11.12.09

Pseudociencia en oncología

El Dr. Ernesto Gil Deza es Director de Investigación y Docencia del Instituto Henry Moore



Pseudociencia en oncologia

Enrnesto Gil Deza

(Este artículo fue publicado en la desaparecida revista "El Ojo escéptico"

No es una perogrullada afirmar que la historia de la medicina es paralela a la historia de la humanidad, o, más específicamente, a la historia del pensamiento humano. Así, en la medicina primitiva encontramos el predominio del pensamiento mágico bajo la figura del médico brujo o chamán. Más tarde aparece el médico sacerdote en la medicina asirio-babilónica y en el antiguo Egipto. Posteriormente nace la medicina "científica o técnica" en Grecia hacia el siglo V A.C. cuya figura principal es Hipócrates de Cos. Clasificarla como científica es justo sólo en la medida en que se diferenció de la mentalidad mágica y consideró al conocimiento médico como un "saber" más que como un "poder", a la vez que sentó las bases éticas del ejercicio, práctica, o arte médicos mediante el llamado Corpus Hippocraticum, aunque sus conocimientos serían hoy considerados como proto o precientíficos.

Seis siglos después Galeno(*), llamado "príncipe de los médicos", ejerció una autoridad indiscutida durante catorce siglos en el mundo cristiano a través de sus escritos, aun cuando éstos contienen afirmaciones dogmáticas no probadas y errores groseros fruto de la traslación de observaciones animales a la anatomía humana.

Aun cuando hubo muchos intentos para modificar o perfeccionar los conocimientos recibidos (Vesalio y Paracelso entre otros) recién en el siglo XVII se logra romper con la hegemonía galénica y se instituye en la medicina una forma moderna de pensamiento, a partir de la escuela de Padua teniendo como máximo representante a William Harvey con su Excercitatio Anatomica de Motu Cordis et Sanguinis in Animalibus (“Ejercicio anatómico sobre el movimiento del corazón y la sangre en los animales”) (1- 2 - 3- 4).

Desde entonces hasta nuestros días la medicina ha desarrollado un camino científico para la obtención y transmisión de sus conocimientos. El cientificismo y el reduccionismo por una parte, al igual que el animismo y el vitalismo por otra, pueden ser vistos como extremos erróneos de este camino, en el cual la observación, el registro, la cuantificación, la experimentación, y la comunicación de los conocimientos son fundamentales para una buena práctica médica.

Una visión panorámica de la actualidad muestra cómo la llamada medicina científica tiene una difusión y aceptación universales. Sin embargo se puede observar la coexistencia de tres modalidades diferentes a ella:

1- las medicinas folklóricas: china tradicional, hindú tradicional, indígenas americanas, mágica africana, etc., las cuales pueden ser vistas como la persistencia de sistemas médicos pretécnicos estrechamente relacionados con factores sociales o religiosos.

2- el curanderismo: entendido como el conjunto de prácticas llevadas a cabo por no médicos, relacionado con curaciones milagrosas, imposición de manos, médicos del espacio, etc. (invocando a veces un origen milenario y esotérico).

3- el charlatanismo: prácticas médicas no científicas también llamadas medicinas alternativas, no ortodoxas, no convencionales, no probadas, etc., llevadas a cabo en su gran mayoría por médicos formados en escuelas de medicina científica.

Estas últimas pueden ser concebidas como formas parásitas de la práctica médica, lo cual complementaría el periplo de definiciones: primero fueron llamadas medicinas alternativas, luego complementarias. Hoy podrían llamarse medicinas parasitarias.

Esto es sólo a los fines de aplicar un término médico para su práctica: se nutren y requieren de la práctica médica convencional para poder existir. Habitualmente los pacientes son atendidos por un médico que brinda la asistencia científicamente probada y otro médico que provee una asistencia no probada, la cual, en el mejor de los casos, obra como un placebo.

Frecuentemente sus prácticas son ejercidas con finalidades espúreas y en conocimiento de la ineficacia terapéutica de dichos procedimientos.

En esta ocasión, no analizaré ni las medicinas folklóricas ni el curanderismo. La razón de centrar mi análisis en las medicinas parasitarias es que éstas ponen a la comunidad frente a dos discursos médicos: uno que se enseña en los hospitales o facultades de medicina y responde a los principios científicos, y otro transmitido frecuentemente a través de los medios masivos de comunicación sin fundamentos científicos, ni siquiera en la más ele-mental contrastación de los dichos con los hechos. Esto permite además hacer justicia a las medicinas folklóricas, las cuales carecen del rigor científico de la medicina occidental pero al menos realizan actos terapéuticos con la finalidad de curar y son a veces el único vehículo de salud para mucha gente.

La contraposición de discursos enfrenta a los pacientes con opciones "médicas" difíciles de dilucidar porque cuando acuden a un curandero, mago, chamán o sanador eligen un discurso no médico. En cambio, las medicinas parasitarias se presentan como alternativas y los pacientes o sus familiares consideran que no han dejado de optar por un discurso médico cuando las eligen (ver Cuadro I).

En un artículo reciente** se analiza el impacto de estas medicinas no convencionales en 1.539 norteamericanos angloparlantes adultos entrevistados telefónicamente y se llega a las siguientes conclusiones: el 34 % de ellos se ha so-metido, en 1990, al menos a una de las prácticas no probadas. Se ha calculado, teniendo en cuenta la población global, un total de 425 millones de visitas a prestadores de estas prácticas con un costo de 11.700 millones de dólares anuales. Esto supera en número a las visitas realizadas a los médicos responsables de la atención primaria de la salud (clínicos, pediatras, obstetras) y tiene un impacto económico similar a los gastos sin reembolso de la atención en los hospitales durante el mismo período. Las afecciones mencionadas para su empleo son: cáncer, artritis, dolor crónico lumbar, SIDA, problemas gastrointestinales, insuficiencia renal crónica, y desórdenes alimenticios (5).

Un sinnúmero de prácticas médicas se incluyen en este grupo de tratamiento, entre ellas: terapias florales, acupuntura, quiropraxia, homeopatía, megavitaminas, dietas variadas, grupos de autoayuda, imaginería, curaciones energéticas, biofeedback, hipnosis, sanaciones espirituales, curanderismo, remedios folklóricos, drogas no aprobadas, etc. De las 16 prácticas analizadas, 14 fueron probadas por más de 1 millón de personas.

INCIDENCIA EN ONCOLOGÍA

El impacto de los tratamientos no tradicionales en oncología fue analizado específicamente por Cassileth y col. (6), quienes, mediante entrevistas personales a 1.000 pacientes, mostraron cómo un 54 % de los pacientes realizaban algún tipo de terapia alternativa; la American Cancer Society, en una encuesta telefónica nacional, informó que sólo el 9 % de los pacientes con cáncer recibían terapias alternativas (7). Probablemente, la discrepancia se debe al método empleado para la recolección de datos. En Europa, el uso de terapias alternativas oscila entre 10 y 65 %, mostrando una elevada incidencia en Alemania (65 %), Austria (59 %) y Suiza, con frecuencias que oscilan entre el 23 y 65 % (8).

En una serie presentada en las XII Jornadas de Trabajo de la Asociación Argentina de Oncología Clínica, las licenciadas Ferro N. y Cuello G., analizaron 140 en-cuestas autoadministradas a pacientes de consultorio externo, mostrando que el 43, 5 % de los pacientes han realizado o realizan tratamientos alternativos (9) . Esta cifra re-presenta un valor mínimo, y probablemente el número real sea mayor.

TIPOS DE TRATAMIENTO

La mayoría de las medicinas parasitarias pueden clasificarse en:

1- Metabólicas

2- Nutricionales

3- Psicológicas

4- Espirituales

5- Inmunoterapias

6- Tratamientos con toxinas

7- Tratamientos físicos

8- Terapias herbales o florales

9- Terapias con drogas no probadas

En los Estados Unidos, entre 1893 y 1971, se han desarrollado 59 tipos de tratamientos no probados considerados eficaces contra el cáncer, en la lista de Olson (10) y la American Cáncer Society tiene registrado un número aún mayor . (Ver Cuadro II).

En nuestro país cabe agregar, entre otras, la apitoxina, la cromosomoterapia o espermoterapia, el Iscador, la medicina Ayurveda, pero sobre todo la crotoxina y el método Hansi, los cuales analizaré en forma específica.

CROTOXINA

Fue presentada como un medicamento antitumoral producido con veneno de crotalus terrificus. Su centro de producción fue el CONICET, siendo el doctor Juan Carlos Vidal su mentor principal. La última información periodística que se tiene de él es que estaría trabajando en toxinas de ofidios en los EE. UU. (Nota de Hipótesis: ya fallecido)

La crotoxina fue administrada a pacientes por médicos del Hospital Municipal de Oncología. Los encargados de llevar a cabo esta tarea fueron los doctores Coni Molina, Costa y Hernández Plata. De los 80 casos presentados ante la comisión de oncólogos notables formada a los efectos de evaluar la eficacia del tratamiento, no pudo comprobarse eficacia alguna en los pacientes evaluables (histología probada, tratamiento único, etc.). Fueron llevados a cabo estudios de experimentación preclinicos a posteriori de su estudio clínico, los cuales no mostraron ningún efecto anti-tumoral.

Quizás el problema fundamental de la crotoxina haya sido "el exitismo argentino": se testean 15.000 productos para encontrar 1 que sea eficaz; la crotoxina no hubiera pasado de ser 1 de los 14.999 que no sirven, pero la propaganda que se hizo a través de los medios de difusión y el ámbito oficial de su descubrimiento (CONICET, Hospital Municipal), hizo perder de vista la forma incorrecta en que se había encarado su estudio.

Fue observada neurotoxicidad referida como diplopia (visión doble), hasta el punto que uno de los médicos, Hernández Plata, aconsejaba que fuera administrada de noche para evitar esta molestia al paciente. También se han referido casos de toxicidad hematológica, relacionada con sangrado.

Las declaraciones posteriores de uno de los médicos que formaron parte de la comisión de oncólogos notables, en las cuales desacreditaba el rigor con que se estudiaban los casos por parte de la misma comisión, sembraron dudas en el público. Más recientemente, éstas se acrecentaron con las repercusión del fallo del juez Néstor Blondi, quien firmó el sobreseimiento definitivo de Juan Carlos Vidal, Juan H. Tramezzani, Guillermo J. Hernández Plata, Luis A. Costa, Carlos M. Coni Molina, Gabriela A. Canziani de Rodríguez, y Cristina Seki de Buela.

Estos médicos, junto con Vidal, estaban acusados de haber suministrado sustancias nocivas contra la salud, tentativa de defraudación al Estado e infracción a la ley de Propiedad Intelectual. En el caso de Vidal, los cargos era más graves: malversación de caudales públicos. Sostiene el juez en el mismo fallo que "es cierto que la crotoxina fue aplicada sin mayores recaudos metodológicos científicos" y también "es cierto que las aplicaciones hechas de crotoxina --por lo menos queda evidenciado en el caso de Vidal-- no medió otro intento que no fuera el humanitario; que en algunos casos resultó una franca mejoría del paciente tratado".

"No dudo en afirmar --dice Blondi en el fallo-- que fueron razones humanitarias de asistencia a personas enfermas enfrentadas a la muerte sin remedio y sin posibilidad de recibir remedios, conocidos por la medicina hasta hoy. No descarto que exista en el doctor Vidal una confianza intuitiva en las bondades terapéuticas en los venenos ofídicos." (11),

En otro medio periódistico, se destaca: "Certeza: el ex ministro de Salud y Acción Social, Conrado Storani, dijo que la crotoxina demostró su ‘absoluta inutilidad’ para tratar el cáncer", concluyendo que "por su parte, el titular de la cátedra de Oncología de la Universidad de El Salvador, Eduardo Estévez, dijo ‘la crotoxina es asesina’ y aseguró que los médicos que trabajaron en el tema ‘se salieron absoluta-mente de todos los recaudos científicos’" (12),

Remarcando la confusión, otro periódico sostiene "Crotoxina studied gets green light" (El estudio de la crotoxina tiene luz verde) (13),. Esta serie de transcripciones textuales tiene una sola finalidad: demostrar el grado de incertidumbre y desconfianza que puede suscitar la valoración de un mismo acto, desde la absolución de los acusados por el convencimiento de que obraron por "razones humanitarias" hasta "la crotoxina es asesina", tal como lo afirmó uno de los oncólogos más serios y destacados del país.

Ya veremos más adelante cómo por "razones humanitarias" los científicos deben trabajar con seriedad y ética en las investigaciones clínicas, respetando las declaraciones de Nüremberg, Helsinki y Tokio, que no pueden ser ignoradas.

HANSI

En 1990 hace su aparición el método Hansi, ideado por un médico obstetra, el doctor Crescenti, y el fitólogo Hirschmann. Se presentó como un medicamento homeopático (método Homeopático Activador Natural del Sistema Inmune). El presidente de la Sociedad de Homeopatía desmintió que se tratara de un medicamento homeopático -a través de un reportaje radial- 24 horas después de la difusión pública del método. La Secretaría de Salud Pública se abstuvo de prohibirlo pues "no encuentra principio activo", según la crónica periodística.

En 1993 el laboratorio Canovas afirma que el Hansi en realidad está fundado en un producto homeopático para tratamientos veterinarios: CANOVAS 200, el cual le fue provisto al Sr. Hirschmann quien a su vez lo solicitó para un "amigo con cáncer". Por supuesto, es imposible saber la fórmula original de algo que carece de elementos activos, y al decir del abogado de Canovas en un programa televisivo, "si se lo analiza sólo se encuentra agua y alcohol". Por lo tanto, el Hansi original quedará en una discusión teórica. En ese mismo año se produce una fractura entre Crescenti y Hirschmann: este último sostiene que el primero habría modificado la fórmula original.

Además de la vía oral, se han administrado otras formas farmacéuticas: inyectables, nebulizaciones, etc. Se produce en farmacias seleccionadas, su formulación permanece desconocida y se ignora su mecanismo de acción. Los pacientes han presentado complicaciones relacionadas con este tratamiento, especialmente infecciosas: abcesos, empiemas y sepsis. Así como hematomas y dolor en el sitio de inyección. Se han cultivado frascos cerrados y abiertos encontrándose diferentes gérmenes: Candida Sp, Acinetobacter Sp, Enterobacter agglomerans. En uno de nuestros pacientes bajo este tratamiento observamos síndrome Cushing. También observamos progresión de la enfermedad hasta un estado de incurabilidad en dos casos de pacientes portadores de tumores potencialmente curables, quienes se ne-garon a recibir tratamientos convencionales. No hemos podido observar ningún beneficio objetivo relacionado con su administración cuando los pacientes recibieron sólo Hansi. En aquellos pacientes que recibieron Hansi y tratamientos convencionales, no hemos podido objetivar beneficios diferentes a los del trata-miento convencional solo en términos de eficacia o tolerancia.

ANÁLISIS CRÍTICO

Independientemente del lugar en el cual se produzcan, todos los tratamientos o medicinas alternativas tienen algunos puntos en común:

1- Traslado de la hipótesis a la práctica sin contrastarla con la realidad mediante una experimentación adecuada.

2- Modificación del tipo de tratamiento según la percepción social del progreso científico. Es muy interesante ver cómo en la década del 20 predominaron los tratamientos con "energías", en la del 50 con "aparatos", en la del 70 con "drogas" y en la del 80 con "terapias naturales". Esta suerte de capacidad camaleónica hace que se reciclen muchos de ellos.

3- Explicaciones simplistas de los fenómenos que facilitan la comprensión popular.

4- Falta de distinción entre tipo tumoral, estadios, localizaciones, condiciones clínicas asociadas, etc. y la asunción de la enfermedad como síntoma de un trastorno subyacente fácil de resolver.

5- Conceptualización de los tratamientos médicos como severamente tóxicos e ineficaces ("la batalla contra el cáncer está perdida", "la toxicidad de la quimioterapia es mortal", "luego de la cirugía el tumor se incendió").

6- Eficacia de sus tratamientos mediante el "testimonio" de pacientes "curados", muchos de ellos mal estudiados desde el inicio y algunos probablemente sin cáncer.

7- Gran difusión por los medios de comunicación social.

8- Denominaciones que facilitan su aceptación y dificultan su análisis: medicinas no ortodoxas, no probadas, alternativas, paramedicinas, holísticas, complementarias, etc.

9- Inocuidad aparente de sus prácticas.

CAUSAS DE BÚSQUEDA DE LOS TRATAMIENTOS ALTERNATIVOS

Lo más impactante del informe elaborado por Cassileth y col., luego corroborado por otros (entre ellos el informe de Ferro y Cuello), es el elevado nivel socio-económico-educacional de quienes recurren a estos tratamientos, en contraposición con el arquetipo de persona que consulta a un "curandero". La pregunta surge entonces naturalmente: ¿por qué una persona que tiene a mano la posibilidad de informarse adecuadamente acude a tratamientos fundados en la mentalidad mágica, en muchos casos convencida de la falacia de las argumentaciones y aun en la certeza del engaño?

Las respuestas son variadas así que esbozaremos algunas de las causas probables:

1- TEMOR Y DESESPERACIÓN: las connotaciones de la palabra cáncer son sufrimiento, dolor y muerte. Por lo tanto, cuando alguien recibe este diagnóstico sufre un shock muy importante, aún cuan-do globalmente el 50% de los pacientes se cure. Esta situación lo lleva a obrar con temor a morirse provocando reacciones que van del pánico a la sobreadaptación. Una de las presiones más influyentes son las de "hacer todo", quedando la persona expuesta a realizar lo que está probado y también los fraudes.

2- ABANDONO MÉDICO: puede re-sumirse en la célebre frase "no hay nada más que hacer". En realidad la medicina tiene siempre un quehacer con quienes se van a curar y también con los pacientes incurables. El acompañamiento del paciente y la familia, el control de síntomas, la asistencia de la muerte y la atención de los familiares durante el duelo son tareas médicas que deben llevarse a cabo siempre.

3- PRESIÓN FAMILIAR Y SOCIAL: una de las razones esbozadas para explicar la existencia de las "medicinas alternativas" consiste en la "teoría conspirativa", que propone la existencia de un "establishment" oficial que persigue y excluye a quienes no acatan sus normas o niegan las explicaciones aceptadas. En realidad esta visión de la ciencia como un tribunal de la Inquisición (tan agradable para los medios de comunicación) es falsa y la mayoría de los progresos científicos se han logrado porque la ciencia es un sistema generador de cambios y remoción de conocimientos adquiridos, es decir que tiene en su seno cobijo para el disconforme y el rebelde, e incluso más: es uno de los pocos sistemas que estimula su aparición. Sin ellos no habría progreso, pero es muy diferente la inconformidad a la incapacidad o la impostura.

4- FALSAS EXPECTATIVAS: aun cuan-do a veces quienes practican este tipo de medicina niegan explícitamente la posibilidad de obtener beneficios en términos de curación o sobrevida, siempre sugieren beneficios en cuanto a la calidad de vida. Por lo tanto la mayoría de los pacientes tienen la esperanza de verse al menos aliviados en la toxicidad de los tratamientos, o beneficiados en el control de los síntomas. En nuestra experiencia, aproximadamente 1 de cada 5 pacientes (18%) consideraba a estos tratamientos con posibilidad de curarles.

5- INOCUIDAD: es la base de la elección mencionada por la mayoría de los pacientes, expresada como "a lo sumo no me hará nada". Sin embargo el 40% de los pacientes abandonan tratamientos convencionales beneficiosos en términos de curación, sobrevida y paliación. También está demostrado que algunas de estas prácticas tienen toxicidad intrínseca: desnutrición, anemia, descompensación electrolítica (6), Un número importante de pacientes abandona estos tratamientos cuando se entera de los posibles efectos colaterales.

CAUSAS DE PRÁCTICA

Si el primer punto a resaltar en el estudio de Cassileth fue el perfil de los pacientes, el segundo fue el de quienes administraron los tratamientos: en su mayoría eran médicos y algunos de ellos con entrenamiento en investigación básica o clínica. La pregunta natural es ¿por qué estos médicos han recurrido a estas prácticas no científicas? Hay también varias respuestas, algunas de ellas son:

1- MESIANISMO: en algunas circunstancias consideran que han llegado a una "revelación" de un "tipo de cura", y deben ponerla en práctica sin necesidad de de-mostración, pues la vía por la cual la recibieron transciende el conocimiento científico. En el caso concreto de las medicinas parasitarias y tomando como ejemplo a la terapia floral, ésta le fue "revelada divina-mente" a Bach (14).

2- INGENUIDAD: algunos han llegado a una concepción "holística" de todas las patologías y aúnan etiología, patogenia y terapéutica. No distinguen prácticamente a las patologías entre sí e idean un trata-miento mágico capaz de restaurar la salud en todos los casos. En general, detrás de estas concepciones "ingenuas" hay una gran ignorancia y falta de preparación. A tal punto que, rastreando algunas de las hipótesis esbozadas por los charlatanes podemos retroceder milenios y encontrar al autor de la idea original, la cual ha sido criticada, contrastada, perfeccionada y superada varias veces a lo largo de la historia.

3- DOLO: un número muy importante de quienes realizan estas prácticas persiguen un beneficio económico y están convencidos de la ineficacia de las mismas. Fundamentan su quehacer en que no engañan a nadie, pues no son responsables de las expectativas generadas. Sin embargo no debe olvidarse que un paciente o un familiar de un enfermo con cáncer tienen severamente condicionada su libertad en el momento de elegir un tratamiento.

4- INOCUIDAD: la mayoría de los médicos que asumen estas prácticas están convencidos de que "a lo sumo no hará nada". Puesto que muchos de los pacientes no se van a curar, los médicos están moralmente autorizados a brindar un "placebo".

CAUSAS DE TOLERANCIA

Muchos de los pacientes que realizan estos tratamientos están o han estado bajo la atención de un médico que no los administra, pero tolera su administración. ¿Por qué se aceptan estos tratamientos?

1- IGNORANCIA: la mayoría conoce la toxicidad y las contraindicaciones de los tratamientos médicos, pero desconoce las toxicidades de los "tratamientos alter-nativos" permitiéndolos con un "...quién sabe... tal vez sea beneficioso...". Esto es inaceptable para su práctica, pero lo tolera en la del otro.

2- INGENUIDAD: muchos aceptan teo-rías que tienen uno o dos puntos ciertos y un sinnúmero de afirmaciones no probadas para justificar los tratamientos alternativos. Es particularmente importante distinguir todas las afirmaciones de un charlatán, pues el problema no está en que diga dos o tres cosas ciertas sino en las conclusiones erróneas, en las hipótesis infundadas, o en las mentiras con las que justifica su práctica. Quizás el consejo más útil para un médico consultado sobre la práctica de un charlatán --en un tema que no sea de su especialidad-- sea abstenerse de responder hasta analizar adecuadamente el tema.

3-INOCUIDAD: quienes toleran estos tratamientos están convencidos de que "a lo sumo no hará nada".

ESTUDIO DE LA INOCUIDAD

Como puede observarse, hay un punto de coincidencia entre los pacientes que buscan estos tratamientos, los que los administran, y los que los toleran: la inocuidad.

Por ello, antes de discutir la eficacia y las maneras de comprobarla, los médicos tenemos la obligación de analizar estos tratamientos en forma rigurosa en relación a su inocuidad. Es lo primero que tienen que demostrar quienes los sugieren.

El concepto de inocuidad hace referencia a la falta de efectos indeseables de un tratamiento determinado. El ejemplo médico por excelencia es el del placebo: medicación destinada a dar placer a un paciente, a complacer, más que a brindar un beneficio específico (15).

Hay una vieja tradición médica en torno a la administración de placebos: la primera condición es que no deben causar daño, siguiendo la máxima hipocrática (primero no dañar) y la ética médica. Sin embargo, como ya hemos visto, hay evidencias de que el 40% de los pacientes abandona tratamientos médicos con chances de curación o paliación. ¿Hasta qué punto son responsables de la elección equivocada de los enfermos los que administran estos tratamientos alternativos?

También son conocidos efectos nocivos para algunas de estas medicaciones. ¿Les son comunicadas a los pacientes estas circunstancias por quienes administran estos tratamientos?

La administración de sustancias por vías parenterales (inyectables) en pacientes bajo tratamiento quimioterápico, que disminuye las defensas (bajas de glóbulos blancos) y predispone al sangrado (bajas de plaquetas), facilita en los pacientes infecciones y sangrado. Quienes propugnan su empleo en forma simultánea ¿son concientes del riesgo al cual someten a sus pacientes?

ESTUDIO DE LA EFICACIA

Todo tratamiento debe ser considerado desde la ecuación costo/beneficio; el costo hace referencia a la toxicidad y el beneficio es contemplado como las expectativas reales de curación, sobrevida, o paleación . Cuando el objetivo es la curación o la prolongación de la sobrevida es posible atravesar momentos de "malestar" en la consecución de estas metas. Es por ello que aceptamos operarnos, realizar quimioterapia, radioterapia, etc. Cuando los fines antes citados no son asequibles, la terapia debe tender al control de los síntomas.

Desde 1970 hay un movimiento mundial en la administración de tratamientos paliativos en los pacientes incurables. Se han desarrollado métodos claros de evaluación de control de síntomas; sin embargo ninguno de los métodos alternativos ha aplicado esta metodología para sustentar su eficacia. ¿Por qué no han procurado con-vencer al resto de los médicos de los notables beneficios en el control de síntomas que ofrecen sus tratamientos, en lugar de convencer a los pacientes, quienes carecen del conocimiento técnico suficiente para discernir lo cierto de lo falso?

Desde 1945 (luego de las experimentaciones humanas en los campos de concentración) la comunidad médica mundial --primero en Helsinki y luego en Tokio-- ha sentado las bases éticas de la experimentación humana. En el caso de los tratamientos antitumorales está especificado que todos los posibles medicamentos deben atravesar las siguientes fases de investigación:

-Fase 0: eficacia antitumoral en cultivos de tejidos y tumores animales.

-Fase I: toxicidad humana (voluntarios sanos y pacientes terminales)

-Fase II: eficacia antitumoral

-Fase III: comparación con tratamientos standard

-Fase IV: evaluación de efectos secundarios a largo plazo.

Esto es visto por algunos como una traba burocrática al desarrollo de las investigaciones médicas; sin embargo, es la defensa más importante de los derechos humanos, respetando la dignidad de la persona durante las investigaciones.

La ciencia expresa los beneficios de un tratamiento en términos indudables de beneficios para la vida de una persona. Así que un tratamiento oncológico cura cuando es capaz de restaurar la salud a un paciente brindándole las mismas expectativas de vida de aquel a quien no afectó la enfermedad (esto se puede realizar con recuperación completa de las funciones o con algún grado de minusvalía). Esto se traduce en un mayor número de pacientes vivos a lo largo del tiempo.

Se dice que un tratamiento prolonga la sobrevida cuando los pacientes tratados viven más tiempo en relación a aquellos no tratados, aun cuando en definitiva mueren de la misma enfermedad (p.ej: diabetes); esto se traduce en un mayor tiempo de sobrevida.

Se dice que un tratamiento es paliativo cuando los pacientes controlan los síntomas ocasionados por la enfermedad (p.ej: dolor); esto se traduce en una mejor calidad de vida.

Estos tres elementos, a saber, mayor cantidad de pacientes vivos, mayor cantidad de tiempo de vida, y mejor calidad de vida, tienen correlatos objetivos en todos los tratamientos que científicamente han demostrado ser los mejores. Quienes realizan tratamientos alternativos ¿han demostrado algún beneficio en términos de curaciones, tiempo de sobrevida o calidad de vida, o, por el contrario, se limitan a presentar casos individuales habitualmente tratados en forma simultánea con varias medicaciones?

Para que un medicamento sea considerado eficaz en asociación con otro, debe primero ser útil por sí solo. En caso contrario debe demostrar de qué manera colabora en aumentar la eficacia del medicamento probado: rescatando su toxicidad, modificando su metabolización, aumentando su actividad, etc. Si la asociación no es superior a la droga útil sola, se considera que el medicamento asociado no cumple función alguna y se lo considera parásito.

Así también, muchos tratamientos alter-nativos se presentan como "complementarios". Sin embargo, cuando se analizan sus efectos se demuestra que sólo son parásitos del tratamiento efectivo.

A pesar de todas estas argumentaciones --que no son nuevas-- se siguen administrando medicinas no probadas, y la gente sigue solicitándolas.

Es razonable pensar en la necesidad de "hacerlo todo" cuando se busca el fundamento de esta actitud, y entre esos quehaceres del "hacerlo todo" está la magia; es también razonable asumir que al buscar la magia o la mentira se requiera del mago o del mentiroso para su aplicación. De tal modo la contención se obtiene mediante la administración simultánea de los contrarios: la medicina y la no medicina al mismo tiempo. Si esto es así e inmodificable, el problema es insoluble.

Es esperable que la situación empeore sin una actitud crítica y sin una educación popular en lo que concierne a estos temas. Desde la crítica social se puede ver el re-surgimiento de la mentalidad mágica como un signo de enfermedad social: la in-cultura o la anticultura. En un artículo reciente, Mario Bunge afirma: "para muchos (la ciencia) aparece como el villano responsable de la carrera armamentista, la degradación del medio ambiente y el desempleo", y más adelante sostiene que "dos tercios de los adultos británicos creen que el Sol gira alrededor de la Tierra, el 50% de los norteamericanos adultos rechaza la teoría de la evolución, y el 80% cree que la astrología es una ciencia"(16).

En este contexto, las "medicinas parasitarias" forman solamente parte del anecdotario.

Además, nuestro país ofrece como rasgos sobresalientes haber producido oficialmente la crotoxina y la impunidad para quienes aplican estos tratamientos.

Desde una perspectiva autocrítica, uno puede ver esta clase de "medicina" como un síntoma de la enfermedad de la propia ciencia y el arte médicos: mala calidad de la enseñanza universitaria, sobrepoblación profesional, déficit en la formación de posgrado, desilusión de la práctica médica, falta de reconocimiento social y económico de la tarea asistencial, deshumanización del acto médico, pérdida de la vocación, siendo ésta reemplazada por el comercio de la medicina, etcétera. Cada uno de estos puntos merecería un apartado especial para su análisis. Sin embargo, es ilusorio pensar que en las "medicinas alternativas" encontraremos las soluciones, ya que ellas son consecuencia de las fallas enumeradas.

PERSPECTIVAS

¿Qué se puede hacer desde el punto de vista científico? Lo primero y más importante es tomarlas en serio; esto significa que, sin estudiarlas, no podremos aconsejar adecuadamente a nuestros enfermos. Debemos respetar la autonomía de los pacientes. Nuestro deber es estar seguros de la libertad con la cual eligen: ¿Por qué eligen? ¿Qué saben de aquello a lo cual van a someterse? ¿Conocen los efectos indeseables? ¿Qué esperan del tratamiento alternativo? ¿Se sienten presionados por algún motivo?

Debemos respetar nuestra propia autonomía. Si estamos convencidos de la morbilidad, acrecentada por la aplicación simultánea del tratamiento que aconsejamos, debemos negarnos a administrarlo de esa manera, y que sea el paciente quien elija el tratamiento que desea recibir.

¿Es posible estudiar las medicinas parásitas científicamente? Así lo consideran la Swiss Cancer League y la Suiss Society for Oncology, las cuales, desde 1982, tienen un Grupo de Estudio de los Métodos No Probados en Oncología. Desde 1993, en el Instituto Nacional del Cáncer funciona una oficina para el estudio de las terapias no convencionales que se dedica a investigarlas con el mismo rigor que aplica para la medicina científica. A pesar de los conflictos éticos, que pueden surgir por no respetar las normas internacionales sobre investigación y experimentación, pienso que al menos dos tipos de estudios pueden realizarse sencillamente:

1) Estudios in vitro de los tratamientos propuestos para analizar su eficacia antitumoral.

2) En aquellos pacientes sin alternativas terapéuticas standard, y que estén bajo algún tratamiento alternativo, estudio de reducción de dosis a doble ciego para comprobar su efecto placebo.

Pero quizá lo más importante sea permanecer siempre abiertos al diálogo con nuestros enfermos y estimular su sano escepticismo ante afirmaciones no comprobadas.

A MODO DE CONCLUSIONES

1) Aproximadamente la mitad de los pacientes reciben algún tipo de tratamiento no convencional a lo largo de una enfermedad oncológica.

2) Es necesario observar con detenimiento a las "medicinas parasitarias", especialmente en lo que concierne a la inocuidad de sus prácticas.

3) La única actitud médica con posibilidades de éxito es el respeto y el diálogo con los pacientes.

4) Es necesario exigir idoneidad y rigurosidad en todos los ensayos clínicos.

5) No hay razón alguna para permitir que quienes practican medicinas no proba-das pasen por alto las obligaciones morales inherentes a cualquier práctica médica.

6) Deben realizarse todos los esfuerzos necesarios para informar a la comunidad sobre los riesgos presentes en los tratamientos realizados por charlatanes. EOE

NOTAS:

(*) Como su nombre es precedido por Cl. algunos traducen Cl. por Claudio, pero en reali-dad es una contracción de la palabra "Clarissimus": iluminado).

(**) New England Journal of Medicine, 28 de enero de 1993.

BIBLIOGRAFÍA:

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8) Grossenbacher, B., Hauser, S.P.; Ernährung und therapeutische Diäten bei Krebs-patienten. Bern: Huber. 1992.

9) Ferro, N., Cuello G.; Extensión e impacto de los tratamientos alternativos (TA). Abstracto 36. XII Jornadas de Trabajo de la Asociación Argentina de Oncología Clínica, en Tumor, Vol. 5 Nº 2, 1990.

10) Olson, K.B.; Drugs, Cancer and Charlatans, en Horton J., Hill G.J. (Editores), en Cli-nical Oncology, Philadelphia. W.B. Saunders Co. 182-191, 1977.

11) En Clarín, 4 de marzo de 1993.

12) En La Nación, 4 de marzo de 1993.

13) En Buenos Aires Herald, 4 de marzo de 1993.

14) Saraví, F.; Dígalo con flores: la medicina floral del Dr. Edward Bach, en EOE, Año 2, Nº 5, pág. 4-10, 1992.

15) Skinner, Henry A.; The Origin of Medical Terms. Williams and Wilkins Co. Baltimore, 1961.

16) Bunge, M.; La percepción popular de la ciencia en Norteamérica, en EOE, Vol 1, Nº 2, Suplemento especial, 1991.

28.11.09

¿Vale la pena el entrenamiento mental?

Artículo de Graham Lawton escrito para la revista "New Scientist" y traducido para La Nación por Luis Hugo Pressenda .

LONDRES.- Estoy concentrado al máximo, observando un pequeño recuadro en blanco en medio de la pantalla de mi computadora. De un segundo a otro, una letra aparecerá en el recuadro y, al mismo tiempo, un pájaro irrumpirá en algún lugar de la pantalla. Mi tarea es "cazarlo" con la flecha accionada por el ratón de la computadora, y luego tipear la letra en el recuadro.

Tengo un pretexto por si mi jefe me descubre jugando en la oficina: estoy adiestrando mi cerebro. Cuanto más practique, más inteligente se volverá mi cerebro y mejoraré mi rendimiento laboral, o por lo menos eso fue lo que me dijeron.

El juego Birdwatching nació en los Laboratorios Lumos, de San Francisco, una de las decenas de compañías que surgieron para lucrar con el furor del "entrenamiento cerebral". Como la mayoría de sus competidores, la teoría que impulsa sus ventas es franca y directa: el cerebro humano es como un músculo: cuanto más se use, más poderoso se volverá.

Para quienes creen en eso, actualmente en el mercado hay cientos de juegos para realzar la actividad cerebral. El producto más conocido es un videojuego llamado Brain Age , desarrollado por el neurocientífico Ryuta Kawashima de la Universidad de Tohoku, en Japón, y es promovido por la actriz Nicole Kidman.

Si bien cada uno de esos juegos proclama aspectos favorables levemente diferentes, en términos generales ofrecen uno o dos beneficios. O bien "mejoran el normal funcionamiento cerebral" -cosas como la atención, la memoria y la rapidez mental- o "aminoran la decadencia que viene con la edad". Las compañías afirman que sus programas están sustentados en las más recientes pruebas científicas.

Pero ¿da resultado el adiestramiento cerebral? "Depende. Es como si preguntáramos si los fármacos dan resultado. Dependerá de la molécula", respondió Torkel Klingberg, especialista en adiestramiento cerebral del Instituto Karolinska, de Estocolmo.

El mercado norteamericano relacionado con el adiestramiento cerebral movió apenas 2 millones de dólares en 2005, pero se esperaba que moviera unos 80 millones de dólares en 2007. El catalizador de ese aumento meteórico probablemente haya sido el lanzamiento, en 2005, de Brain Age , del que se han vendido más de 14 millones de copias en todo el mundo.

Como sus competidores, Brain Age es un conjunto de acertijos y videojuegos que se valen de capacidades cognitivas como la memoria, la atención, y la rapidez mental. Como sucede con todos los videojuegos, cuanto más juega uno, mejor lo hace. Lo que hace que los juegos de adiestramiento cerebral sean especiales, así dicen, es que los mejoramientos no ocurren sólo dentro del contexto del propio juego sino también en el mundo real.

Usarlo o perderlo

En un plano superficial, esto tiene bastante sentido. Ya se sabe que la gente mayor que permanece mentalmente activa resiste más la decadencia cognitiva y la demencia, y muchos estudios científicos han respaldado la hipótesis de "usarlo o perderlo". Si da resultado para la gente mayor, ¿no debería dar resultado para todos?

Tal vez sí. En los últimos 15 años, los neurocientíficos han acopiado abundantes pruebas de que importantes funciones cognitivas como la memoria, la atención y la rapidez mental pueden ser mejoradas con el adiestramiento cerebral, no sólo en los mayores, sino también en los jóvenes adultos sanos. También hay estudios que demuestran que plantear desafíos a una región específica del cerebro la estimula para que crezca y se desarrolle.

La mayoría de las compañías que ofrecen adiestramiento cerebral no llegan a especificar de qué manera su producto modificará físicamente el cerebro de una persona. Como prueba de que los programas de adiestramiento cerebral dan resultado, tienden a señalar el peso absoluto de los datos acumulados, pero si se va más a fondo las cosas comienzan a ser menos definidas.

"Faltan entre 12 y 15 años de buen trabajo científico de laboratorio para orientar y corregir el rumbo de los cerebros. Todo puede ser mejorado. El cerebro es masivamente dúctil, si se lo adiestra de manera correcta", comentó Mike Merzenich, neurocientífico de la Universidad de California en San Francisco, y director de Posit Science, compañía que desarrolla programas "que mejoran el estado del cerebro".

La diferencia es clave: el cerebro parece ser adiestrable, pero hay que hacerlo correctamente.

"Eso significa que cada programa de adiestramiento cerebral debe ser evaluado por sus propios méritos. Y cuando uno hace precisamente eso, las dudas comienzan a asomar. Los experimentos con programas específicos tienden a ser escasos, con pocos participantes, y no muy controlados. A menos que se haya demostrado que un programa de adiestramiento tuvo éxito bajo las rigurosas condiciones de una adecuada evaluación clínica, los resultados deben ser considerados provisionales."

El programa Lumosity, creado por los Laboratorios Lumos, es un ejemplo típico. Según Mike Scanlon, director del departamento científico de la compañía, el programa de adiestramiento cerebral fue adaptado a partir de experimentos en psicología y literatura relacionada con la neurociencia cognitiva. Los propios experimentos de la compañía muestran que 30 sesiones de adiestramiento produjeron signficativas mejoras en pruebas de atención visual y memoria funcional.

Esto suena impresionante hasta que uno tiene en cuenta que los experimentos incluyeron a 14 personas, y que los resultados no fueron publicados en una revista especializada evaluada por colegas. Lumos sostiene que su programa enseña a ejercitar la rapidez mental y el control cognitivo, pero aún tiene que dar pruebas que respalden eso.

Resultados provisionales

Esto no quiere decir que el programa Lumosity no da resultado ni que los experimentos fueron mal diseñados. Lo que sí sugiere es que el programa Lumosity no puede asegurar que sea una vía comprobada hacia un cerebro mejor dotado, y que los resultados obtenidos por la compañía, y los de muchas de sus competidoras, deben ser tenidos en cuenta como provisionales.

Sin embargo, la ausencia de pruebas fehacientes no es necesariamente considerada un problema. Susan Greenfield, de la Universidad de Oxford, ha apoyado públicamente el programa de adiestramiento cerebral MindFit para personas mayores sobre la base de una investigación que aún tiene que ser evaluada por colegas. Greenfield señaló que está persuadida de que existe la suficiente evidencia de que el adiestramiento cerebral vale la pena.

"Creo que da resultado. ¿Qué se puede perder? No se corre ningún riesgo", agregó. Hay que destacar que ningún estudio ha demostrado que el adiestramiento cerebral empeore las capacidades cognitivas.

Evidencias científicas positivas: Las disponibles no provienen de grandes ensayos clínicos

LONDRES (New Scientist).- Más allá de lo que dicen las compañías que los producen y las celebridades que los recomiendan, ¿existe alguna evidencia decente e independiente de que los programas de entrenamiento mental funcionan? Sí, y aunque no provienen de ensayos clínicos realizados a gran escala, los estudios realizados apuntan todos en la misma dirección.


En 2006, un grupo dirigido por Karlene Ball, de la Universidad de Alabama, Estados Unidos, publicó los resultados de un amplio estudio realizado con fondos federales que testeó la hipótesis de "úselo o piérdalo". Entre 1998, y 2004, pusieron a 1884 adultos mayores sanos en un programa intensivo de 6 semanas, diseñado para entrenar la memoria, el poder de razonamiento y la velocidad mental.

Una vez finalizado el programa, Ball y sus colegas hallaron que no sólo había sido útil sino que sus resultados eran generalizables: aquellos que habían ejercitado su memoria respondían mejor a los tests de memoria. Es más, cuando los participantes fueron revaluados 5 años más tarde, los efectos todavía eran detectables.

Aún así, no existen evidencias de que ese entrenamiento haya tenido algún efectos sobre las actividades cotidianas de los participantes. Eso no ha impedido que los investigadores estén ahora empleando sus resultados para elaborar un programa de computación para el entrenamiento mental de personas mayores.

Sin garantías

Otros estudios han tenido mejores resultados. Mike Merzenich y sus colegas de Posit Science publicaron los resultados de otro gran ensayo clínico en 2006. Pusieron a prueba su juego de computadora Brain Fitness Program en 182 adultos mayores. Aquellos que participaron del programa tuvieron mejores resultados en tests de memoria que los del grupo placebo (que sólo vio un DVD), y las mejorías todavía podían ser percibidas tres meses más tarde.

Es importante señalar que ningún estudio ha mostrado que el entrenamiento mental puede empeorar las habilidades cognitivas. Lo que no hay que esperar es que al usar estos programas uno desarrolle una memoria fotográfica o una agilidad mental extrema de un día para otro.

"Yo suelo comparlo con dejar de fumar o empezar a hacer actividad física -comentó Susan Greenfield, de la Universidad de Oxford-. Puede reducir el risgo de cáncer. Pero no es una garantía de que uno no va a padecer la enfermedad." Fin del artículo.

De manera adicional, les recomiendo éste artículo relacionado en el diccionario del escéptico : "Gimnasia cerebral: kinesiología educacional"

5.11.09

Acerca de Vilayanur Ramachandran

Vilayanur Subramanian Ramachandran

Este artículo fue confeccionado por la Lic. Ana Belén Amil y publicado en el Boletín Científico Coband Nº 49/Noviembre de 2009


Vilayanur Subramanian Ramachandran nació en Tamil Nadu, India, en 1951, y pasó buena parte de su juventud en el exterior, cubriendo puestos en Asia. Luego de recibir su M.D. en la Universidad Médica Stanley en Madras (1974), se mudó a Cambridge, específicamente a la Universidad Trinity, donde obtuvo su PHD en neurociencia y psicología experimental. Más tarde realizó su postdoctorado en el Departamento de Fisiología de la Universidad de Oxford. Sus asesores fueron Oliver Braddick, Fergus Campbell, Horace Barlow, Colin Blakemore y David Whitteridge. Pasó dos años en Caltech, como investigador, trabajando con Kacj Pettigrew. Luego fue Profesor Asistente de Psicología en la Universidad de California, San Diego (1983), y Profesor de dedicación plena desde 1998. En Inglaterra, fue colaborador de Richard Gregory.

Actualmente es director del Center for Brain and Cognition de la Universidad de California, así como profesor del Departamento de Psicología y Neurociencias, y adjunto de Biología en el Instituto Salk para Estudios Biológicos. Fue elegido como becario en la Universidad All Souls, Oxford, y en el Instituto Royal de Londres, donde fue premiado con la medalla Henry Dale. Fue llamado "el Marco Polo de la neurociencia" por Richard Dawkins y el moderno Paul Broca por Eric Kandel. La revista Newsweek lo nombró uno de los 100 hombres más prometedores del siglo XXI.

Ramachandran siguió dos carreras paralelas: una sobre el estudio de la percepción visual, utilizando los métodos de la psicofísica; y la otra en neurología, particularmente sobre un número de síndromes neurológicos. Introdujo el uso del feedback visual para el tratamiento del síndrome del miembro fantasma, la rehabilitación luego de un ataque de apoplejía, y el síndrome del dolor regional complejo. También es conocido por sus experimentos y especulaciones en el campo de la sinestesia, junto con Edward Hubbard y David Brang. Recientemente su trabajo se focalizó en las causas del autismo.

Ramachandran publicó más de 180 artículos en revistas científicas. Veinte de ellos aparecieron en Nature, y otros en Science, Nature Neuroscience, Percepetion y Vision Research. Es autor del aclamado libro "Fantasmas en el cerebro", que fue traducido a nueve idiomas. Es editor de la Enciclopedia del Cerebro Humano (2002) y co-autor de la columna "Illusions de Scientific American Mind.

Sus investigaciones más tempranas sobre percepción visual humana se llevan el crédito de haber descubierto nuevos efectos visuales que iniciaron una revolución neo-gestalt en el campo. Es posible ver dichas ilusiones en su sitio WEB

Ramachandran también se dedicó al estudio de síndromes neurológicos para investigar los mecanismos neurales que subyacen a las funciones mentales humanas. Es especialmente conocido por la simplicidad y elegancia de sus experimentos, que usan equipos con tecnología muy sencilla para intentar contestar preguntas fundamentales sobre cómo funciona el cerebro. Respecto del miembro fantasma, Ramachandran explica que el hecho de que la cara esté subyacente a la representación de la mano y el brazo en el homúnculo cortical es crucial para explicar el origen del fenómeno. Cuando un brazo o pierna es amputado, el paciente continúa sintiendo la presencia del miembro faltante. En 1990, Ramachandran comenzó a utilizar este fenómeno como una prueba para explorar la plasticidad neural en el cerebro adulto. Sugirió que el miembro fantasma se puede deber a los cambios en el cerebro más que a cambios en los nervios periféricos. El input del miembro es mapeado en la corteza somatosensitiva de una manera ordenada, formando una representación llamada homúnculo somatosensitivo. El input de la mano está adjunto al input del brazo, de la cara, y al lado del input del pie. Dado el modo en que está distribuida la representación de la superficie del cuerpo en el cerebro, una estimulación en la mejilla podría producir sensaciones en el miembro fantasma.

Ramachandran demostró que cuando un brazo es amputado, el territorio cortical que queda vacante es invadido por neuronas que responden a la estimulación de la cara. Esto muestra que los mapas cerebrales son muy maleables, y no rígidos desde el nacimiento como antes se creía.

Muchos pacientes con "brazos fantasmas" sienten que pueden mover su miembro, pero otros sienten que está paralizado, usualmente en una posición muy incómoda y dolorosa. Ramachandran sugirió que esta parálisis se debía a que cada vez que el paciente intentaba mover el miembro, recibía información sensorial a través de la propiocepción de que dicho miembro no se movía. Este feedback se fijaba en el circuito cerebral a través del aprendizaje Hebbiano, de modo que incluso cuando la pierna no estaba presente, el cerebro aprendió que el miembro estaba paralizado. Para sobreponerse a esta parálisis aprendida, Ramachandran creó la caja espejo: se le coloca un espejo frente al paciente, y se le pide que mire el reflejo del brazo normal, de modo que se sobreimprima a la sensación del fantasma (creando así la ilusión de que el miembro perdido había resucitado). Cuando el paciente mueve su brazo normal mientras mira el reflejo, no sólo ve al fantasma moverse sino que también lo siente. Esto parece hacer desaparecer el dolor en el miembro fantasma. En otros pacientes, esto hace desaparecer al fantasma completamente. Estos hallazgos fueron comprobados en estudios de doble ciego.

Ramachandran también usó estos miembros fantasmas para explorar los correlatos perceptuales del sistema de neuronas espejo en humanos. Las neuronas sensoriales se activan cuando somos tocados, y una proporción de estas mismas neuronas también se activan cuando vemos a alguien siendo tocado, como si “empatizaran”. Pero la persona que mira generalmente no siente nada. Ramachandran descubrió que si un paciente con miembro fantasma mira a otra persona siendo tocada, siente que le están tocando su miembro fantasma. Masajear a otra persona parece aliviar el dolor en el miembro amputado.

Esta misma metodología de caja espejo fue utilizada para acelerar la recuperación de brazos y piernas en personas que han quedado paralizadas luego de un ataque de apoplejía. Todos estos hallazgos resultaron en un nuevo acercamiento al modo de funcionamiento cerebral. La vieja postura de que el cerebro era un set de módulos autónomos prefijados desde el nacimiento fue reemplazada por una nueva visión, en la que los módulos están en un constante estado de equilibrio entre sí. Esto implica que procedimientos relativamente simples pueden ser altamente efectivos en la rehabilitación del funcionamiento cerebral.

Recientemente, Ramachandran también estudió los mecanismos de la sinestesia grafema-color, una condición en la cual al ver letras blanco y negro o números en una hoja el paciente evoca la experiencia de ver colores. El autor sugirió que este fenómeno puede surgir de la activación cruzada de distintas regiones cerebrales, pero en este caso, a diferencia del miembro fantasma, se producen dentro del área sensorial, y se debe a diferencias genéticas más que a una reorganización neural. Los sinestésicos mostraron más activación en la región del color en tomografía computada, comparados con los no sinestésicos, cuando veían letras y números.

Ramachandran también estudió, junto con William Hirstein, la ilusión de Capgras, en la cual una persona que sufrió un trauma cerebral cree que los seres queridos han sido reemplazados por impostores. La ilusión sólo concierne a seres muy cercanos y no ocurre si se les habla por teléfono. Los autores sugirieron que este fenómeno se puede deber a una desconexión entre el área de reconocimiento de caras (giro fusiforme) y la amígdala, relacionada con la respuesta emocional a rostros conocidos. Para testear esta hipótesis, se utilizó la respuesta galvánica de la piel. Aparentemente, los pacientes que sufren de esta ilusión no responden adecuadamente a las caras familiares.

Respecto del autismo, Ramachandran y su grupo fueron los primeros en sugerir y mostrar experimentalmente en 1990 que la clave para entender los síntomas del autismo podría situarse en la pérdida de neuronas espejo.

Aquí una presentación de Ramachandran donde ilustra los temas tratados en éste artículo . El video puede verse subtitulado en español

30.10.09

Contactando a Houdini en Halloween


Seguramente a Harry Houdini le hubiera gustado la idea. No por nada, poco antes de su fallecimiento ocurrido un 31 de octubre,había convenido con su esposa Bess la palabra clave que tendrían que revelar los espiritistas que adujeran haber contactado con su espíritu. En realidad , "Believe" jamás fue pronunciada por medium alguno pero sí revelada al mundo entero por la depositaria del secreto, antes de su propia muerte.

Es por eso que para la peculiar sesión que se realizará hoy , noche de brujas, a las 9 :PM (hora del Este de E.E.U.U) que se difundirá en vivo en WeirdThings y será protagonizada por destacados magos y escépticos (sí, ha leído bien) se debió elaborar un nuevo mensaje en clave para entenderse con el espíritu. Para su confección (una serie de palabras e imágenes) colaboraron diversos notables que aportaron un elemento. Es así que por ejemplo, Michael Shermer entregó una palabra y solo una.

El portador del mensaje secreto durante el evento será James Randi, quien también lo supervisará . Los asistentes tratarán de hacer contacto con el gran escapista fallecido en 1926 por medio de tablas Ouija, escritura automática y otras herramientas que habitualmente utilizan los espiritistas para tales ocasiones.

Como imaginó Justin Robert Young, el creador de WeirdThings "Si realmente él se comunicara , probablemente lo haría con escépticos y magos como nosotros".

Seguramente a Houdini le hubiera gustado la idea.

24.10.09

"Editorial", cuento de Arturo Belda

Arturo Belda

Editorial


-Me has dicho que hay manera de ganar mucho dinero constituyéndonos en editorial. A ver: ¿cuál es tu proyecto?

-Muy sencillo: promover concursos literarios.

-No veo cómo ello puede producirnos dinero.

-Mediante la edición de libros de cuentos y poesías de los concursantes.

-Eso es un negocio muy trillado y ya hay muchas editoriales que lo hacen.

-No lo que yo propongo. En este caso también hay muchos que lo hacen, pero como el mercado es inagotable, sigue siendo negocio.

-Me imagino que no me hablarías de esto si no lo tuvieras bien pensado.

-Tan bien pensado lo tengo que de ningún modo puede fallar. En primer lugar tenemos que tener una dirección postal, o sea una casilla de correo. Luego haremos una buena publicidad en medios gráficos.”Gran concurso nacional de cuento y poesía” En las bases ponemos un límite a la extensión, lo de práctica. Cada concursante debe enviar la módica suma de diez pesos para gastos de envío. Esos diez pesos ya son ganancia. Si se presentan dos mil nada más, ya son veinte mil pesos, pero esto no sería gran negocio. Hay que hacer una buena publicidad para que se presenten al menos veinte mil.

-Me parece que tus cálculos son muy optimistas.

-No lo son, están de acuerdo con la realidad del país. Hay que tener en cuenta que es mucha la gente que quiere tener un éxito en la vida y lo que parece más fácil es descollar en literatura.

-Es cierto, basta con ver la cantidad de gente que lo intenta y no logra nada.

-Eso nadie lo ve, porque es mucha más la gente que escribe que la que lee.

-Aunque fueran veinte mil los concursantes que aporten diez pesos cada uno, ello nos daría una suma de doscientos mil pesos, que no es nada del otro mundo, porque llevaría mucho tiempo llegar a esa cantidad y habría que descontar gastos.

-Algo de cierto hay en eso, pero el negocio no consiste en recibir solamente los diez pesos, sino en hacer participar a los ganadores en la edición de una antología. Le enviaríamos a cada ganador del concurso un diploma, una medalla de aluminio y una invitación para participar en la edición de la antología. Cada participante colaboraría con doscientos pesos, el que no pone los doscientos pesos no participa. De cada tirada le entregaremos al participante diez ejemplares. Cada antología cuenta con unos cien participantes, lo que hace una suma de veinte mil pesos. Editar dos mil ejemplares de un libro baratito, pegado, nos cuesta no más de seis mil. Ya nos quedan catorce mil por antología. Como a cada ganador le entregamos diez ejemplares, nos quedan mil de reserva por si algún amigo o pariente quiere comprar alguno. La cantidad de antologías no tiene límite, se pueden editar todas las que se quiera, depende exclusivamente de que pongan los doscientos pesos cada uno.

-Por tu manera de hablar se nota que vos estás pensando en que puede haber cientos y cientos de ganadores.

-Así es.

-¿Y quiénes van a ser los jurados?

-Nadie, todos los que manden algo escrito y los diez primeros pesos serán ganadores.

-Eso no puede ser, al ver que son todos ganadores se darán cuenta que se trata de un fiasco.

-Nunca se van a dar cuenta porque no tendrán contacto entre ellos y además a nadie le va a interesar andar investigando.

-Suponiendo que esperáramos a que se acumulen veinte mil participantes, no debemos pensar que, aún siendo todos ganadores, aporten cada uno de ellos los doscientos pesos para integrar la antología.

-No, muchos no tendrán el dinero, calculo que tan solo un cincuenta por ciento lo harán. En ese caso serían: diez mil por doscientos, igual a dos millones. Tendríamos que imprimir cien antologías con un costo de seiscientos mil. Nos quedarían nada más que un millón y cuatrocientos, más la venta de los libros remanentes, que puede ser buena plata.

-Esto no funciona, cien antologías todas iguales van a inundar la plaza y todo el mundo se va a dar cuenta de la maniobra.

-No van a ser iguales, una se llamará “Jorge Luis Borges”, otra “Julio Cortázar”, otra “Isidoro Blaisten” Etc. Además no tendrán edición simultánea sino que se irán editando según tengamos los concursantes y nadie va a notar que son de la misma editorial. Cada concursante al que le editaron algo suyo, inmediatamente se desinteresa de lo que pase con los demás.

-Si nos quedan mil ejemplares de cada una de las cien antologías, son cien mil ejemplares, si vendemos nada más que un diez por ciento seguiremos teniendo en nuestro poder noventa mil de ellos, esto es una cantidad abrumadora. ¿Qué hacemos con ellos?

-Se venden muy baratos en el mercado, a diez o veinte centavos y nos queda como último recurso venderlos como papel para reciclar.

-No me gusta, me parece que es una estafa, que es abusarnos de la buena fe de la gente, que, en definitiva es hacerles un daño.

-Nada más lejos de la verdad. Estafa sería si una vez desembolsados los doscientos diez pesos, no le entregáramos nada al participante. En cambio nosotros le entregaremos un diploma y una medalla que acredita que fue ganador de un importante concurso, lo transformamos de la noche a la mañana en autor édito y además le damos sin cargo extra, diez ejemplares, que con un valor de solo veinte pesos por ejemplar ya serían los doscientos que él paga. Desde el punto de vista económico no lo estamos estafando para nada, los diez primeros pesos se van en el diploma, la medalla y el franqueo. En cuanto a lo moral o a lo ético, no solo no le hacemos ningún daño sino que enaltecemos su autoestima, de un plumazo lo pasamos de triste desconocido a autor con libro impreso, diploma y medalla, que podrá exhibir, pletórico de orgullo entre sus parientes y amistades. Con el tiempo podremos crecer y transformarnos paulatinamente en una gran editorial que edite libros que la gente compre en las librerías y que hasta los lea.

Arturo 3/06


18.10.09

Curiosidades y anécdotas, por Manuel Calvo Hernando

Manuel Calvo Hernando
(autor del artículo)

Curiosidades y anécdotas

Un pueblo es el rodeo que da la naturaleza
para llegar a seis, a siete grandes hombres.
Sí, y para eludirlos luego.

Nietzsche


1. NO LE CREO, PERO TOMESE UNA COPA

Las anécdotas y curiosidades sobre los grandes hombres podrían llenar un libro. Empiezo por una cuya veracidad no estoy en condiciones de asegurar. Se refiere al filósofo Ludwig Wittgenstein. Una vez se enfrascó en una discusión con una colega en el andén de la estación de Cambridge. El revisor tocó el silbato, pero ellos no se dieron cuenta hasta que el tren empezaba a alejarse. Entonces WIttgenstein echó a correr en su persecución, con su colega detrás. Saltó a bordo, pero ella se quedó desconsolada en el andén.

No importa, cariño le dijo un mozo, amable ; dentro de diez minutos sale otro.

Usted no lo entiende replicó ella ; él había venido a despedirme.

Cuentan esta anécdota Philip N. Johson Laird y Ruth M. J. Byrne en la "Revista de Occidente".

Hay otras muchas, como el dato que cuenta David Suzuki (1987). Estuvo en un simposio celebrado en la Universidad de Chicago con motivo del centenario de la publicación de "El origen de las especies". Uno de los grandes científicos asistentes fue J.H. Muller. Después de una de las sesiones, Suzuki tomó el autobús para ir a su casa y se encontró sentado detrás de Muller y su esposa. "Me incliné hacia adelante -cuenta- deseoso de escuchar su conversación y esperando oir una serie de profundas observaciones en relación con alguna de las conferencias. En cambio, oí a su mujer que le reñía porque llevaba la corbata torcida".

Otra fuente de anécdotas ha sido el astrónomo y físico británico Fred Hoyle. Su estilo combativo no le ayudaba a granjearse amistades en la comunidad científica, tanto en Inglaterra como en Estados Unidos. Su teoría sobre el estado estacionario (el universo no tenía principio ni fin) ha quedado arrollada por el big-bang, después de haber cautivado los corazones de los científicos para quienes la majestuosidad del universo dependía de que fuera eterno e infinito. En 1948, Hoyle visitó a Hubble en Pasadena. Según Greenstein, el físico Charles Lauritson dijo a Hoyle en una fiesta:

-No creo nada de lo que usted dice, pero tómese una copa.

El físico y escritor científico George Gamow -Joe para los amigos- fue el paladín de la teoría del Big Bang sobre el origen del universo y, entre otras cosas, predijo la radiación de fondo cuando todavía no había sido descubierta. Gamow fundó el Club de la Corbata de RNA. Se trataba de un club muy selecto y él mismo decidía quiénes eran sus miembros.

El club tenía sólo veinte socios, uno para cada aminoácido, y cada socio no solo recibía una corbata, hecha según diseño de Gamow por un camisero de Los Angeles, sino también un alfiler de corbata con el símbolo abreviado de su propio aminoácido. El club nunca llegó a reunirse, pero se había hecho un papel con membrete en el que figuraban sus cargos (Crick, 1989).


2. ARISTOTELES Y LOS EMBRIONES DE POLLO

Rom Harré, filósofo de la ciencia en la Universidad de Oxford, habla del estudio de Aristóteles sobre embriones de pollo, que sorprenderá a quienes creen que Aristóteles fue un filósofo que se limitó a observar pasivamente la naturaleza. También cita los casos de Teodorico de Friburgo, que en el siglo XIV, época que antes se consideraba ajena a la ciencia empírica, reprodujo el abanico del arco iris con un globo de vidrio lleno de agua para mostrar cómo se forman los colores y por qué el arco es circular, y de Galileo, que no dejó caer cuerpos pesados desde la Torre de Pisa, como cuenta la tradición, sino que hizo rodar bolas de bronce sobre pulidas ranuras de madera, para demostrar que todos los cuerpos caen a la misma velocidad y derivar luego la fórmula de su aceleración.

En nuestro tiempo, se cita el caso singular de R. William Gosper, Jr., de Symbolics, Inc, una pequeña firma de Palo Alto, California, calculó el valor de pi hasta 17 millones de dígitos, mediante el empleo de las expansiones de fracción continua de su propia invención y de un pequeño ordenador doméstico. En enero del año siguiente, este record fue superado por el hallazgo de los primeros 29.360.128 dígitos de pi. Un superodenador hizo el trabajo en veintiocho horas. El record tuvo corta vida. En 1986, un grupo de la Universidad de Tokio amplió la expansión a 134.217.700 dígitos y en 1987 llegaron a los 201.326.000. (Gardner, 1992).



3. EXPERTO EN JEROGLIFICOS, ROMPECABEZAS Y ADIVINANZAS

El gran científico y extravagante persona Richard P. Feynman confesó que en cada problema tenía que seguir hasta el final y descubrir definitivamente lo que pasaba. Era una especie de compulsión para resolver rompecabezas y acertijos, que después le llevaría a descifrar jeroglíficos mayas y a abrir las cajas fuertes más seguras en Los Alamos durante la fabricación de la bomba atómica.

Su estancia en Los Alamos (Nuevo México) para participar en el Proyecto Manhattan, del que saldría la bomba atómica, le causó algunos problemas por causa de las fuertes medidas de seguridad y censura allí implantadas. Feynman solía escribir largas cartas a su esposa, las partía en trozos muy pequeños y los metía en el sobre. Cuando la censura le preguntaba por qué lo hacía, él contestaba que se trataba de una terapia para su esposa embarazada.

Siendo estudiante, tenía la costumbre de consultar a su tutor por las noches. Si el profesor y su familia habían salido, el joven Richard se introducía furtivamente en la casa, utilizando una ganzúa, para poder usar la biblioteca.

"Todas las adivinanzas, por absurdas y enrevesadas que fueran, las conocía yo". Y siempre le han encantado los rompecabezas y el descubrimiento de cómo ganar al contrario mediante trucos. En la escuela inventaba problemas y teoremas, entre ellos una serie sobre triángulos rectángulos. Aprendió a efectuar muy deprisa los cálculos algebraicos, lo que le vino muy bien después, en la Universidad. Inventó asimismo un conjunto de símbolos para la máquina de escribir, para poder utilizarla en la escritura de fórmulas.


4. HUBBLE: PAPELERA DE IDA Y VUELTA

Con motivo del lanzamiento del telescopio espacial que lleva su nombre, Hubble (1889-1953) es hoy relativamente conocido fuera de la astronomía. Pero pocas personas se imaginarán que quien fue capaz de estudiar más de doscientas nebulosas espirales y creó el "efecto Hubble", fue boxeador, oficial del Ejército, profesor de enseñanza media y entrenador de baloncesto antes de sucumbir al atractivo de las nebulosas. Vestía como un lord inglés y un acento de Oxford-Cambridge se había superpuesto de algún modo a su nativa lengua de Missouri.

Uno de sus trucos cuando alguien le visitaba era barrer con un movimiento imperioso del brazo todos los papeles que tenía sobre la mesa y echarlos a la papelera. Cuando el visitante se había marchado, podía verse a Hubble escarbando para recuperar del cesto sus papeles valiosos.

Hubble llevaba corbata incluso cuando iba al telescopio de Monte Wilson, llamado el monasterio porque no se permitía la entrada a mujeres. En la cima de la montaña, los astrónomos se vestían cada noche para cenar y en la mesa del comedor se sentaban siempre atendiendo a una jerarquía precisa e inalterable. Quien tenía el turno para observar aquella noche con el telescopio de 2,54 metros, ocupaba el lugar de honor. A continuación se sentaba el observador del telescopio de 1,52 metros, y así sucesivamente, hasta llegar a los doctorandos y ayudantes.

En el comedor había un servilletero de madera para cada uno de los miembros del equipo de Monte Wilson, con su nombre; estudiantes y visitantes usaban pinzas de tender la ropa. Uno de los importantes ritos de iniciación en la vida de un astrónomo joven era pasar de una pinza a un servilletero de madera con su nombre inscrito en él (Overbye).


5. DENTRO DE 50.000 MILLONES DE AÑOS

Allan Sandage, sucesor de Hubble y uno de los grandes astrónomos del siglo XX, escuchaba ópera en los ratos muertos de las observaciones y desde arriba del todo, podía pensar en los datos que estaban llegando y reflexionar sobre ellos, en una soledad creativa bajo el espectáculo del cielo estrellado. Sus aficiones eran la música y la jardinería, aunque después también le interesó la cocina.

La talla de Sandage en astronomía superaba casi toda medida. A mediados del decenio de 1970, hacía más de veinte años que Sandage era Don Cosmología. Algunos le llamaban "Super-Hubble". Era una fuerza de la naturaleza y no sólo aceptaba toda clase de proyectos de investigación, sino que se pasaba una parte de su vida escrutando el cielo y le quedaba tiempo para escribir numerosos artículos sobre la constante de Hubble, el parámetro de desaceleración y mil temas más (Overbye).

En 1975, Jesse Greenstein contó al escritor científico Timothy Ferris:

-La mayor parte de lo que Sandage hace, lo lleva haciendo desde hace tanto tiempo que a cualquier persona le costaría años ponerse al día, y nadie se planteará volver a examinar su trabajo, porque se le considera un hombre de una absoluta integridad.

Sandage utilizó los grandes telescopios como si fueran martillos de geólogo que permitían abrir a golpes los cúmulos globulares y descubrir en su interior la naturaleza de las estrellas.

Sólo para divertirse, Sandage intentó calcular lo que podría ver un futuro astrónomo que viviera dentro de 50.000 millones de años, "cuando el globo del universo empezara a desincharse".

Otro caso que vale la pena recordar es el de John Wheeler , maestro de Stephen Hawking. En una conferencia en Nueva York, en 1967, dió un golpe maestro de relaciones públicas al acuñar el término agujero negro para describir los resultados del apocalipsis gravitatorio. Y fué un acierto porque establece una relación o conjura muchas neurosis humanas. Hawking subrayó que si se hubiera adoptado la denominación rusa, estrella congelada, no se habría producido esa reacción de miedo, ese terror humano ante la posibilidad de ser destruído, devorado (Overbye).

Dando en sentido inverso la manivela del tiempo, se encuentran curiosidades dignas de anotarse. El gran astrónomo W. Herschell descubrió en 1781, cuando realizaba un catastro del cielo conocido, otro planeta, que se añadía así a los cinco que ya conocían los hombres prehistóricos, visibles sin telescopio. Herschell descubrió Urano con un telescopio, pero Le Verrier (1811-1877) descubrió Neptuno con un papel y un lápiz (Battaner, 1991).

Muchos grandes descubrimientos de la física se han realizado con lápiz y papel. Así descubrió Maxwell las ondas de radio.


6. AVENTURA EN EL MUSEO DE ZOOLOGÍA

El gran paleontólogo y escritor científico Stephen Jay Gould, autor de libros de divulgación de éxito notable como "El pulgar del panda", "La sonrisa del flamenco", "La vida maravillosa y "Brontosaurus y la nalga del ministro", cuenta, en esta última obra, que cuando obtuvo su actual trabajo de conservador de invetebrados fósiles en el Museo de Zoología Comparada de Harvard, había ya reunido cinco cajas de cartón repletas de fósiles y estaba orgulloso tanto de la cantidad como de su calidad. Entonces descubrió que su nueva administración se extendía a 15.000 cajones de fósiles.

-Puse mis cajas en un rincón escondido de mi despacho, hace de esto más de veinte años. Nunca las he abierto. Yo, con mis cinco cajas de cartón, frente a estos 15.000 cajones... pavoroso.

Y continúa:

-Tenía 15.000 cajones que abrir, cada uno de los cuales albergaba un descubrimiento o una idea en potencia. Pasé dos semanas abriendo todos y cada uno de los cajones, y encontré un conjunto de objetos dispares que han alimentado desde entonces mi placer estético e intelectual.

Quizá lo más curioso de esta historia es que encontró objetos y recortes preciosos, utilizados... para guardar los fósiles: cajas de boticarios de fines del siglo XVIII, cajas de cigarros victorianas de recargado diseño cubano... Además, pases para conferencias de cien años antes; invitaciones a un baile en honor de Napoleón III; tarjetas de visita de comerciantes del Cincinnati victoriano... todo ello (en sus reversos en blanco) para etiquetar bien los fósiles.

Y había más. Páginas del catálogo de Sears de 1903, recortes de periódicos del siglo XIX, también para envolver los fósiles. La noticia más interesante, un titular de un diario de Cincinnati del 11 de julio de 1881, que decía "El coraje de Garfield", y la noticia de que el presidente, aunque gravemente herido en un reciente intento de asesinato, "se encuentra de nuevo en el lado soleado de la vida" y que casi con seguridad se iba a recuperar. El presidente James A. Garfield murió a consecuencia de las heridas recibidas en el atentado del 19 de septiembre de aquel año.

En su libro, Gould se refiere también a Jane Goodall, que ha pasado un cuarto de siglo con los chimpancés de Gombe, un caso singular de dedicación científica combinada con resultados pasmosos, que le ha permitido especificar y cuantificar los principales determinantes del futuro de su población. Curiosamente, la demografía de los chimpancés de Gombe no ha sido establecida primariamente por los ritmos cotidianos de nacimiento, alimentación, sexo y muerte, sino por tres "raros acontecimientos" (palabras de Goodall) que implican calamidad o desastre: una epidemia de poliomielitis, la carnicería que una sub banda hace en otra y un relato de canibalismo de dos ejemplares, madre e hija.

Jane Goodall ha contado todo esto en "The chimpanzees of Gombe," Harvard University Press, 1986.


7. UN FÍSICO POPULAR

Impresionante también, aunque en otro sentido, el caso del gran físico soviético (entonces el país era la URSS) L. D. Landau. En 1962 sufrió un gravísimo accidente de carretera que conmovió al mundo científico. Para salvar su vida se movilizaron todos los recursos de su país y la generosa ayuda de otros muchos. El combate duró seis años y concluyó con la muerte de Landau a los sesenta años de edad.

Al conocerse la noticia del accidente, acudieron al hospital centenares de personas ansiosas de hacer todo lo que pudieran para ayudar a los médicos. Estudiantes recién graduados y miembros de la Academia de Ciencias se turnaron día y noche manteniéndose en contacto con los lugares más remotos para lograr el material y el equipo necesarios.

El secreto de su extraordinaria popularidad radicaba en que, además de ser un gran físico, era un hombre recto y afable, de personalidad poderosa y brillante, ajeno a la pompa y la solemnidad. Tenía una enorme habilidad para reducir a términos sencillos las cuestiones más abstrusas y poseía una mente crítica por excelencia. En las discusiones era incisivo pero nunca desconsiderado, irónico pero nunca sarcástico, desmintiendo así un cartel que una vez colgó de la puerta de su despacho y en el que podía leerse: "L. Landau. Cuidado, muerde" (Boletín OIEA).


8. EL COFRE DE LOS MANUSCRITOS DE DESCARTES

Otras veces, lo curioso no está en la vida o en las acciones de los grandes hombres, sino en las circunstancias que confluyeron en su vida o en su muerte.

Así, el cofre que contenía los manuscritos inéditos de Descartes, fueron enviados a París tras su muerte prematura en Estocolmo, el 11 de febrero de 1650. El embajador francés, Pierre Chanut, los embarcó con destino a Francia, donde había de hacerse cargo de ellos su cuñado, Claude Clerselier. La carga llegó a Ruán sin contratiempos y la trasladaron a una barcaza que debía remontar el Sena. A las afueras de París, la barca se hundió y el cofre de los manuscritos permaneció tres días y tres noches en el agua antes de que Clerselier pudiera rescatarlo.

Los criados ayudaron al cuñado de Descartes a extender las hojas en varias habitaciones, para secarlas. Durante los diecisiete años siguientes, Clerselier habría de ordenar pacientemente las estropeadas páginas y publicaría tres volúmenes con la correspondencia de Descartes, además de su Tratado del hombre, El Mundo y el Tratado de la formación del feto.

Se suele creer que Clerselier reconstruyó los desmembrados escritos de Descartes con acierto suficiente, "pero yo no puedo evitar -dice William R. Shea, de quien tomamos estos datos- que su labor me parezca un símbolo de las dificultades con las que habrá de tropezar cualquiera que pretenda casar las distintas partes de la variada actividad de Descartes como filósofo, matemático, teólogo y científico natural, y que no dejará nunca de acecharle el peligro de que el concierto que logre sea más aparente que real" (Shea, 1993).


9. EL DESCUBRIMIENTO DE UN PORTENTOSO MATEMATICO

En su libro "Nueve hombres del siglo XX", C.P. Snow cuenta cómo el gran matemático G.H. Hardy "descubrió" a uno de los genios matemáticos de la humanidad, Ramanujan. Una mañana, a principios de 1913, encontró entre sus cartas, en la mesa del desayuno, un sobre ancho y sucio decorado con sellos de la India. Al abrirlo, encontró unas hojas de papel, en las que, con una caligrafía muy poco inglesa, había líneas y líneas de símbolos. Estaba acostumbrado a recibir manuscritos de extraños demostrando la sabiduría profética de la Gran Pirámide, las revelaciones de los Sabios de Sion o los criptogramas que Bacon había intercalado en las obras de Shakespeare.

Hardy miró la carta, escrita en un inglés vacilante, firmada por un indio desconocido, que le pedía su opinión sobre sus descubrimientos matemáticos. Estos consistían en teoremas, la mayoría de los cuales tenían un aspecto extraño y fantástico. No había demostraciones de ningún género. Se sintió no sólo aburrido sino irritado, dejó la carta y siguió su rutina diaria.

Si no tenía clase, trabajaba de nueve a una en sus propias matemáticas. Solía decir que cuatro horas de trabajo creativo en un día es el límite para un matemático. Tomaba una comida ligera y después jugaba al tenis en el patio de la Universidad. A última hora de la tarde, volvía a sus habitaciones dando un paseo.

Aquel día, aunque no alteró su horario, sus pensamientos no eran los habituales. En el fondo de su mente se había instalado el manuscrito indio. Teoremas fantásticos. Teoremas como nunca había visto ni imaginado. De regreso a su alojamiento en el Trinity, volvió a examinar la carta. Avisó a su colega Littlewood para que fuera a verle. Antes de media noche, sabían que el autor de la carta era un hombre genial. Después, Hardy vió que era un matemático digno de compararse con Gauss y con Euler.

Hardy decidió que Ramanujan debería ser trasladado a Inglaterra. Llegó en 1914. Su asociación fue conmovedora, dice Snow. Hardy nunca olvidó que se hallaba en presencia de un genio, pero de un genio que incluso en matemáticas estaba sin cultivar. Le enseñó matemática formal, como si fuera candidato a una beca, y después realizarían juntos cinco trabajos de primera categoría.
Inglaterra concedió a Ramanuján todos los honores posibles.

Cuando enfermó Ramanujan, Hardy solía visitarle en el hospital donde había sido internado en grave estado. Iba en taxi, su método de transporte preferido. Entró en el cuarto de Ramanujan y le dijo, probablemente sin saludar y seguramente sin otra clase de preámbulos: "El número de mi taxi era el 1.729. Me pareció un número bastante soso". A lo cual Ramanujan replicó:

-¡No, Hardy, no! Es un número muy interesante. Es el menor número que expresa la suma de dos cubos de dos maneras diferentes.


10. FOUCAULT: UN EXPERIMENTO INSÓLITO

El físico francés Leon Foucault realizó en 1851 un insólito experimento. Era la época en que aún no se tenía la prueba experimental de que la Tierra giraba sobre sí misma. Para hacer su demostración, Foucault suspendió una piedra muy pesada de una larga cuerda cuyo extremo quedaba fijado a la bóveda del Panteón. El experimentador disponía así de un péndulo de gran tamaño, que un buen día de primavera fue puesto en marcha. Con gran asombro, Foucault comprueba que en realidad el plano de opscilación de su péndulo -es decir, la dirección de sus idas y venidas- no está fijo, sino que gira alrededor de un eje vertical.

El péndulo, que había comenzado a oscilar en dirección este-oeste, unas horas después se mueve en dirección norte-sur. ¿Por qué razón? La respuesta de Foucault fue sencilla: este cambio de dirección era sólo una ilusión. Era la Tierra la que realmente giraba, mientras el plano de oscilación del péndulo permanecía rigurosamente fijo.

La conclusión que se extrae del experimento de Foucault es pasmosa: indiferente a las masas -considerables, sin embargo- de los soles y galaxias próximas, el plano de oscilación del péndulo se alinea con objetos celestes que se encuentran en el horizonte del universo, a vertiginosas distancias de la Tierra. En la medida en la totalidad de la masa visible del universo se encuentra en los miles de millones de galaxias lejanas, esto significa que el comportamiento del péndulo está determinado por el universo en conjunto y no solamente por los objetos celestes que están próximos a la Tierra (Igor Bogdanov).


11. DEMOSTRACIÓN DE QUE LA LUZ SE MUEVE

Hace poco más de trescientos años, un científico danés escribió un tratado de solamente página y media, pero que le valió un puesto inamovible en la historia de la ciencia. El 7 de diciembre de 1676, el Journal des Savants publicaba un trabajo con este título: "Demostración de que la luz se mueve", por el Sr. Romer, de la Real Academia de Ciencias".

El astrónomo Ole Römer (1644-1710) fue el primero en darse cuenta de algo hoy tan sabido como que la Tierra es redonda y se mueve: el hecho de que la luz necesita tiempo para trasladarse en el espacio. Y este breve trabajo es la única obra salida de su mano que se haya publicado, a pesar de haber realizado a lo largo de su vida infinidad de observaciones. Parece que era muy escrupuloso y crítico sobre su labor. A ello se añadiría que en el incendio de Copenhague (1728) desaparecieron muchos de sus papeles y anotaciones. Hoy se conservan las observaciones hechas en 1706.

El descubrimiento de Römer causó sensación en el mundo científico y fue la base de las teorías sobre la luz del holandés Christian Huygens y del inglés Isaac Newton.


12. UN MATEMÁTICO QUE NUNCA EXISTIÓ

Uno de los nombres colectivos más conocidos de la ciencia fue "Nicolas Bourbaki". Como es sabido, se trataba de un grupo de matemáticos que en los años treinta de este siglo, en Francia, considerando que había llegado el momento de la construcción unificada de la totalidad de esta ciencia, tomaron como fundamento la teoría de los conjuntos y publicaron una serie de obras que habrían de distinguir toda una época en este campo. El grupo ha elaborado una gran síntesis de la matemática moderna y ha tenido gran influencia en el desarrollo de esta disciplina.

Uno de los aspectos más curiosos y menos conocidos de este hecho es que, al acabar la segunda guerra mundial, un soldado norteamericano de origen griego, llamado Nicolás Bourbaki, tuvo la gran sorpresa, al llegar a París con las tropas de liberación, de ver en las librerías obras de matemáticas firmadas con su nombre. Entró en contacto con el editor de los libros, quien le remitió al matemático Henri Cartan, y éste invitó al joven estadounidense a una reunión llamada "congreso Bourbaki".

Nicolás Bourbaki pudo comprobar en la reunión que ninguno de los participantes llevaba su nombre y que el autor de los tratados científicos no era otro que un grupo de investigadores creado diez años antes, en 1935. Casi todos ellos procedían de la famosa Escuela Normal Superior de la calle de Ulm: Jean Delsarte y André Weil (promoción 1922), Henri Cartan y René de Possel (promoción 1923), Jean Dieudonné (promoción 1924) y Claude Chevalley (promoción 1926).

La idea inicial del grupo era escribir un tratado de análisis matemático destinado a servir de referencia a los estudiantes universitarios y también a los matemáticos.

Bourbaki ha sido un caso excepcional en la ciencia contemporánea, pero no el único. BBGKY es el acrónimo de los nombres de cinco físicos: Born, Bogoliubov, Green, Kirkwood e Yvonne, autores de una teoría sobre el crecimiento de las perturbaciones y las ondas de choque en gases parecidos a los que probablemente componían el universo primitivo. En otro campo, la biología y especialmente la sociobiología, se registra asimismo un seudónimo colectivo, George Maximin, utilizado para escribir ensayos sobre sociobiología y otros temas semejantes. Además de Edward O. Wilson, que da la noticia en su libro "El naturalista", formaban parte de este grupo, entre otros, los biólogos MacArthur y Slobodkin, en los Estados Unidos. Según afirma Wilson, el grupo falleció de muerte prematura y fueron cuestiones personales las que acabaron con él.

Overbye (1991) cita a los Siete Samurais, un grupo formado por jóvenes doctorandos o en fase de postdoctorado en Santa Cruz (Estados Unidos) y que eran Sandra Faber, que dirigía el grupo; David Burstein, Alan Dressler, Donald Lynd-Bell, Roger Davies, Roberto Terlevich y Gary Wegner.


13. CIENTIFICOS DE CURSO LEGAL

Mientras que las monedas metálicas, por su variedad limitada, suelen reproducir iconografías de monarcas o presidentes de gobierno, en el papel-moneda aparecen efigies del más diverso signo y pocas veces las de científicos. Empiezan, sin embargo, a darse casos de esta presencia de grandes investigadores en los billetes, lo que Miguel Angel Almodóvar ha llamado "científicos de curso legal".

En la historia reciente había ya algunos ejemplos, como los de Newton en Gran Bretaña, Pasteur y Pascal en Francia, Liebig en la Alemania de preguerra o Cajal en la Segunda República Española.

Hoy, la imagen de dos científicos, Ehrlich y Volta, aparece en billetes de la Europa Comunitaria, el primero en un billete de dos marcos alemanes y el segundo en uno de diez mil liras. El biólogo alemán Paul Ehrlich (1854-1915) descubrió el salvarsán, para el tratamiento de la sífilis, y fomuló una teoría de la inmunidad. El físico italiano Alessandro Volta (1745-1827) descubrió el metano y señaló que el paso de la corriente se debía al contacto entre dos metales que constituían el circuito. En 1799 inventó el primer generador no electrostático, la pila que lleva su nombre (Miguel Angel Almodóvar, "Científicos de curso legal", en A Ciencia Cierta, Madrid, noviembre 1990).


14. ARREGLABA APARATOS DE RADIO

De adolescente, Richard P. Feynman, Premio Nobel de Física en 1965, hacía aparatos con motores eléctricos y construyó un amplificador para una fotocélula que se compró y con la que hacía sonar un timbre al taparla con la mano. Compraba radios en traperías y cacharrerías. Sus habilidades en este campo empezaron a ser conocidas y la gente, que por causa de la Depresión no tenía dinero para reparar sus radios y oían hablar de un chaval que seguro que se lo arreglaría por menos dinero, empezaron a llamarle.

En una de estas ocasiones, con un aparato especialmente difícil de arreglar, empezó a darle vueltas al asunto. El cliente se impacientaba y le dijo: "¿Pero qué haces? Te traje para arreglar la radio y te pasas el tiempo yendo de un lado para otro".

-Yo le digo: "Estoy pensando". Y luego, para mis adentros: "Vale, saco las lámparas y las enchufo en el aparato en orden contrario". La radio se calienta y empieza a funcionar.

-El cliente me consiguió otros trabajos y no hacía más que decirle a todo el mundo que yo era un verdadero genio, diciendo: "Arregla las radios pensando".

Feynman montó también un laboratorio en su propia casa: un viejo cajón de embalaje, de madera, en el que puso unos estantes. Tenía un acumulador, una batería de lámparas y un hornillo, en el que se freía patatas a todas horas. No se trataba, pues, de un laboratorio en el sentido habitual del término, sino de un sitio para jugar, aunque unos juegos no habituales en los niños.

También tenía un microscopio de juguete e igualmente disfrutaba observando insectos y otros bichos. Alguna vez su confianza en la letra impresa le hizo quedar muy bien con sus amigos. En un libro sobre insectos leyó que los caballitos del diablo no pican, son inofensivos. Un día, en la playa, llegó uno de estos animalillos y él siguió sentado, diciendo que no había que preocuparse, porque no picaba. Y en efecto, uno de ellos se posó en su pie y no le picó. "El libro tenía razón, pero pasé un mal rato". Tenía entonces unos 13 años.


15. SERENDIPIA, NUEVA PALABRA PARA UN HECHO DE SIEMPRE

¿Qué tienen de común el velcro, la penicilina, la dinamita y los manuscritos del Mar Muerto? La serendipia, es decir, todas estas cosas, y otras muchas más en la historia de la ciencia y de la tecnología, que hacen nuestra vida más conveniente, placentera, saludable e interesante, y que fueron descubiertas por accidente. Todo ello ha venido a nosotros como resultado de la serendipia, o sea el regalo de encontrar cosas valiosas o agradables no buscadas, o bien "la facultad de hacer descubrimientos afortunados e inesperados por accidente" (definición de un diccionario no español, ya que la palabra no figura ni en la edición de 1989 de la Academia ni en el completo y útil "Diccionario Actual de la Lengua Española", de Vox).

Hasta que la Real Academia no diga otra cosa, utilizamos el término serendipia (correspondiente al inglés "serendipity"), acuñado por Sir Horace Walpole, segundo conde de Oxford, hijo de Sir Robert Walpole, primer ministro británico de 1721 a 1742 y que nos ha dejado una correspondencia numerosa (más de tres mil epístolas cruzadas sólo con madame du Deffand, que recibía a Walpole en París en la intimidad de su gabinete) y un conjunto de obras eruditas y literarias (Luis Alberto de Cuenca, introducción de Cuentos jeroglíficos, Alianza Editorial, 1995).

En 1754 como consecuencia de la impresión que le produjo la lectura de un cuento de hadas sobre las aventuras de "Los tres príncipes de Serendip", que hacían continuamente descubrimientos, por accidente y por sagacidad, de cosas que no se habían planteado. Walpole usó el término para referirse a algunos de sus propios descubrimientos accidentales.

Esta palabra ha sido redescubierta hace poco y se utiliza cada vez más. A partir de 1974 empieza a aparecer en diccionarios del idioma inglés. Royston M. Roberts ha acuñado el término pseudoserendipia para designar descubrimientos accidentales que logren rematar una búsqueda, en contraste con la (verdadera) serendipia, que describe descubrimientos accidentales de cosas no buscadas.

Charles Goodyear, por ejemplo, descubrió el proceso de vulcanización del caucho cuando por accidente dejó un trozo de caucho mezclado con azufre sobre una estufa caliente. Durante muchos años, Goodyear había estado obsesionado por encontrar una manera útil de hacer el caucho. Debido a que fue una casualidad lo que llevó al proceso con éxito, Roberts habla de un descubrimiento pseudoserendípico.

En contraste, George de Mestral no tenía intención de inventar un cierre (velcro) cuando miraba a ver por qué algo se le pegaba a su ropa.


16. ACCIDENTES FORTUITOS CON GRANDES CONSECUENCIAS

Royston M. Roberts considera algunos de estos accidentes fortuitos: una manzana cae al suelo a los pies de Newton; Wöhler produce urea en lugar de cianato amónico; Perkin obtiene un color violeta; un cavador de pozos italiano encuentra estatuas en lugar de agua; un soldado francés se encuentra una piedra con una inscripción extraña mientras reparaba un fuerte en Egipto; un chico palestino lanza una piedra a una cueva oscura y escucha un sonido inesperado; Pasteur obtiene cristales de una forma única debido a que la temperatura en el alféizar de la ventana estaba por debajo de los 26 grados.

Y hay otros muchos casos más. Una pantalla fluorescente reluce en la oscuridad y unos cristales fosforescentes exponen una placa fotográfica envuelta en papel negro; la resistencia de una ordeñadora a una espantosa enfermedad es advertida por un médico rural y se descubre la vacuna; una espora cae en la placa de Fleming y se encuentra la penicilina; un corte accidental en un dedo lleva a Alfredo Nobel a descubrir la gelatina explosiva.

Cualquiera de estos accidentes pudo haber pasado inadvertido, pero gracias a la sagacidad de las personas que se encontraron con ellos, tenemos hoy explicaciones de las leyes que gobiernan el movimiento de los planetas; el fundamento de la química orgánica sobre una base racional; el comienzo del entendimiento de la relación de la estructura molecular con la actividad fisiológica; unos bellísimos colorantes que cualquiera, y no sólo los afortunados, puede permitirse; una profundización en la cultura y el lenguaje de las civilizaciones antiguas; los rayos X para el diagnóstico y el tratamiento médico; la vacuna contra la viruela y otras enfermedades, etc.

Pero todo ello con una condición, expresada ya por Pasteur: "En los campos de la observación, el azar favorece sólo a la mente preparada".


17. OTROS HECHOS INSÓLITOS Y CURIOSOS

La historia de la ciencia contiene aspectos curiosos sobre la vida y el trabajo de los científicos. Debemos a un hábil ebanista del siglo XVIII, sin estudios de física, un gran número de aparatos y mecanismos, muchos de los cuales constituyen auténticas piezas de precisión. Entre los inventos del inglés Joseph Bramah figura una cerradura de seguridad que no pudo ser violentada durante 67 años, y la maquinaria que creó para elaborarla fué probablemente el primer caso de producción en cadena de todo el mundo.

Cuando era pequeño, Bramah había mostrado ya una notable habilidad para los más precisos trabajos de marquetería y hasta había hecho a mano un violín de bastante mérito. En 1795 desarrolló con notable concisión casi todos los principios de la hidráulica. Describió la prensa hidráulica e hizo de la mecánica de precisión algo cotidiano y preparó el camino para que una nueva generación de inventores perfeccionaran y completasen sus ideas.

* Otro caso insólito fué el del ornitólogo James Bond, muerto en 1989 a los 89 años de edad, y cuyo nombre escogió el escritor Ian Fleming para su célebre agente 007. Clasificó más de 300 especies de aves y su libro, "Pájaros de las Indias Occidentales", se reveló como el primer exponente significativo sobre las aves de las Antillas. Su esposa, la novelista Mary Wickham Lewis, escribió un libro para explicar el origen del nombre del agente 007: a Fleming se le ocurrió al leer un libro del ornitólogo.

* Otro naturalista, Philip Jackson Darlington, un clásico de la zoología de campo, fue acometido por un cocodrilo en una charca de Nueva Guinea. Darlington intentó sujetarle las mandículas y consiguió agarrarlas en un primer intento, pero el cocodrilo se soltó. Tenía 39 años y pesaba 85 kilos.El cocodrilo pesaba varios cientos de kilos y estaba en su elemento. Atrapó al científico y lo arrastró al fondo. Darlington consiguió zafarse y llegar hasta la orilla, pero resbaló y el cocodrilo atacó de nuevo. Pero consiguió trepar de nuevo y refugiarse en la espesura de la selva. Sólo entonces sintió dolor y la debilidad provocada por la pérdida de sangre. Tenía desgarrados los músculos y ligamentos de ambos brazos y varias fracturas en los huesos del brazo derecho. Además, los dientes de la fiera le habían acribillado las dos manos.

El naturalista estuvo varios meses escayolado, pero aquel hombre era incapaz de permanecer inactivo y no tardó en perfeccionar una técnica para recolectar insectos con la mano izquierda. Tardó varios meses en recuperar el uso de brazos y manos, pero en todo este tiempo no dejó de recolectar e investigar y consiguió reunir una colección de importancia mundial (Wilson, 1995).

* En astronomía, donde el siglo XX ha registrado avances espectaculares, abundan los casos insólitos. He aquí uno de ellos. Cuando Hubble dió el gran salto hacia las profundidades, recurrió a patrones de distancia cada vez más desesperados. Primero fueron las estrellas variables cefeidas, pero son tan débiles que no pueden observarse en galaxias situadas más allá del grupo local. Hubble tomó como estrellas patrón las más brillantes de cada galaxia, y finalmente utilizó galaxias enteras (Overbye).

* Richard Bergland, jefe de neurocirugía del Hospital Beth Israel de Nueva York y autor de libros de divulgación, ha contado su interés especial, en los últimos veinte años, por la glándula pituitaria, ese pequeño órgano con forma de guisante que está suspendido del cerebro sobre una copa especial en la base del cráneo. "No estoy seguro -dice- qué fuerza apareció en mi vida para obligarme a profundizar en las relaciones entre el cerebro y la pituitaria, pero en un momento dado, llegué al punto en que ya sabía más acerca de esta minúscula parte del cuerpo que nadie en la Tierra" (1985).

* La historia de la ciencia registra muchos casos curiosos, entre ellos los de Henri Becquerel, que descubrió la radiactividad por haber elegido una sal de uranio como sustancia fluorescente, y el de Donald Glaser y su cámara de burbujas, que se originó en un vaso de cerveza.

* Leibniz hizo cerraduras, se ocupó del desarrollo de submarinos y diseñó, para el zar Pedro I, un canal que habría de unir el Volga y el Don, y trabajó como historiador y bibliotecario de los príncipes electores de Hannover, donde vivió cuarenta años.

* Charles Darwin inició su vida científica escribiendo un pequeño trabajo sobre las lombrices y el último suyo que se publicó fue La formación de la tierra vegetal por la acción de las lombrices. Se ha dicho de Darwin que fue el beneficiario de mil cadenas de circunstancias improbables (Gould, 1991).

* La reacción de Friedel-Crafts tómo el nombre de los dos químicos, Charles Friedel y James M. Crafts, quienes observaron un resultado inesperado de un experimento en el laboratorio de Friedel en París, en 1877, y se dieron cuenta de la importancia práctica potencial de su descubrimiento accidental. Consiguieron las patentes en Francia e Inglaterra sobre unos procedimientos para la separación de hidrocarburos y acetonas. Su visión resultó plenamente acertada y ha afectado en gran medida a nuestra vida cotidiana.
Probablemente, ninguna reacción orgánica ha sido de mayor valor económico e industrial. Los principales procesos para la producción de gasolina de alto octanaje, caucho sintético, plásticos y detergentes sintéticos son aplicaciones de la "química de Friedel-Crafts" (Roberts, 1989).

* En 1922, Fleming descubrió por casualidad un antibiótico que mataba bacterias pero no a los glóbulos blancos. Una vez, estando con un fuerte catarro, hizo un cultivo de alguna de sus propias secreciones nasales. Cuando examinaba el plato de cultivo, lleno de unas bacterias amarillas, una lágrima se le cayó al plato. Al día siguiente, cuando examinó el cultivo, encontró un espacio en el sitio donde había caído la lágrima.

Su penetrante observación y su curiosidad le llevaron a la conclusión correcta: la lágrima contenía una sustancia que ocasionaba la rápida destrucción (lisis) de las bacterias, aunque era inofensiva para el tejido humano. Llamó lisozima al enzima antibiótico de la lágrima y concluyó que era de poca importancia práctica, pues los gérmenes que mataba la lisozima eran relativamente inofensivos. Pero este descubrimiento fue un preludio esencial para el de la penicilina (Roberts, 1989).

* Obra del azar fue la vida del Premio Nobel de Química Charles J. Pedersen. El mismo lo ha contado:

-Imagine esta secuencia de sucesos hacia 1900: un ingeniero decide en Noruega recorrer medio mundo para ir a Corea, donde trabaja en una mina de oro. Una familia japonesa, habiendo sufrido algunos reveses financieros en Japón, decide trasladarse a Corea, donde se ha abierto un mercado. El hermano empieza un negocio cerca de la mina. La hermana encuentra al joven noruego. Se casan. Unos años después, su hijo viaja a Estados Unidos para su formación. Llega a ser un químico y gana el Premio Nobel.



BIBLIOGRAFÍA

-Battaner, Eduardo, Planetas. Alianza Editorial, Madrid, 1991.
-Bergland, Richard, La fábrica de la mente. Pirámide, Madrid, 1988.
-Boletín del Organismo Internacional de Energía Atómica. Vol. 10, Nº 4, Viena, 1968.
-Crick, Francis, Qué loco propósito. Tusquets Editores, Barcelona, 1989.
-Feynman, Richard P., ¿Está usted de broma, Sr. Feynman?. Alianza Editorial, Madrid, 1987.
-Gardner, Martin, Crónicas marcianas y otros ensayos sobre fantasía y ciencia. Ediciones Paidós, Barcelona, 1992;
-Gould, Stephen Jay, Brontosaurus" y la nalga del ministro. Ediciones Crítica, Barcelona, 1993.
-Overbye, Dennis, Corazones solitarios en el cosmos. Planeta, Barcelona, 1992.
-Roberts, Royston M., Serendipia. Descubrimientos accidentales en la ciencia. Alianza Editorial, Madrid, 1992.
-Shea, William R., La magia de los números y el movimiento. La carrera científica de Descartes. Alianza Universidad, Madrid, 1993.
-Sonw, C.P., Nueve hombres del siglo XX. Alianza Editorial, 1969. -Suzuki, David,"Metamorfosis. Etapas de una vida. Labor, Barcelona, 1990.
-Wilson, Edward O., El naturalista. Debate, Madrid, 1995.