Mostrando las entradas con la etiqueta casas encantadas. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta casas encantadas. Mostrar todas las entradas

24.11.25

Ocho cosas que debes saber sobre los poltergeists

         


Ilustración artística de fenómenos poltergeist atribuidos a Thérèse Selles, una empleada doméstica de 14 años que trabajaba para la familia Todescini en Cheragas, Argelia. Publicada en la revista francesa La Vie Mystérieuse en 1911.

 

El original de éste artículo se encuentra en The Conversation y está escrito por Neil Dagnall y Ken Drinkwater. El texto fuente está acá .

 

 Ocho cosas que debes saber sobre los poltergeists

El término poltergeist proviene de la combinación de dos palabras alemanas: poltern (estruendo) y geist (espíritu o fantasma). En otras palabras, se trata de un fantasma o espíritu que es ruidoso o revoltoso. Aunque menos común que las apariciones tradicionales, los reportes de actividad poltergeist se remontan al siglo I. En tiempos contemporáneos el fenómeno ha generado varias películas importantes y programas de televisión.

Teniendo esto en cuenta, aquí están las ocho cosas más importantes que deberías saber sobre los poltergeists.

 

  •  Los parapsicólogos no pueden ponerse de acuerdo sobre qué es lo que son  
Algunos parapsicólogos ven a los poltergeists como un tipo de fantasma o entidad sobrenatural responsable de perturbaciones psicológicas y físicas. Otros creen que tal actividad se origina de una "energía desconocida" asociada con una persona viva o un lugar. Los escépticos, por otro lado, prefieren explicaciones mundanas como la búsqueda de atención, las bromas y engaños.

 

  •  Los poltergeists tienden a preferir a las mujeres por sobre los hombres 
 Un poltergeist enfocado en una persona suele (aunque no siempre)  involucrar a una adolescente mujer que está sufriendo un trastorno emocional cuando comienza la actividad . Sin embargo, no todos los llamados "agentes focales" son adolescentes. De hecho, William G. Roll, pionero en la investigación de éste tipo de fenómenos, encontró que la edad de las personas que reportan experiencias de actividad poltergeist oscilaba entre ocho y 78 años.

 

  • Se cree que algunos de los mejores casos de poltergeists son falsos 
En 1967, en la oficina de un abogado en Rosenheim, Alemania, comenzaron a suceder cosas extrañas en presencia de la secretaria de diecinueve años Annemarie Schaberl. Los cuadros y accesorios de luz del techo comenzaron a balancearse, mientras que los tubos fluorescentes se desenroscaban solos y ocurrían fluctuaciones de tensión en la actividad eléctrica. El servicio telefónico que proporcionaba la hora oficial al marcar un número específico fue llamado múltiples veces por minuto y los muebles fueron movidos. La policía, funcionarios de la compañía eléctrica, físicos y el parapsicólogo Hans Bender investigaron sin encontrar explicación alguna. Pero muchos creen que fue un fraude—todo debido a hilos de nylon ocultos—especialmente dado que los incidentes cesaron cuando Schaberl dejó el bufete a principios de 1968.

  • A los poltergeists les gusta meterse con tus cosas  
La actividad poltergeist por lo común  comienza con incidentes menores y aislados. Esto podría incluir sonidos inexplicables u objetos familiares, como las llaves o el teléfono, moviéndose de su lugar habitual. Pero aunque la actividad poltergeist es típicamente , de corta duración – con manifestaciones que suelen durar alrededor de cinco meses – algunos casos han persistido durante varios años.

El poltergeist de Chilliwack en Canadá, por ejemplo, solo estuvo activo dos meses entre 1951 y 1952. Durante este tiempo, el supuesto fenómeno produjo golpeteos fuertes y violentos en las paredes acompañados de objetos voladores ocasionales. Por el contrario, el Caso del Hermano Doli, incluyó una variedad de fenómenos – manchas, grabados de imágenes y palabras en galés, generalmente de carácter religioso – que persistieron durante varios años.

 

  • Los expertos aún no se deciden sobre el poltergeist de Enfield

Uno de los casos de poltergeist más famosos ocurridos en el Reino Unido involucró a la familia Hodgson y su recién ocupada vivienda de planes sociales en Enfield, al norte de Londres. Entre 1977 y 1979 fue escenario de voces demoníacas, objetos que se movían sin explicación, levitación y ruidos extraños. Los eventos se centraban en las dos hijas adolescentes, Margaret y Janet.

Varios testigos fiables observaron los fenómenos – estos testigos incluyeron a un agente de policía, un fotógrafo de prensa e investigadores de la Sociedad para la Investigación Psíquica. Si bien los investigadores descubrieron algunas evidencias de bromas y falsificaciones, se creía que muchos de los incidentes poltergeist eran genuinos.

Nota de Carolus: No estoy de acuerdo con este punto. Hay muchas evidencias de fraude, ver por ejemplo este artículo de Enrique Márquez 

 

  • Algunos creen que el estrés emocional puede causar actividad

Algunos cazafantasmas y parapsicólogos proponen que los poltergeists son en realidad las emociones de individuos perturbados – acumuladas durante períodos de estrés. Esta teoría, conocida como Psicoquinesis espontánea recurrente, sugiere que este estrés acumulado luego se proyecta inconscientemente hacia el exterior en forma de energía mental, que afecta el entorno físico y produce los fenómenos atribuidos a los poltergeists. Pero existe poca evidencia que apoye esta noción.

 

  • Otros creen que son espíritus de los muertos

Mucha gente cree que los espíritus de los muertos son responsables de la actividad poltergeist. Se dice que esto se debe a que las personas que los experimentan perciben una inteligencia subyacente y una comunicación significativa con un ser de otro mundo. Esta perspectiva propone que una conciencia incorpórea – o alma – sobrevive a la muerte corporal. Sin embargo, tampoco existe ninguna evidencia científica convincente que respalde este punto de vista.

 

  •  Pero los escépticos atribuyen mucho de esto a una mala interpretación

Es más probable que se produzcan interpretaciones erróneas cuando las personas creen que un lugar está encantado y buscan pruebas que lo confirmen. De esta manera, mucha actividad poltergeist puede atribuirse en realidad a una percepción inexacta de fenómenos naturales. Tomemos el caso de la mujer acosada por el tictac de un reloj; en realidad se descubrió que el ruido era creado por un pequeño insecto. Otros casos, como "la maldición de la estatua egipcia giratoria" – una escultura egipcia en un museo de Mánchester que parecía girar sola durante el día – han sido igualmente explicados por factores físicos como actividad sísmica leve, arroyos subterráneos e incluso patrones de lluvia.

26.8.25

¿Por qué las tablas ouija parecen funcionar para algunas personas? Tres factores que podrían explicarlo

 

 Tablero original de la ouija creado en 1891

La revista del Smithsonian  dedica un artículo a la historia de los tableros Ouija. En él , se explica que la ouija consiste en un tablero con letras del alfabeto dispuestas en semicírculos, números del 0 al 9, y las palabras "sí", "no" y "adiós" en distintas posiciones. Los participantes colocan sus dedos sobre una pieza móvil llamada planchette o puntero y formulan preguntas, observando cómo ésta se desliza para formar las respuestas letra por letra.

Este dispositivo tiene sus raíces en el movimiento espiritista estadounidense del siglo XIX, cuando la comunicación con los muertos era considerada por muchos una práctica socialmente aceptable e incluso compatible con las creencias cristianas. Las sesiones espiritistas y la comunicación con espíritus eran actividades comunes que ofrecían consuelo, especialmente durante épocas de pérdidas familiares y guerras.

La tabla ouija fue comercializada a finales del siglo XIX y comienzos del XX como una alternativa más rápida y entretenida a los métodos tradicionales de "comunicación espiritual". Su diseño como producto híbrido entre herramienta mística y juego familiar le permitió mantener popularidad durante décadas, experimentando sus mayores ventas durante períodos de incertidumbre social como las guerras mundiales, cuando las personas buscaban respuestas y conexión espiritual. Hasta el día de hoy, algunas personas la utilizan ya sea con fines lúdicos o crédulos.

A continuación traduzco un artículo publicado en The Conversation por la psicóloga Megan Kenny , profesora de la Sheffield Hallam University, en Inglaterra. Aquí, el enlace al artículo original.

 

 Tablas ouija: tres factores que podrían explicar por qué parecen dar resultado a ciertas personas

por  Megan Kenny, publicado el 28 de octubre de 2022

Aunque han existido por más de cien años, las tablas Ouija (una tabla de madera con las letras del alfabeto, los números del 0 al 9 y las palabras “sí”, “no” y “adiós”) siguen siendo una actividad popular, sobre todo en torno a Halloween. Para que funcionen, todos los participantes deben poner las manos sobre el puntero de madera (o planchette) y pedir a los “espíritus” presentes que contesten sus preguntas moviendo el puntero por la tabla para formar así la respuesta.

Algunos lo consideran un simple juego de salón sin consecuencias, mientras que otros aseguran que la tabla realmente permite comunicarse con quienes han pasado al “más allá u otro lado”. Sin embargo, aunque la ciencia sostiene que no son fantasmas los responsables de los movimientos misteriosos, la explicación de cómo ocurre no resulta tan simple como podría pensarse.

La historia de la tabla Ouija es extensa y diversa. Puede rastrearse parcialmente hasta las hermanas Fox, célebres médiums del siglo XIX en E.E.U.U. que impulsaron el movimiento espiritista. Uno de sus métodos más frecuentes para comunicarse con los llamados espíritus consistía en recitar el alfabeto en voz alta y esperar un golpe como respuesta. De ese modo podían formar palabras y mensajes que, según ellas, provenían de los difuntos.

Este método despertó la imaginación del público, pero pronto resultó tedioso. La gente deseaba comunicarse con los espíritus con la misma rapidez con que podía hacerlo con las personas gracias a nuevas tecnologías como el telégrafo. Por eso, cuando la tabla Ouija fue creada finalmente en 1890, alcanzó un éxito inmediato.

No obstante, pese a su popularidad inicial, el tablero espiritual perdió prestigio a comienzos del siglo XX. Esto se debió en gran parte a que muchos médiums famosos que lo usaban fueron  desenmascarados públicamente cometiendo fraude. Incluso la Sociedad para la Investigación Psíquica abandonó la comunicación con espíritus y se orientó hacia otros fenómenos paranormales, como la percepción extrasensorial (la supuesta capacidad de transmitir y recibir información con la mente) y las casas embrujadas. Sin embargo, el interés por el espiritismo y por las tablas Ouija en general resurgió rápidamente después de la segunda guerra mundial, y se mantiene hasta el presente.

¿Funcionan las tablas Ouija? 

Eso depende de a quién se le pregunte. Para los que creen en la comunicación con los espíritus, la respuesta es afirmativa. Pero como no existe evidencia concluyente de que los espíritus existan, escépticos y científicos responden con un claro no. Aun así, con frecuencia surgen relatos de “no creyentes” que aseguran haber sentido el movimiento del puntero sobre la tabla, formando palabras y transmitiéndoles información que nadie más en la mesa podía conocer. Entonces, si no se trata de mensajes fantasmales desde el más allá, ¿qué es?

Una posible explicación es el efecto ideomotor. El término ideomotor proviene de ideo (idea) y motor (actividad muscular), y sugiere que nuestros movimientos pueden estar dirigidos por nuestros pensamientos. El efecto ideomotor describe los movimientos que una persona realiza sin ser consciente de ello, es decir, de manera subconsciente. De este modo, al usar una tabla Ouija, alguien puede mover el puntero sin darse cuenta, formando palabras que solo esa persona podría conocer.

Los demás participantes también pueden aportar sus propios movimientos subconscientes, lo que ayuda a explicar por qué el puntero parece moverse por sí solo. Este mismo efecto puede estar detrás de diversos fenómenos atribuidos a lo paranormal, como la escritura automática o la radiestesia (una práctica pseudocientífica que emplea una rama en forma de Y o varillas metálicas para localizar objetos enterrados, como agua o petróleo).

 

 El efecto ideomotor puede explicar por qué la planchette aparenta moverse para ciertas personas. Atomazul/ Shutterstock
 
Otra posible explicación, también vinculada al efecto ideomotor, está relacionada con nuestro sentido de agencia. Este se entiende como la capacidad subjetiva de controlar acciones que influyen en eventos externos. Por ejemplo, si decides levantar una mesa, eso hará que la mesa se mueva.

Los experimentos con tablas Ouija han mostrado que ese sentido de agencia puede manipularse, lo que nos lleva a creer que una fuerza invisible mueve la planchette. Se considera que esto ocurre debido a las dificultades de nuestro cerebro para anticipar las consecuencias de los actos. Cuando la predicción coincide con el resultado (levantas la mesa y la mesa se mueve), sentimos que somos responsables de la acción. Pero si percibimos que el resultado no corresponde con lo que esperábamos, nuestro sentido de agencia disminuye, y en una sesión espiritista podemos llegar a atribuir ese movimiento a una causa externa.

Un tercer factor a tener en cuenta es el contagio emocional. Sabemos que los acontecimientos impactantes o intensamente emocionales pueden hacer que quienes presencian la situación se vean arrastrados por esas emociones. Se cree que esto tuvo un papel importante en los juicios de brujas tanto en Salem como en Europa.

Por eso, al utilizar una tabla Ouija en compañía de otros, la excitación propia de un ambiente cargado puede facilitar que empecemos a empatizar con los presentes. Eso nos hace captar su miedo y ansiedad, lo cual incrementa la probabilidad de pensar que el puntero se mueve por sí mismo.

Así se puede entender que varios factores —el efecto ideomotor, la alteración del sentido de agencia y el contagio emocional— pueden combinarse para convencer a las personas de que la planchette se mueve y los espíritus se comunican con ellas. Pero como resulta difícil reproducir en un laboratorio el contexto social en el que la mayoría usa la Ouija, no puede asegurarse con total certeza que esos factores, por sí solos, expliquen lo que ocurre cuando apoyamos los dedos sobre el puntero e invocamos a los espíritus para que compartan su saber.

Algunos expertos señalan que el interés en comunicarse con los muertos tiende a crecer tras períodos de crisis social y política. Dado el contexto actual —la pandemia de COVID-19, la guerra en Ucrania y la crisis del costo de vida— no es improbable que se produzca un retorno a las salas de sesiones de la época victoriana. O, al menos, a TikTok.


10.6.25

La dama marrón de Raynham Hall


Durante una sesión fotográfica realizada el 19 de septiembre de 1936 en la mansión campestre Raynham Hall en Norfolk, Reino Unido , el fotógrafo Hubert C. Provand de la publicación Country Life y su colaborador Indre Shira documentaron lo que se convertiría en una de las imágenes fantasmales más famosas de la historia. Mientras trabajaban en la escalera principal del edificio, Shira reportó haber observado una aparición etérea con forma femenina que se desplazaba hacia ellos. En respuesta a esta observación, Provand procedió a realizar una exposición fotográfica que, al revelarse,  mostró la enigmática figura conocida como la "dama marrón".

El relato de este incidente, acompañado de la polémica imagen , fue difundido por Country Life en su edición del 26 de diciembre de 1936, y posteriormente reproducido en la revista Life el 4 de enero de 1937.
Sin embargo, expertos en fotografía paranormal, como Joe Nickell, han señalado que la imagen es probablemente resultado de una doble exposición (técnica común en la época), o  podría tratarse de un reflejo o manipulación deliberada.

La leyenda de la "Dama marrón"  de Raynham Hall se cuenta entre las historias de fantasmas más famosas de Inglaterra. Según el relato popular, Lady Dorothy Walpole (1686–1726) habría muerto encerrada en Raynham Hall  por orden de su esposo, Charles Townshend, 2.º Vizconde Townshend, tras descubrirse una supuesta infidelidad. No obstante, un análisis riguroso de fuentes históricas revela que esta historia carece de fundamento.

Dorothy Walpole nació en 1686, hija de Robert Walpole (destacado político) y hermana de Sir Robert Walpole, considerado el primer Primer Ministro de Gran Bretaña. En 1713, se casó con Charles Townshend, 2.º Vizconde Townshend, un influyente político whig. La pareja tuvo siete hijos, lo que sugiere una relación estable durante años.Según registros históricos, Dorothy falleció el 29 de marzo de 1726, a los 40 años a causa de viruela como confirma el Oxford Dictionary of National Biography (ODNB) 

Los archivos familiares (Townshend Manuscripts, en el Norfolk Record Office) no mencionan ningún castigo o  encierro en la mansión. Además, Charles Townshend mantuvo una relación política cercana con el hermano de Dorothy, Sir Robert Walpole, después de su muerte, lo que hace improbable la existencia de un conflicto familiar grave.

El origen del mito se remonta a mas de un siglo después de la muerte de Dorothy, durante el siglo XIX, cuando el interés por lo sobrenatural alcanzaba su apogeo en la Inglaterra victoriana. En 1835, el escritor Frederick Marryat (autor de "El buque fantasma") afirmó haber visto el fantasma de Dorothy en Raynham Hall, según relata su hija en el libro There is no death. Este testimonio sensacionalista ayudó a popularizar el mito, asociando la leyenda con una figura vestida de marrón (de ahí el nombre "Brown Lady"), que supuestamente vagaba por la mansión. Sin embargo, el incidente más conocido ocurrió en 1936 con la publicación de la controvertida fotografía en Country Life.

Tom Ruffles en su análisis  The Brown Lady of Raynham Hall - Re-examination of a Classic Ghost Photograph and a Possible Explanation señala que Shira no era simplemente un fotógrafo social que tropezó casualmente con un fantasma mientras documentaba una mansión señorial. Su previo entusiasmo por los aspectos espectrales de la casa y el comportamiento de su esposa hacen que su declaración en Country Life sobre no estar interesado en fenómenos psíquicos resulte  sospechosa. Los fantasmas ocupaban claramente la mente de Shira.

Ruffles propone una explicación técnica  detallada sobre cómo pudo realizarse la fotografía. 

La silueta de la figura guarda similitud con una estatua de la Santísima Virgen María con la cabeza cubierta y un manto que caía hacia abajo sobre una túnica. Un método para producir tal figura dentro de la fotografía habría utilizado terciopelo negro. En este escenario, Provand habría tomado primero la fotografía de la escalera, luego en el estudio colocado una estatua frente a un fondo de terciopelo negro. Quizás seleccionaron una Virgen porque sabían que Lady Townshend tenía fuertes creencias religiosas, o porque era fácil de conseguir. Con una fuente de luz uniforme para reducir el modelado, se tomaría una fotografía sobreexpuesta de la estatua, dejando poco detalle pero principalmente una forma brillante. Esto produciría un negativo mayormente blanco (gracias al terciopelo) con la forma más oscura.

Ruffles añade:

Los dos negativos se superpondrían y al imprimirse, la escalera se vería a través del otro negativo, haciendo parecer que la figura estaba parada en uno de los peldaños. El tamaño de la figura podría ajustarse moviendo la cámara frente a la estatua hasta lograr la proporción correcta respecto a las escaleras (aunque en términos de escala parece más bien pequeña), y los negativos podrían moverse para asegurar la posición correcta. El compuesto resultante se volvería a fotografiar para crear un nuevo negativo, siendo la única desventaja una ligera pérdida de detalle, como lo que ocurre con los paneles y barandillas.

En otras palabras, todo apunta a un trucaje deliberado.

Entonces, ¿por qué persiste el mito? En primer lugar debido al indudable gusto británico por las historias de fantasmas. En segundo término, por el atractivo poder que mantienen los relatos anecdócticos por sobre la evidencia desmitificadora rigurosa. Y en tercer lugar, por el redituable interés en el turismo paranormal:  aunque Raynham Hall (aún en manos privadas) se abre al público ocasionalmente y  su sitio web oficial enfatiza su valor  arquitectónico e histórico antes que su fama de lugar encantado , lo cierto es que muchos visitantes acuden al lugar atraídos por su reputación de sitio embrujado, como lo demuestran diversos blogs y guías turísticas  de Norfolk. 

1.3.25

Las tres principales explicaciones científicas de los avistamientos de fantasmas

  

La dama marrón de Raynham Hall, es una de las imágenes de supuestos fantasmas más famosas (Publicada por primera vez en la revista Country Life, año 1936)

 

Las tres principales explicaciones científicas de los avistamientos de fantasmas

Publicado originalmente en inglés en The Conversation 

por Neil Dagnall 

Colaborador:

 

Desde fantasmas hasta espectros, brujas y magos, Halloween es la época del año en la que las personas se reúnen para celebrar todo lo sobrenatural. Pero más allá de los disfraces y el "dulce o truco", la creencia en los fantasmas es bastante común: el 38% de las personas se identifican como creyentes, y una proporción similar afirma haber visto uno.

El término "fantasma" se refiere a la idea de que los espíritus de los muertos, tanto humanos como animales, influyen en el mundo físico. Y la noción de una presencia fantasmal puede incluir desde la sensación de una presencia, el movimiento de objetos, hasta actividades atribuidas a los espíritus.

Sin embargo, en un mundo basado en la ciencia y la razón, estos "fenómenos paranormales" a menudo pueden reducirse a explicaciones bastante simples. Así que, aquí están las tres principales explicaciones científicas y psicológicas de las apariciones, los espíritus y todo lo sobrenatural, aunque cabe señalar que todavía quedan muchas preguntas importantes por responder...

 

1. Porque te lo dijeron

Las explicaciones de los fenómenos paranormales suelen basarse en factores psicológicos, como la sugestión. Ser informado de que un lugar está embrujado aumenta la probabilidad de experimentar sucesos fantasmales.

Un estudio clásico consistió en llevar a los participantes a recorrer cinco áreas principales de un teatro antes de completar un cuestionario sobre sus percepciones y sensaciones. Antes de la visita, un grupo fue informado de que el lugar estaba encantado, mientras que al otro se le dijo que el edificio estaba en remodelación. Como era de esperar, los participantes que creían que el lugar estaba encantado reportaron experiencias más intensas, similares a fenómenos paranormales.

También se ha demostrado que la sugestión verbal incrementa la percepción de lo paranormal, como se ha observado en investigaciones sobre sesiones espiritistas, doblado de llaves "paranormal" y lecturas psíquicas, especialmente cuando la sugestión es coherente con creencias paranormales preexistentes.

Pero la investigación en entornos reales ha producido resultados inconsistentes. Un estudio realizado en el supuestamente encantado Palacio Hampton Court encontró que la sugestión no tuvo efecto en las expectativas de los participantes sobre la posibilidad de experimentar fenómenos inusuales, ni en su tendencia a atribuir estos fenómenos a fantasmas.

Por lo tanto, es justo decir que los efectos de la sugestión varían según las creencias de cada persona. Y, por supuesto, los creyentes en lo paranormal tienden a aceptar la existencia de supuestos fenómenos paranormales, mientras que los escépticos la niegan.

 

2. Campos electromagnéticos y sonidos inquietantes

Otras explicaciones se basan en factores ambientales, como los campos electromagnéticos y los infrasonidos. El neurocientífico canadiense Michael Persinger demostró que la aplicación de campos electromagnéticos variables en los lóbulos temporales del cerebro podía generar experiencias relacionadas con lo paranormal, como la percepción de una presencia, la sensación de Dios o la impresión de ser tocado. Además, se ha observado que los lugares más asociados con fenómenos paranormales, como Hampton Court, presentan campos magnéticos irregulares.

De manera similar, se cree que el infrasonido —frecuencias de audio por debajo del umbral de audición humana— también puede explicar estos fenómenos. Varios estudios han vinculado el infrasonido con sensaciones extrañas.

En un experimento, se añadieron infrasonidos a piezas contemporáneas de música en vivo y luego se pidió a la audiencia que describiera sus reacciones. Se reportaron experiencias inusuales cuando el infrasonido estaba presente, como escalofríos, sensación de nerviosismo, oleadas de miedo y emociones de inquietud o tristeza.

 

3. Alucinaciones tóxicas

Las percepciones "sobrenaturales" también pueden surgir como reacción a sustancias tóxicas, como el monóxido de carbono, el formaldehído y los pesticidas. Asimismo, se ha sugerido que las alucinaciones provocadas por moho tóxico podrían generar percepciones relacionadas con fenómenos paranormales.

Shane Rogers y su equipo de la Universidad Clarkson, en EE. UU., observaron similitudes entre las experiencias paranormales y los efectos alucinógenos de las esporas de hongos. Esto podría explicar por qué los avistamientos de fantasmas suelen ocurrir en edificios antiguos con ventilación deficiente y mala calidad del aire.

La idea no es nueva. En el pasado, expertos han señalado un efecto similar asociado con los libros antiguos. Se ha afirmado que la simple exposición a mohos tóxicos puede desencadenar síntomas mentales o neurológicos significativos, que generan percepciones similares a las reportadas en experiencias de tipo paranormal.

6.2.25

Una casa encantada ... por monóxido de carbono

 

 

 Caldera  hogareña de 1906. Foto gentileza de Century Homes  https://www.reddit.com/r/centuryhomes/
 

El monóxido de carbono (CO) es un gas incoloro e inodoro que, tras una exposición prolongada, puede provocar alucinaciones, confusión e incluso la muerte. Las casas antiguas, con calderas de carbón en sus sótanos y lámparas de gas , podían generar este fluído en condiciones de mal funcionamiento, exponiendo a sus habitantes a síntomas peligrosos.

El toxicólogo Albert Donnay acuñó el término "síndrome de la casa embrujada" al relacionar la intoxicación crónica por CO con casas "encantadas". En su investigación, citó un artículo de 1921 sobre una familia que atribuyó fenómenos paranormales a síntomas como dolores de cabeza, alucinaciones auditivas, fatiga y melancolía, que son característicos de la intoxicación por monóxido de carbono.

Aunque el síndrome de la casa embrujada es una explicación natural bien documentada para varios casos, no debe entenderse que es la única explicación para el fenómeno. Otros autores, como  Joe Nickel y Benjamin Radford, proponen causas naturales adicionales además de la explicación de Donnay para el caso particular (y muy preocupante a comienzos del siglo XX) de las insidiosas intoxicaciones con CO.

El paper citado se titula  Effects of carbon Monoxid upon the eye  y fue escrito por el oftalmólogo William Holland Wilmer para el American Journal of Ophthalmology con el objetivo de llamar la atención sobre las afecciones oculares derivadas de la intoxicación, pero para nuestro interés uno de los dos casos descritos se ajusta perfectamente al "síndrome". Aquí está el relato minucioso y extenso realizado por una de las protagonistas (la sra. H.)  introducido por Wilmer.



 La siguiente instancia de intoxicación crónica por monóxido de carbono de toda una familia se detalla a partir del relato que la Sra. H. escribió mientras los sucesos estaban frescos en su memoria. Este relato es interesante porque da cuenta de manera muy inteligente de los efectos físicos y psíquicos del gas, y también porque la autora pudo seguir el caso de uno de los niños, B., quien, como resultado de esta intoxicación, sufrió los efectos prolongados (por cuatro años más) de una neuritis óptica.

El relato de la Sra. H.

 "Cerca del final de octubre de 1912, nuestro hogar de la ciudad se incendió. Por lo tanto, se hizo necesario para nosotros alquilar una casa amueblada para el invierno. Como era noviembre, la mayoría de las casas deseables estaban ocupadas, y tuvimos mucha dificultad para encontrar una con un número suficiente de dormitorios. Finalmente logramos encontrar una vacante. Era una vivienda grande, laberíntica y con techos altos, construida alrededor de 1870 y en muy mal estado. No había sido ocupada por los propietarios en los últimos diez años, aunque ocasionalmente se alquilaba para el invierno. La casa estaba situada en una calle soleada, y aunque el sol bañaba el exterior de la morada, rara vez parecía penetrar a través de las ventanas altas y estrechas. Todos los pisos y escaleras estaban alfombrados. Reinaba un silencio absoluto en toda la vivienda, no se escuchaba ningún paso. No había electricidad, la casa estaba iluminada por gas. 

El 15 de noviembre nos mudamos al caserón. Los niños no vendrían por un par de días, hasta que nos hubiéramos instalado un poco. El segundo día que estuvimos en la estancia, el calentador se rompió y hubo que hacer nuevas piezas en Syracuse. Era una caldera muy antigua, construida hace treinta años o más, una combinación de aire caliente y vapor, con un termo suspendido sobre el fuego. Mientras esperábamos que se hiciera el nuevo generador, solo se podía usar una parte de la caldera, no lo suficiente para calentar toda la casa, así que decidimos que los niños se quedaran fuera durante diez días más. G. y yo no estuvimos en la finca más de un par de días cuando nos sentimos muy deprimidos. 

La vivienda estaba abrumadoramente silenciosa. Los sirvientes caminaban sobre pisos alfombrados tan silenciosamente que ni siquiera podía escucharlos cuando hacían su trabajo. Una mañana escuché pasos en la sala sobre mi cabeza. Subí corriendo las escaleras. Para mi sorpresa, la habitación estaba vacía. Pasé a la siguiente pieza, y luego a todas las habitaciones de ese piso, y luego al piso de arriba, sólo para encontrar que yo era la única persona en esa parte de la casa. 

Después del 25 de noviembre, la caldera fue reparada temporalmente y llamamos a los niños. Nos sentimos más animados con su llegada, la vivienda parecía menos grande y solitaria. Muchas mañanas, al bajar las escaleras o transitar por los pasillos, notaba un olor a gas. Al investigar las diferentes instalaciones de gas, las encontraba en buen estado. No había estado en la casa más de un par de semanas cuando comencé a tener dolores de cabeza severos y sentirme débil y cansada. Tomaba píldoras de hierro tres veces al día y pasaba un par de horas cada tarde en mi habitación, acostada y descansando, un proceso bastante desalentador, ya que después de descansar, mi dolor de cabeza siempre era peor que antes. 

Siempre había sido costumbre de G. por la noche antes de irse a la cama, sentarse en el comedor y comer algo de fruta. En éste caserón, al sentarse de noche en la mesa con la espalda al pasillo, invariablemente sentía como si alguien estuviera detrás de él, observándolo. Por lo tanto, giraba su silla para poder ver qué estaba pasando en el pasillo. Los niños se volvieron pálidos y apáticos y perdieron el apetito. Abandonaron la sala de juegos en la parte superior de la morada. A pesar de que su caballito de madera y sus juguetes estaban allí, rogaban que se les permitiera jugar y tomar sus lecciones en su dormitorio. Me sentía más cansada e indiferente a todo, y también sentía mucho frío por las noches, y llevaba chales y bufandas la mayor parte del tiempo. Los niños parecían tan enfermos y yo estaba tan cansada, que los llevé a vacacionar el día después de Navidad. Mientras estábamos fuera, G. fue perturbado frecuentemente por la noche. Varias veces fue despertado por el timbre de una campana, pero al ir a las puertas delantera y trasera, no encontraba a nadie en ninguna de las dos. También varias veces fue despertado por lo que pensaba que era el llamado del teléfono. Una noche fue despertado al escuchar al carro de bomberos corriendo por la calle y deteniéndose cerca. Se acercó a la ventana y encontró la calle tranquila y desierta. 

Poco después del Año Nuevo, los niños y yo, con las niñeras, regresamos a la casa. Todos nos sentimos mejor por el cambio y volvimos con ganas de instalarnos de nuevo. Sin embargo, pronto la tristeza de la casa comenzó a proyectar una sombra sobre nosotros una vez más. Los niños se volvieron más pálidos y tenían resfriados fuertes. Cuando estaban al aire libre sus resfriados disminuían y parecían estar mejor. Mis dolores de cabeza regresaron y con frecuencia sentía como si una cuerda estuviera atada fuertemente alrededor de mi brazo izquierdo. Una noche fui despertada por una puerta pesada que se cerró de golpe muy cerca de mí. El ruido despertó a G. también, y me dijo: "¿Qué fue eso?" "Solo la puerta de la habitación", respondí; pero al despertarme más me di cuenta de que no podía ser ninguna de las puertas de la habitación ya que estaban bien cerradas. 

En otra ocasión, un poco antes del amanecer, fui despertada por pasos pesados bajando una escalera detrás de la pared en la cabecera de mi cama. Luego oí una serie de golpes abajo, como si varias ollas y sartenes hubieran sido golpeadas juntas o contra la estufa de la cocina. Pronto me di cuenta de que no había ninguna escalera detrás de la pared, solo las escaleras de la entrada, alfombradas, en las que no se podían escuchar pasos. Además, sería imposible, en mi habitación, escuchar cualquier sonido proveniente de la cocina, sin importar cuán fuerte fuera. 

En una ocasión, en medio de la mañana, mientras pasaba del salón al comedor, me sorprendió ver al final del cuarto, viniendo hacia mí, a una mujer extraña, de cabello oscuro y vestida de negro. Mientras caminaba hacia el comedor para encontrarme con ella, desapareció, y en su lugar vi mi reflejo en el espejo, vestida con una blusa de seda clara. Me reí de mí misma y me pregunté cómo las luces y espejos podrían haberme jugado una mala pasada. Esto sucedió en tres ocasiones diferentes, siempre con la misma sorpresa para mí y el mismo alivio cuando la visión se convertía en mi propio reflejo. 

Una mañana, mientras me vestía para el desayuno, B. (de cuatro años) vino a mi habitación y me preguntó por qué lo había llamado. Le dije que no lo había llamado, que no había estado en su habitación. Con ojos grandes y sorprendidos, dijo: "Entonces, ¿quién fue el que me llamó? ¿Quién hizo ese ruido de golpes?" Le dije que sin duda era el viento golpeando su ventana. "No", dijo, "no fue eso, fue alguien que me llamó. ¿Quién fue?" Y así continuó, insistiendo en que lo habían llamado y pidiéndome que le explicara quién había sido. Los días pasaban, y los niños se volvían más pálidos y apáticos. Algunos días, cuando sus resfriados parecían empeorar, los mantenía en cama. Luego, nuevamente, como no parecían estar muy enfermos y parecían estar volviéndose demasiado aficionados a quedarse en la cama, los obligué a levantarse y salir a caminar al sol. Era muy difícil hacer que comieran. B. jugaba vigorosamente por un rato, y luego se tumbaba, flojo y apático en el suelo, con un juguete frente a sí, sujetándolo en la mano, con los ojos pegados en él y aparentemente sin verlo ni pensar en el objeto. Alrededor de media hora después, tal vez, se levantaba de repente y volvía a jugar. Por ese tiempo mis plantas murieron. Algunas de ellas las había tenido durante varios años.En ese momento tenía un resfriado y tos, y me dolía todo el cuerpo como si fuera a tener un ataque de gripe, pero como no tenía fiebre, seguí con mis actividades habituales. G. tampoco se sentía bien. Tenía mucho dolor en la parte posterior de la cabeza y sentía como si fuera a tener fiebre tifoidea por segunda vez. 

Los sirvientes también se habían vuelto pálidos y se movían por la casa con desgano. La noche del 15 de enero fuimos a la ópera. Esa noche tuve sueños vagos y extraños, que parecían durar horas. Cuando llegó la mañana, me sentía demasiado cansada y enferma para levantarme. G. me dijo que en medio de la noche se despertó sintiendo como si alguien lo hubiera agarrado del cuello y estuviera tratando de estrangularlo. Se sentó en la cama y tuvo un ataque de tos violento que duró unos cinco minutos. Su primer pensamiento fue que había ladrones en la casa, pero como todo estaba en silencio, desechó instantáneamente esa idea. Entonces se le ocurrió que yo le había jugado una broma, pero al mirarme, vio que estaba en un sueño profundo, como si hubiera sido drogada. Hasta que vivimos en esta casa, siempre había sido una persona que dormía ligero, despertándome al menor sonido. Sin embargo, en esta casa, nada parecía despertarme o molestarme. Con G. era todo lo contrario, ya que en el pasado siempre había dormido profundamente, sin oír ningún sonido y nada lo molestaba. Ahora se despertaba continuamente, contestando el teléfono y el timbre de la puerta, que nunca habían sonado, y buscando ladrones, que nunca se materializaban. Esa mañana después del desayuno, como era mi costumbre, llamé a la niñera de los niños, una mujer escocesa que había vivido conmigo durante varios años. Ella lucía desgastada y pálida, y cuando le pregunté cómo habían dormido los niños, estalló diciendo: "Ha sido una noche terrible. Esta casa está embrujada." Le dije riendo que eso era lo más ridículo que había escuchado. "Hubiera dicho lo mismo hace tres meses", respondió, "pero he tenido tales experiencias que ahora estoy convencida de ello, y todos en la casa han tenido experiencias también." Dijo que después de estar en la vivienda dos o tres días, las cosas habían comenzado a suceder. No me lo había dicho antes, ya que ella y el resto del personal habían decidido que no debía preocuparme por ello. "Pero anoche", continuó, "cuando los niños fueron atacados, se convirtió en mi deber informarte de inmediato. Mientras estaban en la ópera", prosiguió, "alrededor de las ocho y media, B. se despertó y corrió gritando por el pasillo hacia mi habitación, 'No dejes que ese hombre gordo y grande me toque.' Estaba aterrorizado. A Fraulein y a mí nos llevó hasta las diez de la noche calmarlo. Durmió el resto de la noche conmigo, en mi habitación. Fraulein durmió en la cama de B., junto a G. Jr., para protegerlo. G. Jr. no se despertó en toda la noche, pero los músculos de su cara se contrajeron constantemente, como si alguien lo estuviera pellizcando continuamente. Por la mañana, cuando se despertó, le dijo indignado a Fraulein: '¿Por qué has estado sentada sobre mí?' y cuando ella le dijo que no había estado sentada sobre él, sino que había estado en la cama junto a él, él dijo: 'No, has estado sentada sobre mí, y eras muy pesada, también.' "A menudo por la noche, después de que los niños se han ido a la cama, nunca hasta después del anochecer y cuando las luces están encendidas, Fraulein y yo podemos estar riendo y hablando, cuando de repente escuchamos los pasos pesados de un anciano caminando lenta y constantemente por el pasillo del piso de arriba. No ha sido uno de los sirvientes, porque a menudo he subido corriendo las escaleras para ver, y he encontrado todo el piso superior de la casa en la oscuridad y vacío. A veces, cuando camino por el pasillo, siento como si alguien me estuviera siguiendo, como si fuera a tocarme. No puedes entenderlo si no lo has experimentado, pero es real. Algunas noches, después de haber estado en la cama por un tiempo, he sentido como si las sábanas me fueran arrancadas de encima, y también he sentido como si me hubieran golpeado en el hombro. Una noche me desperté y vi sentado al pie de mi cama a un hombre y una mujer. La mujer era joven, morena y delgada, y llevaba un gran sombrero de ala ancha. El hombre era mayor, bien afeitado y con un poco de calvicie. Estaba paralizada y no podía moverme, cuando de repente sentí un toque en mi hombro y pude sentarme, y el hombre y la mujer se desvanecieron."

A veces, después de haberme acostado, los ruidos provenientes del almacén son tremendos. No sucede todas las noches; quizás pasen una semana o diez días, y luego nuevamente puede ser varias noches seguidas. A veces suena como si los muebles fueran amontonados contra la puerta, como si se movieran objetos de porcelana, y de vez en cuando un suspiro o gemido largo y espantoso."

La institutriz, Fraulein Y., luego vino a verme. Ella también habló de los pasos pesados por la noche, como los de un anciano con zapatos de goma caminando lentamente. También escuchaba el ruido en el almacén, el movimiento y amontonamiento de muebles. Ella dormía en una cama grande con dosel. Una noche, después de haberse acostado por un rato, sintió que la cama se sacudía y el dosel se balanceaba. Pensando que una corriente de aire de las ventanas abiertas podría estar causando la sensación, se levantó y las cerró. Volvió a la cama y, después de un corto tiempo, la sacudida de la cama se repitió. Nuevamente se levantó, examinó la habitación a fondo, pero no pudo descubrir nada.

Entrevisté a todos los sirvientes por turno. Todos habían escuchado en algún momento los pasos por la noche avanzando lentamente por el pasillo fuera de sus habitaciones. Al principio, cada uno pensó que era uno de los otros, y se sorprendieron, al descubrir que ninguno de ellos estaba por ahí. Todos hablaron de experiencias extrañas después de haberse acostado; como si algo se arrastrara alrededor de la cama y luego sobre ellos, y después no pudieran moverse. A veces duraba mucho tiempo, a veces menos. No todas las noches, pero quizás cada dos o tres noches. Nunca les sucedió a todos en la misma noche, sino a uno y luego a otro.

Por mucho que nos divirtieran todas estas historias, sentíamos que había un aspecto serio en ello. ¿Por qué todos los sirvientes que habíamos tenido durante varios años se habían vuelto prácticamente locos de repente? Comenzamos a rastrear la historia de la morada. Los últimos ocupantes que encontramos tuvieron exactamente las mismas experiencias que nosotros, con la excepción de que afirmaron que algunos de ellos habían visto visiones de entidades vestidas de púrpura y blanco arrastrándose alrededor de sus camas. Retrocediendo aún más, supimos que casi todos se habían sentido enfermos y habían estado bajo el cuidado del médico, aunque no se había encontrado nada muy definido en ellos.

El sábado por la mañana, el dieciocho de enero, el hermano de G. nos dijo que pensaba que todos estábamos siendo envenenados; que varios años antes había leído un artículo que contaba cómo toda una familia había sido envenenada por gas de agua (una mezcla gaseosa tóxica de hidrógeno y monóxido de carbono producida por el paso de vapor de agua sobre carbón al rojo vivo) y había tenido las más curiosas ilusiones y experiencias. Nos aconsejó ver al profesor S. de inmediato. Como estaba fuera de la ciudad, su asistente, el Sr. S., vino de inmediato a nuestra casa. Le contamos cómo los niños parecían apáticos y enfermos. Encontró a uno de ellos tendido en el suelo y a los otros dos en la cama. Relatamos las experiencias de los niños y los sirvientes, y le contamos sobre las plantas. Examinó la casa a fondo de arriba a abajo y entrevistó a los sirvientes. Encontró la caldera en muy mal estado, la combustión era imperfecta, los humos, en lugar de subir por la chimenea, estaban vertiendo gases de monóxido de carbono en nuestras habitaciones. Nos aconsejó no dejar que los niños durmieran en la casa una noche más. Si lo hacían, dijo, podríamos encontrar por la mañana que alguno de ellos no despertaría jamás.

Temprano en la tarde llegó nuestro médico y examinó a los niños y estuvo de acuerdo con el Sr. S. en que estaban siendo envenenados. Instantáneamente ordenó hierro para ellos y para todos los miembros de la casa. También afirmó que ninguno de nosotros debería quedarse en la vivienda una noche más."

Aquí termina el relato de la Sra. H.