyo de la afirmación deben ser racionales y exhaustivas.

Las últimas tres reglas de FiLCHeRS — honestidad, replicabilidad y suficiencia – son reglas pragmáticamente necesarias del razonamiento evidencial. Dado que los seres humanos a menudo están motivados a racionalizar y mentirse a sí mismos, dado que a veces está motivados a mentir a otros, dado que pueden cometer errores, y dado que la percepción y memoria son problemáticas, debemos demandar que las pruebas de alguna afirmación factual sea evaluada sin autoengaño, que sea cuidadosamente protegida del error, fraude y conductas inapropiadas, y que sea sustancial e inequívoca.

Lo que digo a mi estudiantes es que usen estas reglas para evaluar las pruebas ofrecidas para cualquier afirmación. Si la afirmación falla en una de estas seis pruebas, entonces debería ser rechazada; pero si pasa las seis, entonces está justificado que pongas una confianza considerable en la misma.

Pasar las seis pruebas, por supuesto, no es garantía de que la afirmación sea cierta (simplemente porque hayas examinado las pruebas disponibles actualmente no es garantía de que no habrá mañana una nueva prueba disponible que la desacredite), pero es garantía de que tienes buenas razones para creer en la afirmación. Garantiza que has vendido tu creencias a un buen precio, y que nadie te la ha mangado.

Ser un adulto responsable indica aceptar el hecho de que caso todo nuestro conocimiento es provisional, y aceptarlo de buena gana. Puede que se te requiera cambiar tu creencia mañana, si la evidencia lo garantiza y deberías ser capaz de hacerlo. Esto, en esencia, es lo que significa el escepticismo: creer si, y sólo si hay pruebas que lo garanticen.

Referencias

Connor, John W. 1984. Misperception, folk belief, and the occult: A cognitive guide to understanding. SKEPTICAL INQUIRER, 8:344-354, Summer.

Dingwall, E. J. 1985. The need for responsibility in parapsychology: My sixty years in psychical research. In A Skeptic’s Handbook of Parapsychology, 161-174, ed. by Paul Kurtz. Buffalo, N Y. Prometheus Books.

Hines, Terence. 1988. Pseudoscience and the Paranormal Buffalo, N.Y Prometheus Books.

Hoebens, Piet Hein. 1981. Gerard Croiset: Investigation of the Mozart of “psychic sleuths.” SKEPTICAL INQUIRER, 6(1):1728, Fall.

– — – . 1981-82. Croiset and Professor Tenhaeff Discrepancies in claims of clairvoyance. SKEPTICAL INQUIRER, (2):21-40, Winter.

Hyman, Ray. 1985. A critical historical overview of parapsychology. In A Skeptic’s Handbook of Parapsychology, 3-96, ed. by Paul Kurtz Buffalo, N.Y. Prometheus Books.

Omohundro, John T. 1976. Von Däniken’s chariots primer in the art of cooked science. SKEPTICAL INQUIRER, 1(1):58-68, Fall.

Story, Ronald D. 1977 Von Däniken’s golden gods, SKEPTICAL INQUIRER, 2(1):22-35, Fall/Winter.


22.1.09

"El mundo pequeño" de Milgram y los seis grados de separación

Diagrama gentileza del blog "Terabytes libres", de word press

La llamada "teoría de los seis grados de separación" en su versión popular afirma que :
"Cualquiera en la Tierra puede estar conectado a cualquier otra persona del planeta a través de una cadena de conocidos que no tiene más de cinco intermediarios (conectando a ambas personas con sólo seis enlaces)." Ver para más info el artículo de wikipedia en español.

El "mundo pequeño":

Si bien la idea original fue propuesta en 1929 por un escritor húngaro, en la década del '50 intentaron demostrarla dos matemáticos sin éxito. Luego, y aquí la cosa se pone interesante, para nosotros, el gran psicólogo Stanley Milgram que diseñó el famoso experimento de obediencia a órdenes criminales que recientemente ha sido replicado por el psicólogo social Jerry Burger, ideó el "experimento del mundo pequeño". Para explicar el procedimiento básico remito al artículo en castellano de wikipedia donde se lo describe in extenso.

Aunque Milgram no acuñó el término "seis grados de separación" la idea se hizo tan popular que los informáticos se han interesado y mucho : según entiendo My Space y Facebook utiliza tal criterio para establecer redes sociales. Pero como tal terreno es para mí un criptograma insoluble me ocuparé de psicología

Y resulta indudable que lo que pareció un interesante experimento dirigido por un prestigioso investigador, tuvo graves fallos metodológicos. Para comenzar, fue publicado primero en 1967 en una revista de divulgación: Psychology Today . Sólo dos años después apareció en un journal académico "Sociometry" cuando el proceso debería haber sido al revés. Aquí está el paper.

Quizás la crítica más directa que se le haya hecho sea la realizada por Judith Kleinfeld que al recorrer las notas originales de Milgram descubrió que

a) El 79 % de las cartas enviadas en el experimento no había logrado alcanzar el objetivo .

b) Las personas que enviaban los paquetes-mensajes elegían a quienes "suponían" serían destinatarios seguros por ser conocidos de ellos: es decir, los "mas confiables" según su subjetiva impresión (La fiabilidad de tal "suposición" quedó revelada en que muchos-destinatarios se negaban a reenviar el paquete a otros desinatarios vaya uno a saber por qué , ya que Milgram no lo explica)

c) Una rebuscada interpretación de los resultados obtenidos (si la metodología hubiera sido más fiable) podría ser el hecho de que la probabilidad de que el mensaje nunca llegue a su destino, caiga en picada si no ha llegado después de seis personas. Esta hipotésis heurística no podrá ser probada en las condiciones experimentales irreproducibles.

En base a éstas y otras valoraciones Kleinfeld desestima la idea de los "seis grados de separación"- aunque lo que habría de desestimar es la investigación en sí, no la conjetura- pero como señala "Microsiervos" en éste artículo, la revista Science del 8 de agosto de 2003 publicó un paper titulado
"An Experimental Study of Search in Global Social Networks"
Dodds et al. Science 8 August 2003: 827

La investigación consistió en "enviar 60.000 mensajes para alcanzar a 18 personas de 13 países diferentes", con éstas conclusiones, señala "Microsiervos".
"Los resultados sugieren que si los individuos que participan no tienen suficientes incentivos, la hipótesis no se sostiene. Pero un pequeño aumento en los incentivos permite que las búsquedas a través de las redes sociales sean más efectivas. Todo esto sugiere que la estructura de la red por sí misma no sirve de mucho, sino que debe interpretarse en función de las acciones y estrategias de los participantes. "

Y tanto es así que si buscan mi antiguo perfil en Facebook, ya no lo encontrarán.

17.1.09

Algunas preguntas que ayudan a distinguir una pseudociencia de una protociencia

Flammarion,Camille- L'Atmosphere: Météorologie Populaire (Paris, 1888), p. 163.

Lógicamente, ésta se trata de una lista parcial e insuficiente, pero puede resultar de ayuda como punto de partida para no confundir a una "protociencia" (una ciencia novedosa que está intentando establecer su legitimidad) con una "pseudociencia" (corpus de afirmaciones que pasan por ser científicas sin querer someterse a los requisitos de la misma) .

El listado está tomado del original en inglés http://physics.syr.edu/courses/modules/PSEUDO/moller.html, a su vez adaptado del artículo de Lee Moller "BCS Debates a Qi Gong Master", publicado en el Rational Enquirer, Vol 6, Nº 4 de abril de 1994.

1 ) ¿Ha demostrado el tema tener algún progreso a lo largo del tiempo?

2) ¿La disciplina en cuestión utiliza términos técnicos tales como "vibración" o "energía" sin definir claramente lo que significan?

3) ¿Proclama principios que le requerirían a usted- si los aceptase- abandonar leyes físicas bien establecidas?

4) ¿Abundan artículos de divulgación sobre el tema carentes de referencias?

5) ¿La única evidencia fáctica que se ofrece es anecdótica?

6) ¿ Se sostiene que se han realizado experimentos "no contaminados "que demuestran la verdad de la temática y que hacer trampa en ellos hubiera sido imposible?

7) ¿Han repetido otros investigadores con éxito, los resultados de los experimentos anteriormente citados?

8) ¿El proponente del tema se queja de ser criticado demasiado o de forma injusta ?

9) ¿La asignatura ha sido sólo enseñada en instituciones no acreditadas?

1o) ¿ Los mejores textos de la disciplina en cuestión poseen décadas de antigüedad?

11) ¿Utiliza el defensor de la proposición lo que un escritor ha denominado "factuales"?: declaraciones que son o total o en gran parte ciertas, pero que no guardan relación con la demanda -.

12) Cuando son criticados , ellos atacan al crítico en vez de circunscribirse a la crítica en sí?

13)¿ Se apela a la historia como criterio de verdad? ("ha ocurrido por largo tiempo, entonces debe ser cierto")?

14) ¿Muestra el asunto el denominado "efecto timidez? ("algunas veces funciona, y otras no") ?

15) ¿Recurre quien afirma éstos dichos al "argumento ad ignorantiam? (afirma la verdad de su proposición sólo porque no se ha probado su falsedad ...)?

16) ¿El proponente utiliza su experticia en otras áreas diferentes para dar peso a sus proclamas del asunto?

Listado insuficiente y precario, seguramente los epistemológos pueden establecer mejores "criterios de demarcación". No se tome ésta mas que como una "guía borrador".


9.1.09

PASIÓN POR INVESTIGAR, PASIÓN POR ENSEÑAR…

PASIÓN POR INVESTIGAR, PASIÓN
POR ENSEÑAR…
La importancia de la noción científica en la labor académica

Mario Bunge; Ignacio Morgado y José María Martinez Selva
Entrevistados por Roberto Polanco
Publicado en Cuadernos de Neuropsicología Vol. 2 No 1; Junio 2008 (Pag 46-56)


Nota: Si bien esta entrevista se presenta con un formato integrado, es el resultado de las respuestas por email de los investigadores, por tanto no conocieron las respuestas del resto de los participantes al momento de entregar su aporte.

Para acceder al artículo completo en formato pdf , hacer click aquí

20.12.08

Enamorarse

Film "La caja de Pandora" de Georg Pabst (Alemania, 1929)

Un excelente artículo del "Museo de la ciencia" , "Enamorarse :cuestión de química" que no necesita de introducción alguna, salvo que los argentinos deberán leer en español ;-)

Por aquí


14.12.08

Vida en el universo. Del mito a la ciencia (Ricardo Campo. ed)



Entrevista a Ricardo Campo Pérez, editor del libro "Vida en el Universo"


Vida en el universo. Del mito a la ciencia

Índice

Introducción

PRIMERA PARTE
Los extraterrestres entre nosotros: un mito de la era espacial

Ascenso y caída de los extraterrestres: de los marcianos a la hipótesis psicosociológica
Ignacio Cabria García
(Fundación Anomalía)

Españoles a la caza de marcianos
Luis Alfonso Gámez Domínguez
(Diario El Correo y Círculo Escéptico)

Ovnis, científicos y extraterrestres. Los científicos echan un vistazo
Manuel Borraz Aymerich
(Fundación Anomalía)

Ellos: taxonomía y filogenia de los visitantes
Luis R. González Manso
(Fundación Anomalía)

Extraterrestres y ovnis en el cine. Alienígenas y platillos volantes como argumentos cinematográficos
Matías Morey Ripoll
(Fundación Anomalía)

Conspiraciones y encubrimientos: el mito autoprotector
Ricardo Campo Pérez
(Facultad de Filosofía, ULL)

El chupacabras y el impacto social de una creencia mediatizada
Diego Zúñiga Contreras
(Diario Las Últimas Noticias, Chile)



SEGUNDA PARTE
La Astrobiología y la búsqueda de vida extraterrestre

Los extraterrestres y sus mundos: de los antiguos griegos al proyecto SETI
Ricardo Campo Pérez
(Facultad de Filosofía, ULL)

La vida ¿una rareza o un fenómeno universal?
Manuel Vázquez Abeledo
(Instituto de Astrofísica de Canarias)

Los fundamentos físicos y biológicos de la búsqueda de vida en el universo
Julián Chela-Flores
(Centro Internacional de Física Teórica Abdus Salam, Trieste, Italia)

Exoplanetas: los nuevos mundos
Eduardo Martín Guerrero de Escalante
(Instituto de Astrofísica de Canarias)

"El Gran Silencio”. La paradoja de Fermi y las visitas ET en el pasado
César Esteban López
(Instituto de Astrofísica de Canarias)

El Observatorio de Arecibo y los alienígenas
Daniel Altschuler
(Exdirector del Radiotelescopio de Arecibo, Puerto Rico)

Vida en el universo. Del mito a la ciencia puede ser adquirida a través de esta dirección: http://www.lulu.com/content/5268752

7.12.08

Sobre el 1º Congreso Nacional de Ateísmo en Argentina


Hoy es el día de cierre del 1º Congreso Nacional de Ateísmo que se está celebrando en Mar del Plata, Argentina. Darío Palavecino, relató sus impresiones sobre el mismo para el diario "La Nación".

Aunque no estuve presente, quisiera expresar unas pocas opiniones personales sobre el acontecimiento.

El enfoque del Congreso me parece muy acertado (yo temía- antes de interiorizarme desde su página web- que existiera cierto desviacionismo "emocional" como he visto por internet en otros eventos similares . Por fin, ha sucedido lo contrario) .

Los objetivos , creo, han sido muy realistas: destaco por ello el lema “Construyendo una ciudadanía tolerante y racional” . Es que los "ateos dogmáticos" (tan criticables desde el ejercicio del pensamiento crítico) no me parece que suscriban esa idea sino que tienen un rechazo más visceral que razonado hacia las religiones. Aquí no se habla de "el fin de las religiones" o cosas por el estilo. Es por ésta razón que- hasta ahora- el "ateísmo militante" no me había seducido pese a que me declaro ateo convencido.

Me interesa más un análisis de la situación y posterior debate (por qué no: persuasivo) pero tolerante, que una defensa pasional de la idea de que "Dios exista o no".

Considero esencial propugnar el laicismo en nuestra sociedad y el respeto para la práctica de culto privada y del sentimiento religioso personal . Ello no significa dar crédito de los "contenidos" religiosos ni avalar rituales a los que no encuentro más sentido que la perpetuación de un mito a través del condicionamiento de hábitos. Cualquiera tiene derecho a tener "Fe"., pero un derecho no significa una "obligación". Mucho menos acepto la idea de que "tener Fe sea algo deseable". Más bien lo considero algo indeseable y así lo expreso (no estoy en desacuerdo con la metáfora de Dawkins del "virus de la Fe")

Desde un punto de vista ateo se debe rechazar tanto la discriminación al creyente como la "evangelización " de determinados creyentes a través de imposiciones tales como el bautismo neonatal compulsivo (la decisión de bautismo racionalmente decidida es respetable, aunque claro, no la comparto), la imposición de imágenes religiosas en administraciónes públicas y otras formas de adoctinamiento deslizadas a la sociedad como "naturales", son en mi opinión, de interés parlamentario.

Me parece fundamental que , en los casos de debate con creyentes, no lo haga cualquiera , sino personas preparadas para tales efectos, no sólo desde un punto de vista intelectual sino ético.

Saludetes
Carolus

4.12.08

Un clásico del escepticismo por fin en español



Se hizo esperar demasiado, pero por fin ha sido editado en castellano. Por ahora los argentinos lo podemos sólo ver de lejos.

A ver cuando llega por estas latitudes y longitudes, y a estar atentos que, por la experiencia con otros clásicos (Fraudes paranormales, Ciencia Vudú, Conviértase en brujo, conviertase en sabio, etc etc,) sólo aparece en algunas librerías céntricas y con poquitísimos ejemplares.

Y si se agota, a joderse . Así está el "mercado" :-(

1.12.08

Gatos, perros y el Creacionismo

Jean Bricmont (foto gentileza de bellaciao.org/fr)

Gatos, perros y el Creacionismo
por Jean Bricmont
(del original en Sin Permiso)

Con todo el debido respeto a gatos y perros, no espero que alguna vez lleguen a comprender las leyes que gobiernan la moción planetaria. ¿Prueba esto la existencia de Dios? ¡Claro que no! ¡Qué pregunta tan estúpida! Sin embargo, si uno reemplaza gatos y perros por seres humanos y el problema de moción planetaria por la pregunta del origen de la vida, o del universo, o por qué una cantidad de constantes físicas asumen ciertos valores precisos, entonces la respuesta “sí” resume todo el contenido del así llamado movimiento del Diseño Inteligente.

¿Por qué dedicar todo un libro a ese argumento, como lo hacen John Bellamy Foster, Brett Clark y Richard York en su reciente “Critique of Intelligent Design” (Monthly Review, 2008)? Bueno, un motivo es que ese razonamiento es por desgracia extremadamente popular, especialmente en EE.UU. Además, el libro no trata sólo de eso, sino que estudia de modo brillante la eterna lucha entre el materialismo y el espiritualismo o idealismo, examinando las obras de Epicuro, Lucrecio, Hume, Feuerbach, Marx, Darwin, Freud, Lewontin y Gould y sus adversarios. El materialismo puede ser definido como el intento de explicar el mundo en términos de sí mismo, una idea que vuelve a los griegos. Por cierto, para evitar tautologías, hay que saber lo que se quiere decir con “sí mismo.” Para gente religiosa, Dios forma parte del mundo y por lo tanto explicar el mundo en términos de Dios es parte de la explicación del mundo en términos de sí mismo.

En este punto es donde entran en juego la ciencia moderna y el empirismo británico (que puede ser caracterizado como la filosofía de trabajo de la mayoría de los científicos). La ciencia explica el mundo visible, digamos la estructura de la materia, recurriendo a lo invisible, las propiedades de los átomos. Por lo tanto ¿por qué no va a postular la ciencia un Diseño Inteligente para explicar el origen del Universo o sus propiedades inexplicadas? La diferencia es que no utilizamos solamente la palabra “átomo” en nuestras explicaciones, sino sus numerosas propiedades cuantitativas y comprobables. Por otra parte, el Diseño del movimiento ID es sólo una palabra – nadie ha propuesto alguna vez que posea alguna propiedad dada, ni cómo, si semejantes propiedades fueran propuestas, que uno pudiera comprobarlas. El Diseño postulado tiene simplemente cualesquiera propiedades eran requeridas para hacer el mundo como es y no de otro modo. ¿Pero entonces por qué no fue el ID suficientemente inteligente para crear un mundo sin defectos congénitos, tsunamis o imperialismo de EE.UU.? Lo único que los defensores del ID fueron capaces de establecer es que hay ciertas cosas que no sabemos – y con eso, claro está, todos los científicos están de acuerdo.

Gracias a la especificidad y la comprobabilidad de sus explicaciones, la ciencia moderna ha introducido un nuevo factor en el debate del espiritualismo/materialismo que estaba ausente entre los filósofos materialistas clásicos. Estos últimos eran hombres sensatos pero, por la falta de experimentos, su física era caprichosa y abierta a la objeción de que no era en nada más verosímil que las historias religiosas. Desde entonces, la ciencia moderna volvió las cosas concluyentemente a favor del materialismo.

Más concretamente, este Diseño postulado no tiene nada que ver con los Dioses de las religiones tradicionales. Los teólogos tratan constantemente de presentar semejantes “argumentos” como el D.I. a favor de una deidad, como si apoyaran sus sistemas favoritos de creencias. Pero esos sistemas de creencias se basan todos en algún tipo de revelaciones y escrituras “sagradas”. Incluso si los argumentos del ID fueran válidos, no nos dirían nada sobre revelaciones en particular. El Dios del D.I. es un Dios de filósofos, como aquel cuya existencia San Tomás de Aquino o Descartes pensaron haber probado. Pero el Dios de las religiones tradicionales en totalmente diferente. Es un ser que define el bien y el mal, responde a nuestras plegarias, y nos castiga en la vida después de la muerte. Esos sistemas de creencias son aún más radicalmente minados por la ciencia moderna que el ID. Por cierto, cada vez que se consideran los hechos de un modo no dogmático, los libros sagrados resultan ser esencialmente erróneos. No sólo respecto a la evolución, sino sobre casi todo. No existe evidencia independiente de la historia que nos cuentan los Evangelios, la Biblia es mitológica, e incluso el pueblo judío es, como dice Shlomo Sand: “una invención.”

Dadas las circunstancias, quedan dos caminos abiertos para el creyente. El de Sarah Palin, aferrándose literalmente al sistema de creencia, a pesar de todas las pruebas en contra. Esa escuela de cristianos entra en conflicto directo con la ciencia. O se puede elegir la ruta metafórica, seguida por la mayoría de los cristianos liberales y europeos (incluyendo a veces hasta al Papa) – que declara que, cada vez que las Escrituras entran en conflicto con la ciencia, tienen que ser “interpretadas” de modo no-literal. Eso conduce a una derrota total de la creencia religiosa, porque, si uno no puede tomar en serio las partes de las Escrituras que pueden ser comprobadas con hechos, ¿por qué prestar atención alguna a las partes que no pueden ser comprobadas (sobre todo respecto al Cielo y al Infierno y al propio Dios)? El conjunto del Cristianismo liberal es el resultado de un doble rasero: seguid las Escrituras siempre que sean “metafísicas” o éticas y no puedan ser comprobadas independientemente, y descartadlas cuando sea posible. Ya que Dios no es suficientemente bueno como para decirnos lo que quiere decir realmente en sus “revelaciones”, qué partes hay que tomar en serio y cuáles no, sólo nos queda la arbitrariedad total.

Los que se llaman agnósticos se confunden a menudo ante estas dos nociones de Dios. Lo que los hace ser agnósticos es el dios del filósofo no, digamos, los Dioses de Homero. Respecto a estos últimos, son ateos, tal como todos los que son religiosos son ateos respecto a todos los demás dioses, excepto los propios.

También es una lástima que algunos izquierdistas laicos, como Stephen Jay Gould, apoyen el cristianismo liberal con su idea del “magisterio no-coincidente” [NOMA, por sus siglas en inglés]: la ciencia encara hechos, la religión, valores. Pero si uno elimina realmente todos los enunciados de hechos de la religión, incluyendo los que tienen que ver con la existencia de Dios o del Cielo y el Infierno, ¿por qué iba uno a interesarse por lo que la religión dice sobre los valores? (Por eso el argumento NOMA agrega a la confusión del lado laico, pero es pocas veces aceptado por el lado religioso).

Hay que cumplimentar a John Bellamy Foster, Brett Clark y Richard York por escribir un libro semejante aunque tienen una perspectiva izquierdista, porque la izquierda, especialmente en EE.UU., pero ahora también en Europa, a menudo ha rehuido toda crítica de la religión, sea porque sería demasiado impopular o por los aspectos supuestamente progresistas de la religión. Es fácil quejarse de que la crítica de la religión sea hecha actualmente por liberales relativamente apolíticos como Dawkins o Dennett o por neoconservadores como Hitchens, pero si la izquierda abandona una tal crítica, ¿por qué quejarse si otros la hacen?

La izquierda no debiera apuntar a algún tipo de ateísmo oficial, por cierto, pero debiera exigir que la religión sea algo privado, en particular que sea mantenida por entero fuera de la vida pública, sobre todo del discurso político. Por cierto, incluso si se asume que algún dios exista, no tenemos manera de saber lo que piensa que uno debiera hacer respecto al calentamiento global o la crisis financiera.

Esta forma de laicismo está lejos de ser lograda en EE.UU. Existió en Francia antes de Sarkozy, el más “estadounidense” de los presidentes franceses, que habla de Dios siempre que puede. Si el más laico de los países occidentales, Francia, llega a ser víctima de la “americanización”, es decir de la “religionización” del discurso político, el laicismo moderno está muerto.

Respecto a los aspectos progresistas de la religión, es verdad que hay sacerdotes agradables, creyentes inofensivos y unos pocos teólogos de la liberación. Pero, ¿qué pasa con el cuadro global? ¿No exceden en número a esa gente más o menos progresista los Sarah Palins de este mundo (incluyendo, claro está, sus versiones católicas, hindúes, musulmanas, o judías)? Para ellos es muy difícil mantener la religión afuera de la política, porque la religión les es tan importante. Después de todo, si uno cree que Dios define lo que es bueno y lo que es malo y que te castiga después de la muerte por lo que has hecho, ¿a santo de qué lo vas a excluir de los asuntos de la ciudad? Es verdad que los cristianos liberales tienden más a aceptar un laicismo auténtico, es decir a mantener la religión afuera de la política,pero no hay que olvidar que el cristianismo no existió en, digamos, el Siglo XIX.Es enteramente el resultado de la forma como segmentos de la Iglesia reaccionaron a los avances de la ciencia y del materialismo en los siglos XIX y XX. De modo que, es difícil ver cómo, sin alguna crítica científica de la religión, hubiésemos llegado a tener aunque sea la forma mitigada de laicismo que existe actualmente en EE.UU.

Algunas veces la gente defiende la religión sobre la base de que nos ayuda a actuar de una manera moral o incluso progresista. Los cristianos progresistas le dirán que Jesús les ayuda a tomar una “opción preferencial por los pobres.” Pero la lógica de ese argumento es muy extraña. Supongamos que alguien propugnase la reforma agraria para ayudar a los pobres. Si es cristiano, tendrá que mostrar que Dios existe, que Jesús es Su hijo, que los Evangelios reflejan adecuadamente Sus palabras y, finalmente, que una interpretación adecuada de esas palabras llevan a apoyar una reforma agraria. Nada en los Evangelios dice cómo distribuir la tierra, si compensar o no a sus dueños, que superficie debe ser afectada, etc. Todos esos aspectos tienen que ser solucionados sin ayuda de Dios. Y, después de todo, ni siquiera los economistas neoliberales afirman que están contra los pobres – de hecho, usualmente afirman que su política ayudará a los pobres más que la de cualquier otro. Por lo tanto, todos los problemas de peso tienen que ser solucionados sin ayuda de la religión y esta última solo suministra “motivación”.Pero me parece que el desvío a través de Dios y Jesús es tan largo e indemostrable que, si los que afirman que encuentran allí sus motivaciones no las tenían en todo caso, no las adquirirían tomando ese desvío.

A menudo se señala que los ataques contra Sarah Palin tienen un carácter desagradable de clase. Es verdad, pero el asunto más grave es: ¿Por qué deben ser tan religiosas las “masas? En Europa, no lo son (aparte de inmigrantes recientes). Y el motivo es probablemente que, en Europa, especialmente en Francia, pero a diferencia de EE.UU., ha habido, dentro de los movimientos republicano, socialista y comunista, una batalla centenaria contra la propia religión y contra su intrusión en la política. El problema de la izquierda estadounidense es que, si nadie hace nada por combatir las ideas religiosas, entonces, dentro de un siglo, toda izquierda concebible tendrá que aguantar a decenas de millones de cristianos “fundamentalistas” que votarán “con su fe” contra toda política racional o progresista e incluso contra sus propios intereses económicos. Es verdad que es una lucha impopular – pero así lo fue en Francia en el Siglo XVIII. También es verdad que los efectos sólo se harán sentir a largo plazo – pero si nadie comienza alguna vez a hacer algo, nada cambiará. El impacto catastrófico de los fundamentalistas cristianos (sin ellos, el mundo probablemente no habría tenido que sufrir ni a Reagan ni a Bush) es en gran parte resultado de la indiferencia pasada de los progresistas estadounidenses hacia la religión.

La razón profunda por la cual los progresistas debieran oponerse a la religión es que es irracional y arbitraria. Un mundo mejor es necesariamente un mundo más racional, un mundo en el que la gente busque soluciones para problemas humanos basándose en los hechos del mundo y con la ayuda de la razón. “Crítica del Diseño Inteligente” nos ofrece una introducción disfrutable y esclarecedora a los fundamentos filosóficos de una actitud semejante.

Traducción para www.rebelion.org: Germán Leyens

Counterpunch, 14 noviembre 2008

Nota: La negrita es del autor de éste blog


30.11.08

Abuso sexual infantil NO


Un post muy breve:
visiten la web de la Campaña A.S.I.NO, en especial si viven en Argentina

Sin ser paranoides, conviene estar atentos.

14.11.08

SE BUSCAN VOLUNTARIOS PARA EXPERIMENTO

Se buscan voluntarios jóvenes que de entre 18 y 35 años para un estudio de Estimulación Magnética Transcraneana (TMS, en inglés) orientado a examinar las bases neurales del aprendizaje motor.
TMS es una técnica no invasiva que permite estudiar la fisiología cerebral.

El estudio se llevara a cabo en el sexto piso de la Facultad de Medicina, UBA.

Los participantes recibirán $30 como compensación por aproximadamente dos horas de su tiempo.

Aquellos interesados pueden contactar a Agustín Petroni a apetroni@fmed.uba.ar o llamar al 5950 9500, int 2132.

Agustin Petroni
Laboratorio de Fisiologia de la Acción
Departamento de Fisiología
FMED-UBA

12.11.08

Conferencias y debate AAAC


AACC - Asociación Argentina de Ciencias del Comportamiento

-
Conferencias y Debate: Terapias con Apoyo Empírico (TAEs): Perspectivas y Controversias.

-Disertantes:Dra.Alba Mustaca(CONICET)– Juan Antonio Moriana Elvira (UCO - España)


-Cena de Fin de Año de la AACC


Fecha: Martes 16 de diciembre de 2008

Lugar: CIIPME: Tte. Gral. Juan D. Perón 2158. Capital.


Programa

17. 30 hs. Las Terapias con Apoyo Empírico y su Relación con las Ciencias Básicas. Dra. Alba E. Mustaca. Profesora - Investigadora de la Facultad de Psicología de la UBA. T. Profesional del CONICET. A cargo del Laboratorio de Psicología Experimental y Aplicada del IDIM (CONICET-UBA).

18. 30 hs. Diseño y Evaluación de Tratamientos Psicológicos Eficaces.

Dr. Juan Antonio Moriana Elvira. Profesor - Investigador del Dto.de Psicología de la Universidad de Córdoba (España). Psicólogo en el Servicio de Atención Psicológica de la UCO. Especialista en el Área Personalidad, Evaluación y Tratamientos Psicológicos.


21 hs. Cena: Lugar a designar


Arancel (no incluye cena): $20. Estudiantes y Socios AACC: $10.

Cupos limitados.

Se entregarán certificados de asistencia.

Consultas y preinscripción: angelelgier@hotmail.com

7.11.08

Blogocampaña contra la pornografía infantil

"Hipótesis" se une a la iniciativa de "La Huella Digital/Vagón Bar contra la pornografía infantil en la Red. La idea es pasar el mensaje a todos los blogs que quieran adherirse y el 20 de noviembre escribir un post alusivo con el título "Pornografía infantil NO".

No olviden agendarlo.

Más info haciendo click aquí

1.11.08

Reflexión interesante

"Skepticism is more about the psychology of belief than about the beliefs themselves."

Steven Novella en " The Real Ghost Story "(Skepticblog)

Saludetes
Carolus